Si el lunes estuvo viendo el Bélgica – Eslovaquia seguramente alucinó con los gráficos que aparecieron durante la revisión del gol de Lukaku, más propios de una consulta médica que de un partido de fútbol. Si no lo vio, se lo explicamos. En plena retransmisión televisiva pudimos observar una especie de monitor cardíaco que latía por momentos. ¿Qué es eso? Digamos, sencillamente, que el balón de la Eurocopa tiene vida propia.
La UEFA ha estrenado en este torneo el FUSSBALLLIEBE, que en alemán significa «amor por el fútbol». Una pelota que incorpora por primera vez la tecnología Connected Ball de adidas, que proporciona una visión sin precedentes de cada elemento que entra en contacto con el balón y de su propio movimiento. Es decir, envía datos del balón a los árbitros en tiempo real. De esta manera, contribuye al proceso de toma de decisiones del colegiado de campo y de la sala del VAR.
Vayamos por partes. Primero, el diseño. Según la marca y la organización, el uso de colores rojos, azules, verdes y naranjas celebra «la vitalidad de los países participantes» y en todos los balones se pueden ver los estadios y el nombre de las diez ciudades anfitrionas.
Segundo, y más importante, la tecnología. Entre este Connnected Ball y el fuera de juego semiautomático, la UEFA ha dejado en manos de la tecnología muchas de las decisiones del torneo. El gol anulado a Bélgica por mano de Openda ha sido lo más sonado. El monitor mostró si la mano del futbolista tocó el balón y, y esto es el gran avance de la herramienta, el grado de intensidad.
El interior del balón
Todo esto se consigue porque el balón lleva integrado en el centro de la esfera un chip, un sensor, conectado a la superficie de la pelota mediante unos sensores, capaz de registrar 500 datos por segundo. Mediante geolocalización, y con la ayuda de las diez cámaras especializadas que hay alrededor del estadio y que rastrean cada acción y cada contacto, determina qué parte del cuerpo y con qué fuerza ha tocado el futbolista la pelota.
Olvídense del balón de toda la vida. Esto es otra cosa. 20 piezas encajadas meticulosamente entre las que está controlado hasta el aire que entra y sale del esférico. De esta manera son cuatro árbitros en el césped, dos en la sala del VAR, tres operadores de vídeo y un balón con inteligencia artificial los que determinarán la justicia de este torneo, y veremos de los futuros, porque la tecnología ha llegado para quedarse. En Alemania tenemos el balón y el fuera de juego, pero también la tecnología de la línea de gol, que se usa en las competiciones internacionales desde hace años.
Todo se coordina desde el Football TechnologyHUB (FTECHhub) situado en Leipzig, Germany, con cuatro cabinas de videoarbitraje para monitorizar los errores y los aciertos de los colegiados. En el HUB se reciben y coleccionan todos los datos de todas las tecnologías y se distribuyen a las diferentes herramientas. Nada se escapa. Ya no habrá goles fantasma, manos que no se pitan ni tantos en fuera de juego. Es otro fútbol.
El fútbol español se partió en dos cuando Florentino Pérez convirtió a Luis Figo (Almada, 1972) en el primer galáctico. El portugués dejó el Barça y llegó al Real Madrid para iniciar la galaxia del Bernabéu, a la que luego se unieron Zidane, Ronaldo y Beckham. 20 años después, Vinicius, Bellingham y Mbappé buscan su propio universo. De todo charla el exfutbolista, que mañana participa en el evento LALIGA EA SPORTS X FC 25RUSH, una competición que mezcla un partido en el clásico videojuego y en la realidad junto a Carles Puyol y varios de los streamers más famosos de España.
¿Le gustan los videojuegos?
Bueno, ahora mismo, por mi edad, ya no dedico tanto tiempo a ser gamer, pero cuando era más joven sí. Me gustaban mucho.
¿Con qué compañeros peleaba más en la consola?
Con los de la selección, sin duda. Ahí la gente jugaba bastante, Rui Costa, Jorge Costa... Jugaban mucho, también a juegos de estrategia.
