Menos de dos semanas de su podio en Bakú, Carlos Sainz volvió a probar el lado amargo de la Fórmula 1, que ya le venía acompañando durante sus 16 primeras carreras con Williams. Sólo un par de horas después del final de la sesión clasificatoria en Marina Bay, los dos coches de la escudería británica fueron descalificados por la FIA, por culpa de una irregularidad en el alerón trasero.
Durante la pertinente revisión del alerón del DRS, los comisarios encontraron que los dos monoplazas de Williams superaban el límite máximo de 85 milímetros a ambos lados del área exterior de dicho ala. Dado que este tipo de infracciones no suelen admitir ningún tipo de interpretación por parte de la FIA, ambos fueron excluidos de sesión del sábado.
De este modo, Sainz partirá decimonoveno mientras Alex Albon ocupará el último puesto de la parrilla. Un funesto epílogo a una jornada ya de por sí bastante gris sobre el asfalto. Pese a algunas mejoras apuntadas el viernes, el piloto madrileño había caído eliminado en la Q2, ocupando la decimotercera plaza, justo por detrás de su compañero.
Pésima racha en Marina Bay
Nada más conocerse la penalización, James Vowles, team principal de Williams, emitió un comunicado donde calificaba lo sucedido como “tremendamente decepcionante” para el equipo. “Estamos investigando de forma urgente lo sucedido. En ningún momento buscábamos una ventaja de rendimiento y los alerones traseros habían superado anteriormente nuestras propias revisiones. Sin embargo, sólo hay una medición que importa y aceptamos totalmente el dictamen de la FIA”, expresó el ex colaborador de Toto Wolff en Mercedes.
“Cada vez que instalamos un alerón con mayor carga aerodinámica parecemos un poco menos competitivos”, advirtió Sainz el jueves, antes de tomar asiento en el FW45. Después de tres carreras consecutivas en los puntos, el panorama se oscurece para la escudería de Grove, que no logró colar ningún coche en el top-10 en sus cinco últimas participaciones en Marina Bay. De hecho, su último piloto en puntuar allí fue Lance Stroll, octavo clasificado en 2017.
La quinta posición en el Mundial de Constructores, con 29 puntos de ventaja sobre Racing Bulls, otorga a Williams cierta tranquilidad para tomar decisiones en este tramo final de Mundial. En cualquier caso, lo más probable es que en la actual coyuntura decida romper el parc fermé, para realizar cambios aerodinámicos en su monoplaza y la carrera desde el pit lane.
A última hora del domingo en Yas Marina, Fernando Alonso dejó una de esas respuestas que tanto le gustan y que pueden significar una cosa, la contraria o ambas a la vez. Cuando un periodista le preguntó por el GP de Australia 2026, que marcará su 25º aniversario en la F1, el bicampeón dijo que aún no había pensado en ello, aunque deslizó que el GP de Abu Dhabi 2026 "quizá sí sea más especial". ¿Se refería a su última carrera antes de la retirada? ¿O apuntaba más bien al fin de semana donde celebraría su tercer título? A medio camino entre ambas se dilucidará su Mundial 2026.
El último triplete, entre Las Vegas, Qatar y Abu Dhabi, le dejó bastante fatigado, pero ayer, a primera hora, el líder de Aston Martin ya había llegado a la fábrica de Silverstone. Allí empezó, en compañía de Dani Juncadella, el trabajo en el simulador. Mientras, el resto del equipo permanecía en Yas Marina, donde hoy Stoffel Vandoorne participará en el test de Pirelli y Jak Crawford asumirá su turno en el test de jóvenes pilotos previsto para mañana.
Para saber más
Alonso sabe de la importancia de las primeras sesiones para el desarrollo del AMR-26, el monoplaza que marcará su propio destino. También el de Lawrence Stroll, propietario del equipo, responsable de los fichajes de Adrian Newey, Enrico Cardile o Andy Cowell y de la multimillonaria inversión en el Campus Tecnológico. Adaptarse a la nueva normativa que entrará en vigor en 2026, con una profunda renovación de los coches y los motores, supondrá un desafío mayúsculo para Aston Martin. También para Alonso, que acaba contrato a finales de año. Por supuesto, el rendimiento del monoplaza influirá en su decisión.
Si el AMR-26 le permite otra vez luchar por las victorias, Alonso, aun con 45 años, no dudará en renovar otra temporada. Si se repiten los errores de 2025, cuando Aston Martin sólo superó en el Mundial a Haas, Sauber y Alpine, vería llegado el momento de otros retos, como el Rally Dakar. Antes de la presentación, prevista para el 9 de febrero, aún hay tiempo para cinco días de pruebas a puerta cerrada en Montmeló. Poco después, los test oficiales, otra año más en Bahrein, entre el 11 y el 13 de febrero y entre el 18 y 20 de febrero.
