«Por la mañana café, por la tarde gol, llévanos a Leipzig, Isi Palazón», canta la afición del Rayo Vallecano después de cada partido en honor al centrocampista murciano, modificando un poco una canción de Bad Bunny. Isi es el icono del barrio, el futbolista diferente que se toma cañas con los vecinos, nunca antes de un partido, y que en seis años se ha convertido en uno de los grandes personajes de la historia del Rayo.
El conjunto madrileño anunció su fichaje el 23 de enero de 2020, cuando su realidad era la de ser el séptimo clasificado de la Segunda. Entiendan bien estos datos. Hoy, 7 de mayo de 2026, Isi Palazón, a sus 31 primaveras, liderará al club de la franja en Estrasburgo, en la vuelta de las semifinales de la Conference League, donde el Rayo buscará la primera final europea de su historia en la que es sólo su segunda participación en un torneo continental. El único espejo en el que se miran en Vallecas son los cuartos de final de la UEFA del año 2000-2001, donde el Alavés, finalista más tarde, acabó su sueño.
«Cuando Isi está feliz todo funciona», admite a EL MUNDO Iván Balliu, uno de los veteranos del equipo y gran amigo del centrocampista murciano. Ahí, a la Región de Murcia, concretamente a Cieza, irá la plantilla del Rayo este verano para celebrar la boda de uno de sus capitanes. Óscar Valentín es el primero, pero las rotaciones de Iñigo Pérez en el medio le han dado el brazalete en muchas ocasiones a Palazón, alma y líder del vestuario dentro y fuera del campo.
El murciano lleva tres tantos y tres asistencias en la Conference League, donde está siendo uno de los mejores jugadores. Ha marcado o asistido en cuatro de los cinco encuentros eliminatorios del torneo, pero es que su ascendencia en el grupo llega más allá del césped. «Para nosotros tiene muchísima importancia. Le mete mucha energía al grupo. Es de esos jugadores cuya energía influye mucho en el equipo, transmite muy buen rollo», analiza Balliu, que sólo puede recordar a Isi cantando ‘Pájaros de barro‘, la famosa canción de Manolo García. «En las comidas y en las cenas siempre es el protagonista, le encanta cantar, canta delante de quien sea y siempre canta la misma: ‘Pájaros de barro’».
Palazón acumula siete goles y seis asistencias entre todas las competiciones, manteniendo el nivel general de temporadas anteriores. En Liga le ha costado más producir, también obligado por las necesidades del equipo en Europa, pero los números y los intangibles animan a la dirección del Rayo a valorar su renovación más allá de 2028, cuando finaliza su contrato.
El salto desde la Ponferradina
Y es que Isi ha sido uno de los mejores fichajes de la historia del cuadro madrileño. Llegó en 2020 a cambio de 600.000 euros, su cláusula de rescisión en ese momento, procedente de la Ponferradina como una firma más, un jugador de equipo que aterrizaba en el mercado de invierno para suplir la baja de Embarba. Venía de marcar dos goles y de dar cuatro asistencias con el conjunto de El Bierzo en su primera temporada en Segunda División tras cuatro años seguidos en Segunda B. Tenía 25 años y parecía que su carrera se había estancado en ese escalón del fútbol profesional, sin ánimo ni condiciones para dar un salto más, pero algo le cambió en Vallecas, donde se ha convertido en un icono.
El Rayo no consiguió ascender en la campaña que llegó Isi, pero al año siguiente, con el ‘7’ como titular indiscutible, logró el billete hacia LaLiga tras vencer en la vuelta del playoff en el campo del Girona.
En apenas año y medio, Palazón había pasado de Segunda B a Primera División. «No sé lo que me pasó en Ponferrada, pero fue donde empecé a creer que podía jugar en la elite. Mi ego se transformó», admitió en una entrevista con este periódico en 2022, en la que también recordó la importancia de su etapa recogiendo melocotones en la huerta murciana. «Cuando el Villarreal no contó conmigo pensé: ‘A lo mejor ya no valgo‘. No podía fichar por ningún equipo hasta enero, me encontraba mal física y mentalmente y le dije a un amigo que me iba a trabajar con él. Me daban 100 euros a la semana. Y no soy ningún héroe», reconoció en la charla.
La historia de Palazón llega ahora a Estrasburgo después del rechazo recibido en las canteras del Real Madrid o el Villarreal, de la bajada a la tierra en la huerta murciana, de la resurrección en Ponferrada y del éxito inesperado en su viaje a Vallecas, donde este enero ha cumplido seis años, elevado ya a los altares emocionales del barrio.





