El Consejo Superior de Deportes (CSD) contestó el domingo a los requerimientos de la FIFA y la UEFA, que habían reclamado explicaciones por la creación de una Comisión que tutele el funcionamiento de la Federación Española (RFEF). “Pueden estar tranquilos: todo lo que se haga a través de esta Comisión estará dentro de la ley, eso sí, de toda la ley”, aseguró el órgano gubernamental a través de una carta.
“Esta Comisión, en la que estarán personas independientes de reconocido prestigio, tiene una única vocación: garantizar que a partir de ahora las cosas se hagan bien, tanto desde el punto de vista ético como jurídico, protegiendo el interés de España durante estos meses tanto en la Eurocopa, los JJOO y en el diseño del Mundial 2030 y asegurando la celebración de unas elecciones democráticas en la RFEF para el periodo 2024-2028”, explica la misiva, firmada por José Manuel Rodríguez Uribes, presidente del CSD.
“No podemos permitir esta situación de grave deterioro de una RFEF que lleva inmersa demasiado tiempo en sospechas de corrupción y sometida a causas penales y disciplinarias (…) Lo irresponsable sería quedarse de “brazos cruzados”, no hacer nada, mientras sigue creciendo el daño a la reputación, al buen nombre o a la imagen del fútbol español y, a fortiori, de España (…)”, añade el citado texto.
“ausencia absoluta de autocrítica”
El CSD lanza algunas preguntas en voz alta a los entes reguladores del fútbol, que vienen mostrado sus reticencias a lo largo de las últimas horas. “¿Qué opinión le merecen a UEFA y FIFA estos gravísimos hechos? ¿Piensan que, además de evitar injerencias indebidas en la RFEF, deberíamos todos preocuparnos y ocuparnos también por evitar que el daño en la imagen de aquélla y en la reputación de nuestro fútbol siga aumentando y termine siendo irreparable?”.
Por último, Uribes lanza una fuerte crítica a los responsables federativos, con Pedro Rocha, presidente de la gestora, a la cabeza. “Los hechos de los últimos tiempos refuerzan la idea de una ausencia absoluta de autocrítica, de asunción de responsabilidades y de regeneración ética”.
El piloto argentino Lorenzo Somaschini, Lolo, ha muerto a los 9 años tras sufrir un grave accidente el pasado viernes durante un entrenamiento de la 4ª etapa del SuperBike Brasil, campeonato de motociclismo, en el Autódromo de Interlagos, tras estar ingresado en la UCI del Hospital Albert Einstein.
Hace tan solo cuatro días que el niño celebraba en su cuenta de Instagram su primer entrenamiento en Interlago. "Cumpliendo sueños", escribía.
Lolo, "un fanático de las motos", nació el 17 de julio del 2014 en Rosario, según una presentación en Instagram. A los tres años su padre le compró una minimoto y a los siete años ingresó en una escuela de pilotos.
Lorenzo Somaschini iba a lucir en su debut del SuperBike el número 99 en homenaje a su ídoloJorge Lorenzo. "Mi sueño es llegar a MotoGP y me gustaría ser campeón del mundo", había dicho en varias ocasiones
Formaba parte de la Honda Junior Cup de la Superbike Brasil. Era un niño prodigio y una promesa en su especialidad, según distintos testimonios tras su muerte. La organización del certamen confirmó su trágica muerte.
"La SuperBike Brasil informa, con gran tristeza y dolor, el fallecimiento del conductor Lorenzo Somaschini este lunes (17/6), a las 19:43. El argentino, nacido en Rosario, fue ingresado en el Hospital Albert Einstein, en San Pablo, bajo cuidados médicos intensivos y, lamentablemente, no resistió", confirmó Superbike Brasil en redes sociales.
"Tan pronto como cayó a la salida de Pinheirinho, el piloto fue atendido inmediatamente en el lugar por el equipo médico en una ambulancia UCI. Posteriormente, fue enviado a la sala de emergencias del circuito, donde se estabilizó su tablero clínico. Después de este procedimiento, se realizó el traspaso médico, en una unidad de apoyo avanzada (UCI móvil) al Hospital General de Pedreira, donde permaneció hasta los amanecer del sábado (15/6), siguiendo todos los protocolos médicos hasta que se realizó la transferencia al Hospital Albert Einstein", sigue el comunicado.
"Todos en el equipo de SuperBike Brasil están consternados por el evento y expresan sus sinceras condolencias a todos los familiares y amigos de Lorenzo", concluye el comunicado lanzado hace ocho horas y que ha recibido más de 5.000 likes.
