En Cuna de Campeones de Valencia se han formado más de 70 pilotos de élite, entre ellos, Pedro Acosta, Jaume Masiá y Jorge Martín, que podría cerrar un triplete histórico.
Jorge Martín, en el circuito Ricardo Tormo.Javier SorianoAFP
El circuito Ricardo Tormo acogerá una gran una fiesta este fin de semana, en la clausura del Mundial. Pedro Acosta y Jaume Masià llegan como campeones de Moto2 y Moto3 y Jorge Martín apurará al máximo para lograr una triple corona inaudita. Los tres
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Cinco días después de ganar el Mundial de Fórmula 1, Nico Rosberg anunció que se retiraba con 31 años. «Ahora que lo he conseguido, que he escalado mi montaña, que estoy en la cima, me siento bien», explicó. El último partido que Pete Sampras disputó en su carrera profesional fue la final del US Open de 2002, en la que ganó su 14º Grand Slam. «Estoy en paz, he cumplido», aseguró el estadounidense, 32 años entonces. Diez más que Mark Spitz, quizá el ejemplo más extremo de retirada prematura del deporte: el legendario nadador dijo adiós nada más colgarse siete medallas de oro en los Juegos de Múnich de 1972.
En el arcano del deporte, otro episodio sin explicación: el retiro de Bobby Fischer del panorama ajedrecístico a los 29 años, en 1972, cuando se encontraba en la cúspide.
Cuando no hay lesión grave de por medio, el hastío suele ser la razón principal en la rareza de despedirse del deporte a edades tempranas, algo que los avances en preparación física, medicina y dieta han convertido en aún más puntual. El caso de Álvaro Martín, que lo deja nada más ganar dos medallas olímpicas en marcha (bronce individual y oro en el relevo mixto) para centrarse en sus estudios y su carrera de abogado, no tiene apenas precedentes.
En el exigente mundo del tenis, además de Sampras, se encuentran otros ejemplos. Uno de los más sonados fue el de Björn Borg. ¿Hasta dónde hubiera llegado de no haberse retirado con 26 años? Tras perder la final de Wimbledon de 1981 ante John McEnroe, con 11 Grand Slams en su palmarés, entró en un declive de desgana que le llevó a poner fin a una trayectoria que había empezado de adolescente.
Justine Henin era la número uno del mundo cuando anunció su retirada en mayo de 2008. Dos años después volvió al circuito, pero a los seis meses una lesión hizo que dejara definitivamente la raqueta con 29 años. Algo no muy diferente al caso de Ashleigh Barty, quien, en marzo de 2022, con 25 años, puso punto y final a su fulgurante trayectoria sólo semanas después de haber conquistado en Australia su tercer Grand Slam. «Sé cuánto trabajo se necesita para sacar lo mejor de nosotros mismos. Y dejé de tener eso en mí. No tengo la predisposición física y mental ni todo lo necesario para volver a desafiarme al más alto nivel. Estoy agotada», zanjó.
Mark Spitz, en acción.
La lista no es extensa pero sí hay otros casos llamativos. En el motociclismo, ninguno como el de Casey Stoner, campeón de MotoGP en 2007 y 2011, y retirado en 2012 con 27 años. En su caso, la ansiedad fue el desencadenante del adiós: «Cuanto mejor iba el fin de semana, más quería morir».
Atlético de Madrid-Inter de Milán, partido de vuelta de octavos de final de la Champions. A continuación de la estéril prórroga, llega la tanda de penaltis. O de "lanzamientos desde el punto de penalti", como puntualizan algunos puristas, aunque lueg
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Quedará en el recuerdo esta España única, esta España de los olvidados, esta España currante, pase lo que pase. En su historia en la Copa Davis el equipo siempre había dependido de sus estrellas, de Santana a Nadal pasando por Ferrero y Moyà, y esta vez es muy diferente. Quizá haya un paralelismo en aquel título de Mar de Plata en 2008, pero Feliciano y Verdasco rondaban los 10 mejores puestos del ranking ATP. Ahora no es así. Pablo Carreño, en el número 89 de la lista, y un dobles formado por Marcel Granollers a sus 39 años y un Pedro Martínez en crisis derrotaron este sábado a Alemania en las semifinales para llevar a España a su undécima final de la Copa Davis.
Este domingo (a partir de las 15.00 horas, Movistar) se medirá a Italia en su casa en busca de una Ensaladera que sería el no va a más. Pero ya en este punto el equipo merece un hueco en la historia del tenis propio: ha habido, hay y siempre habrá jugadores más allá de las figuras.
