La cara de Lando Norris al final del GPde Qatar era de largo la más desencajada del año. Su habitual simpatía con los medios de comunicación se ha ido transformando con el paso de los meses y con los golpes que se ha ido llevando carrera tras carrera. Parecía que ya no podía sufrir más y que, una vez decidido el Mundial de Pilotos, su vida podría ser más fácil en los últimos grandes premios. No era cierto. Aún quedaba una misión que cumplir: gana
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La última sprint race de la temporada dejó idéntico sabor que la mayoría de las cinco anteriores. Un espectáculo devaluado, muy lejos del prometido torrente de emociones. De hecho, el único sobresalto, tras 19 vueltas, llegó en los últimos 200 metros, cuando Lando Norris, líder desde la salida, levantó el pie para regalar el triunfo a Oscar Piastri. Un peculiar modo de invertir el doblete de McLaren, que ahora maneja 30 puntos de ventaja sobre Ferrari en el Mundial de Constructores.
"Terminad en este orden. Estamos contentos así", advirtieron por radio a Norris, lanzado como una centella hacia la bandera de cuadros. Sin embargo, el británico hizo caso omiso del mensaje, asumiendo un cierto riesgo para ceder el paso a su compañero y evitar cualquier susto ante George Russell, que completaría el podio. Nadie se salió del carril del DRS en 27 minutos para el olvido. Eso sí, hubo que anotar un detalle relevante. A diferencia de Interlagos, Austin, Austria,Miami y Shanghai Max Verstappen no acabó primero, sino octavo.
El flamante tetracampeón perdió de inicio la posición ante Lewis Hamilton, Nico Hulkenberg y Pierre Gasly. "Sobreviraje es decir poco", comentó a los ingenieros de Red Bull, mientras Sergio Pérez ni siquiera podía sostener el ritmo de Franco Colapinto y Guanyu Zhou. El méxicano, último en la meta a 64 segundos de su compañero, sumó otro desastre a su cuenta.
"Era como un coche de rally"
"No había agarre, el equilibrio era dramático. Y con neumáticos fríos es peor. Era como un coche de rally". El análisis de Mad Max, que llegó a lamentar no haber viajado a Bélgica este fin de semana a Spa para competir junto a su padre al volante de un Skoda Fabia, debería servir de enseñanza para el domingo. No hay ritmo en el RB-20, pero tampoco Mercedes o Ferrari parecen inquietar a McLaren.
Nada más arrancar, Russell tuvo que ceder la segunda plaza ante el empuje de Piastri, mucha decisión para completar la maniobra por el exterior. Mientras, Carlos Sainz mantenía sin alardes su cuarta plaza, justo por delante de Charles Leclerc, que sí demostró algo más que carácter para quitarse de encima a Lewis Hamilton. "Realmente fue al límite, con un ligero roce entre las ruedas", reconoció el monegasco sobre el movimiento ante su próximo compañero en Ferrari.
Fernando Alonso, undécimo en la parrilla y undécimo en la meta, se aburrió como el que más. Así que sus críticas al formato de estas sprint races subieron otro tono. "Si haces una crono con el formato Q1, Q2 y Q3, los mejores siempre van a acabar delante. O cambias el formato de la parrilla, o haces una crono a una vuelta... Si no, vemos una repetición de lo que vamos a ver en la carrera larga", lamentó el bicampeón mundial.
Se oyó un grito de pura felicidad a través de la radio. "¡Adoro conducir, adoro conducir en este circuito!", exclamó ayer Fernando Alonso, entre carcajadas, tras concluir séptimo en la sesión clasificatoria del GP de Mónaco. Por segunda semana consecutiva, el bicampeón se colaba en el top-10, territorio vedado durante las seis primeras carreras del Mundial. "Un día especial en la temporada. Definitivamente un buen paso", concluyó.
Ese salto cualitativo del que hablaba el asturiano obedece a las mejoras implementadas por Aston Martin. En sus manos, el AMR25 ya puede codearse con Williams o Racing Bulls para liderar la zona media. Y resulta más que pertinente adjudicarle esa cuota de mérito porque Lance Stroll partirá hoy penúltimo. El canadiense cayó de mala manera en la Q1 y además fue penalizado con tres posiciones. Sólo la sanción de 10 puestos a Oliver Bearman le evitará el indecoroso farolillo rojo.