Hubo razones para disfrutar del festival de Ferrari en Austin, donde Charles Leclerc y Carlos Sainz aseguraron el segundo doblete rojo de 2024 tras el GP de Australia. Sin embargo, la emoción genuina, la que ha arrastrado a 430.000 aficionados este fin de semana al Circuito de las Américas, se gestó en el duelo entre Max Verstappen y Lando Norris. Un duelo al sol de Texas, donde el aspirante pretendía arañar tres puntos al tricampeón merced a un ajustadísimo adelantamiento a cuatro vueltas para la meta. En el ápice de la curva 12 se tomaba cumplida revancha tras su drama del pasado 30 de junio en el Red Bull Ring. Sin embargo, los comisarios castigaron su maniobra con cinco segundos. El podio pasaba a Verstappen, cuarto en la meta, por apenas nueve décimas. El golpe de gracia para la moral de McLaren.
A falta de cinco carreras, Norris queda ya a 57 puntos del liderato. Demasiado ante Mad Max, un genio favorecido por los dioses y las leyes. Ni con la superioridad mecánica de su MCL-38, el bisoño Norris se siente capacitado para desafiar al gran tirano. El consuelo del Mundial de Constructores, cada semana más cerca, se quedará algo corto para McLaren. Una oportunidad como puede que sólo se dé una vez en la vida.
Mientras tanto, Ferrari brindará con tequila en Texas, porque Leclerc se pasó 56 vueltas cuidando sus ruedas y conversando afablemente con Bryan Bozzi, su ingeniero de pista. Todo salió rodado desde la salida. Entonces se sentían los 46º C sobre el asfalto, más que suficiente para calentar las gomas medias, pero Norris estuvo frío y timorato. En la primera curva, en lugar de un candidato al título, se vio a un rookie dejar vía libre a Verstappen por el interior. Leclerc, que lo vio venir, aprovechó para tomar la cabeza, mientras Sainz asediaba al líder del Mundial. Ferrari, cuyas buenas perspectivas se vislumbraron desde la única sesión libre del viernes, agradecía los favores.
"Huele a gasolina"
Sin embargo, en la novena vuelta, las luces rojas saltaron en el monoplaza de Sainz. "No tengo potencia a la salida de las curvas. Huele a gasolina", alertó el madrileño, mientras rodaba tercero, con dos segundos sobre Norris. Cuando todo parecía perdido, los ingenieros de Frederic Vasseur mantuvieron la calma hasta ajustar la entrega del motor. El doblete, por tanto, pasaba por desestabilizar Verstappen con la estrategia adecuada.
En la vuelta 22, Sainz se anticipó con un cambio a las gomas duras, pensando quizá en el undercut con el que Kevin Magnussen había destrozado a Pierre Gasly. McLaren seguía a la expectativa, reservando sus bazas. Quizá demasiado. El liderato provisional de Norris suponía un simple espejismo, porque el adelantamiento de Leclerc a Piastri compendiaba el arrebatador brío del SF-24.
Verstappen ya había pasado también a los duros, aunque tampoco podría amenazar ya el doblete rojo. Su única misión, desde la vuelta 32, sería contener a Norris, empeñado en destrozar los cronos con sus gomas nuevas. Tras devorar sus seis segundos de desventaja, el británico enfilaba hacia el podio como un disparo. Calculó con mimo su movimiento, pero los jueces, ante el asombro general, dieron otra vez la razón a Verstappen.
Norris cede el paso a Verstappen en la primera vuelta.AP
Aún peor marchó el domingo para Lewis Hamilton, decimoséptimo en la parrilla, cuyo intento de remontada se perdió en la grava de la curva 19. Un drama para Mercedes, que había llegado a Austin con muchos humos, pero que en la Q3 ya había perdido también a George Russell, por un accidente que le obligaría a partir desde el pit-lane. El rictus de Toto Wolff durante el periodo de safety car se agrió aún más tras una irregularidad de Russell ante Valtteri Bottas en la curva 12, penalizada con cinco segundos por los comisarios.
Alonso, decimotercero
El vacío de las Flechas de Plata, sumado a la habitual incomparecencia de Sergio Pérez, pudo ser aprovechado por dos novatos como Franco Colapinto y Liam Lawson. No por azar, el neozelandés y el argentino saborearon sendos adelantamientos ante Alonso. Síntoma inequívoco de que donde no le alcanza a Aston Martin sí llegan Williams y Visa Cash App.
Alonso había ganado una posición en la parrilla gracias a las reparaciones en el coche de Russell, pero nadie en el box de Mike Krack iba a llevarse a engaño. Las simulaciones de sus ingenieros les retrasaban hasta la decimotercera plaza, por detrás de los Haas y los Williams. Sin puntos al alcance, el único cometido del asturiano sería recopilar datos para el futuro. Para cuando esas actualizaciones aerodinámicas estrenadas en Austin sí le permitan competir con la dignidad debida. Porque las computadoras de Aston Martin dieron en el clavo: Alonso cruzó decimotercero la línea de meta.