A la espera de Honda
De cara al invierno, el objetivo de Alonso es dar continuidad a sus buenas sensaciones de Qatar y Abu Dhabi, donde se ha embolsado16 puntos. El domingo, el ovetense completó otra actuación impecable, ayudando a Lance Stroll a sumar otros dos, gracias al formidable adelantamiento del australiano sobre Oliver Bearman en la última vuelta. Antes, Fernando había ralentizado deliberadamente a sus perseguidores para dejarlos en manos de Stroll, con neumáticos nuevos.
Las grandes esperanzas, por supuesto, se depositarán ahora sobre Newey, ascendido a team principal con la intención centralizar todo el poder sobre su figura. El genio creador del británico, en cualquier caso, no resolverá nada si Honda no suministra un motor fiable y potente. Las aspiraciones de Aston Martin tampoco llegarán muy lejos si el equipo mantiene sus errores operacionales en pista, con malas estrategias y lentitud en los pit-stops.
El sexto puesto de Alonso, sumado al séptimo de Losail, supone en todo caso un punto de partida, potenciado ahora por la mejor sintonía con los ingenieros y los jefes. Más imprescindible si cabe tras la crisis interna de finales de octubre, cuando Mike Krack, director de operaciones en pista, pidió públicamente a Fernando que rebajase el tono de sus críticas al equipo.
Sainz, con el equipo Williams, este fin de semana en Yas Marina.WILLIAMS F1
Asumir el liderazgo de un proyecto puede acarrear este tipo de fricciones, como también sabe Carlos Sainz, un piloto acostumbrado a discutir cada nimio detalle con sus ingenieros hasta encontrar la solución. Así como dejar un grato recuerdo allí por donde pasa. De hecho, el madrileño y su padre cerraron el domingo su estancia en Yas Marina con una visita al hospitality de McLaren, donde felicitaron en persona a Lando Norris y otros viejos amigos, como el team principalAndrea Stella.
Sainz no se despidió aún de Abu Dhabi, donde hoy se pone otra vez al volante en la primera jornada de test. Será en un FW-47 modificado, que se acerca a los niveles más bajos de carga de 2026, cuando se estrenará la aerodinámica activa. Una mañana, la de hoy, con cierto tono emotivo para Carlos, ya que conmemora su primer aniversario con Williams. "En los test de 2024, la gente sentía pena cuando me venían con este mono blanco. Un año más tarde tengo tres podios", lanzó el pasado sábado, en referencia a sus terceros puestos en Bakú, Qatar y la sprint race de Austin.
"en el lugar correcto"
De los 12 puntos en 2024, Williams ha pasado a 137, estableciéndose como quinto equipo de la parrilla. "Si hace 12 meses alguien nos hubiera dicho que íbamos a terminar el Mundial en esta posición habría sido, como mucho, un sueño", admitió hace unas semanas James Vowles, team principal del equipo. El mérito de sus ingenieros se multiplica si valoramos que la escudería de Grove fue la primera que decidió abandonar el desarrollo del monoplaza de 2025 para centrar todos sus esfuerzos en el proyecto de 2026.
Los primeros meses del curso resultaron muy complicados para Sainz, con problemas para adaptarse a un monoplaza que nada tenía que ver con el Ferrari. No obstante, a partir de las vacaciones cambió la inercia respecto a Alex Albon. "Demostré por qué hicimos este cambio, qué intentamos lograr aquí y por qué ahora somos una potencia a tener en cuenta para el futuro", explicó el madrileño. La última vez que Williams había firmado dos podios fue en 2015, con Felipe Massa y Valtteri Bottas, mientras que su última victoria databa de tres años atrás con Pastor Maldonado en el GP de España 2012.
Las bases sólidas parecen haberse establecido, así que ahora queda por ver cuál es el margen de mejora. "En tan sólo unas semanas, el FW48 será una realidad. Estoy esperando verlo", añadió el domingo Vowles, con la lógica expectación por los datos del túnel del viento y el motor Mercedes. La nueva unidad potencia podría representar una de las grandes fortalezas de Williams, ya que en el paddock se da por hecho que la marca alemana ha dado en el blanco. "Estoy en el lugar correcto y el momento correcto, solamente puedo pedir seguir empujando porque el potencial existe", concluye Sainz.
