Vuelve Jude Bellingham y vuelve un «bendito problema» para Álvaro Arbeloa. Así responde cuando se le pregunta por la situación que se le avecina. El técnico del Real Madrid ha encontrado en ese cuarteto formado por Tchouaméni, Fede Valverde, Thiago Pitarch y Arda Güler el mediocampo ideal para su equipo y así lo demuestran las cuatro victorias consecutivas, dos de ellas ante el Manchester City en el Bernabéu y en el Etihad. Pero el regreso del inglés, hoy en el banquillo de Chamartín para el derbi y en adelante titular y pieza capital en el proyecto madridista, sitúa de nuevo en el centro de la conversación su posición, su rol dentro del equipo y a qué futbolista deberá dejar Arbeloa en la banda para hacer hueco al inglés. Dónde y cómo utilizar a Bellingham es ese «bendito problema» para el técnico.
Y es que no está siendo una temporada fácil para el centrocampista británico. De hecho, el de Stourbridge lleva un año y medio, también en el último curso de Ancelotti, sin terminar de encontrarse, casi como el Madrid. Después de un primer año extraordinario, levantando la Liga y la Champions, marcando 23 goles, dando 13 asistencias y acabando como tercero en el Balón de Oro, desde el verano del 2024, con la llegada de Mbappé, el futbolista deja una sensación agridulce. Terminó el curso pasado con 14 tantos, 15 pases de gol y momentos de gran fútbol, pero también otros en los que a través de él, de su posición anárquica, el Madrid se rompió. Vinicius y Mbappé descolgados en ataque y el inglés más cerca de ellos que de Tchouaméni, Valverde y Güler en un conjunto que fracasó en España y en Europa en los momentos clave del curso.
Bellingham, lastrado por su lesión en el hombro y jugando con un aparatosa protección desde noviembre de 2023, mantuvo su producción estadística, pero no recuperó las sensaciones del inicio y decidió parar después del Mundial de clubes. Se operó el hombro y se perdió los cinco primeros partidos de la temporada, todos triunfos para el Madrid de Xabi Alonso. Siguió dos encuentros en el banquillo y fue titular por primera vez, curiosamente y para su desgracia, en el 5-2 del Metropolitano ante el Atlético.
También salió en el once titular en la derrota en Liverpool, en los empates en Vallecas, Elche y Girona y en los duelos perdidos ante City y Celta en el Bernabéu y más tarde en la final de la Supercopa contra el Barça, que finiquitó el proyecto de Alonso. También estuvo en Lisboa en el 4-2 ante el Benfica que dejó al Madrid sin Top-8. Como él, muchos jugadores disputaron esos encuentros, pero llama la atención cómo la presencia de Bellingham junto a Vinicius y Mbappé, a medio camino el inglés entre un falso delantero y un centrocampista ofensivo, termina condicionando la ocupación de espacios del Madrid. Nada de eso se ha solucionado en año y medio.
La explosión de Thiago Pitarch
Durante los 10 partidos que se ha perdido Bellingham, con ocho victorias y dos derrotas para el Madrid, la entrada de Thiago Pitarch le ha dado al equipo un extra de compromiso defensivo y de reparto de roles que lo ha mejorado todo. Por eso ayer, en la rueda de prensa previa al derbi, Arbeloa rechazaba que la vuelta de Bellingham significara la salida de Pitarch. El salmantino necesita del trabajo del canterano. «Pueden jugar juntos. Tienen que entender lo que han entendido en los últimos partidos, que atacamos y defendemos todos. Debo encontrar su mejor posición y rol, pero si no trabajamos los once da igual el rival que tengas delante, vas a sufrir», explicó el técnico, con un mensaje claro y repitiendo eso de «bendito problema». «Que pongan todo su talento al servicio del colectivo», insistió. Sentar a Güler parece la opción más probable cuando el inglés coja ritmo.
Entre la operación de hombro y los problemas musculares del último mes y medio, Bellingham sólo ha podido jugar 1.974 minutos. Se ha perdido 16 partidos, con 14 victorias y dos derrotas para el Madrid. Esta noche regresa al banquillo del Bernabéu con la necesidad de acelerar el ritmo, de asentar su rol en este nuevo Madrid de Arbeloa y de apuntalar su posición dentro del vestuario de Inglaterra de cara al Mundial.




