El TAD le había impuesto una sanción de tres partidos por su expulsión ante Osasuna
Robert Lewandowski, en uno de los partidos del Mundial de Qatar.EFE
El delantero del Barcelona Robert Lewandowski podrá disputar este sábado el derbi de LaLiga Santander ante el Espanyol después de que se le ha haya suspendido cautelarmente la sanción de tres partidos por su expulsión ante Osasuna.
Según ha informado el club catalán, el delantero polaco “podrá jugar mañana contra el Espanyol (14:00 horas en el Spotify Camp Nou), después de que el Tribunal Central Contencioso de Madrid haya concedido una medida cautelar a la sanción impuesta por el TAD”.
El avión del Real Madrid volará esta semana a Nueva York y no a la capital de España. El conjunto blanco abrasó a la Juventus en la segunda parte de los octavos de final del Mundial y se plantó en los cuartos del torneo gracias a un cabezazo soberano de Gonzalo García, que ya no es canterano, es una realidad del primer equipo de Xabi Alonso. [Narración y estadísticas (1-0)]
El técnico asentó sobre el césped de Miami su idea de los tres centrales. Por segundo partido en este torneo, apostó por una defensa con Trent, Rüdiger, Tchouaméni, Huijsen y Fran García, repitiendo la defensa que probó en la tercera jornada contra el Salzburgo. A la espera de ver cómo evolucionan las puesta a punto de Militao y Carvajal, que ya entraron en la convocatoria contra la Juventus, parece que el tolosarra ha decidido su estilo, el mismo con el que triunfó en Leverkusen.
Y eso que en el Hard Rock al Madrid le costó. La Juventus de Igor Tudor, superior en nivel al Salzburgo, tenía muy claro su objetivo en el encuentro: la espalda de Alexander-Arnold y el espacio entre los centrales y los dos mediocentros blancos, Valverde y Güler. Ahí sufrieron los de Alonso, que tardaron un rato en ajustar posiciones.
Ajustar el plan
El turco Yildiz sorprendió durante los primeros minutos, apareciendo entre líneas y provocando los mayores sustos para el Madrid. El compatriota de Güler definió mal en una ocasión y filtró un pase al espacio para Kolo Muani en la oportunidad más clara de los primeros 45 minutos. El francés ganó la espalda de Rüdiger y se plantó ante Courtois, pero su vaselina se fue alta.
No fue la única de la Juve, que siguió aprovechando las dudas del Madrid en la presión. Vinicius, Gonzalo y Bellingham fueron la primera línea de intensidad, pero los italianos encontraron bien los huecos a su espalda para construir. Yildiz, otra vez, pudo marcar en el minuto 10, pero Tchouaméni desvió su disparo.
Una pausa por una lesión italiana sirvió a Xabi para ajustar su plan. Los blancos asumieron más balón y apareció Güler, que sufrió en defensa pero fue el timón en ataque liberando a Valverde. En el 29, el uruguayo encontró a Bellingham dentro del área y el inglés remató al cuerpo de Di Gregorio, pero el conjunto español reaccionó a partir de ahí.
Mbappé, ante Rugani, el martes en Miami.EFE
Otra pausa, en ese caso para la hidratación por la humedad de Miami, dio otro empujón al Madrid aprovechando el bajón físico de la Juve. Tchouaméni no llegó a un centro de Güler, Valverde hizo volar al portero desde lejos y Gonzalo no llegó a un centro de Trent. Rozó el gol el Madrid, pero el descanso aterrizó con ciertas dudas.
Debut de Mbappé
Eso sí, tras el intermedio el Madrid cambió. Evolucionó. La charla de Xabi sirvió y los blancos metieron una marcha más a su juego, presionaron con más intensidad y fueron más verticales en su ataque, llegando una y otra vez al área de una Juventus que acusó el esfuerzo.
Lo probaron Valverde, Arnold, Bellingham y Huijsen, encontrándose con Di Gregorio, hasta que Gonzalo, gigante, se elevó en el área para rematar de cabeza un centro perfecto de Trent. Recordó a Santillana, salvando las distancias con Cristiano Ronaldo, y se elevó sobre Miami para poner por delante al Madrid. Su tercer tanto en el torneo.
El encuentro se rompió y los de Alonso pudieron sentenciar, pero Di Gregorio volvió a volar para salvar una chilena de Valverde y una volea de Güler. El Madrid abrasaba a la Juve, en la lona tras la salida de vestuarios. Lo vio Xabi, que metió a Mbappé por Gonzalo, fundido, y quiso amasar el duelo con balón para buscar el segundo. No lo hizo, pero volvió a brilar, confirmó su evolución y está en cuartos del Mundial.
