El accidente de parapente en el que falleció Felix Baumgartner fue causado por un error humano, según concluyó el martes un fiscal del caso. El paracaidista austriaco murió el pasado 17 de julio a los 56 años tras un siniestro en la localidad italiana de Porto Sant’Elpidio, situada en la costa adriática.
Baumgartner, el primer paracaidista en superar la velocidad del sonido, comenzó se estrelló cerca de la piscina de un complejo turístico. Según algunos testigos oculares, su vuelo parecía normal hasta que comenzó a girar hacia el suelo.
El fiscal Raffaele Iannella informó que la investigación no encontró problemas técnicos con el parapente motorizado de Baumgartner. “Entró en una espiral y no pudo salir. No fue capaz de hacer la maniobra que necesaria para salir de esa situación” de la caída, explicó Iannella.
El cierre del caso
La agencia alemana DPA fue la primera en informar sobre los resultados del informe del fiscal, que se cerró esta misma semana. El fiscal ahora solicitará que se cierre el caso, lo cual requerirá la aprobación de un juez.
Ex militar y saltador base, Baumgartner sorprendió al mundo en 2012 cuando se convirtió en el primer humano en romper la barrera del sonido solo con su cuerpo. Llevaba un traje presurizado y saltó desde una cápsula elevada a más de 39 kilómetros sobre la Tierra por un globo gigante de helio sobre Nuevo México.
El austriaco, que formaba parte del equipo Red Bull Stratos, alcanzó una velocidad de 1173 km/h, equivalente a 1,25 veces la del sonido, durante un descenso de nueve minutos. En un momento, entró en un giro plano potencialmente peligroso mientras aún estaba en estado supersónico, girando durante 13 segundos, según dijo su equipo más tarde.
Tiene solo 20 años, pero Iker Bravo (San Cugat del Vallés, 2005) ya ha vivido varias carreras en una. Creció en La Masia, con 16 años fichó por el Bayer Leverkusen, unas semanas después debutó como profesional y al verano siguiente firmó por el Real Madrid Castilla, donde no terminó de cuajar. Ahora brilla en el Udinese italiano y capitanea a la selección sub'20 que esta noche se juega los cuartos de final del Mundial ante Colombia (22:00, Teledeporte). Antes, charla con EL MUNDO.
Fue el MVP del Europeo sub'19 y ahora lleva el brazalete. ¿Se siente el líder de esta selección?
Intento ayudar a todos, pero los 21 somos igual de importantes. Son muy buenos jugadores y saben lo que pueden hacer dentro del campo. A estas alturas, después de todo lo que hemos pasado en la fase de grupos, relajarnos no es una opción. Sólo queda hacer otro esfuerzo más y estamos todos muy contentos. Yo lo que quiero es ser campeón del mundo y si le dan el MVP a un compañero, encantado.
La última vez que España ganó el Mundial sub'20 fue en 1999 con Xavi y Casillas, entre otros. Usted ni había nacido. ¿Genera presión?
Un Mundial es un Mundial y la presión se siente, pero no hay que compararse con otras generaciones porque cada una tiene lo suyo. Escuchas la lista de convocados de ese año y muchos son leyendas. Nosotros estamos empezando nuestro camino y lo único que queremos es demostrar el talento que hay.
Tiene 20 años, pero parece que ha vivido varias vidas.
Estoy ahora en un momento en el que me siento en plena forma física. He trabajado mucho para llegar a este punto físico y me siento muy bien, tanto emocional como futbolísticamente. Con muchas ganas de seguir dando pasos, de crecer como futbolista y también como persona.
¿Ha sido un verano importante para dar ese paso a nivel físico?
Sí. Como la Serie A es una liga tan física me he enfocado mucho en convertir mi cuerpo en un cuerpo de atleta, y creo que poco a poco me voy acercando. También me han ayudado mucho. Me cambié de agencia hace poco y me han ofrecido muy buenos profesionales, tanto a nivel de alimentación como en el tema de la preparación física.
¿Diría que está en el mejor momento de su vida?
Creo que siempre se puede estar mejor. Cuando sea mi mejor momento, a lo mejor estaré en donde yo quiero estar.
