La junta directiva del FC Barcelona acordó el jueves la convocatoria de elecciones para el 15 de marzo, el fin de semana donde el equipo disputa su partido de Liga contra el Sevilla. En una reunión ordinaria, la junta de Joan Laporta optó por esta fecha, la primera hábil que permiten los estatutos del club.
De momento, Víctor Font, Xavi Vilajoana y Marc Ciria han confirmado que presentarán sus candidaturas para competir con el actual presidente azulgrana. Para comenzar la carrera, cada candidato deberá presentar 2.321 firmas de socios.
Font, líder del grupo ‘Nosaltres’, consiguió casi el 30% de los votos en 2021, donde concurrió con Xavi Hernández como referente de su proyecto. Vilajoana, por su parte, no superó el corte de firmas en aquellos comicios, mientras Ciria se presenta ahora al frente de la plataforma ‘Moviment 42’.
Siete días de campaña
El 6 de febrero se publicará oficialmente el anuncio de la convocatoria electoral y ese día Laporta deberá dimitir para presentarse a la reeleción. La campaña electoral, que durará siete días hábiles, dará comienzo el 6 de marzo, por lo que coincidirá con la ida de octavos de la Champions.
Hace unos días, Laporta se mostró partidario de que las elecciones alterasen lo menos posible la marcha del actual líder de LaLiga. “Por la planificación deportiva, quizás sí habría que hacer antes las elecciones, porque depende de cuándo las hagas pueden crear ciertas distorsiones”, advirtió el dirigente azulgrana.
Caótico, absurdo y reprobable el tremendo empate de Mestalla, que acabó con otra "negreira" jugada , cuando realmente Gil Manzano, a pesar de las dificultades, había hecho un arbitraje excelente.
El hecho es que el Real Madrid perdió dos puntos y sól
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Apenas el mercado semanal del parque de la Devesa agrieta la tranquilidad de Girona, donde poco, prácticamente nada, advierte que llega un gran día: el debut de la ciudad en la Champions, este miércoles en el campo del PSG (21.00 horas, Movistar). Sobre la arena de la Plaça de la Independència unos cartelones de Etihad Airways, patrocinador del equipo, dejan algo entrever -"Juntos hacia nuevas alturas" es el emblema- y para alivio del fotógrafo por allí aparece Javi, con una camiseta de Stuani y el logo de la competición. Pero poco más.
Si acaso hay más camiones que de costumbre descargando comida y cerveza en los bares de alrededor, como el Fock Viu, una hamburguesería y cocktelería muy 'street food' que se prepara a conciencia. Allí se reunirán hoy decenas de chavales convocados por el podcast 'Tribuneros de Montilivi' de Pol Mejias y Martí Pardo. "A Girona le falta un lugar de referencia donde ver los partidos de fuera. No hay un sitio donde se junte la afición, estamos desperdigados y, de hecho, igual vas a un bar de la Plaça de la Independència y no sabes muy bien a quien se anima. La gente no es muy enérgica y muchos no visten la camiseta del equipo", comenta Pardo, veinteañero que describe el carácter de sus vecinos.
Un joven posa en la Plaça de la Independència, de GironaDavid RamirezAraba Press
"La gente tiene ganas de Champions, pero en Girona somos tranquilitos, no nos volvemos locos. Por ejemplo, las entradas para la afición visitante en el campo del PSG no se han acabado. Había como 2.000 e irán unos 1.000, la mitad. Entre semana la gente trabaja y lo primero es lo primero", expone Pardo sin acritud, consciente que tampoco se puede cambiar una ciudad tan burocrática, tan funcionarial, tan capital de provincias, en un visto y no visto. Además, hasta hace 20 años el Girona FC deambulaba entre Tercera y Regional Preferente y su masa social sigue en construcción. En 2011, ya en Segunda, Montilivi vivió el primer pleno de su historia -9.286 espectadores- y hubo que esperar a 2017 para el verdadero 'boom', con el ascenso a Primera y la compra del club por parte del City Group.
"Mi padre fue empleado del club y yo siempre fui del Girona, pero en el colegio se reían de mí por eso. Los que íbamos al campo nos conocíamos todos. Ahora hay niños del Girona, es bonito y vienen grupos de turistas, sobre todo holandeses, que van o vienen de la Costa Brava", expone Lluís Bosch, presidente de la Penya Gironina y autor de un Montilivi hecho con piezas de Playmobil -expuesto en el Centre Cultural La Mercè-, que también habla del talante propio: "Hay mucho alegría, más orgullo de ciudad que nunca, pero también hay temor. El 'tarannà gironí' es el que es: serios, reservados. Nos gusta estar en Champions, pero ya sufrimos por lo que pueda pasar con los aficionados de otros equipos".
