La alianza entre Aston Martin y Honda, de carácter tan exclusivo como incierto, vivió este martes en Tokio su primer capítulo, teñido de las emociones de la primera vez. El fabricante japonés presentó en sociedad su motor RA626H, con el que pretende convertirse en el “número uno del mundo” impulsando el nuevo monoplaza de Fernando Alonso.
“Tenemos una fe inquebrantable en la unidad de potencia de Honda y en los ingenieros que la respaldan”, aseguró Lawrence Stroll, CEO de Aston Martin, presente en el acto, en compañía de Toshihiro Mibe, presidente de Honda, Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1 y Andy Cowell, jefe de estrategia de Astron Martin.
Las palabras de Stroll suponen el mejor aval para Honda, que durante las cuatro últimas temporadas ejerció como mero suministrador de componentes para Red Bull y su equipo filial. Alonso, por su parte, deposita de nuevo sus esperanzas en la marca japonesa, con la que tuvo una pésima experiencia entre 2015 y 2017, cuando pilotaba para McLaren.
“símbolo de cambio e innovación”
Durante el evento también se presentó el nuevo logotipo del proyecto que, según Mibe, situará a su marca como “símbolo de cambio e innovación” en el Gran Circo. “Nuestro camino no siempre será fácil”, pero “esperamos muchos años de colaboración exitosa”, vaticinó Stroll.
El papel de Honda resultará clave en la apuesta de Aston Martin para luchar por las victorias en el Mundial 2026, cuando entrará en vigor el nuevo reglamento deportivo. A partir de ahora, los propulsores no incorporarán MGU-H, que recuperaba energía a través de los escapes, aunque el componente híbrido se incrementará significativamente, hasta una distribución casi al 50% entre la combustión interna y la energía eléctrica.
Asimismo, Aston Martin espera mejoras en materia de combustible y lubricante gracias a su colaboración con Aramco y Valvoline. No obstante, Honda ya ha mostrado su disconformidad con los primeros desarrollos de Mercedes, su gran rival, que ya habría encontrado el modo de aumentar la relación de compresión de sus propulsores sin violar la normativa.
9 de febrero en Dammam
El objetivo de Aston Martin, que hasta ahora montó propulsores Mercedes, será que Honda pueda reeditar su exitosa colaboración con Red Bull, con quien conquistó dos títulos de constructores y las cuatro coronas mundiales de Max Verstappen.
El estreno con Honda supone el primer paso de la pretemporada de Aston Martin, que el próximo 9 de febrero presentará su flamante monoplaza en Dammam, una ciudad cercana a Riad, capital de Arabia Saudí. Antes, la escudería británica pondrá el coche sobre el asfalto en los test privados que se celebrarán en Montmeló entre el 26 y el 30 de enero. Tras los test oficiales de Bahrein, el Mundial 2026 dará comienzo en Melbourne el 8 de marzo con el GP de Australia.
A falta de dos carreras para el cierre de 2025, Aston Martin ocupa la octava plaza del Mundial de Constructores, con sólo cuatro puntos de ventaja sobre Kick Sauber, que aún podría relegarle a la penúltima posición. El doble cero en Las Vegas permitió a Haas superar en la tabla al equipo liderado por Andy Cowell, al tiempo que en el seno del equipo se sucedían los rumores sobre el futuro de su team principal. Según la BBC, Cowell podría ser sustituido en las próximas horas por Christian Horner.
En el Strip Circuit, la enésima frustración del año se tradujo con el abandono de Lance Stroll y con la undécima posición final de Fernando Alonso, gracias a la doble descalificación de los McLaren. Según lo esperado, el AMR-25 perdió fuelle respecto a lo ofrecido durante la qualy bajo la lluvia y el asturiano fue superado con suma facilidad por Nico Hulkenberg, Esteban Ocon y Oliver Bearman.