En el videojuego FC 25 es el segundo luso con más media después de Eusebio. ¿Usted se coloca ahí en la historia de Portugal?
Bueno, la cuestión virtual no la podemos controlar mucho, ¿no? Si me lo preguntas a mí, yo me pondría en lo máximo, pero no lo puedo controlar. Sólo espero que la calidad no sea mucho más mala de lo que era en realidad (risas).
En el nuevo modo 'Rush', estrenado en FC 25, se juega 5 contra 5 en un campo más pequeño. ¿A qué cinco elegiría usted?
Uf, difícil... Porque he jugado con mucha gente importante... Pero quizás de portero pondría a Iker (Casillas), luego a Roberto (Carlos), a mí mismo, Ronaldo y Zidane.
Los Galácticos. Ahora el Madrid está viviendo una nueva etapa de Galácticos tras la llegada de Mbappé y viene de ganar en Bérgamo tras unos meses complicados. ¿Cómo está viendo su temporada?
Era un partido importante, pero el Madrid cuando tiene que dar la talla sale siempre adelante. La Champions es su competición. A pesar de las dificultades del inicio, creo que el Madrid estará ahí con opciones hasta los momentos decisivos. Es un año difícil por la Eurocopa , porque han tenido pocas vacaciones y hay que darles tiempo.
¿Ve similitudes entre las dos generaciones, la suya y la de ahora?
No me gusta comparar, porque luego siempre sale alguien perjudicado. Son generaciones diferentes, los rivales son diferentes, el fútbol es diferente... Lo único que se puede parecer es que en el Madrid juegan los mejores jugadores del mundo. En eso sí, pero luego cada uno tiene su estilo y son épocas diferentes. No sé cómo lo haríamos nosotros ahora ni cómo lo harían ellos en la nuestra. Hay que disfrutar de cada generación.
Lo que sí se puede comparar es la presión de un vestuario con grandes jugadores. Usted fue el primero en llegar. ¿Cómo lo vivieron?
Sí, la presión yo sí la he vivido... (risas). La gente quiere las cosas rápido, pero hay que dar tiempo. Cambias de país, de equipo, hay una adaptación, hay gente que se integra más rápido... Depende de tantos factores, de cada uno, de la personalidad... Y lógicamente, no es lo mismo que jugar en un equipo que jugar en el Real Madrid. La presión existe en todos los lados, porque si tienes un nivel siempre tendrás responsabilidad y presión, pero la calidad está ahí. Lo que pasa que muchas veces la presión no te deja mostrar tu calidad y muchos jugadores llegan al Madrid y no consiguen expresar su talento. Pero creo que en general, los grandes jugadores como Mbappé tarde o temprano demostrarán sus virtudes.
Decía Cristiano que no le hacía falta salir con Benzema y Bale para rendir en el campo. ¿Ser amigos influye o no hace falta?
Yo creo que puede ser importante, siempre es mejor que te lleves bien. Pero en términos de juego siempre será más importante que cada uno sepa su papel y lo que tiene que dar al equipo, porque a fin de cuentas los egos te pueden destrozar en términos de ambiente, resultados y equipo. Lo más importante es que cada uno, con su calidad, sepa su espacio, saber lo que tiene que hacer y lo que tiene que sacrificar en pro del equipo. Si es así, perfecto.
Usted jugó hace poco un clásico de Leyendas. ¿Sigue habiendo pique o con la edad se pasa?
Nada, siempre quieres ganar (risas). Pero sí existe amistad y respeto por lo que hemos vivido. Dentro del campo, eso sí, intentamos disfrutar y ganar, a nadie le gusta estar corriendo y perder. Esa competitividad siempre la llevas dentro.
Cristiano sigue jugando en Arabia y en la selección. No para.
Cada uno sabrá cuándo tiene que parar, según sus condiciones. Yo paré con 36 y ya no podía más. Pero Cristiano es un tipo excepcional en todo lo que hace y siempre nos seguirá sorprendiendo. Creo que cada uno tiene que pensar cuándo se tiene que retirar, dicen que las segundas partes nunca son buenas y es mejor tener la consciencia del momento que estés seguro de hacer. No retirarse, volver y luego retirarse.