En lo estrictamente cuantitativo, la progresión de Aston Martin puede contabilizarse en 63 centésimas: del 1:11.563 con el que Stroll marcó la referencia el año pasado en Q2 a este 1:10.924 de Alonso. Sólo Haas, con 91 centésimas respecto a la pasada edición supera a la escudería de Silverstone.
"Extremadamente contento"
En la parrilla de hoy se espera con expectación a Adrian Newey, el ingeniero más laureado de la historia, que estrena en el Principado su uniforme verde. En una vieja libreta, el británico volverá a anotar cada detalle de los rivales. "Algunas de nuestras herramientas son débiles, particularmente el simulador", ha advertido el gurú del diseño este fin de semana. A pesar del aviso y de los dos años en los que ha cifrado la viabilidad del proyecto, se percibe otro ambiente en el garaje.
Ahora ese optimismo hay que trasladarlo a la pista durante 78 vueltas. Sin titubeos estratégicos, porque hoy, por primera vez, habrá que cumplir dos paradas obligatorias en el Principado. "Podemos tener suerte y acabar cuartos o quintos, o tenerla mala y terminar de nuevo fuera de los puntos", vaticinó el doble vencedor en Le Mans. En caso de cumplir otra carrera fuera del top-10 superaria sus funestos registros de 2015 y 2017 con McLaren.
En cualquier caso, Alonso admitía ayer sentirse "extremadamente contento" por su rendimiento en la qualy. Sin una sola queja por esa milésima que le separaba de Isack Hadjar, un novato que sigue encandilando con su Racing Bulls. "Ha sido genial verle. Ha disfrutado mucho con esas vueltas, siendo el único que ha pasado a la Q2 con los neumáticos medios", recalcó Andy Cowell, CEO y máximo responsable de las operaciones en pista de Aston Martin.
Alonso, con el AMR25, el sábado en Mónaco.ASTON MARTIN
Ahora, el AMR25 presume de prestaciones incluso en un entorno tan hostil como Mónaco, plagado de curvas lentas, la debilidad por antonomasia de Aston Martin. Según las previsiones de Newey, a comienzos de julio llegará otro paquete de actualizaciones aerodinámicas en el GP de Gran Bretaña. Asimismo, el próximo viernes, la FIA aplicará una nueva directiva técnica en Montmeló relativa a los alerones delanteros. Si Aston Martin sabe adaptarse a estos criterios de flexión, aún puede acercarse más a los puestos de cabeza.
En lo más alto del Mundial continúa McLaren, que ayer festejó a lo grande el éxito de Lando Norris. Fue la primera pole en Mónaco para la escudería de Woking tras 18 años. Un bonito homenaje para Alonso, que se la había apuntado en 2007, cuando compartía box con Lewis Hamilton. Por contra, el heptacampeón cerró ayer la jornada con una sanción de tres puestos, por interferir a Max Verstappen en las inmediaciones de Beau Rivage.
¿Labor de equipo de Hadjar?
Mad Max se vio incapaz de seguir el rastro de Charles Leclerc y Oscar Piastri, segundo y tercero, aunque en carrera podría contar el apoyo de Hadjar, que parte justo detrás. Si el francés de Racing Bulls, escudería hermana de Red Bull, ejerce de muro de contención frente a Alonso, Hamilton y Esteban Ocon podría generarse un hueco idóneo para la primera parada de Verstappen.
A esa ruleta de las estrategias lanzará también sus dados Aston Martin. Queda por saber la magnitud de la apuesta. ¿Asumirá todos los riesgos o se conformará con un plan más conservador? Desde luego, poco o nada tiene que perder el equipo, séptimo en el Mundial a 37 puntos de la quinta plaza de Williams. Bastante más delicada se antoja la decisión de los candidatos a la victoria. Pese a la superioridad de efectivos de McLaren, nadie debería descartar a Leclerc. Entre otros motivos porque Norris únicamente convirtió en victoria cuatro de sus 10 poles previas.
Después de varios meses de espera y negociaciones, Carlos Sainz despejó al fin su futuro en la Fórmula 1. El piloto madrileño ha firmado un contrato multianual con Williams, un proyecto liderado por James Vowles donde compartirá garaje con Alex Albon. La escudería británica, con nueve títulos mundiales, ocupa actualmente el penúltimo puesto en el Mundial de Constructores, con sólo cuatro puntos tras 14 carreras.
