Militao y su regalo al japonés Kubo es la esencia de la bochornosa actuación en la Liga del Madrid. Ha regalado la Liga el club blanco de una forma vergonzosa, caprichosa y creo que los máximos responsables son Ancelotti y el presidente.
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La Unió Esportiva Vic soñó durante 80 minutos con firmar toda una hazaña. Frente a un Atlético que no pasa precisamente por un buen momento de forma y juego, solo le faltó algo más de puntería en los metros finales para que la historia hubiera tenido un final muy diferente.[Narración y estadísticas (0-4)]
El conjunto catalán, que milita en lo que sería el equivalente al sexto nivel del fútbol español, tuvo en su portero, Agustín Mora, a su gran baluarte para instalar la incertidumbre por el desenlace casi hasta el final. Julián Álvarez, transformando un discutido penalti sobre Giuliano Simeone y culminando una acción al contraataque cuando el partido moría, se encargó de solventar la papeleta para los de Simeone. Un pase a segunda ronda que cubre del todo las carencias rojiblancas.
En un campo en el que no faltaron precisamente las esteladas, algo lógico en un feudo tan independentista como la ciudad de Vic, el conjunto local se las arregló para marcharse al descanso con el partido mucho más que vivo. Además contaron con el favor del árbitro, que pasó por alto una clamorosa mano de Nil Pradas ante Alexander Sorloth. No obstante, los rojiblancos se mostraron a lo largo del primer tiempo incapaces de batir la portería del inspiradísimo Mora.
El recital de Mora
Su intervención más brillante sería la que rubricó a un remate de Conor Gallagher tras saque de falta ensayado de Rodrigo Riquelme, justo al límite de los primeros 45 minutos. Más fácil, eso sí, lo tendría en el otro extremo del campo el meta colchonero, Juan Musso, para desbaratar las opciones de un Vic al que le faltó algo más de puntería. De haberla tenido, las cosas se les habrían puesto muy complicadas a los visitantes.
Y, por mucho que Diego Simeone se decidiera a dejar de reservar a varias de sus figuras clave para encarar la segunda parte, las cosas no cambiaron mucho. O, si lo hicieron, fue de hecho para que fuera el Vic el que se atreviera incluso a llevar algo más de peligro. De nuevo, eso sí, con mucha más voluntad que acierto en el área pequeña, donde se deciden realmente los partidos. Mientras, en su portería, Mora insistía en erigirse como el hombre del partido dando continuidad al recital de intervenciones que había firmado en la primera parte.
Sorloth, el jueves, en el Hipòlit Planàs de Vic.EFE
De ellas, la más lúcida sería la plástica estirada con la que envió por encima del travesaño un tan potente como lejano disparo de Nahuel Molina en los primeros compases del segundo periodo. Las cosas, además, se le complicarían un poco más a Simeone con las molestias de Thomas Lemar, uno de los revulsivos tras el descanso y que fue sustituido por Antoine Griezmann tras pasar solo 17 minutos sobre el césped.
Pero, justo cuando las cosas parecían ponérsele más cuesta arriba al Atlético, llegó la acción más determinante de la tarde. Giuliano Simeone cayó dentro del área, aparentemente cazado por Gil Bertrana. Cuadra Fernández no dudó: señaló penalti, muy discutido tanto por el Vic como su afición, y mandó a Alfons Senyé a los vestuarios tras mostrarle la que era su segunda amarilla por sus protestas. Sin VAR de por medio, Julián Álvarez no desaprovechó la oportunidad. A pocos segundos para que se cumpliera el tiempo reglamentario, él mismo se encargaría de ampliar culminando una acción a la contra para anotar el definitivo 0-2.
Serán tonterías, pero... Estos días en Donaueschingen, donde de repente hace un calor de mil demonios y donde de repente se pone a llover como si se fuera a acabar el mundo, estos días, pues, en Donaueschingen se buscan, aunque con la boca pequeña, los parecidos que hay entre esta Eurocopa y la de 2008. Y se baja al detalle. Por ejemplo. El portero de aquella selección inolvidable era Iker Casillas, al que le metieron 32 goles en 36 partidos (0,89) en el curso 2007/2008 para ganar el Trofeo Zamora. España no había acudido a ninguna fase final más con un portero en posesión de ese título hasta hoy. Unai Simón es el Zamora de la Liga con 33 goles en 36 partidos (0,91). Números casi idénticos. Otro detalle: la marca que viste a la selección desde hace ni se sabe, Adidas, ideó para 2008 una segunda equipación dorada que dejó atónito al personal, reacción muy similar, casi idéntica, a quienes pusieron la televisión el pasado lunes para ver el traje amarillo que España luce en 2024. ¿Casualidades? Quién sabe...
