El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

“Este es el punto de partida para intentar ganar la Decimosexta”. En los pasillos de Wembley, recién ganada la Decimoquinta Copa de Europa, Florentino Pérez ya miraba a la siguiente. Incansable. Insaciable. Su rostro era todo felicidad ante un equipo que vivía y jugaba como uno solo. “Lo que cuenta es el equipo, la atmósfera en la que viven, una gran familia, es uno de los éxitos por los que ganamos Copas de Europa, nadie es más protagonista ni quiere ser más personaje”, declaró esa noche en Londres. Casi dos años después, la felicidad británica fue la rabia madrileña, con el presidente del Real Madrid enfrentado a sus enemigos invisibles, aquellos a los que ahora reta convocando elecciones, y a los visibles, la prensa, siempre en la trinchera de enfrente en su guerra contra los medios.

Para saber más

Entre el Florentino de 2024 y el Florentino de 2026 hay dos años, pero sobre todo hay muchos problemas. Todos visibles. Todos dolorosos. Su club, el más laureado de la historia, acumula dos años sin ganar ninguno de los tres títulos importantes y se ha llevado por delante a tres entrenadores, dos de forma oficial, Ancelotti y Alonso, y uno a la espera de su destino, Arbeloa. Y todo tras haber firmado después de aquellas palabras de Wembley a la joya de su galaxia, Kylian Mbappé, la estrella por la que llevaba peleando casi una década.

Algunos observan ahora la llegada del francés como un error. Una pieza que ha descompensado el equilibrio de una plantilla de la que Ancelotti repetía que era “el vestuario más sano del mundo”. Dos años después, peleas, derrotas, filtraciones que preocupan a la cúpula y ganas de perderse de vista. La familia construida por Florentino se tambaleó con la llegada de Mbappé, y a nivel futbolístico el equipo se perdió tras el ‘adiós’ de Kroos. La salida del alemán fue vista por la planta noble como una oportunidad para los jóvenes centrocampistas, como Camavinga, y no como una pérdida importante por la que acudir al mercado. Ancelotti y Alonso pidieron un mediocentro en los dos últimos mercados de verano, pero Florentino lo rechazó, insistiendo, como en la tarde de este martes, en que tenía la mejor plantilla del mundo.

Jose BretonAP

Los dos años de impotencia liguera y continental demuestran que la planificación deportiva sigue lejos de ser ideal. La responsabilidad, eso sí, ha recaído en los técnicos, culpables, como la prensa, de las desgracias futbolísticas de estos dos años.

Mourinho como solución

Florentino acudirá ahora de nuevo a Jose Mourinho, como en su segunda época galáctica, cuando puso al portugués al mando de Cristiano, Benzema y Kaká. Una respuesta de emergencia ante una situación de emergencia. En 2021, el fichaje de Ancelotti, del que criticó sus formas en la primera etapa, le salió a la perfección y le regaló dos Copas de Europa más, situándole a la altura de Zidane en la pirámide afectiva de Pérez hacia los entrenadores. A esa quiere escalar ahora Mourinho, su tercer técnico de confianza.

Restaurar la competitividad deportiva será clave para preservar el legado de Florentino, que se enfrenta también a los constantes problemas de la remodelación del Bernabéu. Las obras del estadio, impresionante por dentro, con el techo retráctil y el hipogeo, han dejado también algunas dudas en cuanto a la insonorización y la fachada exterior, que no es como la proyectada inicialmente. El Madrid sigue sin poder acoger conciertos ni grandes eventos de mucho público más allá de los partidos del equipo de fútbol, provocando que los mayores artistas internacionales visiten el Metropolitano antes que Chamartín, cuya obra se ha ido ya a los 1.350 millones de euros. Algo que molesta también al presidente, que no puede ganar, al menos de momento, a los vecinos de la Castellana.

Más allá de la prensa, Florentino mantiene su guerra contra el Barça por el Caso Negreira y con LaLiga por los derechos audiovisuales, aunque parece haberle puesto fin a su pelea con la UEFA por la famosa Superliga. El mayor proyecto deportivo del presidente fuera del Madrid trabaja ahora porque sus ideas se incluyan en la Champions.

kpd