¿Y dónde quiere estar?
En los grandes clubes, en clubes que aspiren a ganar trofeos. Es el sueño que tengo desde pequeño, porque es el deporte que amo y estoy trabajando para ello.
¿Hay algo en eso de querer demostrar lo que en el pasado no pudo?
De cada etapa se aprende y siempre digo que de esa etapa aprendí muchísimo. Es lo que me llevo. No me centro en demostrar, sino en disfrutar. Nunca he jugado al fútbol para demostrar nada.
¿Genera presión salir del Madrid?
Da impresión y miedo. Como salir del Barça. Son las dos grandes canteras del mundo y fuera te encuentras cosas diferentes. Pero a mí salir de mi zona de confort siempre me ha hecho bien, nunca he tenido problema en hacerlo.
¿Qué significa su madre?
Siempre ha sido el pilar de mi vida y lo sigue siendo. Todo lo que hago lo hago también por ella. Me ha ayudado muchísimo y sólo quiero que se sienta orgullosa de mí. En los buenos momentos hay mucha gente, pero en los malos nunca me ha faltado su mensaje.
¿Cuál ha sido su peor momento?
En el Madrid fue cuando más toqué fondo por muchísimas cosas de mi vida personal y profesional, y mi madre era la primera en estar ahí, en venir a Madrid si me veía triste. Son cosas que no hace nadie.
Dijo que se había equivocado durante su etapa en el Madrid y que Arbeloa fue muy importante.
Es uno de los entrenadores más especiales que he tenido y que creo que voy a tener en mi carrera, porque ha sido el primero que se ha sentado conmigo y me ha hecho ver las cosas que de verdad valen la pena, y qué hacer para llegar a ser un futbolista profesional. Le estoy muy agradecido y seguro que será un gran entrenador. Y luego pues cuando reconoces los errores es cuando más aprendes. Sé que me equivoqué en muchas cosas, como cualquier niño de 17 o 18 años. Al final lo importante es rectificar los errores. No tengo problemas en decir que me equivoqué, pero me gusta más decir que aprendí.
Usted es muy religioso.
Es con lo que he crecido desde pequeño y lo que me ha inculcado mi familia, especialmente mi abuela. La fe que tengo en Dios lo es todo para mí porque cuando más jodido he estado es cuando más me he apoyado en él. Siempre me ha escuchado y me ha ayudado.
Ahora juega en Italia, la tierra de su ídolo Francesco Totti. Incluso lleva un peinado parecido.
Llevo la cintita (risas). Es una leyenda del fútbol y yo por mi estilo de juego me siento identificado con él, salvando muchísimo las distancias porque es una leyenda. Me gusta mucho.
Carolina Marín se reencuentra con las gratas sensaciones. La campeona onubense, tras los enormes esfuerzos realizados para recuperarse de sus dos graves lesiones de rodilla, ha recogido el premio merecido. Unos meses después de su última victoria en un torneo, lograda en los Juegos Europeos celebrados en Cracovia el 2 de julio del año pasado, ha conseguido encadenar dos títulos consecutivos del BWF World Tour.
El pasado domingo conquistó el Abierto de Suiza de bádminton tras imponerse a la indonesia Gregoria Mariska Tunjung por 21-19, 13-21 y 22-20, en un duelo en el que tuvo que levantar un punto de campeonato para hacerse finalmente con la victoria. Un triunfo que se sumaba al alcanzado el 17 de marzo en Birmingham, un prestigioso All England. No ganaba dos torneos consecutivos desde hacía tres años.
"Me siento muy feliz y orgullosa del trabajo que he hecho, hay mucho esfuerzo detrás de todo esto. Muchas veces el trabajo sólo se reconoce cuando una sube al podio y le cuelgan la medalla, pero ha sido complicado. Este es el camino que queremos seguir y recorrer. He puesto el foco de atención donde queremos trabajar, que es en seguir mejorando el juego, esa parte mental, y, sobre todo, que físicamente me siga encontrando como me estoy encontrado a día de hoy", aseguró la andaluza en el acto de presentación del Madrid Masters.
