Toni Kroos ha sido el hombre del día en Leipzig, en la previa de la ida de los octavos de final de la Champions. Una previa algo accidentada. El autobús del Real Madrid tuvo un pequeño choque con un coche durante el trayecto que hacía desde el aeropuerto de Érfurt a Leipzig. Un incidente sin consecuencias personales en el que sólo se tuvo que lamentar la rotura de un retrovisor en el vehículo de un ciudadano de la zona, que se despistó al ver a la expedición madridista, según Bild, y chocó levemente contra el autobús. Ambos vehículos siguieron su marcha sin detenerse.
“En la autopista A4, entre Eichelborn y Nohra, un Toyota blanco sufrió un golpe con el autobús del equipo madridista. El conductor del coche pasó por alto el autobús mientras cambiaba de carril y se rompió el retrovisor exterior. El Toyota Avensis sufrió daños por valor de unos 3.000 euros. El alcance de los daños sufridos por el autobús del Real aún no está claro. Después de una breve parada, afortunadamente todos los implicados continuaron sin sufrir ningún accidente”, explicó el diario germano.
En cuanto al centrocampista alemán, que no había hablado en rueda de prensa en toda la temporada, decidió dar un paso adelante en su tierra mientras la selección alemana espera su vuelta para la Eurocopa (se retiró en julio de 2021) y la afición del Madrid se mantiene en vilo por su renovación. A sus 34 años, termina contrato en junio y ha admitido que no tiene decidido lo que va a hacer. “Siempre os digo la verdad, y la verdad es que no lo sé. Estoy pensando y todavía no he decidido nada”, confesó en sala de prensa.
“Depende de muchas cosas, depende de cómo me encuentro, depende de mis planes personales… Siempre he dicho que quiero acabar mi carrera en un nivel altísimo, hace un año teníamos la misma discusión… Disfruto el momento y va tan bien que me deja un poco más de tiempo, quiero tomar la decisión correcta”, añadió.
Preguntado sobre la selección alemana, reconoció que “hay una posibilidad y a ver qué sale al final, igual que con la renovación, de momento no lo sé”. “Me sorprende más mi cabeza que mi cuerpo, porque empecé muy joven a este nivel profesional en el Bayern y pensaba que iba a aguantar 15 años. Todavía me sorprende más mi cabeza que mi cuerpo, porque con mi cuerpo tengo pocos problemas, es más la cabeza, pero ahora está bien”, terminaba, riendo.
Finalmente, respondió sobre los abucheos que recibió del público saudí durante la Supercopa de España: “Para mí (los pitos) han sido la confirmación de que he hecho lo correcto”.
Pocos quedaron contentos anoche en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid se llevó la alegría de la victoria, de tres puntos que le acercan a uno de un Barcelona que hoy recibe al Getafe, pero terminó sufriendo y mucho. Los blanco arrancaron el duelo de forma imparable y se fueron a vestuarios 2-0. Rodrygo, nada más salir de nuevo al césped, marcó el tercero. Parecía sentenciado. Pero empezaron los "despistes", así lo admitió Ancelotti. Y la bronca, mucha bronca, con el colegiado del encuentro, Alejandro Muñiz Ruiz, como protagonista.
Todo empezó como los goles, muy pronto. El Madrid, que venía de recibir ante el Espanyol tres tarjetas amarillas por protestas de sus estrellas (Vinicius, Bellingham y Mbappé), se encontró con la primera tarjeta en el minuto 4. Fede Valverde protestó una falta levantando su brazo en señal de enfado y Muñiz Ruiz no dudó en sancionarle. Primeros abucheos del estadio, que ya venía caliente del duelo del sábado.
El ambiente fue elevando el tono mientras el Alavés acumulaba faltas (6 en la primera parte, 3 el Madrid) y llevó a su punto más alto de los primeros 45 minutos con la amarilla a Vinicius. El brasileño sufrió una dura entrada de Mouriño que Muñiz Ruiz no señaló, a lo que el delantero respondió arengando a la grada y repitió "balón, sí, balón...", mientras caminaba hacia la portería rival. Otra tarjeta por protestar.
En el tramo final llegaría la gran polémica para un enfado general en ambos banquillos. Primero con una patada de Endrick a Mouriño que el colegiado no vio pero sí el VAR. El brasileño impactó con su rodilla en las partes íntimas del defensa, el VAR avisó al colegiado y éste y le sacó amarilla. "Lo de Endrick es roja, tendríamos que haber jugado los últimos 10 minutos con uno más. Es roja clara y nada más. No voy a hablar más del tema", admitió García Plaza ante los medios.