Más allá de las anécdotas, sí existen situaciones equiparables entre aquella Eurocopa de Austria y Suiza y esta de Alemania. Son 16 años de diferencia, pero los problemas en la cúpula (Villar entonces y Rocha ahora), la falta de sostén popular al seleccionador (Luis entonces y De la Fuente ahora), o la poca conexión, en el inicio del torneo, de los jugadores con el gran público recuerdan a 2008. Fernando Torres y David Villa, dos de las estrellas de aquel campeonato que terminó con 44 años de penurias, recuerdan para EL MUNDO esta parte, la deportiva, que fue la que ellos vivieron en primera persona. Pero antes, los despachos.
Para saber más
En 2008, Ángel María Villar, que ya llevaba 20 años presidiendo la Federación, mantuvo un litigio con el Gobierno de Zapatero a cuenta de poder celebrar o no las elecciones antes de los Juegos Olímpicos. En 2024, Pedro Rocha impulsa una pugna soterrada, vehiculada entre acuerdos que no se cumplen y movimientos extraños, con el Gobierno de Sánchez a cuenta de poder presentarse o no a las elecciones. En ambos casos, la Federación amenaza al Ejecutivo con llamar a papá UEFA y FIFA y que ellos castiguen a España sin jugar Eurocopas y Mundiales y, por si fuera poco, dejarle sin el Mundial 2030.
En 2008, Luis Aragonés llegó al torneo con medio país (futbolístico) en contra y con el otro medio ajeno directamente a lo que se avecinaba. En 2024, Luis de la Fuente tenía al país entero en esta segunda situación, como si la cosa no fuera con la mayor parte de la afición. En 2008, los jugadores que luego mudaron en estrellas eternas eran proyectos o realidades en sus primeras fases. Por ejemplo, si las Champions sirven para cuantificar el nivel, a la Euro de 2008 España acudió con cinco jugadores que habían ganado seis títulos: Iker (2) y luego Xavi, Puyol, Iniesta y Xabi Alonso. En este torneo de 2024, hay menos jugadores campeones (Carvajal, Nacho, Joselu y Rodrigo), aunque claro, sólo los madridistas suman 13 títulos. Pero, en resumen, Villa no era lo que luego fue, Xavi e Iniesta no dominaban el mundo como luego lo hicieron, y hoy se intuye ese mismo germen, con otro tipo de fútbol, en jugadores como Nico, Lamine, Pedri, Gavi (que no está aquí pero volverá), Fabián, algo más maduro a sus 28 años, igual que podía ser en 2008 Xavi...
La alineación titular de España en el partido ante Italia, en esta Eurocopa.EFE
«Son equipos diferentes, cada uno con sus peculiaridades, pero sí que se pueden comparar en el hambre de los dos grupos. Nosotros teníamos ganas de demostrar que éramos un buen equipo, y creo que ellos también», explica David Villa, el máximo goleador de la historia de la selección, a este periódico. El suyo es un buen ejemplo. Cuando llegó al torneo de Austria y Suiza, sumaba 14 goles en 31 partidos, lejos de los 59 tantos que hoy le mantienen en el altar goleador de España. «Yo sí que veo algunos parecidos. Nosotros llegamos a aquel torneo y la gente no creía. No teníamos crédito, ni el entrenador ni los jugadores, un poco lo que ocurre hoy. Después, según fuimos avanzando, es verdad que el país se ilusionó, como está ocurriendo», cuenta Fernando Torres, que aquel año, 2007/2008, había firmado con 24 goles su mejor temporada goleadora en su primer año en el Liverpool de Benítez.
Hay hasta dos figuras equiparables. En 2008, a Marchena le llamaban el padre por su ascendencia sobre el grupo, del mismo modo que hoy todos miran a Navas como una referencia casi espiritual. Y dos arranques similares. España goleó (4-1) a Rusia en su estreno en aquella Eurocopa e hizo lo mismo con Croacia en esta. Sufrió, pero ofreciendo una muy buena imagen, para ganar a Suecia e Italia en los segundos partidos y pudo hacer descansar a los titulares en el intrascendente tercer choque, ante Grecia en 2008 y ante Albania el otro día. «Las buenas dinámicas se parecen siempre. Esta selección está en una de esas dinámicas, como lo estábamos nosotros en su momento, y eso es muy importante en un torneo corto como una Eurocopa. Yo soy optimista», prosigue El Guaje.
Intercede de nuevo El Niño Torres, hoy un tipo de 40 años que será entrenador del filial del Atlético tras conducirse con éxito en el Juvenil A. «Los jugadores que llegamos a aquella Eurocopa, igual que los que están ahora, estábamos en proceso de crecimiento, y el hecho de ir ganando nos lo permitió, así que a ellos estas victorias también les va a dar ese punto de equilibrio que te acerca a ganar». Coinciden también Villa y Torres, Torres y Villa, en que el ambiente es fundamental. "Nosotros teníamos un grupo humano muy fuerte, todos íbamos en la misma dirección y detrás del míster. Parece que ahora es igual, y eso es bueno», cierra Villa.