En el Clásico entre el Real Madrid y el Barcelona, que se saldó con victoria azulgrana por cero goles a cuatro, se vivió una vergonzosa situación racista que tuvo como protagonista a Lamine Yamal. El futbolista de 17 años, clave en la última Eurocopa conquistada por la selección española y autor de uno de los goles del cuadro culé, recibió varios insultos racistas cuando se acercó a una de las esquinas del Bernabéu.
Los primeros insultos se escucharon en el 0-3 anotado por Yamal. El jugador celebró el tanto en una de las esquinas del estadio y desde la grada se podían entender con claridad insultos como “menas de mierda“, “puto negro” o “putos moros“.
Minutos más tarde, cuando Yamal se acercó a esa misma esquina a sacar un córner junto a Raphinha, varios aficionados les insultan diciendo “puto moro”, “a vender pañuelos al semáforo“.
Después, tras el cuarto gol anotado por Raphinha, cuando el brasileño se abraza con Yamal se vuelve a escuchar “menas de mierda”.
Todos los insultos captados en los vídeos que circulan en redes sociales procedieron de la misma zona, de la misma grada y casi de las mismas voces, por lo que no debería ser muy complicado identificar a los autores.
El Madrid no ha tardado en salir al paso de los insultos y ha anunciado en un comunicado que ha abierto una investigación para “localizar e identificar” a “unos pocos aficionados” que insultaron a Yamal, con el fin de “adoptar las medidas disciplinarias y judiciales pertinentes”.
“El Real Madrid condena de manera rotunda cualquier tipo de comportamiento que implique racismo, xenofobia o violencia en el fútbol y en el deporte, y lamenta profundamente los insultos que unos pocos aficionados profirieron anoche en uno de los córners del estadio“, informó el club en su página web.
En el comunicado publicado este domingo, el Real Madrid califica como “lamentables y deleznables” los insultos vertidos en el Santiago Bernabéu.
LaLiga lo denunciará
LaLiga ha anunciado hoy que denunciará “de forma inmediata” los insultos y gestos racistas recibidos por los jugadores del Barcelona “ante la Sección de Odio de la Brigada de Información de la Policía Nacional”, detalla la organización en un comunicado. “Informando de ello al Fiscal de Sala Coordinador de la Unidad de Delitos de Odio y Discriminación de la Fiscalía General del Estado”, añade.
La cara de Leo Messi vestido con el rosa del Inter aparece imponente en la fachada del número 148 de la calle 28 de Miami, en el distrito cultural y moderno de Wynmood, lleno de murales realizados por algunos de los mejores artistas callejeros del mundo que no podían no inmortalizar en una de sus paredes al nuevo icono de la ciudad. Los colores reflejan el 'Universo Messi' construido al sur de Florida desde el verano de 2023, con un contrato no tan monstruosamente neto como los 200 millones de Cristiano en Arabia pero con las aristas suficientes como para impulsar su fortuna, el nivel del Inter Miami, que hoy debuta en el Mundial de clubes, y la Major League Soccer, en la búsqueda constante de Estados Unidos por entrar en el juego futbolístico mundial.
«La llegada de Leo ha sido un antes y un después para el Inter Miami y para el fútbol en Estados Unidos», explican en el conjunto de Florida, donde todo ha cambiado desde el fichaje de Messi. Fundado en 2018, la franquicia ha pasado de ser colista de la liga a campeón de dos títulos, y lo más importante: ha sufrido una evolución colosal a nivel económico y de aficionados.
La presencia de David Beckham como uno de los propietarios del club, fruto de su contrato con Los Ángeles Galaxy en 2007 que le permitía un descuento a la hora de acceder a la propiedad de una nueva franquicia, otorgó desde un primer momento al Inter un valor extra en el mercado. La unión de una estrella de tal nivel con la ciudad de Miami colocó al equipo en los 600 millones de valor, pero muy lejos de los Miami Dolphins y los Miami Heat, ejes deportivos de la ciudad, y de los principales clubes de la MLS.
La firma de Messi cambió eso. En apenas dos años, Inter Miami ha pasado de valer 600 millones, según Forbes, a alcanzar los 1.200 millones. En el fútbol de EEUU, sólo la franquicia de Los Ángeles FC vale más. Los Dolphins y los Heat siguen dominando la ciudad, pero el balón se abre paso gracias a Messi, que llena estadios por toda Norteamérica.
«Cada doce segundos se vende una camiseta de Messi en el mundo», cuenta a este periódico una de las responsables de la tienda del Inter Miami. «Antes de Messi aquí no venía casi nadie a ver los partidos. Regalaban entradas y ahora valen más de 300 dólares», cuenta Pablo Marino, periodista de Telemundo. «Es similar al fenómeno que sucedió con Beckham, pero Messi es más que Beckham y el impacto es mucho mayor», añade. «Todo se multiplicó por cinco», insiste Óscar Posedente, periodista argentino.
Nuevo estadio, nuevo contrato...
El Chase Stadium, con capacidad para 21.000 espectadores, se llena cada fin de semana a pesar de estar en Fort Lauderdale, condado al norte de Miami, y en 2026 el club quiere inaugurar Freedom Park, su nuevo estadio para 25.000 personas y situado pegado al centro de Miami. Y ahí, inaugurándolo, quieren a Messi. El argentino termina contrato afinales de 2025 pero las partes trabajan en ampliarlo, también para impulsar el Mundial 2026. Todo les encaja gracias al acuerdo a cuatro bandas entre Messi, el club, Apple y Adidas.