España tiene menos representantes entre los 100 mejores del mundo que nunca en este siglo y este martes se quedó sin su número uno, Carlos Alcaraz, pero sigue siendo el país con mejor cantera del mundo. Y nunca le faltarán raquetas. En el partido decisivo, sin ir más lejos, Granollers y Martínez demostraron que en ningún otro lugar se aprende así el oficio para vencer por 6-2, 3-6 y 6-3. Sus rivales, los alemanes Tim Puetz y Kevin Krawietz, llevan años jugando juntos y disputaron las últimas ATP Finals como pareja, pero temblaron cuando no debían. La dupla española presentó mejores argumentos: concentración al principio, tranquilidad ante la remontada rival y decisión en el desenlace. En el tercer set, explotaron sus golpes desde el fondo para desactivar la agresividad de Puetz y Krawietz. Con 5-3 a favor, incluso salvaron un punto de break que les hubiera complicado el éxito. Su celebración, pese al alcance de la gesta, fue más templada de lo que se podía esperar.
La victoria de Carreño
Queda trabajo por hacer en esta Copa Davis y creen firmemente en sus posibilidades. Esa es la virtud de este grupo de jugadores: la conciencia de sí mismos. Saben perfectamente lo que son, cuál es su juego y cómo explotar sus virtudes. Gracias a ello, por ejemplo, en el primer partido de la semifinal, Carreño venció a Jan-Lennard Struff por 6-4 y 7-6(6). "No tenemos el mejor equipo, con Carlos [Alcaraz] el nivel sería mucho más alto, pero sabemos lo que somos. Todos tenemos ya una carrera detrás, hemos hecho grandes cosas, no acabamos de empezar", analizaba Carreño después de su triunfo salvador. Tras su derrota ante Jakob Mensik el jueves en cuartos de final, el número dos del equipo español sabía que esta vez su punto era decisivo y aprendió de sus errores.
Dos días atrás, se marchó del Bologna Fiere con el gesto torcido: se sintió un novato. Por supuesto, podía perder contra un portento de 20 añitos como Mensik, pero no tenía que hacerlo como lo hizo. Con todo de cara, incluso un break a favor, se entregó a los nervios y cayó en fallos tontos. Este sábado, en cambio, se quitó la espina. Ante Struff, Carreño hizo lo suyo, lo que lleva haciendo toda la vida, y afinó en los momentos decisivos. El alemán es un tenista con un saque y una derecha peligrosa, pero carece de paciencia, ya no hablar de sentido táctico. El patrón del español pasaba por mantener su saque, aguantar sus embestidas y esperar su oportunidad. Y cumplió.
SERENA CAMPANINIEFE
En el primer set fue capaz de remontar un break en contra para imponerse, y en el segundo no se desesperó pese a todo, pese a mucho. Hubo dos situaciones peliagudas. La primera, en contra: con 5-4 en el marcador, Carreño tuvo tres bolas de partido y Struff las salvó por centímetros. Y la segunda, a favor: en el tie-break el español llegó a verse con un 6-1 en contra y, aun así, fue capaz de rehacerse, salvar esas cinco bolas de set e imponerse. "Ha sido casi milagroso", valoró Carreño cuyo conocimiento llevó al éxito.
La derrota de Munar
De hecho, con el mismo punto fuerte, en el partido siguiente, Munar se quedó a un paso de derrotar a todo un Alexander Zverev, aunque al final cayó por 7-6(2) y 7-6(5). Como su compatriota, el líder de España exprimió al máximo todas sus habilidades para acorralar al número tres del mundo, pero no pudo superar su calidad. En los dos sets Munar consiguió una ruptura y alcanzó el tie-break, pero en esas instancias no tuvo tanto acierto. En ambos, Zverev le cedió la iniciativa y a Munar se le desviaron los golpes ganadores. Al acabar, el alemán confesó que lleva días acatarrado, aunque no restó mérito a su adversario.
TIZIANA FABIAFP
"No he jugado mi mejor tenis, no he aprovechado mis opciones, especialmente en los tie-breaks. Ha quedado demostrado por qué no soy mejor que Zverev. El partido ha sido igualado porque excepto Carlos y Jannik [Sinner] todos estamos muy igualados", comentó Munar muy crítico con su propia actuación. Este domingo, ante Italia, podrá resarcirse y celebrar una Copa Davis con esta España única, esta España de los olvidados, esta España currante.