El ex futbolista francés Christian Karembeu, ganador de la Copa del Mundo de 1998 con Francia, reveló que dos de sus familiares fueron asesinados durante los disturbios que se han producido este mes en Nueva Caledonia.
El que fuera centrocampista del Real Madrid aseguró en una entrevista con la radio Europe 1 que sus dos allegados, un sobrino y una sobrina, recibieron disparos en la cabeza por parte de francotiradores. “He perdido a miembros de mi familia, por eso he estado en silencio”, aseguró Karembeu, cuyos familiares pertenecen a la tribu Emma y eran originarios de la ciudad de Canala.
“Estoy de luto”, afirmó el ex internacional francés, que es canaco y creció en la isla de Lifou, en Nueva Caledonia.
Cuando se le preguntó si se trataba de asesinatos, el ex futbolista respondió: “No quería decirlo, porque la palabra es fuerte, pero… sí, son asesinatos y esperamos que haya investigaciones sobre los mismos”.
El presidente francés Emmanuel Macron decidió el lunes levantar el estado de emergencia impuesto después del estallido de violencia que se costó la vida de siete personas en Nueva Caledonia.
Entre las siete personas muertas en tiroteos había al menos tres de la comunidad indígena canaca y dos gendarmes.
Las protestas comenzaron contra los intentos del gobierno francés de enmendar la Constitución francesa y cambiar las listas de votación en Nueva Caledonia.
San Mamés puede romperse las manos aplaudiendo a un futbolista imprevisible que siempre aparece cuando hay que hacer al Athletic aún más grande. Si la grada quiere ver a su equipo en la final de la Europa League, si persigue ese sueño europeo, aparece Nico Williams para encarrilarlo con descaro dando la vuelta a una eliminatoria que se complicó en Roma. Si allí se la engriseció una expulsión y un error en los minutos finales, en Bilbao una roja le asistió en la remontada que, esta vez sí, hasta la grada protegió. [Narración y estadísticas: 3-1]
Tuvo que perseverar San Mamés hasta encontrar el primer gol de Nico Williams en el tiempo añadido después de una primera parte que se le puso de cara casi desde el inicio. La determinación con la que saltó al campo el equipo de Valverde deparó que, en el minuto 3, a Maroan Sannadi, en su primer partido decisivo en la Catedral, de esos que son para veteranos, le faltara un centímetro para conectar su testarazo a un centro perfecto que de Iñaki, convertido en un dolor de muelas para Angeliño y N`Dicka. Sin embargo, respondió la Roma con un remate de cabeza de Cristante al poste que asustó a la grada pese a estar anulado por fuera de juego.
Justo cuando el Athletic recordó que no iba a ser fácil remontar el 2-1 de la ida, el partido se le inclinó. Hummels se equivocó en un pase horizontal buscando a Mancini que cazó Maroan y el alemán, pese a que faltaban 30 metros para que el hispano marroquí pisara el área, lo derribó sin miramientos. Tampoco los tuvo el colegiado Turpin para mostrarle la roja directa y dejar a la Roma en inferioridad ante el gesto contrariado de Ranieri.
Rugió San Mamés y su equipo se instaló en campo italiano, buscando cómo activar a los Williams sin prisa pero sin pausa. Le costó muchísimo aprovecharse porque la Roma se comportó como un pinball: pelota que llegaba al área, un hábitat donde se siente cómodo, pelota que escupían. Era cuestión de no desesperar. Eso mismo se decían Dybala y Dovbyk, que ni olían el balón.
El Athletic tenían claro el plan: insistir. Maroan trató de picar un pase filtrado de Unai Gómez para sorprender al meta Svilar, pero el golpeo se le fue alto. Fue entonces Nico quien comenzó a aparecer para desequilibrar con conducciones verticales en las que fue capaz de retar a Cristante y Rensch, quebrarles con un gesto y cruzar un latigazo que se estrelló en el palo.
De nuevo el joven 9 de los leones armó un disparo duro que salvó el meta romano sin que su rechazo lo cazara Iñaki porque fue derribado sin que el VAR apreciara penalti. Veía Valverde que necesitaban acertar en el último pase, con el último remate, porque la Roma es capaz de sacudirte en un momento, como hizo en el partido de ida y en el minuto 38, pese a la inferioridad, otra vez Cristante enganchó un tiro que rozó el palo de Aguirrezabala.
Sin embargo, y pese a que Aitor Paredes le devolvió la ocasión, el premio para el Athletic llegó con el tiempo cumplido cuando Iñaki volvió a soltar otro centro que no pudo rematar Maroan en el punto de penalti pero quedó listo para que Nico fusilara en el segundo palo. Ya estaba la eliminatoria igualada, ahora había que ganarla.
