El Real Madrid anunció este jueves que arranca el proceso que derivará en las elecciones a la presidencia del club a lo largo del año 2025. El presidente, Florentino Pérez, ha convocado a la Junta Directiva el día 7 de enero a las 17:30 horas “con el objeto de iniciar el proceso de elecciones a presidente y Junta Directiva para los próximos cuatro años”.
De este modo, el proceso se adelanta tres meses, dado que la última convocatoria tuvo lugar en abril de 2021. Entonces, el proceso se demoró únicamente 13 días, tras los cuales Pérez fue proclamado presidente. Ahora, una vez que sea aprobada la convocatoria por la Directiva, será trasladada a la Junta Electoral para el inicio del procedimiento de convocatoria de elecciones.
Durante sus últimos cuatro mandatos (2009, 2013, 2017, 2021), Pérez fue elegido sin oposición, dado que ningún candidato decidió presentarse a las urnas.
Según establecen los estatutos del club blanco, aprobados en 2012 por una Asamblea Extraordinaria, quien decida concurrir a las elecciones debe presentar un aval bancario por el 15% del presupuesto “con la única y exclusiva garantía de su patrimonio personal”. Dado que las cuentas aprobadas para el curso 2023/24 ascendían a 939,5 millones de euros, el el citado aval ascendería a 140,9 millones de euros.
Sin muchos agobios, pero sin alardes. Así es como acabó por imponerse el Barça a Las Palmas en un partido que tuvo en Raphinha a su gran protagonista. El brasileño no sólo marcó el solitario tanto que les valió el triunfo a los azulgrana, sino que puso también los cimientos para el mismo forzando la expulsión de un Álvaro Valles siempre vital para los canarios, tanto bajo los palos como a la hora de buscar el juego combinativo. [Narración y estadísticas (1-0)]
Inicialmente, Xavi, quien tuvo que ver el duelo desde la grada para cumplir el primero de sus dos partidos de sanción por su expulsión ante el Atlético, prefirió dejar a Araujo en el banquillo. A pesar de que el central se ejercitó con aparente normalidad junto con el resto de sus compañeros en la sesión del viernes, la posible fatiga acumulada a raíz de su viaje para para estar con Uruguay en la última convocatoria de selecciones, unida a unas molestias en el músculo derecho, serían los motivos que llevaron al técnico azulgrana a mantenerlo en la recámara en el arranque del duelo. Quien se ha convertido en un jugador del todo indiscutible en sus esquemas, cómo no, es Pau Cubarsí. Un central que, a pesar de su juventud, le transmite una tranquilidad más que absoluta cuando tiene el balón en los pies.
El Barça no pasó demasiadas inquietudes a nivel defensivo. Las Palmas, de hecho, se acercó en contadas ocasiones a los dominios de Ter Stegen. La más peligrosa fue un lanzamiento de falta directa de Coco, en el añadido del primer tiempo, que acabó saliendo muy cerca del marco barcelonista. En ataque, los azulgrana se volcaron, pero no lograron marcharse al descanso con un gol en su zurrón, a pesar de que el balón si acabó besando la red en dos ocasiones. Una, desde las botas de Lewandowski, nada más empezar el duelo. La otra, desde las de Raphinha, cerca de cumplirse los primeros 20 minutos. Ambas se fueron al limbo por fuera de juego, si bien el segundo fue muy protestado por los locales. El brasileño, además,sería decisivo en una acción que acabaría por condicionar a los visitantes durante el resto del duelo: la expulsión de Álvaro Valles.
El extremo azulgrana, aprovechando un buen pase al hueco de Sergi Roberto, fue más rápido que el arquero de Las Palmas, siempre acostumbrado a actuar casi como si fuera un jugador de campo más y acabó protagonizando una aparatosa caída tras el encontronazo entre ambos. Busquets Ferrer no dudó ni un instante y mandó a Valles a los vestuarios. Los locales, pese a contar con un efectivo más sobre el césped, no acabaron de encontrar la manera de crear acciones claras de peligro, por mucho que Lewandowski llegara a mandar un remate al travesaño y que un disparo lejano de Fermín se perdiera por poco por la línea de fondo. El encuentro se fue así al descanso con tablas en el marcador, tras un primer tiempo marcado también por unos instantes de breve pero intenso aguacero.