Mañana se enfrentará a algunos streamers, que son los nuevos ídolos de los niños.
Sí, creo que al final es un concepto que llega a todo el mundo, es mucho más amplio. Y esto que vamos a hacer, por ejemplo, es hacer del fútbol un deporte más innovador. A quien le guste el fútbol real, ahí estará, y al que le guste el virtual, también. Para todos.
«Para la mitad del mundo, sólo soy un mercado. Les hago ganar o perder dinero, nada más. Los únicos comentarios que he recibido durante las últimas semanas son 'como no llegues a esta cifra, estarás en mi lista negra'». Hace unos días, Tyrese Haliburton, jugador de los Indiana Pacers y uno de los mejores bases de la NBA, avisaba sobre la ola que ha llenado de toxicidad el día a día de la liga. Algo que se extiende también al resto de deportes de América, Europa y todo el planeta. «Los aficionados gritan constantemente a los jugadores por sus apuestas. Es una locura y un problema que hay que atajar», ampliaba PJ Tucker, de Los Angeles Clippers.
Las apuestas se han adueñado del deporte. No sólo de su economía, patrocinando equipos y organizaciones, sino de todo su contexto: de los jugadores, que son protagonistas de las mismas; de las plataformas de retransmisión, que las incentivan en sus propias emisiones; y de los aficionados, tan pendientes, o más, del partido que de su apuesta. Nadie escapa. ¿Por qué? Porque ahora es mucho más fácil apostar y hay muchas más posibilidades dentro de un mismo encuentro. Olvídese de acertar quién gana. Vaya a lo concreto.
Así se han adueñado del deporte las apuestasEL MUNDO (Vídeo)
Piense en LeBron James. ¿Anotará hoy más de 22 puntos? ¿Capturará más de 7 rebotes? ¿Dará más de 8 asistencias? ¿Meterá más de 1 triple? ¿La suma de sus puntos, rebotes y asistencias será mayor o menor que 43? ¿Perderá más de 3 balones? ¿Conseguirá más de 2 robos? ¿Pondrá más de un tapón? ¿Anotará la primera canasta del partido o de su equipo?
Ahora piense en Rafa Nadal. ¿Ganará el siguiente punto? ¿Ganará el segundo punto del próximo juego? ¿Y el tercero? ¿Y el cuarto? ¿Si gana el juego, lo hará dejando a su rival a 0, a 15, a 30 o a 40? ¿Cuando el primet set llegue a seis juegos, cómo irá el marcador? ¿Cuál será el resultado correcto de este set? ¿Ganará Nadal al menos 4 juegos? ¿Habrá tiebreak? ¿Cuántos juegos se disputarán en el set y en el partido? ¿Cuántos ganará Nadal? ¿Será el número de juegos disputados par o impar? ¿Quién llegará primero a 3 juegos ganados? ¿Y a 4?
Ahora piense en Jude Bellingham. ¿Marcará ante el Bayern? ¿Cuándo lo hará, el primer gol o el último? ¿Disparará más de una vez? ¿Más de dos? ¿Uno será a puerta? ¿Dará más de 60 pases? ¿Más de 65? ¿Dará una asistencia? ¿Dos? ¿Hará más de una entrada? ¿De dos? ¿De tres? ¿Cometerá una falta? ¿Le sacarán amarilla? ¿Le expulsarán?
"Es consecuencia del Siglo XXI"
«Los mercados deportivos permiten apostar hasta el último detalle. El Madrid-Barça, por ejemplo, tenía más de 400 mercados», explica a este periódico David Pere Martínez Oro, director de Episteme Social, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de Ludomorfina, el fenómeno de las apuestas en la juventud española. «Mientras tengamos esta oferta de mercados en las plataformas online, será condición inherente al deporte profesional. Es consecuencia del Siglo XXI, una industria que vela por ganar dinero y unas tecnologías que han evolucionado hasta el punto de monitorizar partidos de Tercera Regional», añade.