Una semana después de su calamidad técnica en Las Vegas, McLaren reincidió con un clamoroso error para abrir las puertas de la victoria a Max Verstappen en Qatar. Una lamentable estrategia con Oscar Piastri y Lando Norris, que pasaron de la primera y segunda posición en la parrilla, a la segunda y cuarta en la meta. De modo que el británico ve reducida a 12 puntos su ventaja frente a Verstappen, mientras su compañero queda a 18 a falta de la última carrera, el próximo domingo en Abu Dhabi. Ajeno a estas diatribas, Carlos Sainz cazó su segundo podio del año gracias a su habitual consistencia y soberbia lectura de la carrera, mientras Fernando Alonso acabó séptimo. [Narración y clasificaciones]
La víspera había advertido de sus intenciones ("Si no le paso en la primera curva va a sumar más puntos que yo") así que Verstappen cumplió con rigurosa puntualidad ante Norris. Lo hizo aprovechando la zona impar de la parrilla, mucho más limpia, y las facilidades ofrecidas por Lando, que sabía de su ventaja y cómo manejarla.
Sin embargo, todo lo que podía considerarse mera rutina iba a estallar por los aires en la séptima vuelta, cuando Nico Hulkenberg forzó en exceso frente a Pierre Gasly, provocando la entrada del safety car. Ese momento pedía una jugada conservadora, pero McLaren, con sus dos coches en posición de privilegio, optó por inventar. Mientras toda la parrilla aprovechaba para su primer pit-stop, Piastri y Norris siguieron en pista. Dicho de otro modo, Verstappen seguía tercero, pero con una parada pendiente menos que sus dos grandes rivales.
Verstappen celebra su victoria en Losail, con un miembro de su equipo.ALTAF QADRIAFP
Cuando un atónito Norris reclamó explicaciones, la respuesta de su ingeniero de pista, parecía confirmar los peores presagios: "Ellos han perdido toda la flexibilidad para el resto de la carrera". En román paladino, lo que quería decir Will Joseph es que si se repetía otro safety car antes de la vuelta 35, únicamente lo aprovecharía McLaren, mientras sus adversarios deberían parar en esa vuelta y montar el duro hasta la meta. McLaren dejaba al mero azar de los dados lo que hasta ahora controlaba sobre el asfalto.
Como por un sortilegio, sobre el horizonte de McLaren volvía a sobrevolar el Mundial 2007, cuando sus clamorosos errores entregaron el título a Kimi Raikkonen. Esta vez, por no querer dividir la estrategia entre sus pilotos acabaron destrozando a ambos. Bien podían seguir esperando otro safety car como maná en el desierto, porque lo que tenían delante de las narices resultaba mucho más mundano. Para conservar al menos el podio debían apretar como almas que lleva el diablo.
Al final de la vuelta 24, los mecánicos cumplieron con la parada de Piastri (3,1 segundos) librándole de entrar en el infernal tren que venía montando Alonso. Un giro más tarde, Norris salvó otro match ball, reincorporándose medio segundo por delante del asturiano, sexto por delante de Isack Hadjar, George Russell y Charles Leclerc.
Antes de la carrera, Red Bull había sorprendido con su decisión de cambiar el motor de Verstappen, montando una unidad de potencia antigua. Desde que accedió al liderato, con 18 segundos de ventaja sobre el primer McLaren, Mad Max tuvo que exprimirla. Así hasta la vuelta 32, cuando tuvo que parar por última vez en boxes, para montar un juego de duros.
Por supuesto, el otro beneficiado del garrafal error papaya era Sainz. El líder de Williams, ajeno a cualquier titubeo, había mantenido a raya a Andrea Kimi Antonelli. Toda una hazaña al volante de ese monoplaza, con el que además tuvo que sujetarse los machos en la recta final. Mientras Alex Albon navegaba en zona de nadie, Carlos se batía el cobre frente a Norris.
El podio de Qatar, con Verstappen, Oscar Piastri y Carlos Sainz.ANDREJ ISAKOVICAFP
A 20 vueltas para la meta, el líder del Mundial se dio una pequeña excursión por la grava, a modo de preludio para sus penurias. Tras su último pit-stop en la vuelta 44, Lando cayó a la quinta posición, a la estela del rookiede Mercedes. Víctima del aire sucio, que tanto le ha lastrado este año, empezó a acumular fallos. De hecho, sólo pudo trepar a la cuarta plaza gracias a un despiste de Antonelli.
Al igual que Sainz, Alonso también había recuperado dos plazas en la salida, ante Russell y Hadjar. Desde ese sexto, se fue defendiendo como bien pudo, hasta que a 15 vueltas para la bandera a cuadros sufrió un trompo, cediendo el sitio frente al piloto de Racing Bulls. Al menos, un problema de Hadjar en el alerón delantero le permitió recuperar el sitio perdido.
