El aura de Florentino Pérez: los ‘riquelmistas’ votarán lo que haga falta si el Real Madrid vuelve a ganar

El aura de Florentino Pérez: los 'riquelmistas' votarán lo que haga falta si el Real Madrid vuelve a ganar

Más raro que convocar unas elecciones en el Real Madrid es hacerlo tras dos años sin títulos. Y más raro todavía: ganarlas. Los jóvenes lo llaman aura y no está mal que Florentino Pérez, tan terrenalmente expuesto en sus errores recientes, conserve un poco. Igual que en algunas Champions que llegaron como caídas del cielo, el resultado o el porcentaje de la victoria es irrelevante. Importa el metal e importa el poder: Florentino lo tiene y Enrique Riquelme no.

Los optimistas opositores ven en su 35% un dique eterno contra la venta de una parte del club. Pero todos saben que, si la pelota vuelve a entrar, muchos de los socios que le usaron como botón de dislike del florentinismo le tirarán a la basura y aprobarán en referéndum lo que haga falta.

Centrar la campaña en la cuestión societaria la anestesió. Tan desnudo como estaba el emperador sobre el césped… apuntarle a los números pareció una osadía. La alternativa no habló nada de deporte en unas elecciones provocadas exclusivamente por una grave crisis deportiva. Y casi que mejor para él. Riquelme empezó prometiendo «españolización», que en esta España nuestra es imposible sin abrirle la gatera al antimadridismo. Y acabó optando por traer aquí a medio Manchester City, el único top europeo al que el Real Madrid ha podido ganar con suficiencia en las últimas temporadas. Al final la españolización eran un ex del Atleti (Rodri), un noruego (Haaland) y un alemán (Klopp) hartos de perder contra los de blanco.

El panorama es duro. Del otro lado estaban Konaté, Dumfries -«un lateral derecho muy bueno que hay», dijo Florentino en el programa de Iker Jiménez– y una oferta sorpresa de 150 millones, una especie de caja Waynabox del populismo electoral. Desde siempre el Bernabéu ha dejado claro que no quiere españolismo, quiere madridismo, pero esto no es ni una cosa ni la otra. Parece mbappeísmo y otros vicios que nos han traído hasta aquí sin propósito de enmienda. El clavo es Mourinho. Dejarle a él hacer de Arda un Atatürk, fichar algún portugués, algún bosnio que despunte en el Mundial, una nueva guardia de corps de todos nosotros, mientras el presidente se abandona a lo institucional e intenta mandar al Barcelona a jugar la Intertoto, aunque sea para disimular ahora. No sucederá.

kpd