Con la conciencia muy tranquila y orgulloso de la labor que ha llevado a cabo en el Barça. Así es como Xavi quiere despedirse, otra vez, del club de su vida. Dejando, eso sí, la puerta abierta para un posible regreso y deslizando también que no acaba de estar de acuerdo con la decisión que ha tomado el presidente, Joan Laporta, por mucho que tenga que respetarla. “El presidente me transmitió por qué cree que el club necesita un cambio de rumbo, en este caso de entrenador, y no me queda otra que aceptarlo. Soy un hombre de club y siempre estaré a disposición de lo que necesite el Barça. Deseo lo mejor a todos, sobre todo a los jugadores, que deben ser los protagonistas para que esto siga rodando”, señaló.
“Hasta el día de hoy, seguía motivado, ilusionado y con la ambición intacta. Creía en la plantilla, en que podíamos hacer cosas interesantes, cambiando pequeñas cosas, pero no ha podido ser”, recalcó un Xavi al que, a pesar de todo, le gustaría poder volver al banquillo azulgrana en un futuro. “¿Por qué no? Me gustaría, claro. Es el club de mi vida. Lo he disfrutado y también lo he sufrido, hemos pasado una montaña rusa de emociones, pero no me cierro la puerta, ni mucho menos. Ojalá se dé la posibilidad de volver“, apuntó el técnico, quien apostilló que sigue dispuesto a renunciar a cobrar su último año de contrato. “Lo que dije en su momento, así será. Sois periodistas, buscadlo, no lo voy a repetir”, aseguró. Hace prácticamente un mes, en una rueda de prensa muy diferente, en la que se confirmaba su continuidad, dejó claro que, si se iba, no iba a cobrar ni un euro y que ese dinero podía destinarse al nuevo entrenador.
En su discurso, dejó entrever que está algo dolido por las formas, por mucho que respete la decisión del presidente. “Soy un hombre de consenso ,y ,sobre todo, un hombre de club. Me he adaptado a las circunstancias que, por desgracia, tenemos ahora. El presidente me dio sus razones y no me queda otra que aceptarlas. Laporta es el que toma las decisiones”, insistió, para recalcar poco después que es el máximo dirigente quien debe exponer sus motivos. “Las razones son suyas, no mías, y, a partir de aquí, sólo me queda aceptarlas. Creo que debería explicarlas él mismo”, apuntó. “No he de valorar si es justa o no esta decisión, saben mi opinión, he sido muy claro siempre. No es bueno que opine de si es bueno o malo, quiero marcharme en paz, agradecido. La palabra es agradecimiento por haber podido servir al club que quiero”, zanjó.
Sale Óscar Guido Trejo (Santiago del Estero, 1988) de la entrevista con EL MUNDO y la abuela Lola le aborda con un achuchón, unas magdalenas caseras y una camiseta para que se la firme. Ella, para quien no conozca su historia, no es familiar del futbolista, pero es un símbolo en Vallecas y en el club gracias a la comida que lleva al vestuario tras los partidos. "Sus tortillas están buenísimas", confiesa el argentino.
Y es que Trejo en Vallecas no es sólo el jugador extranjero con más partidos en la historia del Rayo Vallecano. Es el futbolista del pueblo, uno más en el barrio, alguien que no dudó en renunciar a la capitanía y enfrentarse a la propiedad por los trabajadores del club y el progreso de un equipo que él cree firmemente no sólo que "lo merece" sino que "puede permitírselo".
¿Volverás a la capitanía?
Si renuncié es por un motivo y si volviera es porque veo que las cosas cambian. Yo no puedo decir algo y que luego nada cambie y no lo hago por capricho sino porque quiero ver que las cosas avanzan.
Las cosas ahora están más calmadas pese a que hay numerosas pintadas en torno al estadio de Vallecas pidiendo la salida de Raúl Martín Presa de la entidad. "Con el presidente, nos saludamos, pero nada más", zanja el jugador un capítulo que no le gusta recordar tras ocho años en el club.
