“Todo el mundo tiene un plan hasta que les doy la primera hostia”. Esa frase célebre de Mike Tyson fue la perfecta metáfora del inicio del derbi en la Supercopa de España. Daba igual cómo hubieran salido ambos equipos que Fede Valverde decidió soltar un misilazo para levantar al King Abdullah, un estadio en Yeda con color eminentemente madridista. El primer gol del uruguayo esta temporada fue toda una declaración de intenciones y un aviso a su par en banda. “Después de tantos partidos sin marcar, es bonito volver a hacerlo”, apuntó el centrocampista.
Y es que todo el mundo esperaba electricidad entre Vinicius y Llorente, pero parece que la kriptonita del madrileño ha apagado definitivamente al brasileño. Así que los ojos se fueron al otro lado, en el que transitaban dos futbolistas con cuentas pendientes y con mucho fútbol en sus botas, aunque ninguno esté en la mejor de sus temporadas. “Código de futbolistas, es un derbi, se vive de esa manera y es importante que se quede aquí”, justificó el uruguayo sobre todo lo que ocurrió lejos del fútbol.
Las lesiones no han permitido encontrar continuidad a un Álex Baena, que vino a comandar los ataques del Atlético. Asistiendo, a un adormilado Julián Álvarez y disparando, como la ocasión que generó el mismo tras robar a Camavinga, con un punterazo. El uruguayo también asistió en el gol de Rodrygo, que lo mejoró el brasileño con un control, una conducción y una definición exquisitas, y disparó, una dentro y otra fuera. Pero el morbo no estaba en el fútbol de esos dos sino en el pasado y en el carácter.
La primera cuita llegó mediadio el primer tiempo con un agarrón del almeriense que fue respondido con un empujón del uruguayo. En la segunda parte, los mismos protagonistas se enzarzaron en otra batalla que pudo costarle una tarjeta al 10 rojiblanco tras pegarle una patada por detrás al capitán blanco.
Pero los focos extradeportivos también se centraron en otra pareja de sangre caliente. Simeone y Vinicius se las tuvieron tiesas en el primer tiempo cuando el brasileño atacó por la banda de los banquillos. El argentino, muy aficionado del otro fútbol, no paró de increpar al 7 blanco hasta el punto de que se le entendió: “Florentino te va a echar”, en un claro intento por desestabilizar al delantero.
Pelea que se repetiría en el cambio del brasileño, pero que Xabi Alonso frenó en su nuevo rol paternal con díscolo pupilo. “Escucha”, le espetaba el Cholo con algunos tímidos silbidos que se oyeron desde el público en el momento de la sustitución. Mientras el argentino respondió tras el duelo que desde que le tocaba jugar “las cosas que se dicen en el campo se quedan ahí”, Alonso le ha respondido en el campo: “tú a los tuyos, hostia”, para luego criticarle en la entrevista postpartido. “No todo vale”, ha comentado y ha pedido más respeto para los “compañeros” del fútbol y que no le gusta que se dirijan así a sus jugadores. “No es ejemplo de buen deportista”, ha añadido.
La semifinal de Yeda confirmó las resurrecciones de Rodrygo y Sorloth, con goles ambos que representan muy bien sus características individuales, y las depresiones de Julián Álvarez y Vinicius. Ambos mostraron actitud, pero evidenciaron una falta de confianza que al primero le impide ver puerta y al brasileño encarar cómo suele hacerlo. El argentino sólo ha marcado en cuatro partidos de la primera vuelta y el delantero blanco lleva 15 duelos sin ver puerta. Sorprendió sin embargo el cambio del noruego por delante de Álvarez.
Derrota y cumpleaños
El Atlético no pudo regalar a Koke una victoria por su cumpleaños, 34 primaveras, el día en el que hacía historia en los derbis, 44, el que más por delante de un tal Sergio Ramos. “Nos vamos jodidos porque queríamos llegar a la final”, declaró el capitán. El asedio final se quedó sin premio. “Haciendo este fútbol de ataque los resultados van a llegar”, añadió el capitán.
Lo dice Tyson y lo dice Simeone. Hostias, “contundencia”, las claves en el boxeo y en el fútbol. El Madrid volvió a encontrar la victoria en los derbis después de triunfar sólo en uno de los últimos siete.