Spiculus fue uno de los gladiadores más populares de la antigua Roma y el preferido del emperador Nerón, que lo colmó de privilegios por sus victorias en la arena, aunque no todavía en el Coliseo, que se construyó con posterioridad. El controvertido Nerón no era ajeno a la popularidad del luchador entre los ciudadanos de Roma, que clamaban al emperador sobre el destino de sus víctimas. Pulgar abajo o arriba, suya era la decisión. Vinicius es un gladiador de los tiempos modernos en un coliseo que también tiene emperador, porque la figura de Florentino Pérez trasciende la de un presidente. La diferencia es que Vini no es un esclavo, sino una estrella a la que el emperador ha hecho sentir de ese modo, como Nerón, aunque sin ser el dueño de su destino. La estrella, desafiante, reclama el suyo por encima de su general, Xabi Alonso, y frente a un emperador que, de momento, recoge el pulgar, aunque conviene no olvidar que Roma no habría sido lo que fue sin sus generales.
Las disculpas de Vinicius a todos menos a su entrenador, algo muy explícito por omisión, es el gesto de un futbolista que ha interiorizado un sentimiento de impunidad frente a la autoridad del banquillo, porque la autoridad de verdad la observa en otra parte. No es algo nuevo en el Madrid, un equipo sostenido por el eje poder-talento, el poder del club y su presidente, y el talento de sus futbolistas, y donde el técnico ha sido siempre el eslabón más débil. Ajustarse a ese hábitat, a ese rol que Valdano calificó como "perfil bajo", aunque lo ejercieran nombres propios con Del Bosque, Ancelotti o Zidane, es un arte. Al Madrid le ha ido de maravilla con ese modelo, pero hay momentos en los que la situación exige un giro, un cambio, aplicar la 'ley del péndulo'. Eso trajo a Xabi Alonso, un entrenador joven, con un gran pasado como futbolista y un gran porvenir, pero un entrenador intervencionista. El dilema llega cuando la intervención afecta a la estrella.
La decisión de cambiar a Vinicius en el clásico admite debate, por supuesto, como todas las que toma un entrenador. Lo que no puede admitirlo es el principio de autoridad. El Madrid decidió no aplicar ningún tipo de correctivo al brasileño por su airada actitud en el momento del cambio. No fue únicamente una mala cara, fue un 'show' y una falta de respeto para su entrenador y el resto de jugadores. En el Bernabéu no gustan esos numeritos. Dos días después, el futbolista pide perdón por su actitud al madridismo, al club, sus compañeros y el presidente. Si Xabi Alonso se ve en alguno de esos colectivos, asunto zanjado. Si no, hay caso.
La actitud de Vini en el clásico demuestra que el jugador ha interiorizado una condición de intocable que no comparte el entrenador. El club le ha ayudado a creerla en el pasado, con decisiones como no acudir a la gala del Balón de Oro en la que fue premiado Rodri, al considerar que se trataba de una injusticia. ¿Si lo dice mi presidente, por qué no lo hace mi entrenador?, puede preguntarse Vini, que observa, además, a su lado el crecimiento de Mbappé, gol tras gol con la boca cerrada. Si el Madrid no reconduce su actitud, es difícil que lo haga si entorno, porque las estrellas, en general, carecen de masa crítica a su alrededor. Al contrario. Es el mal de los ricos, y los futbolistas lo son. Nadie les dice lo que no quieren oír por temor a perder su posición. Algo similar pasa con Lamine Yamal en Barcelona.
Xabi Alonso sabe de egos, después de una carrera de convivencia con la mayoría de los mejores, Cristiano entre ellos. También de entrenadores, mucho, tras cohabitar con los grandes de su generación. "He aprendido muchas de las cosas que hay que hacer y de las que no hay que hacer", suele decir. No todo está bien y no está dispuesto a negociarlo todo. Es un tipo de carácter, que acabó por enfrentarse a Rafa Benítez, no tuvo problemas en distanciarse de compañeros en el Madrid y la selección por entender que Jose Mourinho tenía cosas positivas, y fue el único de su sector que desafió a la Agencia Tributaria hasta el final. Vinicius, realmente, da menos miedo que Hacienda. Que los madridistas no lo olviden. Tampoco Vini, más expuesto que nunca ahora en el coliseo, y tampoco el emperador.