La selección, liderada por Queralt Casas y Raquel Carrera, esquiva la eliminación y logra ser primera de grupo. Se las verá con el ganador del Alemania-Turquía.
Raquel Carrera, durante el partido contra Grecia.ABIR SULTANEFE
España cumplió con el guion. En un partido en el que exhibió sus mejores virtudes defensivas en el segundo y el último cuarto y en el que destacaron las aportaciones en anotación de Queralt Casas (16 puntos, 15 de valoración), Raquel Carrera (14 puntos, 27 de valoración) y Cristina Ouviña (12 puntos, 18 de valoración), se impuso a Grecia (76-60) para hacerse con el liderato del grupo y clasificarse directamente para los cuartos de final del Eurobasket femenino.
El primer cuarto fue terriblemente igualado, pero España logró hacerse con una mínima victoria por dos puntos (20-18). Raquel Carrera y Alba Torrens, con seis y cuatro puntos, respectivamente, fueron quizás las más destacadas del conjunto que entrena Miguel Méndez, mientras que entre Pinelopi Pavlopoulou, con nueve puntos, y Artemis Spanou, con cinco, prácticamente monopolizaron la anotación por parte griega.
Las españolas mejoraron exponencialmente sus prestaciones defensivas en un segundo periodo en el que brilló sobre todo la aportación ofensiva de Cristina Ouviña (ocho puntos) y en el que Raquel Carrera y Laura Gil se destacaron en tareas destructivas. Así, lograron marcharse por 13 puntos en el marcador (33-20), sólo para acabar viendo cómo Grecia, en una recta final del cuarto algo más aseada, lograba recortar un poco las cosas para marcharse al descanso ocho puntos por debajo en el luminoso (35-27).
Grecia, a pesar de todo, encontró su mejor versión ofensiva en la reanudación e, incluso, llegó a reducir muy pronto las distancias con las españolas a sólo dos puntos (40-38) en un tercer periodo en el que Pinelopi Pavlopoulou y Elena Tsineke destacaron levemente por encima del resto de sus compañeras. Por parte de España, mientras, la aportación de Raquel Carrera sería a la postre decisiva para frenar el empuje rival y poder plantarse en el último periodo seis puntos por arriba en el marcador (55-49), aunque con derrota parcial por 20-22.
En el último y definitivo periodo, con todo, España recuperó su mejor versión defensiva y se mantuvo implacable en ataque para acabar pasando por encima de una Grecia que, al final, se vio del todo superada. Con un parcial de 21-11, en el que Queralt Casas fue absolutamente determinante en ataque y Laura Gil brilló en la parcela defensiva, el conjunto que dirige Miguel Méndez se impuso por 76-60 y selló así su pase directo a los cuartos de final. Allí se enfrentará al ganador del Alemania-Turquía.
Abu Dhabi será la sede de la Final Four de la Euroliga, que tendrá lugar entre el 23 y el 25 de mayo en el Etihad Arena, recinto con capacidad para un total 12.000 espectadores. Las entradas saldrán a la venta el 26 de febrero.
La competición ha detallado, además, los horarios de los cuatro enfrentamientos. Así, las semifinales se disputarán el viernes 23 de mayo a las 19:00 y a las 22:00 horas, mientras que la lucha por el tercer y cuarto puesto y la final se celebrarán el 25 de mayo a las 18:00 y a las 21:00, siempre en horario local.
En la Euroliga compiten 18 equipos que juegan todos contra todos a dos vueltas. Los seis primeros se clasifican directamente a cuartos de final. A esa ronda se añaden otros dos que salen de unas eliminatorias que enfrentan a los que ocupan de la séptima a décima posición.
En la edición de este año participan tres equipos españoles. Con 23 de los 34 partidos de la fase regular ya disputados, el Barcelona es sexto, el Real Madrid es séptimo y el Baskonia ocupa la décimoquinta posición.
Los ganadores de los cuartos de final se clasifican para la Final Four, que decide el título y que es el tramo de competición que va a disputarse en Abu Dhabi.
Al final de un estrecho pasillo al que hay que llegar obligatoriamente descalzo, una niña de 11 años grita como poseída mientras ejecuta eléctricas patadas al cuerpo del oponente. Jesús Ramal la observa con orgullo y atención. Podría ser la nueva Adriana Cerezo, que también llegó con 11 años a este santuario escondido en San Sebastián de los Reyes, cuando ella se encontraba en plena crisis de ansiedad competitiva, en un mar de dudas que pronto se resolvieron: a la semana se subió a un avión rumbo a Finlandia para convertirse en poco tiempo en la perla del taekwondo español, inesperada medalla de plata en Tokio con sólo 17 años, ambición de oro en París dentro de unos meses.
En el gimnasio Hankuk la energía es contagiosa. Deambulan jóvenes sonrientes que bromean y se abrazan y que al cabo se transforman en fieros púgiles a las órdenes de Ramal y de Suvi Mikkonen, la presidenta, la otra clave de esta fábrica de talentos, la ex taekwondista olímpica finlandesa que junto a Jesús ideó un proyecto que ya es referente mundial. «Aquí si no eres campeón de Europa, realmente estás fuera de lugar. En el último campeonato de España, de las ocho categorías femeninas, el club ganó seis. Eso nunca ha pasado», presume el entrenador, que a los próximos Juegos acudirá con dos claras opciones de medalla al Grand Palais de los Campos Elíseos, la de Adriana, por supuesto («si está bien, es imparable»), y la de Viviana Marton, una de las gemelas (Luana, campeona del mundo, se quedó a las puertas en el reciente Preolímpico europeo de Bulgaria que ganó su hermana en la categoría de -67 kilos); dos húngaras nacidas en Tenerife que son la viva imagen de la ambición. En París, Viviana competirá por la Hungría de sus padres, pero después ambas lo podrían hacer por España.
