Lo que hizo Carlos Sainz en Australia no fue simplemente ganar una carrera. Para mí, es una lección de vida. Una metáfora de lo que es nuestra existencia, un camino a través de los años salpicado de baches, de subidas y bajadas en las que nadie te re
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La pretemporada echó a rodar de forma oficial el miércoles en Bahrein, con Aston Martin y Williams como protagonistas, dado que ambos equipos habían sufrido retrasos durante los test privados de Barcelona. El arranque en Sakhir resultó problemático para la escudería liderada por Adrian Newey, víctima de un problema de motor que frustró su actividad durante la tarde.
Lance Stroll apenas pudo completar 36 vueltas por culpa de una incidencia en el motor Honda. A falta de tres horas para el final, el piloto canadiense tuvo que bajarse del AMR26 y ya no pudo reanudar la marcha, evidenciando los problemas de puesta a punto de la escudería de Silverstone. La vuelta más rápida de Stroll (1:39.883) sólo fue mejor que la marcada por Franco Colapinto, que durante la sesión matinal provocó una bandera roja con su Alpine.
"Detectamos una anomalía en los datos que requirió un análisis más profundo. Solucionaremos el problema y reanudaremos las pruebas mañana", explicó Aston Martin a través de un comunicado. Según el plan inicial de Aston Martin, la actividad en pista la retomará Fernando Alonso a primera hora del jueves. El bicampeón mundial necesita una jornada sin contratiempos para que el rodaje de su monoplaza se equiparare con el de sus rivales.
El aprendizaje de Williams
La jornada resultó más propicia para Carlos Sainz, que tomó el volante del FW48 por la mañana, completando 77 vueltas, con un crono de 1:38.221, séptimo en la tabla. "Nuestra intención fue completar el kilometraje necesario para comprender el chasis, la unidad de potencia y empezar a eliminar los problemas del sistema", analizó James Vowles, team principal de Williams.
El rendimiento del monoplaza de Grove también resultó fiable en manos de Alex Albon, que hizo 68 vueltas, muy valiosas para el aprendizaje al que hace referencia Vowles.
Primera jornada de test
Clasificación y tiempos
1. Lando Norris (GBR/McLaren) 1:34.669 | 58 vueltas 2. Max Verstappen (HOL/Red Bull) + 0.129 | 136 3. Charles Leclerc (MON/Ferrari) + 0.521 | 80 4. Esteban Ocon (FRA/Haas) + 0.909 | 115 5. Oscar Piastri (AUS/McLaren) +0.933 | 54
A lo largo de la pretemporada, Carlos Sainz se había hartado de advertir que no podría luchar con los mejores en 2025. De hecho, durante las 16 primeras carreras del Mundial sumó tan sólo 16 puntos. Sin embargo, su perseverancia, una vez más, le ha permitido reconducir el rumbo, hasta terminar imponiendo la calidad de su pilotaje. A falta del GP de Abu Dhabi, el madrileño ya suma dos podios con Williams. Desde 2015, con Valtteri Bottas y Felipe Massa, ningún piloto lograba este hito para la escudería de Grove.
Los festejos en Losail hicieron cambiar los planes de Sainz, que tenía previsto volar el domingo por la noche rumbo a la última carrera del campeonato. Acompañado de Carlos, su padre, el madrileño quiso apurar unas horas más en compañía de sus más fieles, como Roberto Merhi y Pierluigi Della Bona. Sobraban los motivos para celebrar en un fin de semana que él mismo había calificado, en la previa, como "uno de los más difíciles del año".
Ese pesimismo obecía a una peculiaridad de la pista, plagada de curvas de media y alta velocidad que debían abordarse entre 150 y 200 km/h, en cuarta, quinta y sexta marcha. En ese tipo de virajes, el FW47 se había mostrado errático durante las 22 citas precedentes. De modo que para abordar ese contexto tan hostil Carlos y sus ingenieros apostaron por una agresiva configuración aerodinámica. Con ella consiguieron batir al Mercedes de Andrea Kimi Antonelli y frenaron al McLaren de Lando Norris.
