El técnico vasco es el segundo entrenador destituido en LaLiga EA Sports tras Quique Setién en el Villarreal
Foto de despedida de Mendilibar.X
A las 21:44 de la noche del domingo el Sevilla FC publicaba un tuit con un mensaje muy escueto, pero muy contundente. “José Luis Mendilibar deja de ser entrenador del #SevillaFC. Gracias por todo, José Luis” y añadía “#WeareSevilla”.
Así, el conjunto andaluz, que marchaba decimocuarto en LaLiga EA Sports pero que no terminaba de arrancar, prescindía del entrenador con el que había conquistado su último título europeo, su séptima Europa League.
El empate in extremis ante el Rayo Vallecano había sido la gota que había colmado el vaso de la paciencia en las oficinas de Nervión, así como sus decisiones como la de sustituir a Fernando, un peso pesado en el vestuario sevillista, a la media hora de partido ante el conjunto madrileño.
Mendilibar deja al Sevilla con dos victorias, dos empates y cuatro derrotas en 9 jornadas. Hay que recordar que Sevilla y Atlético de Madrid tienen un partido menos por su encuentro aplazado por las condiciones meteorológicas el pasado 3 de septiembre.
Victor Orta, director deportivo del conjunto hispalense, tiene ahora la misión de encontrar un nuevo entrenador durante el parón de selecciones justo un año después de que su predecesor, Monchi, prescindiera de los servicios de Julen Lopetegui, tras la pobre marcha del equipo.
Mendilibar es el segundo entrenador destituido de LaLiga EA Sports después de que el Villarreal prescindiera de los servicios de Quique Setién, que fue sustituido por José Rojo Martín, “Pacheta”.
Premier League
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Domingo,
24
diciembre
2023
-
16:29Era la segunda vez que se jugaba en víspera de Navidad desde...
En el mercado invernal de 2025, Álex Baena (Roquetas de Mar, 2001) estuvo 11 horas pegado al teléfono hablando con todos sus allegados hasta que tras la llamada con su psicólogo terminó por decidir no ir a Arabia Saudí a ser cubierto de oro y se quedó en el Villarreal. El corazón le decía que no a la mareante oferta del Al Ahli, 18 millones anuales, y el centrocampista almeriense alargó unos meses su estancia en el equipo al que llegó con tan solo 11 años.
Entonces, llamó el Atlético, y se abrió un nuevo camino en su carrera para seguir creciendo en uno de los grandes clubes europeos. "Mi prioridad ha sido quedarme en España junto a mi familia y el Atlético por el club y el entrenador ha sido mi prioridad. Mi ilusión ha sido venir aquí", comentó en su presentación.
Los rojiblancos realizaban un gran desembolso, más de 55 millones, para traer del equipo amarillo al que fuera máximo asistente europeo en la temporada 2023/24 con 18 pases de gol, 10 había firmado el curso anterior. Baena, como Julián Álvarez un año antes, estaba destinado a dirigir el ataque colchonero frente a un Griezmann que adquiría otro rol en la rotación del Cholo. Pero, primero el infortunio y luego la falta de continuidad no han permitido mostrar al internacional español aún todo su nivel en el conjunto de Simeone.
Álex Baena es el decimocuarto jugador en minutos de la plantilla rojiblanca con 1.302, casi los mismos que Nahuel Molina. Ha jugado menos que Pubill, Nico González, Ruggeri o Hancko; fichajes, sin contar con las llegadas invernales, que venían a completar el vestuario del Atlético de Madrid, pero no a liderarlo. Y, como dato preocupante, sólo ha finalizado un partido de los 26 que ha disputado, la victoria por la mínima ante el Getafe en Butarque.
En el club, en cambio, no hay inquietud con el almeriense. "Se le ha fichado por seis años, no por seis meses", cuentan a EL MUNDO sobre el rendimiento de un jugador al que son conscientes de que le ha perseguido la mala suerte. Tres lesiones (dos musculares y una apendicitis) justifican, según la entidad colchonera, no sólo los pocos minutos sino el no haber finalizado muchos encuentros al no haber podido alcanzar el ritmo de sus compañeros. No obstante, admiten también que "el míster tiene otros jugadores en su posición" que dificulta el que juegue todo con la camiseta rojiblanca. "Su calidad está fuera de toda duda", insisten fuentes de la entidad.
