Junto al clásico marcador que flanquea la calle del hoyo 1 del Augusta National hay un letrero con el título Campeones del Masters que no compiten. Junto a los 17 nombres de los ausentes, un padre hace una foto a su hijo y pide que se aparte a un lado. «Muévete, porque está tapando el nombre de Tiger», le dice. Woods, campeón con cinco chaquetas verdes, está entre Tom Watson y Mike Weir. Phil Mickelson (tres chaquetas verdes), seis renglones por encima. Es el único rastro que queda para el gran público de dos de las leyendas más importantes del golf. Por primera vez desde 1994, ninguno de los dos estará en el Masters de Augusta.
Para saber más
¿Cómo es posible que el golf eche tanto de menos a dos jugadores que suman 105 años entre ambos? «Seamos honestos, sin Tiger Woods ni Phil Mickelson el golf sale perjudicado», dijo Patrick Reed, campeón del Masters 2018. «Han sido dos titanes del golf durante las últimas tres décadas, sus estaturas son mucho más elevadas que las del resto y siempre lo serán. Es una gran pérdida no tener a ninguno de ellos en un campo en cualquier lugar», señaló Justin Rose.
Entre los dos campeones acumulan 21 ‘majors’ y 167 victorias profesionales. «Para llegar a ese nivel hay que tener el palmarés que, como Tiger y como Phil, pocos tienen. Como Tiger sólo hay uno que pueda decirlo y como Phil sólo hay un par», reflexionaba Jon Rahm.
Scheffler, Koepka y McIlroy
¿Tiene el golf algún heredero capaz de generar ilusión y atraer a las masas a los campos de golf? La respuesta, ahora mismo, es negativa. Y es que para traspasar esa línea que separa a un jugador con victorias de una leyenda hace falta algo más. «No es algo que los deportistas hagan con intención, han llegado a ser iconos por lo que han conseguido y por su forma de ser. Tienes que tener ‘majors’ y tienes que tener victorias. A ese nivel tienes a Scottie Scheffler, a Brooks Koepka y a Rory McIlroy. También hay que tener una personalidad especial, una forma de transmitir que conecte con el público», analiza el jugador de Barrika.
Cuando le preguntan a Rahm si alguna vez ha considerado tener ese algo especial, contesta «ojalá», pero él prefiere señalar a otros jugadores. «Scottie Scheffler tiene palmarés, pero yo creo que Rory McIlroy, por su forma de jugar y por lo que transmite, reúne esas cualidades mejor que nadie». Y es que todas las miradas apuntan al campeón defensor de este Masters. McIlroy atesora ese aura especial que conecta con la gente.
«Obviamente hay dos jugadores que no estarán con nosotros este año, lo cual es una pena, pero espero que estén en el futuro, y estoy seguro de que estarán», apuntó el norirlandés antes de la celebración de la cena de campeones, con esas dos ausencias importantes. Woods, tras el accidente y su detención, puso rumbo a Suiza para tratarse de sus adicciones. Mickelson anunció el pasado 2 de abril que estaría fuera por un tiempo prolongado mientras su familia «continúa navegando por un asunto de índole personal».
Palabras de aliento para Tiger
Los jugadores participantes en el Masters de Augusta se han acordado de Tiger, al que le desean lo mejor. «Es un ser humano que está luchando con algún tipo de adicción», afirmó Jason Day. «Sólo quiero decirle que le quiero y que las cosas siempre pueden mejorar», manifestaba un emocionado Fred Couples, ganador del Masters de 1992.
Tiger Woods compitió por última vez en Augusta en 2024, donde terminó en el puesto 60. Por su parte, Mickelson, desde 1994, sólo se perdió una edición, la de 2022; en 2023 terminó segundo y el año pasado falló el corte.
El golf sigue mirando con cierta preocupación la dependencia de Tiger Woods. El día que anunció su intención de estar en Augusta, el mercado de segunda mano de entradas se disparó, encareciendo el precio de cada billete cerca de mil dólares. Tras confirmar su baja en el torneo, los tickets volvieron a su precio, que en los últimos días rondaba los cinco dólares por día de torneo.
Lo cierto es que la 90ª edición del Masters de Augusta llega con ausencias y sin un favorito claro: ni Scheffler ni McIlroy han mostrado su mejor cara en las últimas semanas, un territorio propicio para que Jon Rahm pueda optar a su tercer major y lograr así enfundarse su segunda chaqueta verde.







