La margarita de Arteta y la sombra del Real Madrid: “Ahora necesito descansar, ha sido un año muy largo”

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Cuando a las 14.00 horas, Mikel Arteta se subió a uno de los cuatro autobuses que iba a recorrer Islington para celebrar la victoria en la Premier League seguro que en su cabeza aún existían resquicios de lo que pudo ser y no fue. Detalles del partido, el presunto penalti no pitado sobre Madueke, por ejemplo, y otras situaciones que pudieron hacer que esta tarde, en el norte de Londres, se celebrasen dos títulos por parte del equipo masculino del Arsenal y no uno. “Tienes que dominar las emociones, pero sientes dolor. El deporte es esto, eso no quita el orgullo que siento por los jugadores”, declaró poco después de perder la final en Budapest ante el PSG de Luis Enrique.

Porque el Arsenal perdió un título, pero no fue derrotado en ningún partido de esta Champions. Es la primera vez en la historia que un equipo termina la competición invicto y no se lleva el título. “Cuando vas a los penaltis, cualquier cosa puede pasar. Desafortunadamente, no fuimos suficientemente buenos para sacar el partido adelante y ganar la Champions League”, expresó el técnico que se quedó como paralizado cuando Gabriel pateó el quinto lanzamiento a las nubes.

El central brasileño se intentó tapar la cara con la camiseta tras el fallo, pero no había tela que pudiera tapar su tristeza. Marquinhos, capitán del conjunto francés y compañero de selección, se fue disparado a abrazarle y a consolarle antes incluso de comenzar a celebrar con sus compañeros. “Cuando estás tan cerca ante un equipo como el PSG te quedas mal porque teníamos la oportunidad de hacer algo que nunca se ha hecho en la historia de este club”, lamentó el técnico.

Gabriel, tras fallar el penalti ante Safonov.Vadim GhirdaAP Photo/Vadim Ghirda

“Estamos hundidos”, describió perfectamente Declan Rice, sin paños calientes, la situación que les había dejado esa tanda de penaltis. “Es un momento muy doloroso”, secundó Martin Odegaard a su compañero en el medio campo. Muchos jugadores del Arsenal no pudieron contener las lágrimas sobre el césped del Puskas Arena de Budapest y no quisieron pararse en zona mixta porque había poco que decir.

Pese al cansancio, las caras en el desfile eran diferentes, claro. Hacía 22 años que no se ganaba la Premier League en el norte de Londres y “la temporada fue increíble en muchos sentidos, pese a que no se pudo conseguir el doblete”, apostilló el centrocampista noruego que por la tarde se daba un baño de masas ante, aproximadamente, casi un millón de personas en un recorrido circular de unos nueve kilómetros.

Este Arsenal ha ido evolucionando desde la llegada de Mikel Arteta hace casi siete años hasta convertirse en una máquina perfecta que sólo ha concedido siete goles en esta Champions que ha finalizado con nueve porterías a cero. “Ante el PSG debes estar mentalizado todo el partido, seguro que la gente querría que jugáramos como el Bayern de Múnich, pero tienes que ser muy resiliente”, expresó Rice sobre un partido que se les escapó en el único fallo defensivo en todo el partido, un penalti de Mosquera a Kvaratskhelia que pudo evitar el defensa español. “Ganamos y perdemos juntos”, insistió no obstante el centrocampista gunner.

Desfile y futuro

Dentro de los mensajes de disfrutar del obligatorio festejo de este domingo: “Tenemos que celebrar la Premier con nuestros aficionados, se lo merecen”, insistió Odegaard, había cierta sensación de oportunidad perdida. Tanto para hacer historia como club, tras perder la única final a la que se ha llegado hace justo 20 años, como competición. Un triunfo del Arsenal habría completado el triplete europeo: Champions, Europa League, que logró el Aston Villa de Unai Emery y la Conference League, que se llevó el Crystal Palace ante el Rayo Vallecano. “Esta temporada fue un viaje increíble. ¡Volveremos!”, exclamó Rice.

Sin embargo, hubo una respuesta de Mikel Arteta que se puede interpretar en un sentido o en otro, especialmente desde que se han disparado los rumores de que podría ser el candidato al banquillo del Real Madrid del aspirante a la presidencia, Enrique Riquelme. “Ahora necesito descansar, ha sido un año muy largo”, respondió el vasco a la pregunta sobre si continuará con un proyecto con el que lleva ya siete años, pese a que termina contrato en 2027. Lo lógico, ahora que el proyecto parece haber cuajado y no hay símbolos de desgaste, sería continuar. Pero en el fútbol todo puede pasar y cuando hay unas elecciones al club blanco, más aún. Qué le pregunten a Figo.

kpd