Su gran objetivo, cómo no, es poder colgarse una medalla en los Juegos Olímpicos de París. Las lesiones, al final, le impidieron reeditar el oro conseguido en Río de Janeiro en 2016 en una cita, la de Tokio, que se retrasó a 2021 por la pandemia de coronavirus.
"Llevo tres semanas seguidas de torneo, la primera fue en París, en el estadio donde se van a jugar los Juegos Olímpicos, y esa derrota fue bastante dura en el sentido de que no me lo esperaba porque las condiciones eran muy buenas. Físicamente me encontraba bien, mentalmente estaba preparada y fue un palo muy duro", ha explicado una Carolina Marín.
La onubense destacó que tras esa derrota, y antes del All England, tuvo una conversación muy dura con su entrenador, Fernando Rivas, que ha sido clave para alcanzar los nuevos éxitos. "Lloré muchísimo, saqué cosas duras, pero aprendí muchísimo y eso es lo que ha hecho que cambie el foco en cada uno de los partidos que he jugado. Los principales temas fueron sacar los miedos, inseguridades. Había un miedo que estaba bastante escondido, que era fallarme a mí misma. Nadie me ha regalado nada", sentenció la española.
Este año empieza a tener un mejor aspecto que el de 2023, en el que inició su camino de vuelta a lo más alto, tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en 2019 y sufrir esa misma lesión en la rodilla izquierda en mayo de 2021, además de una doble rotura de menisco.
El ejemplo de Nadal
El año pasado, tomando como ejemplo a Rafa Nadal, capaz de sobreponerse a los momentos más complicados, se hizo a sí misma la promesa de recuperar su mejor versión. Los éxitos, no obstante, le fueron esquivos. Al triunfo conseguido en los Juegos Europeos de Cracovia del pasado 2 de julio únicamente pudo sumar el primer puesto en el podio del Masters de Orleans del último mes de abril.
Ahora, sus sensaciones son inmejorables. Y su gran sueño es poder repetir el oro olímpico conquistado hace prácticamente ocho años. "No sé en qué porcentaje de plenitud estoy. Lo que sí sé es que estaré al 100% en el momento en que llegue a París, de eso no tengo ninguna duda. Hoy mi rodilla está perfecta", sentenció en declaraciones realizadas a Olympics.com.
"Esto va por ti, pa. Lo hicimos juntos. Te quiero mucho". Esas fueron las palabras que Hecher Sosa (Arrecife, 1995) consiguió articular cuando el árbitro Herb Dean levantaba su brazo tras vencer a Macksom Lee en las Contender Series de la UFC. Un combate que permitía al canario entrar en la liga más prestigiosa de MMA del mundo. "Fue el mejor momento de mi vida a nivel deportivo, pero el peor a nivel personal", confiesa a EL MUNDO el peleador.
El Guanche Warrior perdió a su hermana en 2024 y a su padre en el corte de peso para la pelea con la que cumpliría un sueño. Apenas 48 horas antes de subir a la jaula. Sólo ha pasado un mes desde aquello y la vida de Hecher se ha metido en una lavadora de emociones que él lidia gracias a la filosofía estoica, de la que es asiduo lector, y a la ayuda de un psicólogo deportivo. "Pensaba que cuando entrase en la UFC iba a ser la persona más feliz del mundo, pero al no tener a mi padre, me he dado cuenta que es más importante la vida y tener a los seres queridos cerca que cualquier otra cosa", apunta.
Su padre era su apoyo, su amigo y su primer fan, pero también el que le dijo: "Si quieres llegar a donde otros no llegarían, tienes que hacer lo que otros no harían". Esa victoria en el Apex Center de Las Vegas tuvo más de corazón que de técnica, pese a que el plan estratégico para vencer a Lee se plasmaba en 35 folios. "Sabía que estaba conmigo, lo sentí en mi corazón, en cada golpe, en cada segundo de la pelea. Lo hicimos juntos", repite el canario.
