Kevin De Bruyne, el hombre que anotó el gol del empate ante el Madrid en la ida de las últimas semifinales de Champions aliviando el camino hacia el 4-0 de Manchester, vuelve a estar en plena forma. El belga sufrió una lesión muscular al principio de la temporada que le tuvo cuatro meses alejado de los terrenos de juego, pero ahora, justo antes de medirse de nuevo con el conjunto blanco, ha alcanzado su pico de forma. Anotó dos goles ante el Crystal Palace que completaron la remontada del City y le engancharon de nuevo a la Premier League (2-4).
Pep Guardiola rotó algunas de sus piezas antes de volar al Santiago Bernabéu, pero mantuvo sobre el césped a algunos de sus principales futbolistas. Sin Kyle Walker y Nathan Aké en defensa, ambos lesionados, al catalán no le quedó más remedio que apostar por Rico Lewis, Stones, Ruben Dias y Gvardiol, los disponibles.
En el medio, Rodri, De Bruyne, Grealish, Julián Álvarez y Bobb, dando descanso a Foden, Doku y Bernardo Silva. Arriba, el de siempre: Haaland.
El Palace se adelantó rápido con un tanto de Mateta, pero De Bruyne empató antes del cuarto de hora. Tras el descanso, Rico Lewis, Haaland y de nuevo De Bruyne sentenciaron el triunfo de los de Guardiola, que no usó a Foden ni a Doku y le dio unos segundos a Silva, así que los tres apuntan a titulares en el Bernabéu.
El triunfo eleva al City a la altura del Liverpool, líder, ambos con 70 puntos, aunque los ‘reds’ tienen que jugar este domingo en Old Trafford ante el Manchester United.
El deporte puede ser un hobby, eso que hacemos antes o después de trabajar, la carrera de media hora por el parque, el gimnasio, el partido con los amigos... El deporte es la última sección en los informativos de televisión o en los periódicos, pero en él se esconden cosas que son parte de la vida, de la familia, de la educación y del trabajo. Las victorias y derrotas, el esfuerzo, el fracaso o las dudas son palabras intrínsecas a los jóvenes y al deporte, por eso en Future Makers, el foro de EL MUNDO dedicado a dar voz a las nuevas generaciones, no podía faltar una mesa que diera un altavoz a algunos referentes del sector.
Luis de la Fuente, entrenador de la selección española de fútbol, abrió el evento junto a Joaquín Manso, director del periódico, y 24 horas después el veterano alpinista Carlos Soria y la jugadora del Atlético de Madrid Silvia Lloris, campeona del mundo sub'20 y de Europa sub'19, fueron los protagonistas de la charla Diálogo intergeneracional, patrocinada por Amazon y celebrada en la Casa Encendida de Madrid.
Este foro, desarrollado en colaboración con The European House Ambrosetti, es posible gracias al apoyo de Amazon, Astrazéneca, Cunef, EY, Fever, Fundación La Caixa, Generali, Glovo, Marina de Empresas, Philip Morris y Telefónica.
«Nuestra generación es atrevida y tiene ganas de romper barreras. Es una generación valiente», admitió Lloris, una de las futbolistas con mayor protección de todo el país, nacida en El Palmar, amiga de Carlos Alcaraz desde la infancia y que debutó a los 16 años con el Levante en Primera División. Silvia es heredera de la España campeona del mundo en 2023, un equipo liderado por Alexia Putellas, Jenni Hermoso o Aitana Bonmatí que provocó una rebelión contra Luis Rubiales, en ese momento presidente de la Federación Española de Fútbol, bajo el lema #SeAcabó. «Gracias a ellas puedo disfrutar del fútbol y vivir de esto. Hay una palabra que me gusta mucho y es rebeldía. Romper barreras, que se hable de fútbol femenino y que el país nos apoye», explicó.
El director de EL MUNDO, Joaquín Manso, durante su charla con el seleccionador nacional de fútbol, Luis de la Fuente.ELENA IRIBAS
A sus 21 años, sus palabras se cruzaron con las de Carlos Soria, que justo el jueves cumplió 87 años, recibiendo la felicitación y el cántico de todo el público. El alpinista reflexionó sobre los sentimientos que ha ido teniendo en las cumbres de los 14 ochomiles que ha subido en su vida, el último el pasado mes de septiembre, cuando se convirtió en la persona de mayor edad en alcanzar la cima de una montaña de esa altitud. «Es una barbaridad que no volveré a hacer», reconoció, y lanzó un mensaje hacia las nuevas generaciones que es transversal al deporte y a la vida. «Hay que llegar poco a poco a tus objetivos, a la cima, pero luego mantenerse no es fácil. Yo soy un bicho muy raro. Hay que tener sentido común y adaptarse a las circunstancias, sin rendirse nunca, pero sin olvidar que lo importante no es llegar a la cumbre, sino llegar a casa».