"Falló un pequeño componente"
"Hicimos una muy buena salida y, a partir de ahí, ejecutamos una carrera perfecta, tanto en la estrategia, la gestión de neumáticos y los pit-stops", analizó Sainz, que en los días previos había elaborado un plan para adaptar su monoplaza a las exigencias de Losail. Esas pruebas se ejecutaron tanto en el simulador como en la fábrica de Grove.
Luego, como siempre, faltaba lo más difícil: la precisa correlación de los datos sobre el asfalto. El buen tino de Williams ya quedó en evidencia al final del segundo relevo, cuando Sainz puso en apuros a Piastri, que por entonces montaba neumáticos mucho más frescos. "Es mi día de mayor orgullo en Williams", subrayó cuando le preguntaron por sus sensaciones y por las diferencias respecto al podio del GP de Azerbaiyán.
Para dar mayor relieve a este tercer puesto, Carlos tuvo además que hacer frente a un problema mecánico, detectado por Gaetan Jego, su ingeniero de pista, a seis vueltas para la bandera a cuadros. "Perdimos alrededor de ocho grados de temperatura en el neumático delantero derecho y un poco de carga aerodinámica, lo que sugiere el fallo de un pequeño componente", explicó James Vowles, team principal de Williams.
Sainz, al volante del FW47, el domingo en Losail.AP
A partir de ahí, Sainz empezaría a ceder un promedio de medio segundo frente a Norris, especialmente en el primer y último sector, aunque logró mantener su habitual compostura, incluso cuando el líder del Mundial se encontraba en el rango del DRS. "Me llega a suceder una vuelta antes y Lando termina adelantándome", admitió el español con cierto alivio.
A nueve puntos de Albon
El botín de Sainz en Losail, donde también sumó en la sprint race, asegura a Williams el quinto puesto en el Mundial, uno de sus grandes objetivos del curso. Con 137 puntos deja definitivamente atrás a Racing Bulls, Aston Martin, Haas y Sauber, sus rivales directos. Además, Carlos queda ahora sólo nueve por detrás de su compañero Alex Albon, octavo en la tabla. Un déficit sustancial, aunque no insalvable en Yas Marina.
Albon participó con exquisita deportividad en la tradicional fotografía y baño de champán a la puerta del garaje de Williams. No obstante, su inercia en la segunda mitad del campeonato contrasta con el momento de Sainz. Desde el citado GP de Azerbaiyán, Carlos acumula un parcial de 48-3 sobre su compañero. "Bakú fue un alivio porque hasta entonces llevaba 10 carreras muy difíciles. Aquí en Qatar ha sido más una combinación de trabajo duro. Estoy sumamente orgulloso del equipo, porque todos han hecho una labor perfecta", zanjó.
Este resurgir de Williams, comandado por Sainz, coincide con la debacle de Ferrari, que acabará cuarto el Mundial, por detrás de McLaren, Mercedes y Red Bull, justo un año después de luchar por el título hasta la última carrera. En Losail, la escudería capitaneada por Fred Vasseur únicamente se embolsó cuatro puntos gracias a Charles Leclerc, mientras Lewis Hamilton protagonizaba un calamitoso decimosegundo puesto en la meta, a 77 segundos de Max Verstappen. Durante las tres últimas pruebas, la Scuderia ha sumado 26 puntos, exactamente los mismos que Sainz. Desde las vacaciones, el español obtuvo 48, cinco más que el heptacampeón mundial.
Red Bull sacó la mejor nota en el examen de Suzuka, un exigente campo de pruebas para la aerodinámica. Dos semanas después de su avería en Melbourne, Max Verstappen se anotó su quinta pole consecutiva (1:28.197), con apenas 66 milésimas sobre el mejor Sergio Pérez del año. El regreso a la normalidad, con un RB20 fuera del alcance, dejó sin posibilidad de réplica a Ferrari, superado incluso por Lando Norris. Carlos Sainz, al menos, supo mantener el tipo con la cuarta plaza, cuatro milésimas más rápido que Fernando Alonso.
