Lo que hizo Carlos Sainz en Australia no fue simplemente ganar una carrera. Para mí, es una lección de vida. Una metáfora de lo que es nuestra existencia, un camino a través de los años salpicado de baches, de subidas y bajadas en las que nadie te re
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Una semana después de su calamidad técnica en Las Vegas, McLaren reincidió con un clamoroso error para abrir las puertas de la victoria a Max Verstappen en Qatar. Una lamentable estrategia con Oscar Piastri y Lando Norris, que pasaron de la primera y segunda posición en la parrilla, a la segunda y cuarta en la meta. De modo que el británico ve reducida a 12 puntos su ventaja frente a Verstappen, mientras su compañero queda a 18 a falta de la última carrera, el próximo domingo en Abu Dhabi. Ajeno a estas diatribas, Carlos Sainz cazó su segundo podio del año gracias a su habitual consistencia y soberbia lectura de la carrera, mientras Fernando Alonso acabó séptimo. [Narración y clasificaciones]
La víspera había advertido de sus intenciones ("Si no le paso en la primera curva va a sumar más puntos que yo") así que Verstappen cumplió con rigurosa puntualidad ante Norris. Lo hizo aprovechando la zona impar de la parrilla, mucho más limpia, y las facilidades ofrecidas por Lando, que sabía de su ventaja y cómo manejarla.
Sin embargo, todo lo que podía considerarse mera rutina iba a estallar por los aires en la séptima vuelta, cuando Nico Hulkenberg forzó en exceso frente a Pierre Gasly, provocando la entrada del safety car. Ese momento pedía una jugada conservadora, pero McLaren, con sus dos coches en posición de privilegio, optó por inventar. Mientras toda la parrilla aprovechaba para su primer pit-stop, Piastri y Norris siguieron en pista. Dicho de otro modo, Verstappen seguía tercero, pero con una parada pendiente menos que sus dos grandes rivales.
Verstappen celebra su victoria en Losail, con un miembro de su equipo.ALTAF QADRIAFP
Cuando un atónito Norris reclamó explicaciones, la respuesta de su ingeniero de pista, parecía confirmar los peores presagios: "Ellos han perdido toda la flexibilidad para el resto de la carrera". En román paladino, lo que quería decir Will Joseph es que si se repetía otro safety car antes de la vuelta 35, únicamente lo aprovecharía McLaren, mientras sus adversarios deberían parar en esa vuelta y montar el duro hasta la meta. McLaren dejaba al mero azar de los dados lo que hasta ahora controlaba sobre el asfalto.
Como por un sortilegio, sobre el horizonte de McLaren volvía a sobrevolar el Mundial 2007, cuando sus clamorosos errores entregaron el título a Kimi Raikkonen. Esta vez, por no querer dividir la estrategia entre sus pilotos acabaron destrozando a ambos. Bien podían seguir esperando otro safety car como maná en el desierto, porque lo que tenían delante de las narices resultaba mucho más mundano. Para conservar al menos el podio debían apretar como almas que lleva el diablo.
Al final de la vuelta 24, los mecánicos cumplieron con la parada de Piastri (3,1 segundos) librándole de entrar en el infernal tren que venía montando Alonso. Un giro más tarde, Norris salvó otro match ball, reincorporándose medio segundo por delante del asturiano, sexto por delante de Isack Hadjar, George Russell y Charles Leclerc.
Antes de la carrera, Red Bull había sorprendido con su decisión de cambiar el motor de Verstappen, montando una unidad de potencia antigua. Desde que accedió al liderato, con 18 segundos de ventaja sobre el primer McLaren, Mad Max tuvo que exprimirla. Así hasta la vuelta 32, cuando tuvo que parar por última vez en boxes, para montar un juego de duros.
Por supuesto, el otro beneficiado del garrafal error papaya era Sainz. El líder de Williams, ajeno a cualquier titubeo, había mantenido a raya a Andrea Kimi Antonelli. Toda una hazaña al volante de ese monoplaza, con el que además tuvo que sujetarse los machos en la recta final. Mientras Alex Albon navegaba en zona de nadie, Carlos se batía el cobre frente a Norris.
El podio de Qatar, con Verstappen, Oscar Piastri y Carlos Sainz.ANDREJ ISAKOVICAFP
A 20 vueltas para la meta, el líder del Mundial se dio una pequeña excursión por la grava, a modo de preludio para sus penurias. Tras su último pit-stop en la vuelta 44, Lando cayó a la quinta posición, a la estela del rookiede Mercedes. Víctima del aire sucio, que tanto le ha lastrado este año, empezó a acumular fallos. De hecho, sólo pudo trepar a la cuarta plaza gracias a un despiste de Antonelli.