El inicio de la segunda parte lo marcó un cabezazo de Iñaki a centro de De Marcos, pero Ranieri, consciente de que jugaba contra once y todo un estadio, también movió ficha para buscar una contra que le volviera a dar vida. La consiguió, pero Shomurodov no tuvo premio, como tampoco Berenguer cuando le dio la réplica. El duelo seguía siendo rojiblanco y había que cerrarlo. El primer paso lo dio Yuri con un impecable cabezazo que sorprendió a Svilar. Ese segundo gol ya invitaba al Athletic a mantener en control y la paciencia para no cometer errores. El fantasma de lo ocurrido en el Olímpico de Roma se esfumó cuando en el 82, otra vez Yuri subió la banda y asistió a Nico para que se colara en el área burlando a Mancini y a N'Dika y marcara el tercer gol.
Aun así, tocó apretar los dientes cuando Turpin señaló penalti por agarrón de Gorosabel a El Shaarawy. Marcó Paredes el 3-1 en el segundo minuto de alargue, pero la lección estaba aprendida y San Mamés sigue tras su sueño europeo que ahora pone en el camino al Rangers o al Fenerbaçhe.
La evolución es total. El Real Madrid volvió a dar un paso de gigante en la transformación que está viviendo en Estados Unidos y fue un rodillo ante el Borussia Dortmund. Los blancos cuajaron un excelente inicio de partido para sentenciar a su rival en apenas 20 minutos, goles de Gonzalo (pichichi del torneo) y Fran García, y observar a lo lejos su cruce de semifinales contra el PSG de Luis Enrique, actual campeón de Europa. [Narración y estadísticas (3-2)]
Decía Xabi Alonso en su primera rueda de prensa en Valdebebas que quería que la gente viera al equipo «se sienta orgullosa». «Que transmitamos emociones, alegría, que digan 'ese es el equipo que me gusta, ese es mi Madrid'», fueron sus palabras.
Y en la primera parte del duelo del Metlife Stadium, el Madrid fue emocionante, alegre e imparable. Jugó sus mejores minutos del torneo, algo que va repitiendo y mejorando partido tras partido, entrenamiento tras entrenamiento, y dominó como hacía meses que no dominaba.
La pausa de Güler
En Nueva Jersey brillaron dos nombres por encima del resto. Los García. Gonzalo y Fran, autores de dos goles que confirmaron la superioridad madridista, construida en un nuevo cambio táctico de Xabi Alonso. El técnico, que había confiado en la defensa de tres centrales en los últimos dos duelos, recuperó a Tchouaméni como mediocentro, persiguiendo a Brandt, mediapunta estrella rival, y en defensa situó a Trent como tercer central y a Valverde en la derecha, pendiente del veloz Adeyemi.
El plan dejó impotente al Dortmund, que no encontró espacios en ataque y sufrió en defensa, maniatado por el control madridista en los pies de Güler, Tchouaméni y Bellingham, con Fran y Trent llegando a línea de fondo.
De las botas del turco salió el 1-0 en el minuto 10. Güler puso pausa en un ataque del Madrid, observó desde el pico izquierdo del área el desmarque de Gonzalo y clavó un centro medido que el canterano, tocado por una varita, remató a gol. Su cuarto tanto en el torneo en cinco partidos, empatando con Di María y Leonardo, ambos eliminados, en el liderato del pichichi del Mundial.
Fran García festeja el 2-0 ante el Dortmund.AFP
El Madrid mantuvo el ritmo en la presión y el acierto en las combinaciones, intercambiando posiciones en su centro del campo, moviéndose sin balón, encontrando espacios a la espalda de los laterales alemanes y buscando a Kobel sin parar.
En el 20, el Madrid buscó el gol desde la otra banda. Trianguló en el lado derecho como un rondo, esperando el momento para atacar el espacio hasta que Gonzalo vio el desmarque de Trent, el inglés puso un buen balón, horizontal y raso, dentro del área para la llegada de Fran García, que de primeras batió a Kobel.
El Dortmund se quedó en la lona. Bellingham pudo poner el 3-0 tras un contraataque en el que Vinicius dejó pasar el balón, pero su disparo, algo mordido, se fue desviado. El brasileño tuvo la suya después al aparecer en diagonal en un pase de Güler, pero su vaselina se fue alta.
Error en el despeje
Tras el descanso, el Madrid dio un pequeño paso atrás, pensando ya en cotas mayores, y el Dortmund creció algo en el juego desde la posesión, pero no intimidó a Courtois. El partido se disputó más en el centro del campo que en las áreas, manteniendo el Madrid un control de daños permanente y recibiendo el primer disparo a puerta, tímido, en el 61.
Alonso empezó a tomar decisiones con el PSG en la cabeza y retiró a Bellingham y Vinicius, apercibidos, dando entrada a Mbappé y Modric, pero el Dortmund, en un error de Rüdiger en el despeje cuando el duelo parecía decidido, recortó distancias con un tanto de Beier en el 92.
La tarde enloqueció. Mbappé anotó con un remate acrobático el 3-1, sentenciando el choque, pero en la siguiente jugada Huijsen, al agarrar a Guirassy, cometió un penalti innecesario y vio una roja que le hará perderse el cruce ante el PSG. El delantero anotó el 3-2 y el Dortmund pudo empatar en el último minuto, lo que hubiera forzado la prórroga. Ahí emergió Courtois, héroe otra vez, para salvar a los suyos con un paradón.