El asturiano se acopló de inmediato a los cambios de su paquete aerodinámico en el suelo y los pontones. La mala noticia para Aston Martin es que ni siquiera con estas actualizaciones el AMR-24 alcanza ante McLaren y Ferrari. Un sábado más, el logro de Alonso tuvo mucho más que ver con su inspiración en la Q3 que con la velocidad real de su monoplaza. Como él mismo admitió minutos después, este intento postrero, totalmente al límite, salió mejor que en Melbourne, cuando un error le dejaba sin opciones de progresar.
En cualquier caso, nadie en el top-10, salvo Fernando, pudo dar un mordisco al reloj. En su última vuelta supo rescatar dos décimas para dejar atrás a Oscar Piastri, Lewis Hamilton y un decepcionante Charles Leclerc. La octava plaza de Leclerc, abocado a un único disparo en la ronda definitiva, frustra casi por completo las opciones de podio.
Stroll, fuera en la Q1
Como la última vez en Melbourne, Sainz le fue ganando la tostada desde el inicio. Sin alzar la voz, el madrileño discute ya su hegemonía de los sábados. Eso sí, estas dos décimas de déficit frente a Norris deberían hacer reflexionar a Frédéric Vasseur, porque el ritmo de carrera del MCL38 se antoja a la par que el de Ferrari. Ante este panorama, con un triunfo adjudicado de antemano, la única preocupación de Carlos el domingo será sostener el pulso a Checo y Lando.
Desde el el inicio, Alonso se mostró de lo más inspirado, llegando a colarse en la cabeza de la Q1 entre los Red Bull (1:29.254), a 38 centésimas de Verstappen. Para valorar ese crono con total merecimiento, sólo hubo que esperar unos minutos, cuando Lance Stroll, 77 centésimas más lento que su compañero, se quedaba fuera de la mejora. Con una plaza vacante, Esteban Ocon dio un pequeño respiro a Alpine, con un pase que iba a celebrar como si de una victoria se tratara.
La superioridad de Mad Max en las simulaciones a una vuelta se cifraba en algo más de tres décimas sobre Ferrari. En la Q1, Sainz pudo ahorrarse un juego de blandos, al igual que los Red Bull, los Mercedes, Alonso y Piastri. La velocidad del McLaren, especialmente en el primer sector, quedaba patente también en poder del australiano, víctima de un unsafe release de George Russell posteriormente investigado por los comisarios.
Mercedes, sin opciones
El único momento de debilidad (o relajación) del RB-20 iba a llegar durante la Q2, cuando la progresión de Verstappen se estancó de manera notoria (1:28.740). El líder del Mundial volaba en las curvas rápidas, aunque sólo pudo aventajar en 12 milésimas a Pérez, más inspirado de lo habitual en este mítico trazado.
Mercedes, por el contrario, sufría mucho más de la cuenta para mantener el ritmo de cabeza. Su primer crono de Q2 les dejaba a algo más de un segundo, así que Lewis Hamilton debió reunir lo mejor de su pilotaje para ascender a la tercera plaza (1:28.887). Las Flechas de Plata no encuentran modo de rendir en las curvas de alta velocidad, como la 200R o la 130R.
El heptacampeón tampoco igualará este año el récord de seis victorias de Michael Schumacher en el GP de Japón. Sin embargo, las gradas de Suzuka siguen mantiendo viva la llama de sus tiempos de gloria. Aunque el genuino calor de los hinchas se deposite en la minúscula figura de Yuki Tsunoda, que salvó el honor local colándose en la Q3. Había que ver la cara de disgusto de Daniel Ricciardo, apartado por su compañero en Racing Bulls por 45 milésimas.