La cuenta atrás para París 2024 ha comenzado. En la ciudad griega Olimpia, que albergó los primeros Juegos Olímpicos de la antigüedad, ha tenido lugar la ceremonia oficial para encender la clásica llama olímpica.
La tradición de este acto señala que las mujeres, que interpretan a sacerdotisas ataviadas con largas ropas plisadas, ofrecen una plegaria al Dios Apolo para, posteriormente, inclinar la antorcha llena de combustible sobre un espejo parabólico y que los rayos de sol hagan prender el fuego.
Pero en esta ocasión, el cielo nublado en Olimpia ha provocado que el encendido se haya realizado con una llama de reserva que había sido conservada desde el último ensayo general.
La actriz griega Mary Mina, acompañada del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, ha sido la encargada de prender la llama que recorrerá durante los próximos 11 días el país heleno.
“En estos tiempos difíciles, en que las guerras y conflictos se multiplican, la gente está cansada del odio. Aspiramos a algo nuevo, que nos reúna y dé esperanza. La llama que encendemos hoy simboliza eso”, ha señalado el presidente.
El presidente del Comité de Organización para los Juegos de París, Toni Estanguet, también ha compartido la visión de Bach: “Son más que nunca una fuerza de inspiración, para todos nosotros y las generaciones futuras”.
Según el recorrido oficial, la llama pondrá rumbo a Francia el día 26 de abril y llegará a Marsella el día 8 de mayo. La ceremonia inaugural será el 26 de julio en la capital francesa.
El Madrid es el líder de la Liga y Xabi Alonso ha llegado para ser el líder del Madrid, el líder del juego, se entiende, no el líder máximo. La primera crisis del equipo blanco, porque de ese modo se califica en el Bernabéu a una serie de dos partidos sin ganar, no es tanto la del líder que todavía manda en la tabla como la del líder que pretende ser su entrenador. La atonía del Madrid en Anfield y en Vallecas apuntan a una acelerada descompresión del conjunto que propuso con fuerza el sorpasso en el fútbol español tras dominar el clásico ante el Barça.
La reacción de Xabi Alonso, más allá de sus comprimidas palabras y llamadas a la «mesura», no ha sido suficiente, como si no tuviera un plan B, como si la parálisis hubiera afectado, asimismo, al banquillo. Liverpool y Rayo no recibían al Madrid en su mejor momento. Irregulares los primeros en la Premier, los rayistas acababan de celebrar una remontada ante el Lech Poznan, pero su último resultado en Liga había sido un 0-4 frente al Villarreal en el mismo escenario.
Cualquiera de los dos resultados, derrota y empate, por separado habría tenido coartada, fuera el nivel del rival en el caso de los ingleses, o los antecedentes del Madrid en Vallecas, donde esta temporada también ha empatado el Barça. Los dos resultados encadenados crean, en cambio, una tendencia, mala para Xabi Alonso.
lesiones y cambios
Obligado a realizar cambios por la lesión de Tchouaméni, convertido en la boya del juego posicional que el tolosarra desea, Xabi Alonso retrasó a Güler en Vallecas. El futbolista con mejor visión para el último pase estaba demasiado lejos de la portería contraria, hecho que, además, rompió la excepcional conexión del turco con Mbappé.
El delantero francés estuvo ausente, tanto que únicamente tocó 11 veces la pelota en el primer periodo ante el Rayo. En su caso, no hubo diferencias con el partido que realizó en Anfield, donde estuvo desaparecido. No es casual que en esos dos encuentros el Madrid no consiguiera ni un solo gol, ya que Mbappé ha marcado el 52% de los tantos de los blancos esta temporada, 13 de 26 en Liga, la mitad exacta, y seis de ocho en Champions. En la posición de 9, hablamos de un finalizador que se resiente del mal juego de los suyos, por supuesto, pero al que en los dos últimos partidos se le ha observado desconectado, sin la rebeldía necesaria para generar ocasiones de la nada, como se espera de un futbolista de su jerarquía. Con sus luces y sombras, lo que hace Vinicius.
El brasileño y el entrenador dieron por cerrado el episodio del clásico, aunque con las dudas que generó su comunicado, sin mencionar explícitamente al técnico. Un caldo de cultivo peligroso si la duda acerca de su trabajo germina en el vestuario. Vini, su entorno y buena parte del club no han entendido alguna de sus suplencias y cambios. En definitiva, la pérdida de la condición de titularísimo. Lo mismo siente Valverde, anclado de momento al lateral, con Carvajal lesionado y Trent en el banquillo.