"No es ningún secreto que el mercado ha sido excepcionalmente complejo por varias razones y que me ha llevado algún tiempo anunciar mi decisión. Sin embargo, tengo plena confianza en que Williams es el lugar adecuado para continuar mi viaje en la F1 y estoy extremadamente orgulloso de unirme a un equipo tan histórico y exitoso, donde pilotaron muchos de mis héroes de la infancia y dejaron su huella en nuestro deporte", aseguró Sainz tras confirmarse su nuevo destino.
Después de cuatro temporadas en Ferrari, Sainz iniciará un nuevo periplo en un equipo donde brillaron campeones como Keke Rosberg, Alain Prost o Nigel Mansell, pero que no logra una victoria desde 2012. El objetivo de Sainz pasa por liderar la reconstrucción a partir de 2026, cuando entre en vigor la nueva reglamentación, tanto a nivel aerodinámico como en las unidades de potencia.
Mercedes y Dorilton
Tras semanas de conversaciones, Sainz se ha decantado por la escudería de Grove, que ganó por la mano a otros rivales como Sauber -convertida en Audi en 2026- o Alpine. Uno de los puntos fuertes de Williams ha sido la flexibilidad a la hora de tender su contrato. De hecho, una de las opciones que podría barajar el madrileño sería quedar liberado en 2026 si otro equipo puntero deja vacante alguno de sus asientos.
Williams no es un equipo de fábrica, sino que utiliza el motor, las suspensiones y la caja de cambios suministradas por Mercedes. Su supervivencia económica se aseguró en 2020 gracias a Dorilton Capital, un grupo de inversión estadounidense que puso sobre la mesa 180 millones de dólares. El apoyo de Dorilton parece asegurado para el futuro, tal y como volvió a confirmar Vowles hoy mismo. No obstante, la debilidad de Williams en cuanto a instalaciones y material ya ha quedado patente esta misma temporada, cuando Albon ni siquiera pudo tomar la salida en el GP de Australia al no encontrar un chasis de repuesto.
A los 29 años, Sainz prosigue su andadura por algunos de los garajes con más solera del Gran Circo, donde llegó en 2015 de la mano de Toro Rosso. Tras dos etapas en Renault (2017-18) y McLaren (2019-20), inició un notable periplo en Ferrari donde ha sumado tres victorias y 21 podios, poniendo contra las cuerdas a Charles Leclerc, el favorito de la gente de Maranello.
"Feroz motivación"
Esa regularidad de Sainz le había convertido en una de las piezas más cotizadas del mercado, aunque sus posibilidades de conducir un coche ganador quedaron muy limitadas cuando Mercedes apostó por el joven Andrea Kimi Antonelli y Red Bull renovó a Sergio Pérez. De las opciones disponibles, Williams se antoja la mejor a largo plazo. De momento, el próximo invierno, los ingenieros de Williams deberán adelgazar su monoplaza, que este año parecía contar con 10 kg por encima del límite, lo que le hacía perder unas cuatro décimas por vuelta.
El aterrizaje de Carlos, que seguirá luciendo el dorsal 55, supone un éxito para el proyecto de Vowles. "Su llegada subraya la trayectoria ascendente en la que nos encontramos. Carlos no sólo aporta experiencia y rendimiento, sino también una feroz motivación para extraer cada milésima de segundo del coche", valoró el ejecutivo, uno de los grandes responsables del periodo triunfal de Lewis Hamilton en Mercedes.
Una década después
Desde su estreno en el Mundial, en el GP de España de 1976, Sir Frank Williams acertó a construir un equipo capaz de desafiar a Ferrari, McLaren o Renault hasta convertirse en la referencia durante la década de los 90, cuando conquistó cuatro títulos con Nigel Mansell (1992), Alain Prost (1993), Damon Hill (1996) y Jacques Villeneuve (1997). La cuesta abajo posterior sólo encontró cierto alivio en 2014, cuando Felipe Massa y Valtteri Bottas enlazaron nueve podios para elevar al equipo al tercer puesto del Mundial. Al año siguiente, el brasileño y el finlandés subieron otras cuatro veces al podio.