El golpe dejó inconsciente al australiano, de 45 años, que falleció en el hospital de Kempsey (Nueva Gales del Sur)
Chris Davidson, tras una competición.
El ex surfista australiano Chris Davidson ha muerto tras recibir un puñetazo en la cara a la salida de un pub en Nueva Gales del Sur (Australia). Los hechos ocurrieron el pasado sábado, cuando el icono del surf, de 45 años, recibió un golpe en la cabeza y cayó al suelo quedando inconsciente.
Davidson fue atendido en el lugar de la agresión antes de ser trasladado al hospital de Kempsey, donde posteriormente falleció. La policía detuvo a un hombre de 42 años en su casa en South West Rocks por la agresión en la madrugada del domingo, según informa The Guardian.
El australiano se hizo popular en 1996, cuando con 19 años ganó en dos ocasiones consecutivas a Kelly Slater, el mejor especialista de siempre. “Perdí otro soldado ayer. #RipChrisDavo. Tuve muchas buenas batallas con este tipo”, escribió Slater en Instagram.
Davidson comenzó a surfear en las playas al norte de Sydney y compitió en la gira mundial profesional en 2010 y 2011. El mundo del surf se encuentra consternado por su pérdida. “Davo era un surfista increíblemente talentoso y un verdadero individuo en nuestro deporte y comunidad. Nuestros pensamientos están con sus dos hijos, amigos y familiares en este momento”, asegura Surfing Australia en Facebook.
En el US Open de 2008, antes de su eclosión, Novak Djokovic parecía el paciente del juego Operación: cuando no le dolía la cadera, sufría del estómago; si no, una pierna... En octavos de final, ante Tommy Robredo, pidió dos tiempos muertos médicos y, en cuartos, ante Andy Roddick, otro más. "¿Qué será lo próximo? ¿Gripe aviar? ¿Ántrax? ¿SARS?", se cachondeaba Roddick después de su derrota y, en ese momento, nacía la leyenda: Djokovic, maestro de las artes oscuras.
A lo largo de su exitosa carrera —la más exitosa de la historia del tenis—, el serbio ha utilizado en múltiples ocasiones los tiempos muertos médicos —llamados TMO— y las pausas para ir al baño como un elemento estratégico más. "Aprovecho ese momento para reconectar mentalmente y cambiar el entorno", reconocía él mismo años más tarde en Roland Garros y, ante la polémica suscitada por su caso y muchos otros, el circuito ATP respondió en 2022 con un endurecimiento de las normas.
¿Se acabó la polémica? En absoluto. En este Open de Australia, el debate sobre la salud, los tiempos muertos y las tácticas ha regresado con fuerza gracias a otro campeón, Jannik Sinner, que ayer se clasificó para cuartos de final al derrotar a Luciano Darderi por 6-1, 6-3 y 7-6(2), en dos horas y nueve minutos.
¿Qué dicen las normas?
Todo deporte que se precie tiene sus trucos, aquellas acciones que llevan al límite el reglamento. En el fútbol, los delanteros se lanzan en el área en busca del penalti; en el baloncesto, los tiradores chocan contra sus defensores para sacarles la falta... En el tenis, se piden time-outs para parar los partidos a conveniencia.
Desde el cambio realizado hace cuatro años, las normas de la ATP establecen que los jugadores tienen las siguientes opciones: por cada dolencia que sientan pueden pedir una parada de tres minutos y, en un partido a cinco sets, pueden ir hasta dos veces al baño. Esas visitas deben durar menos de tres minutos y, en caso de cambiarse de ropa, el límite se amplía hasta un máximo de cinco minutos. El reglamento, de esa forma, es claro: pocos parones y cortos. Pero, en la práctica, los partidos siguen deteniéndose el tiempo y las veces que los protagonistas desean.
"Los tres minutos de tratamiento empiezan después de nuestra evaluación médica y nosotros no tenemos límite de tiempo. Tenemos presión para ir rápido, pero debemos hacer nuestro trabajo", comenta el fisioterapeuta François Morency, que suele trabajar en torneos ATP. El año pasado aquí, en el Open de Australia, Sinner se mostró mareado en su duelo de octavos ante Holger Rune y su parada médica duró 12 minutos porque incluyó un test cardíaco en el vestuario.