Fue un experimento fallido, un remedio que agravó la enfermedad del tedio en Mónaco. No hubo asomo de espectáculo en las calles del Principado porque la norma de las dos paradas obligatorias resultó un disparate. Hubo que anotar la victoria de Lando Norris, por delante de Charles Leclerc y Oscar Piastri. Hubo que lamentar el abandono de Fernando Alonso, imán de todas las desdichas, y el punto pescado por Carlos Sainz, tras una argucia de Williams ante Mercedes.
Los dos preceptivos pit-stops impuestos por la FIA no cambiaron nada. Si acaso, lo hicieron a peor. De hecho, la única emoción genuina fue la generada por una espera. La antítesis del deporte del motor. Max Verstappen, líder postizo, suplicó por un safety car que le habría otorgado la victoria. Santa Devota no escuchó sus plegarias y en la última vuelta hubo de cumplir con el reglamento.
En la búsqueda de lo imprevisible, lo excepcional, la F1 se deshizo en la intrascendencia, en la nada. Sólo cuatro pilotos vieron la bandera a cuadros en la vuelta del líder. Nada hubo que rascar en un domingo donde Lewis Hamilton, cuando rodaba quinto, dobló a Isack Hadjar, que iba sexto. Si acaso los malos modos de George Russell, a quien consideran un gentleman, pero autor de una tropelía impropia de su rango.
'Virtual safety car' en la primera vuelta
Fue el decimosexto triunfo de McLaren en el Puerto de Hércules, el primero desde 2008. Un domingo infumable donde el triunfo de Norris sólo se vio comprometido en la salida. Una vez más, el aspirante al título patinó cuando no debía, aunque sí tuvo arrestos para contener a Leclerc en Santa Devota, apurando al límite la frenada. Gabriel Bortoleto, que se había animado con un exterior a Andrea Kimi Antonelli en la bajada de Loews, tropezó con las protecciones en Portier. La neutralización del virtual safety car para empezar con los pit-stops de Yuki Tsunoda, Pierre Gasly y Oliver Bearman.
Estos rezagados rodaban más deprisa que los líderes. Por delante solo sólo interesaba la posición, no el ritmo, así que Piastri prefirió dejarse caer a casi cuatro segundos de Leclerc. Mejor así que respirar aire viciado. Sin embargo, el protagonismo de ese grupo trasero sentó muy mal a Gasly, que a la salida del túnel se llevó por delante a Tsunoda. Aunque el francés tuvo que alcanzar el garaje con su rueda delantera izquierda a la rastra, el director de carrera se conformó con dobles banderas amarillas.
Hadjar, rival de Alonso por la quinta plaza, agitó el avellano en la vuelta 15, para montar blandos. El novato se vio favorecido por su compañero Liam Lawson, que venía formando un trenecito a su estela. Racing Bulls atinaba con su plan, porque el francés ya había completado su segundo pit-stop en la vuelta 21, sin dejar un hueco similar a sus rivales.
Sainz, por delante de Hulkenberg, el domingo en Mónaco.AP
Ya no pintaba nada bien el asunto para Alonso, que cumplió en la vuelta 17 para montar los duros. "Necesito que me expliquéis lo que estamos haciendo con la estrategia", lamentó el asturiano. Cuando le reclamaron mayor ritmo, su alarido casi rompe los auriculares de los ingenieros: "¡No puedo tirar ahora!".
Hubo de sacrificarse Sainz en una ingrata tarea, para favorecer en los posible a Alex Albon. Tras su alerón trasero se desquiciaban Russell y Antonelli. Tan disciplinado como de costumbre, debía abrir un hueco de parada para su compañero. Antes de cumplirse la mitad de la carrera, Carlos ya había sido doblado por Norris.
Pataleta y 'drive through'
Williams se guardaba otra sorpresa ante Mercedes, el rival que le suministra motor, caja de cambios y suspensiones. Sainz dejó pasar a Albon para ejercer de stopper ante Russell y Antonelli. Desquiciado, el líder de Mercedes se marcó un recto en la Nouvelle Chicane para quitarse de encima a Carlos. Una pataleta castigada por los comisarios con un drive through. Sainz, undécimo en la parrilla, se había aupado al top-10.
Apenas unos minutos antes, Alonso había encendido las alarmas en Aston Martin: "Creo que el motor está diciendo basta". Desde hacía tiempo, mientras entregaba una sangría de décimas en la recta de meta, algo sonaba raro bajo el capó. El AMR era el único coche que rodaba sin que nadie le estorbase, ni le incomodara. Entre Hamilton y Hadjar. A su paso por la Rascasse, una columna de humo se hizo ya visible. Otro drama para el bicampeón.