Las sanciones
Los mercados son los eventos dentro de un partido y son el principal foco de los problemas entre el mundo del deporte y de las apuestas. Presiones, sanciones... Les sonará el nombre de Sandro Tonali, centrocampista italiano del Newcastle suspendido diez meses por haber apostado en mercados de partidos que él mismo disputaba. De hecho, uno de los vídeos que más virales se han hecho sobre el tema es el de una amarilla que recibió por tardar, sospechosamente demasiado, en salir del campo.
No es el único. La NBA acaba de sancionar de por vida a Jontay Porter, jugador de los Raptors, que dio información a sus conocidos para que apostaran en sus propios mercados, apostó él mismo 54.000 dólares y limitó su participación en los encuentros para acertar. La MLB, la liga de béisbol, investiga a Shohei Ohtani, una de sus estrellas, por los gastos millonarios de su traductor en las casas de apuestas. Mientras que la NFL sancionó al receptor Calvin Ridley por apostar en partidos de la liga. Sin embargo, el deporte que más polémica tiene con este tema es el tenis.
"El tenis es el más fácil de adulterar"
En 2022, seis tenistas españoles fueron inhabilitados por amaños y cada mes hay noticias de nuevas sanciones. «El tenis es el deporte más fácil de adulterar, especialmente en el circuito ITF. Son chicos jóvenes que casi tienen que poner dinero de su bolsillo para viajar...», avisa Pere Martínez Oro. «Apuestas 10.000 euros, te dejas romper un servicio y te sacas el doble. Es facilísimo. Pero el problema es ético y del deportista, no sólo de los mercados. Puedes quitar partidos del circuito ITF de las casas de apuestas, pero a la industria no le interesa. Ellos quieren más mercados, más apuestas, más dinero», insiste.
La industria quiere más, y las organizaciones que gobiernan el deporte, también. «Nosotros no podemos llevar publicidad de las casas de apuestas, pero los torneos hacen acuerdos millonarios con ellas. Deberíamos quedarnos al menos el 50% de ese acuerdo, pero no recibimos nada. Miles de millones que circulan por el circuito y nosotros no vemos nada», se quejaba Novak Djokovic hace unas semanas.
Más apuestas, más audiencia
Una situación que también se vive en la NBA. La liga llegó a un acuerdo histórico con FanDuel y DraftKings, dos plataformas de apuestas, para permitir a los espectadores apostar durante los encuentros a través de la propia aplicación de la NBA. Más apuestas, más usuarios, más audiencia. Según un estudio de 'CRG Global', el 57% de los apostadores de la NBA ven mucho más la liga cuando apuestan, el 30% han escogido su equipo favorito según los aciertos en las apuestas y el 29% deja de ver el partido cuando su apuesta ya está resuelta. Mientras, las casas de apuestas han multiplicado sus ingresos hasta los 36.000 millones en 2023, según 'Statista'. En EE.UU, el valor de FanDuel ha superado los 31.000 millones.
"Cuando juegas bien y les haces acertar, está todo perfecto. Pero cuando fallas te tiran mierda, como que no he superado los 29,5 puntos y cosas así. Me siento mal porque no les quiero hacer perder dinero, pero sólo salgo e intento jugar", se quejaba Jason Tatum, de los Boston Celtics. "Estamos caminando por un hilo muy fino, es una situación muy complicada", advertía J. B. Bickerstaff, técnico de los Cavaliers, sobre la legalización de las apuestas deportivas en 38 estados de Estados Unidos desde 2018. Desde ese año, la NFL, la liga más seguida del país, ha incrementado sus audiencias un 8% y ha tenido 38,5 millones de espectadores por partido, cifra de récord.
La Liga, en alerta
LaLiga se salva de momento de polémicas, pero el debate existe. «El fútbol es más pausado que el tenis o el baloncesto. Hay menos mercados y no hay tanta presión en ese sentido por parte del aficionado, pero en los últimos años esos eventos se han multiplicado», explica a este periódico Iñaki Arbea, director de Integridad de LaLiga, que detalla que en cada campo hay un personal que se encarga de vigilar «actitudes raras» y advierte sobre las mafias que intentan controlar a los deportistas: «Son el principal problema, las mafias que usan las apuestas y amenazan a los jugadores para blanquear dinero».