No es fácil adaptarse a la exigencia de Diego Simeone. Muchos, como Pubill o el mismo Griezmann, han probado casi cuatro meses de mili antes de ser indiscutibles en las alineaciones del argentino. Baena ya llegaba con otro estatus a la disciplina rojiblanca y lo hacía preparado tanto física como mentalmente. Una parte que ha trabajado mucho a lo largo de su carrera.
De hecho, fue uno de los pilares, junto a su familia y amigos, que evitaron que colgara las botas tras tocar fondo tras un enfrentamiento con Fede Valverde que le puso en el ojo del huracán y posteriormente un flojo Europeo sub-21 en julio de 2023. "Ya está, lo dejo, no quiero seguir con esto", es el mensaje que tienen fijado él y su psicólogo en su chat de Whatsapp. Pese a ello, la sorpresiva llamada de Luis De la Fuente le hizo levantar el vuelo y pasar de su peor año como futbolista al mejor, que coronó con una Eurocopa y unos Juegos Olímpicos.
Fortaleza mental
Pero el aprendizaje de esos vaivenes ha permitido que el almeriense no se deje llevar por la euforia cuando las cosas van bien ni por la depresión cuando no van como desearía. No es el más hablador del vestuario ni el más bromista, pero su amistad con Pubill y Barrios de la sub-21 y, sobretodo, el apoyo de otros futbolistas españoles con los que ha hecho piña como Koke o Llorente, le permiten adaptarse a cualquier rol que le reclame el exigente técnico argentino.
"La actitud siempre positiva. Con predisposición para dar lo mejor siempre. Con talento diferencial. Necesitamos más de él, le vamos a exigir lo que tiene", ha respondido el Cholo Simeone a El MUNDO en la rueda de prensa previa al duelo de Champions de esta noche ante el Brujas. Un partido de los que hizo que Baena fichara por el Atlético de Madrid, del tipo que motivó al jugador de Roquetas a superar la soledad de plantarse en la residencia del Villarreal con 11 años para cumplir su sueño de ser futbolista pese a las lágrimas de su madre y también de los que sueñas cuando sólo piensas en colgar las botas.
Fue un 13 de julio de 2023 cuando Santiago Mouriño (Montevideo, 2002) pisaba por primera vez una sala de prensa europea. Era un chaval desgarbado de 76 kilos y mucha timidez. "Tenía miedo de decir una cagada", revela entre risas el futbolista a EL MUNDO. Su novia, ahora mujer, Delfi, estaba entre el público y los periodistas esperaban entre los asientos del Metropolitano escuchar al chaval que debía continuar la saga de aguerridos centrales uruguayos en el equipo rojiblanco con Godín y Giménez como principales bastiones. "Ella me dijo que me vio muy nervioso", ríe de nuevo.
La llamada había llegado tras varios años en Nacional y uno en Racing, que le rescató de una lesión de menisco en la que le hizo clic la cabeza. En su caso no fue para desanimarse en su sueño de ser futbolista, sino todo lo contrario, aumentar el convencimiento de que ése era exactamente y su camino. Un camino para el que quemó todos sus puentes. "Dejar los estudios fue una decisión mía ya que vi que tenía oportunidades de llegar a Primera división. Obviamente, hoy mirando de otro lado salió bien, pero también pudo salir mal... cuando uno es más chico tiene otra cabeza", reflexiona.
Si alguna vez te lo dicen tus hijos, ¿cómo te lo tomarías?
Yo no los dejo (risas).