Los aficionados te adoran
Siempre he dicho que soy un hijo adoptivo de Vallecas. Me ha dado mucho la gente, pero creo que es por mi naturalidad y mi manera de ser porque ellos son el corazón del club. Abarrotan un campo un lunes a las 21.00 y te alientan ganes o pierdas, es inevitable no pelear por ellos y sentirse orgulloso de esta camiseta.
¿Qué quiere ser Óscar Trejo para el Rayo Vallecano?
Yo les digo a mis hijos que cuando no juegue, podré venir con ellos tranquilamente a la cancha sin agachar la cabeza, todo lo contrario. Lo he dado y estoy dando todo y lo he hecho con el corazón y la naturalidad de mi persona.
Trejo, en una de las porterías del estadio de Vallecas.Angel NavarreteMUNDO
Lo cierto es que son ya 36 primaveras y los años pesan. "Ya no recupero como antes", sonríe el mediapunta sobre su madurez y recuerda cuando llegó a España siendo un niño, apenas tenía 17 años, y ahora en cambio es el más veterano de un vestuario. Caseta que comparte con un jugador que se podría pensar que está de vuelta, pero que el Rayo lo ha acogido con la ilusión de un niño.
¿Qué tal con James?
Es un jugadorazo de talla mundial que nos va a dar muchas alegrías. Nos estamos conociendo y él también está muy contento por cómo se ha abierto el vestuario con él.
¿Cómo lleva volver al barro?
Creo que los que han pasado por tantos lugares, no sólo equipos, sino en diferentes países y culturas es como un reinicio. Y este no es un club top, comparado con otros que han estado, pero creo que aquí ganan en calidad humana. Para cualquier futbolista, la cercanía que hay con la gente no la hay en ningún lado.
Falcao también fue todo un descubrimiento
Ya como futbolista lo tenía en un pedestal, pero cuando conoces a la persona, en el día a día, a su familia...te alegras por todo lo bueno que ha hecho en el fútbol. Nos ha alimentado y nos ha hecho ver un fútbol al que no estábamos acostumbrados y cada vez que él hablaba todo el vestuario se callaba y escuchaba porque eran palabras de aprendizaje y de una calidad humana tremenda.
Sin embargo, sólo hay un futbolista que está arriba en la lista de Óscar Trejo. Y no es Antoine Griezmann, al que se enfrentará este domingo en el estadio de Vallecas y al que admira por su habilidad de "cambiar un partido pese a no tocar el balón durante 10 minutos".
El mejor del mundo
Siendo argentino, la respuesta se presume, pero no se trata sólo por la habilidad de Lionel Messi en el terreno de juego donde dice que "te da cosa marcarlo porque te va a hacer pasar vergüenza" sino por la afabilidad en el trato del que es uno de los mejores jugadores de la historia.
"Te sorprende la sencillez y la humildad que maneja un tipo que podría tener el mundo a sus pies y al contrario, él es el que baja sus pies al suelo", revela un futbolista que pudo compartir equipo con el 10 y no sólo eso, sino ganar un Mundial, aunque finalmente no terminara entre los seleccionados. "Le decía a mi mujer que estaba emocionado todo el día, salía la energía sola. Fue un momento que vino de trabajar mucho tiempo en en este mundo y fue de esas cosas que te llenan el alma", confiaba Trejo sobre esa única espinita clavada en su carrera.
Porque cada etapa en la carrera del argentino, desde Boca Juniors al Mallorca, Elche, Sporting, Toulousse y Rayo, por dos veces, ha sido un momento de aprendizaje y de alegría aunque ninguno como cuando pudo cumplir su mayor sueño desde que se calzó sus primeras botas por las calles de Santiago de Estero. "Mi sueño era regalarle una casa a mis padres. Nosotros éramos cinco hermanos y vivíamos todos en un cuarto de 20 metros cuadrados. Cuando lo logré fue una sensación inexplicable y aún tengo la imagen en la cabeza", cuenta Trejo.