DAVID GRAYAFP
Las TMO suelen alargarse más de los tres minutos reglamentarios y existen otras excepciones: hay quien aduce diversas dolencias para ser tratado dos veces o quien pone excusas leoninas para que su visita al baño sea más larga de lo que toca.
Otras pausas a su favor
El efecto táctico de esas artimañas es imaginable: cambian el signo del partido. Un estudio de la Universidad de Manchester concluyó que los jugadores que están perdiendo piden un 55% más de time-outs que los que van ganando y un análisis del Wall Street Journal reveló que Djokovic vence el 84% de los sets que juega a la vuelta de los vestuarios —cuando su media habitual es del 79%—.
La efectividad de la estrategia es lo que crea suspicacias y el motivo por el que ahora se señala a Sinner. Antes de su duelo en Melbourne ante Rune, hace justo 12 meses, en Wimbledon 2024 ya había parado dos veces un partido ante Daniil Medvedev que acabaría perdiendo y, después, en las semifinales del US Open del año pasado, un tiempo muerto médico frenó la embestida de su rival, Felix Auger-Aliassime.
En la polémica suspensión de su partido de octavos ante Eliot Spizzirri del pasado sábado por el calor, hubo muchas críticas al momento elegido por la organización para detener el juego y techar la Rod Laver Arena, pero también a la posibilidad de que después el italiano pudiera disfrutar de un segundo periodo de descanso. Fue justo lo que necesitaba Sinner, que ya domina las artes oscuras del tenis como Djokovic.
Jose Mourinho ni puede ni parece querer desprenderse del nexo que une al Real Madrid. Mantiene relación de amistad con Florentino Pérez y su familia, se siente respetado por todos los aficionados y le desea a Álvaro Arbeloa que sea capaz de ganar la Liga. Ni siquiera oculta que para Benfica será una tarea titánica tratar de evitar que el "candidato número uno para ganar la Champions" se quede en el camino. Eso sí, mientras advierte de que no quiere alimentar "historias" sobre su posible vuelta al banquillo del Bernabéu, dejar claro que tiene una cláusula para salir de Lisboa en junio. Y también que "se le puede decir que 'no' a Florentino", con quien no esconde su "amistad" y que le felicitó por llegar al Benfica, "un club grande". Una forma de dejar la puerta entornada.
"Debo de ser de los pocos entrenadores que han salido del Real Madrid sin ser despedido. Por mi voluntad, con el alma limpia. El presidente y José Ángel me dijeron que ahora venía lo bueno, lo fácil, lo difícil está hecho. Fueron tres años intensos, casi violentos y nos separamos en el momento justo", argumentó un Mourinho, satisfecho con su etapa como madridista. "Yo he dado todo al Real Madrid, todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, cosas malas, pero cuando un profesional sale de un club con esa sensación, existe una conexión. Siento respeto y, en general, creo que me quieren. Pero con eso no quiero alimentar historias que no existen", añadió.
"Lo único que existe es que tengo un año más en Benfica. Firmado en una situación especial, que es estamos en año electoral y el presidente Rui Costa y yo hemos acordado proteger por si hay una nueva presidencia y hay una cláusula para salir", desveló.
Acto seguido, elogió a Arbeloa: "Me gustaría mucho eliminar al Real Madrid, pero me gustaría mucho que Álvaro ganara la Liga y se quedara muchos años. Es un entrenador con capacidad y con mucho madridismo dentro, con personalidad para entender al Real Madrid, que no es fácil".
Sobre el primero de los duelos, el portugués no espera un equipo igual al que venció hace unas semanas. "Ganar al Real Madrid es muy difícil, hacerlo dos, más difícil y en una eliminatoria aún más. La mentalidad del Real Madrid no es ganar al Benfica, es ganar la Champions. Nosotros sabemos por qué ganamos, pero el partido no va a ser una copia. El Real Madrid ha crecido. El entrenador ha tenido la capacidad de adaptar su equipo y salir de una derrota contra Benfica y sumar tres victorias consecutivas. Ante Valencia y Real Sociedad vi una mentalidad y una estructura táctica diferente", analizó, defendiendo, aún así, que "no hace falta un milagro para ganar"."Solo quiero que mi equipo no juegue como quiere el Real Madrid".