Así Santiago Mouriño dejaba Montevideo, con la ilusión y el miedo, dejaba a sus padres llorando en casa para coger el vuelo que le llevaría a Europa, el dorado para muchos futbolistas uruguayos. "Sabía que el fútbol europeo era muy difícil, que iba a un campeonato grande y que los jugadores se cuidan mucho más que en Sudamérica, que haciendo las cosas como allí, no te da, tienes que elevar el nivel", apostilla. Lo hacía, además, a un equipo que llevaba seis temporadas seguidas jugando Champions y, en una de ellas, ganando también la competición doméstica. "Que un equipo así se interese por ti y te quiera comprar, fue algo muy lindo y que voy a recordar siempre", rememora el defensor.
Entrenamiento del futbolista uruguayo.Alavés
Pero el sueño no fue tan dulce. A los entrenamientos durísimos que le esperaban en los Ángeles de San Rafael siguió un mes de convivencia en un hotel donde a él y a su chica le comían las paredes. Y todo, además, con la certeza de que, pese a su ilusión, tendría que buscar minutos lejos del Metropolitano. "No me dolió, porque también yo tenía ganas de salir para jugar", explica Mouriño.
Entonces llegó lo que para el central fue "esa mili que dicen es muy necesaria" tras salir cedido al Zaragoza, donde se despidió encima marcando, y en una ciudad en la que dejó grandes amigos a los que visitó recientemente. Y luego le compró el Alavés, que le seguía desde su etapa en Uruguay, aunque el Atlético se guardó una opción de recompra. "No le reprocho nada al Cholo, al contrario, desde que llegué al club me trató igual que a todos y me ha enseñado muchas cosas", admite el futbolista.
Tras salir de Uruguay hacia un equipo que vivía en Champions y aspiraba a títulos a otro cuyos objetivos son mantenerse en Primera y jugar con esa presión. "Cuando juegas por el descenso, sabes que un error te condena, es un cúmulo de cosas juega mucho con la cabeza y que si no estás fuerte, te puede pasar factura", explica el futbolista. Afortunadamente, su último triunfo ante la Real Sociedad les hace depender de sí mismos, aunque las cosas podrían cambiar este sábado ante, precisamente, el Atlético de Madrid. "Van a buscar quedar los más arriba posible y no van a venir como si no se jugaran nada", apunta el defensa que, promete, no está pensando en volver a la disciplina rojiblanca aunque "sería lindo" sino puramente en salvarse con el Alavés.
El defensa camino de una concentración.Alavés
De bajar volvería a una categoría "más aguerrida" como comprobó con el conjunto maño y en la que apenas hay tiempo para girarse porque es un fútbol más físico donde siempre "tienes a alguien encima" y donde pudo comprobar, de primera mano, donde la igualdad es tal que no es raro que el último gane al primero, "algo que no ocurre en Primera".
Lo cierto es que al futbolista uruguayo, ya de por sí disciplinado y con la cabeza bien amueblada, se toma muy en serio su profesión. Ha ganado seis kilos de músculo, se ha esmerado en mejorar táctica y técnicamente y hoy es uno de los bastiones del Chacho Coudet en la zaga del Alavés. Ha jugado completos ocho de los últimos nueve partidos de los babazorros y el noveno no pudo por acumulación de amarillas.
Cuando termine la Liga, Santiago Mouriño espera tener dos cosas que celebrar, la permanencia con el Glorioso y su aniversario de boda. Un año ya casado, con 22 se juró amor eterno, con la persona "que le aguanta todos los malos pensamientos", que lo dejço todo por él y con la que lleva cinco felices años juntos disfrutando y viendo fútbol, uruguayo o el que toque. "A mi mujer le gusta más ver el fútbol que a mí", cuenta el jugador entre risas.
Test rápido
Mouriño es una metralleta ante preguntas rápidas. Entre Messi y Kike García no duda en elegir a su compañero, aunque le cuesta más escoger el mate antes que las milanesas. Es un acérrimo jugador de Playstation antes que ver el móvil, que se le olvida constantemente. Preferiría tener un niño a una niña, porque ya tiene una sobrina y, aunque haya hecho sus pinitos en el baloncesto, el fútbol es su profesión, su sueño y su primera prioridad.