Joao Felix y Cancelo celebran con Raphinha el gol del Barça.PAU BARRENAAFP
En la reanudación, Las Palmas buscó cortar el ritmo lo máximo que fuera posible, tratando de que el reloj jugara a su favor para poder, por lo menos, pescar un empate en Montjuïc. La idea era tratar de que al Barça le atenazaran los nervios en busca del gol y, quién sabe, aprovechar algún despiste en la zaga para hacerle daño. El plan, no obstante, acabó por irse relativamente pronto al traste. Antes de que se cumpliera la hora de juego, Raphinha, precisamente, aprovechó una medida asistencia de Joao Félix, relevo de un Fermín que se vació sobre el terreno de juego, para abrir el camino de la victoria.
El gol, siempre liberador, permitió que el Barça redoblara su acoso al área visitante, ante un rival al que sólo le quedaba encerrarse al máximo y, quizás, buscar alguna sorpresa a la contra. Pudo rubricar el encuentro Joao Félix, tras asistencia de Koundé, pero su remate acabó chocando con el travesaño y el poste y la sentencia definitiva se quedó en el tintero. Incluso, hubo un nuevo despiste que habría podido costar el empate. En el ocaso, eso sí, Lewandowski y Cancelo vieron sendas amarillas que les obligarán a perderse el desplazamiento a Cádiz por sanción.
El descontrol y el caos se adueñaron de la primera etapa de montaña de la París-Niza, ganada por el portugués Joao Almeida, que superó en el último suspiro a Jonas Vingegaard, el danés es el nuevo líder de la ronda francesa.
Venció el escalador luso en una jornada en la que la organización de la prueba generó un gran desconcierto al neutralizar la carrera a falta de 45 kilómetros para la meta debido a sendos accidentes ocasionados por un vehículo y una motocicleta.
En plena tormenta de agua y nieve, los ciclistas fueron detenidos (algunos, como Vingegaard se protegieron en el coche de su equipo) y minutos después se les ordenó avanzar, pero sin validar los tiempos, hasta 28,8 kilómetros de la llegada, 16 kilómetros inútiles. Entonces, el director de la carrera, ante las protestas de varios ciclistas, como Iván Romeo, volvió a parar el grupo y a relanzar la carrera, según el orden que estaba establecido antes de las incidencias. Por delante del pelotón iba un grupito de fugados, integrado, entre otros, por Guernalec, Swift, Leknessund, Tarling y Foss.
Seis ascensiones
Vuelta a empezar después de más 100 kilómetros transcurridos desde la salida de Vichy, con un grupo cabecero comandado por el Visma del líder, Matteo Jorgenson, que avanzaba hacia la estación de esquí de La Loge Des Gardes, en las cercanías del Loira y el Puy-de-Dôme, un puerto de primera categoría con 6,7 kilómetros al 7% de desnivel medio. El trayecto de la jornada también incluyó las ascensiones a seis puertos: cuatro de tercera categoría, dos de segunda.
En la última subida, Vingeggard, siempre pendiente de su compañero Jorgenson, sorprendió a sus rivales con dos acelerones a falta de 3.000 metros para la cima. Se fugó, pero nunca superó los 10 segundos de ventaja. El danés, que quiso lanzar un mensaje de autoridad a Tadej Pogacar, no calculó bien sus esfuerzos y a falta de 100 metros su superado por Almeida, el gregario del esloveno en el UAE. Al menos, Vingegaard tuvo la recompensa del liderato de a prueba que finalizará el próximo domingo.
A la espera de Frontignano
La lluvia y el frío también condicionaron el desarrollo de la tercera etapa de la Tirreno-Adriático, la jornada maratón, con 237 kilómetros de recorrido entre Follorica y Colfiorito. El pelotón decidió imprimir una marcha sin ritmo por la adversa climatología y sólo se animó un poco a falta 50 kilómetros, con la fuga de Pietrobon y De Bondt, siempre bajo el control del Ineos de Filippo Ganna. Juan Ayuso ya avisó en la salida que el escenario no era el adecuado para presentar batalla, todo será diferente el próximo viernes, con la llegada a Pergola, y el sábado, con final en la cima de Frontignano.
