A diez días del inicio de las concentraciones de las selecciones, los jugadores caen lesionados, rotan o dosifican esfuerzos pensando en Qatar. En la última jornada de Liga se hicieron menos faltas que la media de la temporada.
Imagine usted que va a jugar el último Mundial de su carrera futbolística, o el primero, o que va camino del segundo o el tercero. En realidad, qué más da: va a jugar un Mundial. Imagine que en diez días la selección de su país se concentrará en una
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El sábado por la noche, en los pasillos del Estadio de Wembley se repitieron sin parar dos palabras: «Decimoquinta» y «decimosexta». Con dos variantes: «Quince» y «dieciséis», más fáciles de aprender y de pronunciar para aquellos futbolistas y miembros del cuerpo técnico que no dominan al 100% el español. Fuera la que fuera, la idea estaba clara. Celebrar la nueva Copa de Europa y observar en el horizonte el siguiente objetivo. Así de sencilla es la forma de ser del Real Madrid. Y para esa decimosexta hay una pieza que el Bernabéu espera desde hace seis años: Kylian Mbappé, primera piedra de la nueva reconstrucción del conjunto blanco tras la anunciada salida de Kroos.
«Me siento como si tuviera una Champions más que ayer», admitía Florentino Pérez en la zona mixta londinense. Tranquilo, relajado y algo irónico -«no quiero hacer ruido, pero creo que hemos hecho una buena temporada»-, el presidente del Real Madrid se atrevía a anunciar varias noticias: «Con Nacho haremos lo que él quiera y Luka Modric seguro que seguirá un año con nosotros».
Para saber más
Modric, Lucas, Nacho, Joselu...
Y es que estos días previos al inicio de la Eurocopa, que comenzará el viernes 14 de junio, la directiva del conjunto blanco debe hacer frente a las conversaciones para renovar o no los contratos que terminan el 30 de junio. Anunciada ya la retidada de Kroos, los futbolistas que tienen esa charla pendiente son Modric, Lucas Vázquez y Nacho. El croata y el gallego continuarán, si nada se tuerce en los últimos papeles. «Tiene pinta de que voy a seguir», dijo el lateral en los pasillos de Wembley.
El caso del capitán es diferente. Después de más de una década en el primer equipo, Nacho se ve más fuera que dentro. «Haremos lo que él quiera», aseguró Florentino después de la final. «De verdad que no quiero hablar ahora de eso. Tengo que hablar con el club y con mi familia», admitió el central, visiblemente emocionado en cada declaración. «Tengo decidido qué voy a hacer, pero no es el momento», explicó en el media day. Unos mensajes que suenan a despedida.
Los otros dos que terminan contrato son Kepa y Joselu, que finalizan su cesión y deben volver al Chelsea y al Espanyol. El portero no tiene opción de regresar al Bernabéu, consciente de que con Courtois y Lunin el club tiene la portería cubierta, pero el delantero esperará noticia desde Chamartín, donde ven con buenos ojos ejecutar la opción de compra de 1,5 millones para quedarse con él. «No sé dónde estaré la próxima temporada», declaró el atacante.
Mbappé, esta semana
Pero el plato fuerte será, obviamente, el fichaje de Kylian Mbappé, cuyo anuncio oficial se espera esta misma semana. La presentación en el Bernabéu, eso sí, quedará para después de la Eurocopa. El galo se unirá a Vinicius en un ataque letal, con Bellingham, Rodrygo, Valverde, Camavinga, Tchouaméni y Modric rotando en las cuatro posiciones restantes del ataque. «Jugar con Mbappé sería increíble», se animó Bellingham.
«Perdemos a un jugador muy importante para nosotros, pero le sustituiremos de diferente manera. Ya pensaremos cómo. Si no tenemos a Kroos, jugaremos de forma distinta», admitió Ancelotti en Wembley, con la presión de la 16º ya sobre sus hombros: «Es así. Todos esperan que ganemos la novena final de Champions seguida». Le toca a Mbappé.