Xabi Alonso, el domingo, en el estadio de Vallecas.EFE
Pese a observar a un Madrid sin gol y con un Mbappé ofuscado, Xabi Alonso no utilizó a Gonzalo, su gran hallazgo en el Mundial de clubes, donde demostró valentía ante las jerarquías, pese a la lesión del francés. Endrick, por su parte, parece olvidado, a la espera de una cesión. En ataque, además, el técnico todavía no ha definido con claridad la banda derecha, en la que su preferencia es Mastantuono, lesionado. En Vallecas apareció Brahim y después Rodrygo. Ninguno funcionó. No es únicamente una definición de hombres, también de sistema.
Bajada de Huijsen
La inclusión de Camavinga en el centro del campo, para pasar de un 4-3-3 a un 4-4-2, funcionó ante el Barça, pero no en Anfield. En Vallecas, el francés sustituyó a su compatriota Tchouaméni, pero Xabi Alonso acabó por llamar a Ceballos, y es que la crecida del Rayo podría haber supuesto algo peor. Lo mismo ocurrió con Militao, que empezó en el banquillo para dar minutos a Asencio y tuvo que entrar debido a la tarjeta amarilla e inseguridad de Huijsen. El central ha bajado en su rendimiento con respecto a su autoritario inicio.
Orden, meritocracia e intensidad en la presión fueron constantes que el Madrid apuntó en el Mundial de Clubes, pese a caer con un PSG mucho mejor, y empezó a consolidar en el arranque del curso. Todo progresaba adecuadamente en busca de un equipo dominante, que presione en campo del rival y tenga el control del juego a través de la posición, con sus centrales avanzados, como quiere Xabi Alonso. Un nuevo Madrid, en definitiva. Sin embargo, la abrupta desconexión en el Metropolitano y en Anfield y Vallecas, con el paréntesis del clásico, abre dudas que escalan hasta la cúpula del club, aunque con mesura, como pide Xabi Alonso, al que esperan dos largas semanas, por el parón, y tres visitas a domicilio: Elche, Girona y Olimpyakos. Después será el turno del revitalizado City de Guardiola en el Bernabéu. Otro grande. Otra prueba.
El Nástic de Tarragona ha interpuesto una querella contra el colegiado que le arbitró en su playoff' de ascenso a Segunda División, al que acusa de amañar el encuentro de vuelta en su contra. El conjunto catalán sostiene en su denuncia que el árbitro "falseó" el acta del partido que disputó contra el Málaga, C.F., el pasado 22 de junio, en el que estaba en juego el ascenso de categoría, y que adoptó un sinfín de decisiones para favorecer a su rival, que acabó ascendiendo tras marcar al final de la prórroga.
En dicho encuentro, que finalizó con empate a dos, a juicio del Nástic "se produjeron incidencias de gravedad" tales como la "falsedad en el acta arbitral". "Al finalizar el partido, el árbitro, Eder Mallo Fernández, confeccionó el acta correspondiente" y "en la misma se indica que finalizado el tiempo reglamentario fue precisa la realización de la prórroga reglamentaria para resolver cuál de las dos escuadras ascendía de categoría", explica la denuncia a la que ha tenido acceso EL MUNDO. En el mismo documento, el colegiado señaló que tuvo que acceder a los vestuarios "gracias a la ayuda de la fuerza pública" y añadió que llegó a temer por su "integridad física". Estos incidentes motivaron una sanción de cuatro partidos para el equipo tarraconense.
La querella contrapone el acta arbitral con el informe que elaboraron los Mossos d'Esquadra ese mismo día, en el que se concluye que "en ningún momento se vio comprometida la integridad física de los árbitros ya que su vestuario se encuentra en un pasillo de acceso restringido con vigilantes de seguridad". Pero es que, además, el Nástic aporta al juzgado un informe elaborado por la agencia de detectives Francisco Marco & Co, en el que figura una conversación mantenida por el árbitro con los detectives en la que "desmiente su propia acta arbitral".
Cena privada
De manera paralela, el Nástic arguye que el colegiado "predeterminó y alteró el resultado" del encuentro. Para justificar este apartado, el club esgrime de nuevo un informe de la referida agencia de investigación privada, que señala cómo "en una cena previa a la celebración del partido, determinadas autoridades de Andalucía y de la ciudad de Málaga que se habían trasladado a Tarragona manifestaron que tenían el partido controlado y que lo único que les preocupaba era la reacción del público". Para ello aluden al testimonio de la dueña del restaurante al que acudieron.
