El Atlético se queda helado en el Metropolitano y tendrá que jugar la repesca

El Atlético se queda helado en el Metropolitano y tendrá que jugar la repesca

A veces el fútbol es injusto. A veces buscas un objetivo y el trabajo no paga. A veces es mejor andar antes que correr. El Atlético debía golear al Bodo para soñar con el top’8. Y lo cierto es que lo intentó todo para conseguirlo pero, como en esas películas de Destino Final de que cuando la muerte te persigue ya puedes intentar lo que quieras que no la evitas, los rojiblancos lo hicieron todo bien y les salió todo mal. [Narración y estadísticas, 1-2]

Hay veces que en el Metropolitano te puedes echar una siesta y te levantas como en un deja vu. Hay otras, como en esta noche de locura de Champions, en que si parpadeas se te escapa un terremoto. Hasta cuatro ocasiones de gol en los primeros diez minutos y uno anulado al Atlético por un fuera de juego muy ajustado de Baena. Para echarse las manos a la cabeza porque las oportunidades habían sido claras. Especialmente un cabezazo de Sorloth que, tras ver el tanto que le hizo al Alavés desde el punto de penalti, parece mentira que no embocara ese centro de Julián que le dejó solo al segundo palo.

Sin embargo, el noruego ya no es ese gigante apesadumbrado que se iba empequeñeciendo a medida que tenía oportunidades y no las embocaba. De hecho, tras un buen centro de Hancko, unos minutos después, anotó un martillazo con la oposición de varios defensas noruegos. El Atlético sofocaba así la rebelión amarilla que, en los primeros cinco minutos, amenazó con mucho peligro a Oblak.

El gol insufló energías a los rojiblancos que entendieron que la línea peligrosa del Bodo era la delantera. Una vez la superaban, el camino a la portería se allanaba considerablemente. Reanimado Sorloth, faltaba que apareciera Julián, ausente desde hace ocho encuentros. Y lo hizo con una picardía muy propia de su clase. El árbitro corrigió a su juez de línea y señaló un córner tras un disparo rechazado de Baena. Sacó rápido el argentino aprovechando el desconcierto y anotó un gol olímpico que Mariani, quizás con cargo de conciencia, anuló sin saber muy bien por qué.

La primera parte del trabajo estaba hecha. Convenía no estropearla echándose atrás. Y no lo hizo el Atlético que siguió acosando la última línea amarilla consciente de que el daño se hacía presionando arriba. Sin embargo, pese a las buenas intenciones rojiblancas, los noruegos se encontraron con un gol en el único descuido defensivo de los de Simeone. Lo hizo Sjøvold, que apareció en el área como Pedro por su casa con Pubill fuera de posición. Quizás el único error del catalán desde que se ha hecho con el puesto de central. Nico intentó responder un minuto después a la salida de un córner pero Haikin se lució bajo palos.

El Atlético se puedo ir a la caseta ganando, pero la situación de Julián empieza a no tener explicación. Un centro de Llorente le dejó sólo ante un Haikin descolocado, pero el argentino no pudo dirigir su cabezazo a la red. Al filo de los 45, Barrios estrelló un balón en el larguero tras una dejada magnífica del argentino. El Cholo debería estar rumiando la palabra contundencia en su área técnica.

Empuje sin éxito

El Atlético no se amilanó pese al empate y siguió empujando sobre la meta de Haikin. Los noruegos amenazaban a la contra y en una encontraron oro. El balón fue botando como un conejo por el área de Oblak y, tras tres disparos, Hogh encontró la red. Para echarse a llorar. El Cholo no se lo creía porque las ocasiones eran rojiblancas, como dos cabezazos de Sorloth que no encontraron la red. Luego reivindicará echarse atrás cuando se adelanta en el marcador, cosa que ha hecho en la mayoría de los duelos de este curso.

Las ocasiones se fueron sucediendo siendo cada vez más claras. Almada vio como un disparo suyo lo tapaba un defensa in extremis, pero la cosa estaba para el drama. Los noruegos fueron unos invitados incómodos en un fortín que no veía una derrota en los últimos 13 partidos. Tocará sufrir un calendario más apretado en lo que queda de curso y con una plantilla, hoy, cuatro jugadores más corta que hace un mes. Y pensar que el año pasado se fue quinto…

kpd