Pero hay más, sobre todo futuro. Está Marta Calvo (hermana de Eva, medallista de plata en Río 2016). Están Iker Abad y Jesús Fraile, campeones de Europa sub 21. Y Elsa Hernández, Lena Moreno, Laura Rodríguez, Sofía García... «La idea es que todo explosione en el 2028. Apuntamos alto». Un grupo de élite en el que tienen el apoyo de cuatro entrenadores, cuatro fisioterapeutas, un departamento de medicina, un preparador físico, un entrenador mental, un nutricionista... «Esto es algo distinto. Es como una familia, pero lo más profesional posible. Buscando ayudas para crecer, para crear una cultura del deporte y del esfuerzo. Eso es complicado, ni muchos centros de alto rendimiento lo tienen», pronuncia Cerezo. «Se ha creado una estructura. Queremos que se sientan profesionales. Y queremos seguir avanzando con patrocinios, mecenazgos... Hay una enorme motivación y un ambiente enriquecedor. Y se lo pasan bien», remarca el gurú Ramal, un entrenador hecho a sí mismo, que heredó el club que fundó el gran maestro coreano Han Seon Moon en 1977, el pionero de la introducción de este arte marcial en España (Hankuk significa Corea en coreano).
Y que forjó su método junto a Mikkonen, su pareja, con la que acudió a los Juegos de Londres (diploma) y de Río. Trabajó 11 años para el Comité Olímpico de Finlandia, como seleccionador, acumulando experiencias. «Allí estaba el centro de investigación, con fisiólogos, nutricionistas, muchos profesionales... Eso abrió un mundo a Jesús», cuenta Suvi, que reivindica una filosofía: «No nos da miedo soñar a lo grande. Esto es algo más que un club. La base es cuidar la salud de los deportistas. Que cuando llegue el resultado, si es que llega, que sea con alguien sano y fuerte, que sea positivo en su vida. Es decir, que no haya sufrimiento en el proceso, que cuando ellas y ellos miren atrás piensen que lo han disfrutado. Los que ganan el oro son los que fluyen, los que disfrutan».
Las gemelas Marton, durante un entrenamiento.ANGEL NAVARRETE
Y el paradigma de todo eso fue y es la sonrisa de Adriana. Aquella niña que conquistó a todo un país en Tokio, avanzando de ronda en ronda, de paliza en paliza, hasta la final cuando nadie la esperaba todavía, talento adolescente. Allí perdió contra la tailandesa Panipak Wongpattanakit por un detalle y lloró de rabia y pidió perdón y emocionó a toda España. «La primera vez que la vi, pensé: 'Es una bestia'», rememora Jesús de su pupila, a la que el retraso de los Juegos a causa de la pandemia le hizo llegar a Tokio con la edad justa, la más joven de toda la expedición nacional. «Adriana nos subió mucho, la gente nos empezó a prestar más atención. Sobre todo por la forma en que lo hizo. Su sonrisa contrastaba con todo el asunto Simon Biles, que estaba sucediendo a la vez. Demostró que el alto rendimiento no está regañado con la salud, ni física ni mental», expone Ramal, que reivindica: «La niña no apareció, tenía una base atrás. En el 2019 hizo 69 combates, con 68 victorias y una derrota. 18 campeonatos, 17 oros y una plata...». «Yo a Tokio no iba a probar, iba a ser campeona olímpica. Estaba flotando», recuerda Cerezo, a la que en el Hankuk International School todos llaman 'La Bicho'.
Cuando le preguntan por su secreto, el madrileño Jesús sonríe y se explaya. Y sigue reflexionando sobre la salud física y mental de sus deportistas, la «neurociencia aplicada al deporte». «Muchas veces yo soy el primero que presiono y tengo dudas de dónde están los límites. La línea es fina y difícil. Hay que cuidarles, es un trabajo holístico. Si tienen exámenes, si han tenido un problema personal... Todo hay que tenerlo en cuenta. Una microlesión te puede parar una semana. Y vas mejorando cuanto más puedes entrenar. Por eso es mejor bajar un poco y estar siempre óptimos», explica y hace hincapié en la parte lúdica, la diversión como pilar, los «entrenos agradables»: «Cuanto mayor es la exigencia, mejor te lo tienes que pasar».
Varios deportistas del Hankuk, en acción durante un entrenamiento.ÁNGEL NAVARRETE
Ramal se apoya en su experiencia y en sus viajes, en el mindfullness -«meditar no como monjes budistas horas y horas; es simplemente parar 10 minutitos. Porque no sabemos parar, con los móviles, las redes sociales...»-, en lecturas y documentales motivacionales que comparte con sus alumnos para «meter en su mente mensajes positivos». Porque los quiere, sobre todo, poderosos, «empoderados». «Mi objetivo es que salgan de aquí cada día como si hubieran hecho el mejor entrenamiento de su vida. Que el entreno sea el mejor momento del día: preparo todo para ir al gimnasio, donde me voy a expresar libremente. Y que en cada patada que den, les vaya la vida en ello», describe con entusiasmo.
«¿Cuándo has entrado que has notado?», interroga Jesús al periodista. «Energía». «¡Eso! Eso lo ve un rival y piensa: 'Esto es algo más'. Por eso he adaptado, por ejemplo, la haka de los All Blacks a nuestro calentamiento, para que sea una activación pura. Aplico aspectos de muchos deportes».