Montilivi, en el último partido ante el BarçaLLUIS GENEAFP
Y es que la Champions ha obligado al Ayuntamiento a movilizarse, a visitar Villarreal este agosto para aprender de su ejemplo, a preparar dispositivos especiales junto a los Mossos y a coordinarse con la Universitat de Girona, cuyo campus está al lado de Montilivi, al sur de la ciudad. Las clases acabarán antes en los días que lleguen los aficionados del Feyenoord, del Slovan de Bratislava, del Liverpool y del Arsenal. "Es un reto para la ciudad y tenemos que aprender. Hay que saber disfrutar del momento y, a la vez, que no perjudique la convivencia", apunta Àdam Bertran, regidor de Deportes de la ciudad, que desvela que no habrá Fan Zone, pero sí se realizará un control de los fans visitantes, especialmente de los hooligans que lleguen sin entrada.
"Serán cuatro días en cinco meses, tampoco tanto", asume y como miembro de Esquerra confirma que la política se quedará a un lado. Aunque Girona está gobernada por las CUP con el apoyo de Junts y Esquerra, no se esperan actos reivindicativos antes o durante los partidos de Champions. De hecho, en Montilivi las esteladas sólo fueron mayoría entre el fervor de 2017. "El Girona es un club privado y desde el Ayuntamiento sólo podemos desear que la Champions permita que aumente la gente que practica deporte en la ciudad", finaliza Bertran.
Pocas esteladas, propiedad extranjera
"En Girona cuesta mantener el deporte al margen de la política, pero el club lo ha conseguido. Tiene un posicionamiento más cercano al Espanyol que al Barça porque entre las gradas hay gente diversa. Se ha mantenido al margen del independentismo y eso le ha ido muy bien", puntualiza Ángel Martínez, regidor del Ayuntamiento por el PSC y ex jugador de la entidad, cedido por el Espanyol al Girona para la temporada 2010-2011, que añade: "También los propietarios son extranjeros". El City Group del jeque Mansour de Abu Dhabi, el dueño del Manchester City, posee el 47% de las acciones mientras que el 35% es del magnate Marcelo Claure y el 17% restante es de Pere Guardiola, hermano de Pep.
El palco del Girona, ante el Barcelona.Alejandro GarciaEFE
Sin una Junta Directiva al uso, el Girona ha tenido que cambiar parte de su consejo de administración para evitar conflictos con la UEFA, pero igualmente muchas decisiones se toman lejos de la ciudad. "El otro día, un tertuliano de TV3 decía que el Girona ya no es un equipo humilde por los propietarios que tiene, pero no es verdad. En España no hay dinero y ésta es la única forma de crecer ahora. El City Group respeta la identidad del club, no le ha cambiado el nombre, por ejemplo, y mantiene la base de lo que fue", proclama Martínez, que recuerda cuando los jugadores compartían coche para ir a los partidos.
El entorno de un modesto
O cuando a Montilivi sólo iban 300 aficionados. O cuando el Palamós, el Figueres o el Vilobí se llevaban a los canteranos de la entidad. O cuando no había periodistas que cubrieran los partidos. Ahora los hay, claro, pero no hay día que la tribuna de prensa se acerque al número de profesionales que mueven Real Madrid, Barcelona o Atlético. "Como mucho somos 15, aunque lo normal es que estemos entre cinco y 10. Girona es una ciudad muy pequeña, de 105.000 habitantes, y el entorno del club es pequeño, de trato personal, con una relación con los jugadores más cercana", expone Alex Luna, periodista de Mundo Deportivo o DAZN e impulsor de otro podcast, Montiliving, también con tirón entre los jóvenes.
El Girona, en su último entrenamiento antes del PSG.LLUIS GENEAFP
"Si dentro de unos años el Girona baja a Segunda su masa social bajará, pero quedará lo que estamos viviendo ahora, con la temporada pasada o con el debut en Champions. Ahora hay niños del Girona y eso no pasaba antes", subraya Luna, que en contraposición al tópico habla de una nueva Girona "abierta y divertida" gracias al deporte.
Paraíso para los expats
Porque no es sólo el fútbol. El súbito ascenso del Girona ha coincidido con el nuevo proyecto del Girona Bàsquet de la mano de Marc Gasol -en ACB desde 2022- y con la moda del ciclismo en la ciudad. Hace años, con Lance Armstrong como referente, muchos profesionales se instalaron en el centro y con el paso del tiempo llegaron los amateurs de todas partes del mundo, con sus eventos, sus tiendas de ropa ciclista y sus cafeterías de especialidad. Hoy Girona es un lugar 'cool' para 'expats' gracias a su oferta deportiva.