A pesar de la decepción, Alonso no quiso mostrar un notorio enfado ante los periodistas, donde optó por evaluar las dos carreras que quedan por delante. "En la sprint race de Qatar no podemos dormirnos porque solo tenemos una sesión de libres antes de la qualy. Luego llega Abu Dhabi, que suele ser una despedida para todo el mundo y un poco de descanso", presagió antes de lanzar una dosis de su afilado sarcasmo. "Me lo tomo como dos carreras de celebración, también porque no conduciremos más este coche", admitió.
Intento de mostrar normalidad
Estas ácidas palabras del bicampeón ilustran el momento de zozobra en la escudería de Silverstone, envuelta en numerosas turbulencias y luchas de poder. La última parece enfrentar a Cowell con Adrian Newey, el fichaje estrella y el artífice del monoplaza con el que remontar el vuelo a partir de 2026. Según la citada información de la BBC, el propietario Lawrence Stroll pretende resolver sus desencuentros con el despido de Cowell y con la contratación de Horner, que salió de Red Bull el pasado julio tras dos décadas como team principal.
A pesar de que Cowell no acompañó en esta ocasión al equipo en Las Vegas, Aston Martin sí quiso hacer público su análisis de lo sucedido en el Strip Circuit. Un intento de mostrar cierta normalidad en estos momentos convulsos, donde también suena el nombre de Andreas Seidl, ex jefe de McLaren entre 2019 y 2023.
Tras una exitosa etapa como responsable de motores en Mercedes, Cowell fichó en 2024 por Aston Martin, donde primero ejerció como CEO. A comienzos de esta temporada asumió el cargo de team principal, tomando el relevo de Mike Krack, que fue relegado a ingeniero jefe de pista. Otros que tampoco sobrevivieron en los últimos meses al pésimo rendimiento del equipo fueron Eric Blandin y Dan Fallows, contratados a golpe de talonario procedentes de Mercedes y Red Bull, respectivamente.
El lunes, durante la rueda de prensa previa al partido de hoy ante el Feyenoord, Pep Guardiola no se encontraba precisamente cómodo, pero nada más arrancar lanzó una frase lapidaria: "En la vida nada es eterno". Poco después, cuando le preguntaron si ultimaba cambios para esta quinta jornada de Champions, se mostró aún más cortante. "¿Por qué?" Cuando le recordaron las cinco derrotas consecutivas del Manchester City, se extendió durante tres minutos. La mención a los 26 disparos frente al Tottenham y la estrafalaria estadística de los expected goals dejaron paso a otro pensamiento de corte estoico: "Mañana lloverá. Es la vida". Una de las escasas certezas ahora mismo para él.
A los 53 años, tras levantar 18 trofeos con el City, incluidos los cuatro títulos consecutivos de Premier League, Guardiola se enfrenta a la peor crisis de su carrera. Desde su debut con el primer equipo del Barça, el 16 de diciembre de 1990, jamás había enlazado cinco tropiezos. El 0-4 del sábado en el Etihad, idéntico guarismo que el encajado ante el Real Madrid en la Champions de 2014, supuso además la derrota más abultada para el club skyblue desde febrero de 2003 (1-5 ante el Arsenal en Maine Road). La peor racha en la historia reciente del City se remonta a la primavera de 2006, cuando encadenó seis a las órdenes de Stuart Pearce.
"En este momento somos frágiles defensivamente. Empezamos muy bien, como nos suele pasar, pero no pudimos marcar y nos hicieron el 0-1. Después concedimos más, algo difícil de asumir en nuestro actual estado anímico", argumentó tras la humillación ante el Tottenham. El mismo rival que le había apartado de la Champions en 2019. Todo un ogro para Pep, que ha perdido nueve de sus 22 enfrentamientos ante los Spurs, con un balance de 32 goles en contra.