Al igual que Sainz, Alonso también había recuperado dos plazas en la salida, ante Russell y Hadjar. Desde ese sexto, se fue defendiendo como bien pudo, hasta que a 15 vueltas para la bandera a cuadros sufrió un trompo, cediendo el sitio frente al piloto de Racing Bulls. Al menos, un problema de Hadjar en el alerón delantero le permitió recuperar el sitio perdido.
En la fiesta de Carlos Sainz en México, dos figuras brillaron con luz propia. En el podio, Riccardo Adami, su ingeniero de pista durante estos cuatro años en Ferrari, descorchó el champán mientras los guitarrones y las trompetas mariachis atacaban los acordes de la F1. A unos metros de allí, en el hospitality de la Scuderia, la madre de Carlos celebraba por primera vez una victoria sobre el terreno. Un domingo inolvidable para Reyes y el resto de la familia, que no pudo elegir mejor momento para atravesar el Atlántico.
"Sabía que este fin de semana iba a ser mío. Tengo aquí a toda mi familia y quería hacerlo delante de ellos", aseguró Sainz, elegido Piloto del Día por los aficionados, justo galardón tras su cuarta victoria en el Gran Circo. La quinta para Ferrari en el Mundial 2024, con la que supera su registro de 2022. El clima de euforia en la Scuderia era tal que hasta Zak Brown, CEO de McLaren y viejo amigo de Sainz, se animó a festejar con los ganadores.
Para ese tradicional posado a las puertas del garaje, Frederic Vasseur, también quiso llamar a John Elkann, presidente del Cavallino Rampante, y su hermano Lapo. Tras abrazar, uno a uno, a sus ingenieros y mecánicos, Carlos quiso sumarse a la celebración del tercer puesto de Lando Norris en McLaren. La guinda a un fin de semana perfecto en el Autódromo Hermanos Rodríguez, donde Sainz pudo darse el gusto de adelantar en la pista a Max Verstappen.
"O te lanzas así..."
"Si os digo la verdad, no preparé la maniobra. Estaba muy por detrás, pero pensé que no tenía nada que perder. Ante Max, o te lanzas así o no lo consigues nunca", concedió Sainz, recordando su movimiento por el interior de la curva 1. "Llevo tiempo diciendo que quería otra victoria antes de marcharme de Ferrari. Ahora quedan cuatro carreras. Quiero disfrutar y si viene otra oportunidad iré a por ella", completó.
Este triunfo permite a Sainz igualar los cuatro de John Surtees, Clay Regazzoni y Eddie Irvine con Ferrari y le deja a uno de los cinco conseguidos por Alain Prost, Carlos Reutemann y Gerhard Berger. Precisamente, el 24 de junio de 1990, Le Professeur se convertía en el último piloto de la Scuderia en subir al primer escalón del podio en México, tras completar una fantástica remontada ante Nigel Mansell y el propio Berger. Asimismo, Carlos se convierte en el primer hispanohablante que conquista el triunfo en la capital federal, escenario desde 1963 de 21 carreras de F1.
Tras las actualizaciones aerodinámicas estrenadas durante el GP de Italia, el SF24 se ha impuesto en cuatro de las seis últimas carreras, convirtiéndose en una verdadera amenaza para McLaren y adaptándose a todo tipo de trazados. También en las curvas lentas de México, donde Sainz supo atacar sin miedo los pianos. Su adaptación contrastó con los problemas de Charles Leclerc, a quien se le vio incómodo desde el viernes. El único despiste de Carlos durante la carrera quedó patente en un mensaje de radio. "Estamos empujando demasiado. No hay ninguna necesidad", alertó, sin percatarse de que Norris iba dando alcance al monegasco para negar el 1-2 de la tropa de Maranello.
Sea como fuere, Ferrari consumó en México su sorpasso a Red Bull, por lo que ya ocupa la segunda plaza en el Mundial de Constructores, a 29 puntos de McLaren. Aunque la versión oficial rebaje el optimismo, ese título supondría un éxito indudable para la Scuderia, cuya última corona por equipos data de 2008. Aquel Mundial, pese a la fiesta prematura de Felipe Massa en Interlagos, acabaría en poder de Lewis Hamilton.
Según sus propias estimaciones, de las cuatro citas que restan para el cierre del campeonato, sólo Las Vegas debe considerarse como un entorno particularmente favorable para el SF24. Si el dominio de McLaren en Qatar se confirma, el título tendría que dilucidarse en Interlagos y Abu Dhabi. Muy lejos de esa lucha queda ya Red Bull, cuyo ritmo de carrera en México se cifró en seis décimas más lento que el de Ferrari. Entre 2023 y 2024, Verstappen ha pasado de enlazar 10 victorias consecutivas a una sequía de 10 carreras sin triunfo.
GP de Singapur
MIGUEL A. HERGUEDAS
@herguedas
Actualizado Domingo,
17
septiembre
2023
-
01:59Ver 27 comentarios"No quiero que suene demasiado dramático, pero es...