Ciclistas en la cafetería La Comuna, de Girona.David RamirezAraba
"Antes quizá se veía como un pueblo cerrado y ahora es una ciudad que atrae, con mucha calidad de vida. Muchos nos ven como el Silicon Valley del deporte, un ecosistema único. De hecho, hemos creado un movimiento, el Girona Play Together, para que haya más sinergias entre fútbol, baloncesto y ciclismo", expone Jordi Puyol, de Athletic Affair, una agencia de Girona vinculada a los deportes outdoor y a eventos como el Sea Otter, el festival ciclista que se celebra este fin de semana. Antes hoy, en el campo del PSG, Girona vivirá un gran día, el debut de su equipo en la Champions, aunque poco, prácticamente nada, advierta sobre ello en la ciudad.
Álvaro Morata no se recrea, pero tampoco huye. En su regreso con España después de la Eurocopa la salud mental ha vuelto a hacerse presente al confesar que la pasada temporada sufrió una depresión. Su enfermedad, que llegó a poner en riesgo su participación en el torneo, está superada y él la mira de cara. "No me gustaría hablar más del tema porque he hecho un documental donde se verá todo. Ocho de cada diez jóvenes sufre estas cosas y mucha gente tiene miedo a decirlo. Mi objetivo no es dar pena, ni llorar ni quejarme, acepto criticas sobre mi trabajo. Lo único que quiero es dar naturalidad a un tema importante", reiteró en las entrañas del estadio Enrique Roca donde España se mide este sábado a Dinamarca.
Morata está "bien, completamente recuperado y feliz", pero sin la ayuda de Iniesta y Bojan no hubiera estado en Alemania. "Se lo agradeceré toda la vida", explicó, porque hubo momentos que no supo manejar, como los pitos que escuchó en el Bernabéu en el España-Brasil de marzo. "Nadie está preparado para que le piten en casa. Yo no lo estaba para manejar aquello".
La razón que le llevó a superar aquello y a seguir luciendo el brazalete de capitán está en la petición de sus compañeros y Luis De la Fuente. "En mi cabeza era mi último torneo y lo que me pedía el cuerpo era disfrutar de otras cosas. Pero mis compañeros y el míster me pidieron que siguiera, que era importante para ellos. Y cuando a uno le hacen sentir importante es feliz. Por eso ahora estoy con fuerzas y ganas de disfrutar lo que me quede".
El delantero del Milan aún se emociona cuando ve a los utilleros estampar los dos parches de campeones de Europa y de la Nations League, dos títulos que han hecho a estos jugadores sentirse mejores. "Los que llegamos después de los extraterrestres necesitábamos algo así", aseguró. Aunque el mayor logro para él consiste "en que hay jugadores que van entrando y ni se nota", confesó, como que la lesión de Carvajal, que vio en directo, le dejó "el cuerpo congelado".
Clave en esta "familia" es Luis de la Fuente, para quien reivindicó una mejora de contrato que no llega. "No saca pecho, pero es la reivindicación justa de un entrenador que ha ganado dos competiciones en el periodo más difícil de la Federación. Se ha ganado el derecho a hablar porque es campeón de la Nations League y la Eurocopa. Ha hecho historia y hay que reconocérselo", sentenció.
Dosificar en los clubes, no en la selección
De la pregunta sobre su contrato se quiso escapar De la Fuente. "¿Me veis nervioso? No lo estoy. No voy hablar nada de eso, sólo del partido importantísimo", zanjó el riojano, que se mostró satisfecho por estar entre los seis candidatos a mejor entrenador en la gala del Balón de Oro. "Ya es un premio estar ahí. Si alguien me ha colocado ahí, será por algo. En el fútbol nadie regala a nada", advirtió.
El técnico se mostró convencido de que la plaga de lesiones no afectará al equipo -"todos son muy buenos"- se reivindicó el papel de Zubimendi y su capacidad para liderar sin presión, -"no se pone nervioso ni caminando por el alambre sin cuerda"- y tampoco cree que los jugadores tengan miedo a lesiones. "Lesiones ha habido toda la vida y un deportista tiene que convivir con eso. Muchas veces te sitúan en tu lugar y te ayudan a pisar el suelo. Esta vida no es un camino de rosas. No recuerdo haber jugado un partido sin un dolor. Eso es una parte de superación", reflexionó.
Y volvió a su discurso de que no debe ser una selección la que dosifique los minutos de los jugadores, ni siquiera de Lamine Yamal. "Estamos haciendo lo que debemos: confeccionar un equipo competitivo que representa a España."Es más fácil dosificar en 50 o 60 partidos que si tengo uno al mes. La responsabilidad de dosificar no puede recaer en la selección". sentenció.