Brignone, en plena competición.GUILLAUME HORCAJUELOEFE
No sabemos si a Giorgia Meloni, que nos recuerda a Meg Ryan, pero más rellenita, le gusta o no el esquí. En cualquier caso, como primera ministra de Italia, habrá celebrado dos alegrías de oro. La de Federica Brignone (combinada) y la de Marta Bassin
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
De un año para otro, la situación de Eric García en el Barça ha dado un vuelco impresionante. El curso pasado, el primero de Hansi Flick en el banquillo azulgrana, el de Martorell fue un comodín de lujo. Hasta tal punto, que el pasado mes de enero se llegó a manejar muy en serio la posibilidad de que el defensa regresara en calidad de cedido a un Girona donde, en la campaña 2023-24, pudo reencontrarse con su mejor versión. El alemán, pese a todo, no quiso saber nada en absoluto de esa posibilidad. Y, de hecho, ya empezó entonces a probar en algunos partidos uno de los factores que han acabado por convertirlo ahora en una pieza clave en sus esquemas: la polivalencia.
En la segunda mitad de una temporada que culminaría con la llegada a las vitrinas del Barça de la Liga, la Copa y la Supercopa de España, Flick ya probó a Eric como lateral derecho y como pivote. Entonces, el lugar en el que parecía convencerlo más estaba pegado a la cal. En la presente campaña, mientras, además de estrenar una nueva faceta, la de lateral izquierdo, puesto que ocupó por primera vez tras relevar a Gerard Martín en un duelo en Montjuïc frente a la Real Sociedad que culminó con victoria local por 2-1, su rendimiento ha sido de lo más destacable tanto como central como de pivote. Una función, esta última, que ha ocupado de inicio en los tres últimos partidos de Liga, frente al Atlético, el Betis y Osasuna y en la que, aparentemente, Eric estaría ahora mismo por delante de un jugador que el técnico consideraba vital tampoco hace tanto: Frenkie de Jong.
«Lo cierto es que podemos colocarlo en diferentes puestos, porque defiende bien, pero también tiene una muy buena salida de balón y nos da muchas opciones. Es genial poder tenerlo con nosotros», aseveraba el propio Flick en la víspera del partido frente al conjunto navarro. Ante el Guadalajara, en la Copa del Rey, Eric jugó en el centro de la defensa. Contra el Villarreal, este domingo, mientras, en un duelo en el que los azulgrana buscarán despedir 2025 con una nueva victoria, podría volver a alinearse en la medular, donde su presencia le aporta una mayor consistencia al equipo.
Renovación hasta 2031
Sea donde sea, Eric es imprescindible. Los números, de hecho, hablan por sí solos. Ahora mismo, el defensa es el jugador azulgrana que acumula más horas de vuelo en sus piernas, con un total de 1.861 minutos disputados y presencia en todos y cada uno de los 24 partidos que ha disputado el Barça hasta el momento entre Liga, Champions y Copa del Rey. De hecho,solo ha tenido breves ratos frente a la Real Sociedad, como relevo de urgencia de un Gerard Martín a quien Flick ha reconvertido ahora también en su opción principal para el lado izquierdo del centro de la zaga, y ante el Newcastle, en un estreno azulgrana en la presente edición de la máxima competición europea que se saldó con victoria por 1-2.
Tan imprescindible es ahora Eric en los esquemas del técnico alemán que ni siquiera el hecho de acabar con la nariz rota tras el 3-3 en Brujas lo ha sacado ni mucho menos de sus planes. Ha tenido que jugar desde principios de noviembre con una máscara, que, quizás, podría dejar al fin de lado en La Cerámica. Su gran rendimiento, además, ya le ha permitido firmar la ampliación de su contrato con el Barça hasta el 30 de junio de 2031, pero hay una leve espinita que, por ahora, parece que va a tener clavada por un tiempo: el seleccionador español, Luis de la Fuente, no parece estar muy por la labor de incluirlo en sus listas. ¿Logrará hacerlo cambiar de opinión? Si sigue así, tal vez, no le quede otro remedio.
A Novak Djokovic le persigue la sombra del ocaso. Como les ocurrió a Roger Federer y Rafa Nadal en sus últimos torneos, todavía es capaz de derrotar a muchos rivales, no en vano ha llegado a las semifinales de los tres Grand Slam de este año, pero su propio cuerpo no le deja ir más allá. Si en el Open de Australia sufrió un desgarro muscular en la pierna izquierda que no le permitió discutir con Alexander Zverev; este viernes en Wimbledon una lesión en la cadera le mermó ante Jannik Sinner.
Desde el primer juego, el serbio se movió de manera extraña por la pista central y la competición se resintió. Con su saque todavía aguantaba, pero Sinner dominaba a su gusto cada intercambio desde el fondo de la pista. Al final el marcador reflejó 6-3, 6-3 y 6-4 después de una hora y 53 minutos de juego. "¡Novak, Novak, Novak!", le animaba el público londinense, con quien mantiene una relación tensa pese a sus siete títulos, pero no había manera. ¿Fue su último partido sobre la hierba del All England Club? Sólo el tiempo lo sabe.