La clausura, en el Valico de Colfiorito, una subida tendida de 17 kilómetros, sin pendientes acusadas, en el parque Regional de Umbría, Ganna desafió al grupo de los mejores con un ataque a falta de tres kilómetros que fue respondido primero por Ayuso y luego por Van der Poel. En el arreón definitivo el más rápido fue el italiano Andrea Vendrame. Roger Adriá fue quinto y Alex Aranburu, octavo
El bicarbonato de sodio, ¿el último milagro? En los recientes Juegos de París, entre zapatillas mágicas y un tartán ultramoderno, varias estrellas proclamaron que habían corrido más rápido que nunca gracias al bicarbonato de sodio. El que se utiliza para hornear pasteles, el que sirve como limpiar el baño, el mismo bicarbonato de sodio. Atletas como Faith Kipyegon, Joshua Cheptegei, Keely Hodgkinson o Marco Arop abanderaron la campaña por el compuesto totalmente legal, aunque también participaron el ciclista Primoz Roglic o el triatleta Alex Yee. "Si todo el mundo lo está usando es porque funciona", comentó Arop en la zona mixta del Stade de France mientras 'Telegraph' aseguraba -a través de una fuente anónima- que "hoy en día el 80% de los corredores lo utilizan".
El suplemento de moda, todo un fenómeno. Medios de comunicación y revistas especializadas se llenaron de artículos sobre cómo tomarlo y cuándo tomarlo para mejorar el rendimiento. Según múltiples investigaciones, el bicarbonato de sodio frena el aumento de ácido láctico en los músculos y por lo tanto permite alargar el esfuerzo más intenso, pero... ¿Es realmente beneficioso?
Efectivo, pero indigerible
"Como taponador funciona, es decir, y simplificando mucho, permite acumular más ácido láctico porque ayuda al cuerpo a drenarlo. Es interesante, pero tiene demasiados inconvenientes", analiza Anna Grífols, nutricionista que ha ayudado a corredores de montaña como Pau Capell, ganador de la famosa UTMB, y que plantea la posición de la mayoría de expertas consultadas ante el bicarbonato: sí, pero no. A su favor, que es efectivo, como concluyó este año un estudio de la Universidad de Edge Hill en Gran Bretaña, que advirtió una mejora del 1,4% del grupo de ciclistas que usaron este compuesto en una contrarreloj de 40 kilómetros. Pero en su contra, sus exagerados efectos secundarios.
"Para que la dosis sea efectiva en el rendimiento, el deportista necesita como mínimo unos 0,2 gramos de bicarbonato por cada kilo de peso. Es decir, si pesa 70 kilos debe tomar 14 gramos de bicarbonato en la hora previa a su competición. Eso provoca que la mayoría sufran sensación de hinchazón, náuseas o diarrea", aporta la también Bárbara Sánchez que trabaja con el Alcorcón y la Federación Española de Natación. Saioa Segura, nutricionista del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, también indica que "los problemas digestivos que ocasiona son mayores que la eficacia que podemos obtener" y así cuesta comprender su elevado uso. O no.
¿Marketing o revolución?
Por dos motivos. En primer lugar, que es habitual que ciertos remedios revuelvan la nutrición deportiva; lo hicieron recientemente las cetonas o el zumo de remolacha. Y en segundo lugar, que existe un interés comercial detrás. El bicarbonato de sodio es muy barato, por un euro se puede comprar un bote de 300 gramos en cualquier supermercado, pero hay empresas que ofrecen algo más. A finales de los años 80 y principios de los años 90 el compuesto ya fue utilizado en el atletismo y el ciclismo, cayó en desuso y si ahora ha vuelto es gracias a Maurten, una de las marcas de referencia en el mundo de la nutrición. Con Kilian Jornet como imagen y modelo, hace unos años lanzó su 'bicarb system', un producto que reviste el bicarbonato con un hidrogel y así supuestamente impide sus efectos secundarios. Según las expertas consultadas sigue siendo muy difícil de digerir, pero la empresa blande un estudio de investigadores financiados por la propia empresa que concluye que eso no es así.
"Yo no he conseguido que ninguno de mis atletas lo tolere, pero no sólo por eso me cuesta pensar en el bicarbonato como un suplemento habitual para el deportista amateur. El bicarbonato altera el ph de la sangre, alcaliniza la sangre, y si te pasas mucho puedes morirte. No sería la primera vez que vemos un susto en el deporte por un suplemento", advierte Grífols, que como el resto de sus colegas suele utilizar otro taponador igual de efectivo y menos lesivo para el estómago como es la beta alanina.
Por ello, la duda resiste. El bicarbonato de sodio es el suplemento de moda, todo un fenómeno, pero queda por ver si su uso entre las estrellas de los recientes Juegos Olímpicos de París era otra campaña de marketing o si realmente será una sustancia habitual en la dieta pre-competición de los corredores, los ciclistas y los triatletas aficionados. El bicarbonato de sodio, ¿el último milagro?