El Madrid resolvió a balón parado una de las tardes de más tensión en el Santiago Bernabéu. Los goles de Mbappé, de penalti, y de Asencio, a la salida de un córner, dieron los tres puntos a los blancos ante el Levante en un partido marcado por los constantes silbidos de la grada a su equipo por la crisis de resultados de las últimas semanas, que derivó en el despido de Xabi Alonso.
Y como respuesta a una de las broncas más importantes de los últimos años, la plantilla dirigida ahora por Álvaro Arbeloa ofreció una gran dosis de irrelevancia. El técnico sacó a su once de gala, con Mbappé, Bellingham, Tchouaméni y Carreras de vuelta al once tras su ausencia en Albacete, con Valverde en el lateral derecho y Gonzalo en el extremo, lejos de su área de influencia.
Pitada del Bernabéu al Real Madrid.El Mundo
Entre silbidos y abucheos, el Madrid ofreció una de sus peores versiones. Sin una idea futbolística, sin un plan, sin cabeza y sin personalidad para contestar al enfado de su grada. Constaría ver a Kroos, Modric o Cristiano Ronaldo alejarse del balón cuando éste más quema.
Así sucedió ante el Levante, con un Madrid lento y sin ofrecer desmarques en ataque. Dominó la posesión por pura inercia, pero se apagó al llegar al área de Ryan.
Atrás, el mismo sufrimiento de siempre en las transiciones. Carlos Álvarez, Etta Eyong e IvanRomero se encontraron con varias situaciones de espacio hacia el área de Courtois, pero no terminaron de conectar entre ellos para poner en peligro la meta del belga.
El nuevo desastre del Madrid encendió todavía más a una grada que con sus silbidos puso en la diana a Vinicius y Bellingham, los más señalados por el aficionado. E incluso una parte del público se atrevió con el palco coreando «¡Florentino, dimisión!» hacia el presidente.
El descanso llegó sin ningún tiro a puerta del Madrid, que sólo se acercó con algún disparo lejano de Camavinga o Vinicius y con un buen balón largo de Asencio que Mbappé remató desviado de primeras. Nada más para una grada que volvió a abuchear con fuerza a su equipo.
El intermedio no calmó los ánimos del público y Arbeloa respondió retirando a Camavinga y Gonzalo para dar entrada a Güler y Mastantuono. Unos cambios que también fueron silbados por la afición para defender al canterano, ovacionado en algunos momentos del primer tiempo.
Güler, eso sí, reactivó al Madrid. Le puso cabeza y pie, el izquierdo en su caso, y fue el mejor del duelo en los segundos 45 minutos. Realizó el primer disparo a puerta de los blancos en toda la tarde y asistió a Mbappé en la acción del penalti, clave en el desenlace del partido. El galo recibió del turco entre líneas, encaró a De la Fuente y éste le zancadilleó dentro del área. Pena máxima clara y alivio para el club.
Desde los once metros, el delantero, entre algodones esta semana, engañó a Ryan, estrenó el marcador y provocó los primeros aplausos del estadio a su equipo. Un bálsamo para Arbeloa, que más allá de las sensaciones necesita victorias para levantar la moral de la institución.
El técnico, este sábado sí, sacó a Ceballos del banquillo y le dio media hora para tratar de generar más fútbol desde el centro del campo, no como en Albacete, donde el andaluz fue suplente y ni siquiera calentó en la banda.
En cinco minutos llegó el 2-0, de nuevo con Güler como protagonista. El turco lanzó con precisión un córner y Asencio se anticipó a su marcador para rematar con firmeza ante Ryan. Un golazo que el canterano celebró con rabia.
El tramo final, con un Levante sin oxígeno para mucho más, fue cómodo para los blancos y para el público, que siguió silbando tímidamente a Vinicius. Mastantuono se encontró con el palo y Bellingham en dos intentos de ampliar el marcador, pero se quedó en 2-0. El Madrid duerme a un punto del Barça en mitad de su mayor crisis de este lustro.