TOLGA AKMENEFE
Sinner le aplaudía al finalizar el encuentro en reconocimiento a su carrera. No hubo una gran celebración del italiano, aunque en el tercer set Djokovic le sorprendió con un break temprano y tuvo que remontar un 0-3 adverso. Quizá hubiera sido descortés. En todo caso por fin disputará su primera final de Wimbledon, su quinta en un Grand Slam.
En su contra, que el rival será nuevamente Carlos Alcarazy entre ambos existe un abismo anímico desde la remontada en la final de Roland Garros. A su favor, el escaso desgaste sufrido en el camino. En todo el torneo, el italiano nunca ha jugado más de tres sets. Ante Luca Nardi en primera ronda, Aleksandar Vukic en segunda, Pedro Martínez en tercera y Ben Shelton en cuartos de final, Sinner venció por la vía rápida y en octavos de final, ante Grigor Dimitrov, también se benefició de su retirada. Los dos sets que perdió contra el búlgaro, que lo tenía contra las cuerdas, pueden notarse en su confianza, pero más duro será superar el recuerdo de lo ocurrido en París.
Ante esta eliminatoria de Champions, viene a la mente una antigua campaña de la DGT que tomaba una frase muy manida del refranero español: "Los errores se pagan". "Cada vez más", añadía aquel anuncio muy vigente en la eliminatoria del Atlético de Madrid. "Si hoy la diosa fortuna viniera de nuestro lado el resultado sería otro", lamentaba Diego Simeone en la rueda de prensa posterior a la dura derrota en Dortmund.
No llegaba el electrónico al minuto cinco cuando Morata comenzó una cabalgada absolutamente solo camino de la portería de Kobel. Ese tipo de ocasiones donde te da tiempo a pensar si te has dejado la luz del baño encendida en Madrid. Tanto elucubrar del madrileño terminó por hacerle marrar la ocasión tras una picadita inocente al portero suizo. Resoplaba desesperado Simeone.
No sería la única ya que Correa tendría otra en la segunda parte que hubiera puesto a los rojiblancos, de nuevo, por delante en la eliminatoria. Pero la del argentino se fue también lamiendo el palo. Otro resoplido. "Ellos han tenido la suerte de convertir dos goles más", contaba Ángel Correa al finalizar el encuentro.
"podríamos haber ganado 6-4"
Así, cuando Sabitzer hacía el cuarto, el que echaba al Atlético de la Champions League, la mente de los rojiblancos volvía a esas ocasiones marradas, pero también a las que se tuvieron en la ida. Aquel partido fue de tres a cero, si el Atlético hubiera tenido otra delantera. "En los dos partidos las mejores situaciones de gol fueron las nuestras", apuntaba Simeone.
Pero en el fútbol no se vive de ocasiones, sino de contundencia. Y esa es la que mostró el Borussia en todas las aproximaciones que hizo al área rojiblanca. "Ellos fueron contundentes, hicieron muchos goles. Si tuvieramos la misma contundencia podríamos haber ganado 6-4", detallaba el argentino.
Pero, pese a mencionar las estadísticas sobre lo complicado que es "ensayar la contundencia", al Cholo se le olvidó mencionar que los alemanes dispararon el doble de veces que los españoles, el triple de ellas a puerta. No fue solo una cuestión de acierto, también fueron matemáticas.
Simeone, el martes, en la zona técnica del BVB Stadion.EFE
No quiso Simeone mencionar el motivo del cambio de Morata al descanso, quizás el trabajo que le aporta el ariete le resultó insuficiente en un partido donde se necesitaban goles. Algo que sí aportó Correa tras su salida.
Pero lo cierto es que si Morata lleva mes y medio sin marcar un gol, Griezmann ha tenido claroscuros tras su vuelta de la lesión de tobillo. Lo que pasa es que la parroquia rojiblanca confiaba en que el francés diera su mejor versión ante uno de los partidos más importantes del equipo esta temporada y lo cierto es que fue completamente anulado por la defensa amarilla.
Si Mbappé y Haaland habían decepcionado en sus partidos de ida de cuartos, el delantero del PSG se ha redimido en la vuelta y el noruego tendrá una nueva oportunidad este miércoles. El 7 rojiblanco estrelló la suya ante el 'Muro Amarillo'.
Objetivo Champions
Vuelve el Atlético a decepcionar ante un reto que, a priori, parecía asequible dada la calidad de su plantilla y a lo exhibido en el Metropolitano. Pero los rojiblancos volvieron a mostrar su peor cara como visitante y alargaron su racha de tantos recibidos a 11 partidos seguidos. En esta ocasión fueron cuatro, una losa muy pesada si falta pólvora arriba. "Es un día duro del que tenemos aprender de estas situaciones porque en un futuro nos pueden servir", exresaba Koke al finalizar el duelo.
Ahora, el objetivo de la temporada se centrará en conseguir plaza para volver a intentarlo el año próximo. Sería el duodécimo consecutivo desde que llegó Simeone, un récord sólo al alcance de pocos grandes clubes europeos. Flaco consuelo en una noche aciaga para el club colchonero.