Messi se lleva una porción de los ingresos generados por los nuevos suscriptores al servicio de streaming de la MLS, cuyos derechos de televisión son propiedad de Apple tras un acuerdo de 10 años y 2.500 millones. Y Apple es uno de los patrocinadores de la camiseta del Inter Miami, creada por Adidas, firma que viste a Messi desde hace más de una década y es la marca oficial de la MLS. Además, uno de los últimos sponsors del Inter es la bebida Más+ by Messi. Lo dicho, todo encaja más allá del sueldo por jugador al fútbol.
Inter, por su parte, no deja de crecer. Ha pasado de un millón de seguidores en redes sociales a 18, se estrena en el Mundial a pesar de no haber ganado el título y ha conseguido a futbolistas como Suárez, Busquets o Alba que sin Messi quizás no estarían aquí. Messi no tendrá la opción de crear su propia franquicia, como Beckham, pero cuando se retire podrá acceder a una participación en la dirección del club.
Han sido 10 días complicados para Carlo Ancelotti. Quizás sus últimos días. Bueno, en realidad está siendo un año "extraño" para él, como lo definen desde Valdebebas los que mejor le conocen. Elevado a los altares del madridismo tras la Liga, la Copa de Europa ganada en Wembley y la Intercontinental, que le situaron como el técnico más laureado de la historia del Real Madrid, durante la Supercopa de Europa en Varsovia y especialmente en el empate en Mallorca en la primera jornada de Liga, allá por el 14 de agosto, ya notó que algo en el vestuario no fluía como hacía un par de meses. Ahora llega a La Cartuja con el miedo del adiós en el cuerpo, la esperanza de seguir en la lejanía del horizonte y la crítica sobre sus hombros.
Una derrota le condena definitivamente y una victoria le da un billete extra en esa "felicidad absoluta", cuentan, que es para él entrenar al Madrid y, no menos importante, vivir en la capital. Y es que Carlo, por mucho que hablen de una oferta de Brasil que desde 2023 no ha vuelto a recibir, no se quiere ir de España.
El fracaso contra el Arsenal, más por las sensaciones que por el resultado, le refugió en su familia, especialmente en su mujer, Mariann, y su hija, Katia, cuyo cumpleaños celebró la semana pasada. La familia es su casa y su trabajo. Ahí están Davide, su hijo y asistente, o Mino, marido de su hija y nutricionista. También Francesco Mauri, hijo de Giovanni, preparador de Carletto durante años, y tercera voz del banquillo por detrás de Davide. Todo queda en familia y en el círculo más cercano. Y, así lo admiten, algunas de las conversaciones más importantes sobre el trabajo surgen en la mesa familiar. A veces el fútbol y la presión son así de inevitables.
Florentino y las diferencias con 2015
Han sido días distintos a los de la primavera de 2015, cuando después de perder ante la Juventus en semifinales de Champions y concluir el año de vacío supo que su etapa en el Bernabéu había terminado. Su relación con Florentino no era del todo buena y cortar por lo sano era la mejor opción para todos. Ahora es diferente. Los títulos de los últimos años, la edad y la experiencia han unido más que nunca a presidente y entrenador y Ancelotti ha encontrado en Pérez conversaciones de ánimo y apoyo, más allá de la lógica autocrítica de esta temporada.
El máximo mandatario del Madrid renovó el contrato del italiano en diciembre de 2023 justo después del "no" del técnico a Brasil, que se acercó por mediación de Kaká. Florentino le dio hasta 2026. La confianza era total. Tras eso llegó el doblete del año pasado y las complicaciones de este.
Es probable que Florentino decida dar por finiquitada la etapa de Carletto, pero se irá con todos los honores y unido para siempre al club, no en guerra ni por la puerta de atrás.
Ancelotti, con Güler, el miércoles en Getafe.AP
Y por esa unión con el presidente y por la forma de ser del transalpino se entiende la bandera blanca de Ancelotti durante gran parte de la temporada. El fiasco continental terminó por confirmar los tres puntos clave que el entrenador ha ido reflexionando durante toda la temporada con su círculo más cercano.
El primero, los peligros de tener "la barriga llena" de títulos. Un aspecto marcado por las pocas vacaciones de verano entre la Eurocopa y la Copa América y el regreso a los entrenamientos para la Supercopa de Europa, apenas unos días para los internacionales. No hubo descanso y descubrió un vestuario al que mentalmente le podía costar recuperarse.
El segundo, la preparación física. Las lesiones sufridas por el equipo han estado condicionadas por ese corto parón veraniego o por la mala suerte. Antonio Pintus es el responsable de la preparación del vestuario y la enfermería no se ha vaciado en todo el curso.
No levantar la voz
Por último, y ligado también a las lesiones, las dudas en la planificación de la plantilla por las que Ancelotti decidió no levantar la voz. "Nunca ha entrado en una guerra mediática con ningún club, y ahora menos", explican en Valdebebas, donde le ven más "serio" y "triste" de lo normal. En verano asumió la dificultad de perder a Kroos y encajar a Mbappé manteniendo a Rodrygo, pieza clave para el proyecto a medio y largo plazo del club, que rechazó el interés del Manchester City. Quién podía decir "no" a tratar de construir un ataque con esos nombres.
Pero con el tiempo, las lesiones de Carvajal y Militao desequilibraron todavía más a la plantilla dentro y fuera del campo. La baja de Dani, voz de peso en el vestuario, se notó en el césped y en la actitud de muchos futbolistas. Y la negativa del Madrid a reforzar la rotación en invierno tampoco encontró elrechazo público de Ancelotti, fiel a la confianza que le había mostrado a Florentino tras la renovación.
En esa confianza, y en una victoria en La Cartuja, pone sus esperanzas Carletto. Sabe que Brasil estará siempre ahí, también algún club de Inglaterra, pero su primera opción es Madrid y el Madrid.