Soria, que empezó a escalar a los 15 años en una España «muy diferente a la que es ahora», cree que los jóvenes tienen un momento «maravilloso» para vivir a pesar de las dificultades. «Yo me crié en una España de miseria y avanzamos hasta una España que está mucho mejor. Yo dejé el colegio a los 11 años y el deporte me ha permitido conocer mucho mundo, países y gentes, algo que yo no me esperaba. A los jóvenes les digo que hay una edad para cometer errores y para hacer tonterías, pero que nunca lo hagan sin darse cuenta de ello. Y también me gustaría decirle a los padres que hay que soltar la mano, dejar que los jóvenes hagan su vida y que la disfruten. Hay que ayudarles y no estorbarles. El tiempo no vuelve y hay que aprovecharlo».
"Hay que dejar que los jóvenes hagan su vida y que la disfruten. Hay que ayudarles y no estorbarles"
En un momento en el que la sociedad vive de la inmediatez, de los vídeos cortos, los mil viajes antes de los 30 años o de las entradas agotadas para todos los conciertos, el fútbol también sufre esa agonía. «Yo cuando gané el Mundial sub'20 ya estaba pensando en el siguiente objetivo, a veces no te paras a pensar y necesitas gente que te ayude también. Hay que disfrutar de cada momento», argumenta Lloris, que a la vez que juega en la liga y en la Champions también estudia un Grado Superior de Educación Infantil: «El fútbol está bien, claro, pero hay que tener siempre una segunda opción, eso es algo en lo que mi familia siempre me ha insistido».
Luis de la Fuente, por su parte, recalcó la importancia del trabajo y de que «nadie te regale nada». «La vida te pone a prueba y hay que saber adaptarse a los tiempos. La palabra suerte sólo la utilizan los mediocres que quieren desprestigiar a aquellos que tienen éxito», reflexionó el seleccionador nacional.
Dice el dicho que "cuando se cierra una puerta, otra se abre". Lo que pasa es que mientras que la frase significa el consuelo que se espera tras un infortunio o una oportunidad perdida, en el Atlético hace referencia a la continuidad de sus dos grandes estrellas. En la misma noche, la parroquia rojiblanca asintió atónita a cómo Antoine Griezmann confirmaba que se quedaría en el club, al menos hasta final de temporada, mientras que escuchó a Julián Álvarez, autor de un doblete frente al Tottenham, plantar la duda sobre su futuro el curso que viene.
"Yo qué se. No sé, puede ser que sí, que no, nunca se sabe. Yo estoy muy feliz acá como te dije. Me hacían una pregunta que después sale por todos los lados. Yo estoy feliz, pienso en el día a día, trabajo para mejorar y nunca dije nada, ni hablé mal del club". No hay más enigmas en una declaración porque no le dio tiempo al argentino a soltarlos en la zona mixta del Metropolitano tras la victoria del Atlético en Champions.
Para empezar por el final, tiene sentido que no hable mal de un club que, desde que llegó, sólo le ha dado cariño, y especialmente su entrenador, cuando le mantuvo en el once pese a que su rendimiento no era merecedor de ello. "Pasó la temporada pasada con Griezmann que lo ponía, lo ponía, lo ponía y no podía responder. Bueno, son decisiones que uno tiene que tomar y yo las asumo y creo en este tipo de futbolistas porque son muy buenos, tanto Griezmann como Julián, hoy", lanzó Simeone en el momento más bajo del delantero.
No cabe duda de que el jugador sigue trabajando, presionando y esforzándose en los entrenamientos, no sólo porque así lo han deslizado siempre desde el club, sino porque el técnico y su "el trabajo termina pagando", supone que sin esfuerzo no hay mérito. Y es cierto que en cualquier entrenamiento, calentamiento u otro acto del equipo, al argentino se le suele ver sonriente y muy compenetrado en el vestuario. Además, ha recuperado el gol, que parecía haberle abandonado y, con los dos ante el Tottenham, suma 16, a los que suma siete asistencias.
Entonces, ¿por qué dejar esa duda en la noche en la que tu amigo y leyenda del club dice que se queda a cumplir un sueño? En el Atlético de Madrid creen que no existe ningún tipo de intención de salir el año que viene por parte del futbolista e inciden en las veces que ha repetido lo feliz que está. Apuntan a "rumores interesados" que filtran candidatos a "unas" elecciones, en clara referencia a los comicios a la presidencia del FC Barcelona, donde ha salido el nombre del argentino. "Cada uno puede decir lo que quiera. Julián Álvarez es jugador del Atlético de Madrid", respondió con contundencia el presidente del club, Enrique Cerezo, a las intenciones blaugranas.
Interés de Inglaterra
No obstante, hay rumores de que varios clubes británicos también han mostrado interés por contar con los servicios del argentino. Inglaterra es un destino que Julián conoce bien después de estar dos temporadas en el Manchester City de Guardiola quien en alguna ocasión ha deslizado que quizás se equivocó al dejar salir a La Araña. Aunque lo único claro es que el jugador tiene contrato hasta junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.
Quedan dos objetivos muy vivos en el Atlético este curso, y el club no quiere que la atención se desvíe de ellos. Lo que es seguro es que este curso Griezmann y Julián seguirán de rojiblanco. El que viene ya...