El técnico del Alavés también reconoció que el colegiado había sacado "alguna amarilla de más" al Madrid, "pero otra cosa es la acción de Endrick, eso es roja", insistió.
Después llegó el cambio de Vinicius por Fran García, justo cuando el Alavés más apretaba la meta de Courtois (3-2 en el marcador). El brasileño se fue del campo riéndose y recriminándole al cuarto árbitro los seis minutos de añadido.
En el tiempo extra, por si fuera poco, Muñiz Ruiz sacó una amarilla a Luka Modric, capitán del Madrid en ese momento, por dirigirse a él. Algo que en el conjunto blanco no entienden. "Habría que preguntarle a él", aseguró Ancelotti en la sala de prensa.
El italiano fue directo hacia el colegiado cuando pitó el final del duelo y conversó con él durante unos segundos. "Le he dicho que me parecían exageradas las amarillas que ha sacado por las protestas, nada más. Ahora yo tengo que hacer lo mío para evitarlo, y nada más", contó ante la prensa.
Ancelotti fue sutil a la hora de responder a las preguntas sobre el arbitraje. No quiso meterse en mayores problemas: "Tenemos que acostumbrarnos a la nueva norma (la de que solo habla el capitán) y nada más. Tenemos que dejar la protesta y punto. Justas o injustas hay que adaptarse a las nuevas reglas". Y añadió después: "Tenemos que evaluar el tema de las amarillas por las protestas y lo haremos entre nosotros. Pero le ha sacado una amarilla al capitán, Modric, que sí puede hablar", repitió.
Las tres amarillas por protestar ante el Alavés hacen que el acumulado total del Madrid este curso sea de 16, nueve de ellas por gestos o palabras en relación a los colegiados de los encuentros. Vinicius, por ejemplo, suma ya tres tarjetas, por lo que está a dos de la suspensión, teniendo el clásico contra el Barcelona en apenas un mes.
"Creo que están siendo muy severos. Creo que lo que hace Fede en el minuto tres que no justifica la tarjeta. El otro día lo de Kylian es muy suave. Nosotros entendemos que los árbitros quieren cortar un poco los aspavientos, pero creo que hay que tener un punto medio. Todos en el campo estamos con muchas revoluciones y hay que entender al jugador y bajar un poco eso", declaró Lucas Vázquez en la zona mixta, donde recordó que "ha penalizado más la protesta que la patada". "Teníamos dos tarjetas sin haber hecho ni una falta y ellos con 10 faltas no tenían ni una sola tarjeta. Creo que es para mirarlo", finalizó.
De repente, un balón cae desde una pequeña jaula suspendida en lo alto del pabellón. Suena una bocina gigante, ocho tubos lanzan humo desde ambos fondos del campo y dos futbolistas, cual gladiadores que luchan por su vida en el Coliseo romano, corren desesperados hacia la pelota, que cae sobre el círculo central. Comienza el partido, un uno contra uno al que cada pocos segundos se van sumando más jugadores hasta quedar seis contra seis. Comienza una de las finales de la Kings League, la competición de fútbol amateur que nació en la cabeza de Gerard Piqué y que ahora ha conquistado varios países de Europa, de América y de Asia, ha convencido a leyendas del fútbol, reúne detrás de los móviles y en la grada a millones de niños y adolescentes y parece dispuesta a convivir con el fútbol profesional a base de show, tarjetas de suerte en forma de penaltis sorpresa, dados gigantes que aumentan el valor de los goles o cambian el formato del partido y un sinfín de mezclas entre algo real y un videojuego.
"Desde el primer momento nosotros no queríamos competir con el fútbol tradicional", explica a EL MUNDO Gerard Piqué por los pasillos del Inalpi Arena de Turín, sede, en una misma tarde, de las finales de la Kings League de Francia, Italia y España. "El fútbol es el deporte más grande del mundo, siempre va a ser el deporte rey", asegura.
Después del éxito de la edición de España, retransmitida por internet y con la presencia de exfutbolistas y youtubers como presidentes de los equipos, entre ellos Iker Casillas o Ibai Llanos, en los últimos meses el formato se ha trasladado a Italia, Brasil, Francia o Alemania, y en el 'Mundial de Clubes de la Kings League', que se está disputando estos días en París, también hay equipos de Japón, Arabia Saudí, Congo, Marruecos y Estados Unidos, debutando como presidentes, entre otros, Lamine Yamal y el boxeador e influencer Jake Paul.