Fragilidad tras pérdida
Los problemas a los que hacía alusión el técnico de Santpedor se centran en la acuciante fragilidad tras pérdida. Durante las 12 primeras jornadas, el campeón de la Premier ha recibido un promedio de 1,2 disparos en acciones de contragolpe, casi el triple que el curso anterior. En realidad, su zaga concede pocos disparos (7,8 por partido, frente a 7,7 del curso pasado y el anterior), un registro sólo superado en las cinco grandes ligas europeas por Bayern y Getafe. El drama para Guardiola estriba en la calidad de esas ocasiones.
Por supuesto, la baja por lesión de Rodri supone un terrible contratiempo para el equilibrio. El doble pivote formado por Rico Lewis, reconvertido desde el lateral diestro, e Ilkay Gündogan, de 34 años, fracasó ante el Tottenham. Aún habrá que aguardar un mes para la recuperación de Mateo Kovacic, aunque el asunto, más que de nombres, se antoja estructural. A la lentitud de los centrales se suma preocupante estado de forma de Kyle Walker, cuyas correcciones en el corte se echan demasiado en falta ahora.
La debacle del sábado oscurece el horizonte del City en la Premier, donde tras 12 jornadas ya cede ocho puntos ante el Liverpool. De modo que la visita del próximo domingo a Anfield podría considerarse el primer match ball para definir la suerte del campeonato. "Si seguimos perdiendo claro que acabaremos octavos o novenos, pero de momento estamos aún segundos", reiteró ayer Guardiola.
Haaland, ante Udogie, el sábado en el Etihad.AFP
Han pasado apenas cuatro días desde que el City confirmase la renovación de su entrenador hasta 2027. En las horas previas a ese anuncio, algunas voces autorizadas filtraron la posibilidad de erigir una estatua a Guardiola o bautizar con su nombre alguna de las tribunas del Etihad. La noticia y el rumor, ahora mismo, se antojan casi mercancía averiada. La única prioridad pasa por ganar al Feyenoord, que acumula cinco victorias seguidas a domicilio, incluidas las más recientes ante Girona y Benfica.
Otro de los objetivos a corto plazo será recuperar a piezas clave como Bernardo Silva o Erling Haaland, cuya confianza se ve resentida por la mala dinámica. El noruego, más errático que de costumbre, sólo ha anotado cuatro goles en los ocho últimos partidos. El portugués, por su parte, parece tan perdido como Jack Grealish, cuyo bagaje de goles y asistencias queda muy por debajo de su talento.
"Han jugado y no deberían"
El desgaste de la plantilla, especialmente la de su núcleo duro, se acrecienta al considerar su elevada edad (29,5 años). Una media rebajada gracias a Haaland y Phil Foden. En este contexto inestable, con el aterrizaje de Hugo Viana para tomar el relevo de Txiki Begiristain en la dirección deportiva, debe plantearse inevitable reestructuración. El primero en asomar por la puerta de salida parece Kevin de Bruyne, cuyo contrato expira el próximo junio.
A la espera de conocer su futuro, el belga dejó ayer un ácido comentario sobre el cierto caos que se ventila ahí dentro. "He visto a mucha gente pasar por la enfermería. Ha habido algunos que han jugado y que no deberían, pero lo hicieron aunque estuvieran lesionados", reveló el 17. Su marcha el próximo verano, como la de Gündogan, liberaría parte de la masa salarial, aunque será el olfato de Viana y Guardiola quien inevitablemente determine el éxito del relevo.
A todas estas tribulaciones hay que añadir el proceso judicial iniciado hace dos meses por la Premier. Las acusaciones de incumplimientos de las normas financieras ponen un jaque a Mansour bin Zayed Al Nahayan y a su Abu Dhabi United Group. De poco sirve negar todos los cargos. Y de nada negar los derroteros de un barco ahora a la deriva. Pese a todo, Guardiola mantiene el optimismo: "Tengo la sensación de que esta temporada haremos cosas muy, muy buenas. No me rindo. Creo que estaremos ahí".