También refieren los detectives en su informe el testimonio de los camareros de un bar al que supuestamente acudió el colegiado la noche anterior, el Sports Legends Tavern de Salou. Uno de estos empleados sostiene que el árbitro llegó a asegurar que le tenía "la matrícula tomada" al número tres del Nástic, que resultó finalmente expulsado en el minuto 63 del partido. A su vez los detectives recogen que el árbitro se dedicó a pronunciarse de forma despectiva sobre la ciudad de Tarragona.
Junto al informe de los detectives, el Nástic aporta otro más, esta vez del ex colegiado Xavier Estrada Fernández, célebre durante los últimos tiempos por denunciar el caso Negreira. Este ex árbitro de Primera División sostiene que el colegiado adoptó decisiones "inexplicables desde un punto de vista reglamentario". Como ejemplo pone que los jugadores del equipo catalán "recibieron cinco tarjetas amarillas y una roja por ninguna de los jugadores del Málaga". Al tiempo que señala "más de 13 errores arbitrales flagrantes" y "un patrón de favoritismo que se va acrecentando a medida que el resultado del partido es desfavorable al ascenso del Málaga".
Por todo ello, el Nástic considera que sufrió un perjuicio económico de 47.964 euros y reclama 5,4 millones en concepto de lucro cesante al tiempo que atribuye al colegiado un delito de corrupción deportiva.
El mundo del fútbol portugués y el Liverpool Football Club han dado este sábado su último adiós a Diogo Jota, jugador del equipo británico, y a su hermano André, en un emotivo funeral celebrado en Gondomar, al norte de Portugal, su localidad natal. Ambos hermanos han fallecido trágicamente en la madrugada de este jueves, en un accidente de tráfico en la A52, a la altura de Cernadilla (Zamora). Diogo Jota tenía 28 años, mientras que su hermano André Felipe Silva, también futbolista en el Penafiel de la segunda división portuguesa, tenía 25 años.
Las exequias han tenido lugar en la Iglesia Matriz de Gondomar, contando con la presencia de destacadas figuras del balompié. Entre los asistentes se encontraban el seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), Pedro Proença, y una nutrida representación de futbolistas de la selección nacional, como Bernardo Silva, João Moutinho, Rúben Dias, João Félix o Rui Patrício.
Dolor en Gondomar
La delegación del Liverpool, club al que Diogo Jota pertenecía desde 2020, ha llegado al funeral portando dos simbólicas camisetas de flores con los dorsales 20 (de Diogo Jota) y 30 (de André Silva). El defensa Virgil van Dijk llevaba la camiseta de Jota, mientras que el centrocampista Jordan Henderson portaba la de André. Al funeral asistieron también compañeros y excompañeros de Diogo Jota, incluyendo a Tiago Alcántara, Fabinho, Ricardo Carvalho y Nelson Semedo. Además, se ha hecho presente su representante, Jorge Mendes, y el presidente del Oporto, André-Vilas Boas, club en el que Diogo Jota también jugó.
Los padres de Diogo Jota, Joaquim e Isabel, en el funeralManu Fernandez | AP
Los dos féretros han sido sacados de la Capilla de la Resurrección y llevados al interior del templo, escoltados por jugadores, amigos y familiares "rotos de dolor". Los funerales han sido oficiados por el obispo de Oporto, Manuel Linda. Al finalizar la ceremonia, los dos hermanos serán enterrados en el cementerio ubicado dentro del recinto de la Iglesia, donde numerosos vecinos de Gondomar se han aproximado para ofrecer su apoyo a la familia, muy conocida en este pueblo a las afueras de Oporto.
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"Lo recordaré como alguien muy simpático, muy cortés, que quería a todos y siempre tenía una sonrisa", declaró a la AFP uno de sus antiguos compañeros de clase, Pedro Neves, un obrero de 31 años, que se encuentra cerca del campo de fútbol del Gondomar Sport Clube, donde Diogo Jota fundó una academia que lleva su nombre.
¿Quién fue Diogo Jota?
Diogo Jota, delantero de gran trayectoria, se formó en los clubes portugueses Gondomar y Paços de Ferreira. En 2016 fichó por el Atlético de Madrid, y posteriormente jugó cedido en el FC Porto hasta 2018, año en que dio el salto a la liga inglesa. Desde 2020 era una pieza clave en el Liverpool.
El jugador Joao Felix en el funeral de Diogo JotaESTELA SILVA | Efe
El trágico suceso ocurre poco después de un importante acontecimiento en la vida personal del jugador. Diogo Jota se había casado el pasado 22 de junio con su pareja desde hacía 13 años, Rute Cardoso, con quien tenía tres hijos menores de edad, entre ellos una niña de tan sólo ocho meses