La nueva estrella del fútbol español es un ejemplo perfecto para analizar la relación entre el balón profesional y la Kings League. Yamal despunta ya en el Barça, pero una de sus primeras acciones comerciales ha sido sumarse como presidente de uno de los clubes de la competición de Piqué. Su edad, 17 años, le pone a la par de la mayoría de aficionados de la Kings League, con todo lo que implica a nivel publicitario.
El mensaje sigue siendo claro: "Nosotros siempre nos hemos presentado como un producto complementario al fútbol y creo que nos podemos ayudar mutuamente porque tenemos una audiencia muy joven", admite Piqué. Y tan joven. Según datos ofrecidos por la propia competición, el 80% de los seguidores de la Kings League tiene menos de 34 años, y en directo, tanto en Italia como en el Cupra Arena de Barcelona donde se han hecho las distintas ediciones de España y en los campos de fútbol a los que se ha llevado la liga para sus finales (Camp Nou o La Rosaleda) la imagen es la misma: la mayoría son niños y niñas entre 10 y 18 años, muchos de ellos con una camiseta de algún equipo de la Kings League y el nombre y la camiseta de futbolistas que hasta hace no mucho jugaban en divisiones inferiores de sus países.
En el Inalpi Arena de Turín aquello parecía un concierto de alguna estrella del pop adolescente: hormonas, muchas fotos y varias marcas que pretenden conectar con el público juvenil. El césped, negro por votación del aficionado, recibió a Claudio Marchisio, CEO de la competición en Italia por presión, así lo admitió medio en broma y medio en serio, de sus hijos adolescentes. "Para ellos es más divertido que el fútbol, menos aburrido, menos largo... Pasa algo en cada minuto. El fútbol no debe convertirse en la Kings League, pero necesita algunos cambios y podría copiar algunas cosas de este formato", asegura a este periódico a pie de campo.
Las finales comienzan con el pabellón lleno y con los presidentes, youtubers la mayoría y auténticas estrellas de esto, emitiendo en directo para sus canales oficiales. Pinchan la señal del encuentro y en un recuadro muestran su reacción en vivo al partido. Ahí aparece DJMariio, presidente de Ultimate Móstoles y uno de los rostros más conocidos del sector en España. En la grada, las miradas dejan de ir al campo y van hacia ellos: le piden selfies, hacen corrillos a su alrededor y pasan de largo de otras leyendas del fútbol como Zanetti o Bonucci, ex de la Juventus, presidente de la Kings League en Italia y uno más en un pabellón turinés.
La noche fue triunfal para el youtuber español, cuyo equipo terminó levantando el trofeo de campeón. En su plantilla, caras conocidas del fútbol español como Ferran Corominas (Espanyol) o Alberto de la Bella (Real Sociedad). Enfrente, el Troncos FC, propiedad del youtuber 'Perxita' que tiene en su equipo a Carles Planas (ex canterano del Barça) o Joan Verdú (Espanyol). "Es diferente al fútbol, pero igual de emocionante. Para mí ha sido un descubrimiento porque no esperaba disfrutar tanto. Había perdido la ilusión, por eso había dejado el fútbol, y esto me ha hecho divertirme y conectar de nuevo con el Alberto de la infancia", reconoce De la Bella a EL MUNDO.
"A los jóvenes también les gusta ver fútbol gracias a la Kings League, estoy seguro. Y ahí están los acuerdos que hemos hecho con clubes y ligas, porque al final entienden que formar parte de alguna forma del ecosistema de la Kings League les puede ayudar a acoger gente muy joven que se una también a sus proyectos", añade Piqué.
La Serie A italiana se acercó a la Kings League nada más crearse y en la edición de España siguen esperando pasos concretos de LaLiga. Hace un par de años, Javier Tebas tildó la competición de "circo", pero hace poco salió en uno de sus vídeos promocionales. El encaje parece necesario para un fútbol que no se puede permitir alejarse del aficionado más joven.
El ecosistema de la Kings League, incluyendo a los presidentes de los equipos, acumula 2.900 millones de seguidores en total, una cifra que el fútbol tradicional no puede infravalorar, suma 33 millones de visualizaciones por jornada entre las seis ligas en activo y en el Mundial de selecciones disputado en enero registró cifras récord: seis millones de espectadores simultáneos en la final entre Brasil y Colombia y 40.000 asistentes en el Juventus Stadium de Turín.
"Simo, yo no me muevo más de aquí", suplica un padre italiano a su hijo, eufórico porque por la primera fila está pasando uno de los youtubers más importantes de Italia. A unos metros, sentados tranquilamente, Marchisio charla con Bonucci sin público alrededor. Las estrellas son otros.