Hecher Sosa entró en la UFC por la puerta grande como quinto español. Peleará en la categoría gallo, de 61,3 kilogramos, y sus sueños han crecido al igual que su ambición sin llegar a la "pastelada" de aspirar, todavía, a ser campeón del mundo. "La montaña parece muy alta cuando estás abajo, pero cuando la escalas siempre piensas que puedes subir una más alta", explica el peleador, cuyo próximo pico es ganar sus dos siguientes peleas para mantenerse en la UFC e intentar rankearse en el top-15 de su división. Aunque aún no tiene fecha para sus peleas oficiales, a Hecher lo encontramos enntrenando en el AFC de Collado Villalba. Siempre está preparado.
Sosa junto a su entrenador del AFC Villalba.Elena Iribas
Hay dos cosas que destacar de Hecher cuando le conoces en persona. La primera es su sonrisa, perenne, casi irreal después del sufrimiento que ha vivido el peleador. La segunda es su determinación, inquebrantable. Trasluce en cada poro al verle practicar el grappling ante un sparring en una de las salas de AFC bajo la atenta mirada de Mario Alonso, su entrenador. "Siempre he sabido que iba a triunfar porque todo lo que me he propuesto lo he conseguido", responde el luchador.
Cuesta dudar de sus palabras cuando se visita su historia a través de sus ojos. El canario iba para futbolista. Con 18 años hizo las maletas para jugar en las categorías inferiores del Watford, equipo siempre a caballo entre la Premier League y Championship. Entonces, precisamente tras una pelea, que ganó, en un campo de fútbol, encontró su verdadera pasión. "Me expulsaron, mi primo justo había empezado a entrenar jiujitsu y me dijo: 'Vente a entrenar conmigo'. Hicimos unos guantes en mi casa y le di una paliza", comenta entre risas el peleador.
El peleador practicando grappling junto a un 'sparring'.Elena Iribas
La llegada a MMA, previo paso por el boxeo, no fue sólo un acceso a una actividad vocacional, también supuso un elemento terapéutico. "Tenía mucha rabia dentro y cuando me iba a entrenar notaba que toda esa rabia la expulsaba, me sentía libre y sentía que todos los problemas se paralizaban", apunta.
¿Tú eres violento?
No, para nada. Si me pitan en un semáforo, me río.
Lo hacen porque no te conocen.
Claro (risas). Me río porque hay muchos que creen que porque se hayan zurrado en la calle un par de veces pueden pegarle a un peleador profesional y yo estoy acostumbrado a ello. Cuando hay una situación violenta actuamos con normalidad porque es nuestro hábitat natural. Si viene alguien que no tiene ni idea, para mí es como un juguete.
Es esa calma, esa presencia, la que Hecher quiere adoptar de Ilia Topuria, "el mejor peleador de la historia de la MMA". Un ejemplo a seguir de alguien que, como él, llegó de abajo. "Te hace sentir que queriendo, creyendo y trabajando, se puede conseguir", explica el canario, que ya comparte presencia en la mejor liga del mundo de artes marciales mixtas. Como él, espera ver a la UFC pronto en España, quizás no en el Bernabéu, "porque la jaula estaría muy lejos", pero quizás en el Wizink.
Una derrota inspiradora
La principal diferencia entre ambos está en un papel. Si Topuria lleva un récord inmaculado de 17-0, Hecher ha sido derrotado una vez en sus 15 combates y fue ante Karlen Minasyan, pero su lectura es opuesta a lo esperado. "Lo recuerdo con alegría porque fue lo que cambió mi perspectiva de vida. Me hizo mejorar, poner los pies en la tierra, cambiar de equipo y cerrar una etapa de mi vida que yo no estaba controlando", apunta el luchador que llegó a pelear 34 combates en 3 años y en profesional cinco por año.
El luchador en el ring del AFC Villalba."Elena Iribas "MUNDO
Hecher lleva muchos tatuajes en su piel, pero hay uno que tiene especial significado y son las palabras que Dana White le susurró cuando consiguió su objetivo de entrar en la UFC: "Sé la jodida razón por la que tu apellido signifique algo algún día". Esa es su espoleta para seguir entrando en la jaula una y mil veces. No hay miedo en el canario, sino presión. "Cuando la siento pienso: 'Bien'. Esa angustia, ese respirar fuerte significa que el cuerpo está preparado para lo que viene", revela. También su mente, nunca se cansa de demostrarlo.