El sueco, tras unos últimos años marcados por numerosas lesiones, se ha despedido de su etapa como futbolista en un emotivo homenaje celebrado en San Siro
Ibrahimovic durante su despedida en San SiroGabriel BouysAFP
Zlatan Ibrahimovic ha anunciado su retirada como futbolista en un emotivo homenaje celebrado en San Siro:”Tengo muchos recuerdos y emociones dentro de este estadio”, indicó el jugador. “La primera vez que llegué aquí me dieron felicidad, la segunda me dieron amor” , reconoció el mítico delantero visiblemente emocionado.
El sueco, de esta forma, pone fin a su etapa como futbolista, en la que ha defendido los colores del Malmo, Ajax, Juventus, Inter, FC Barcelona, AC Milan, Paris Saint-Germain, Manchester United y Los Angeles Galaxy, en los que ha metido un total de 511 goles y ha ganado más de 20 títulos.
El contrato de Ibrahimovic con el Milan finalizaba a final del temporada y el club rossoneri había anunciado una ceremonia especial en la que se esperaba la despedida de Zlatan del club. Sin embargo, el delantero, como ha hecho durante toda su carrera, decidió sorprender una vez más y anunciar su retirada de forma inesperada: “Ni siquiera mi familia lo sabía, porque quería que cuando lo anunciara todos lo escucharan al mismo tiempo”, explicó en rueda de prensa.
Tras la noticia, sus compañeros montaron una guardia de honor mientras caminaba para salir del campo en el que ha metido 93 goles en 163 partidos. Porque el Milan es el club de la vida de Ibra, donde regresó como un héroe para ayudar en la reconquista del ‘Scudetto’.
Se despide uno de los personajes más icónicos de la historia del fútbol, el hombre que nunca se entendió con el “Filósofo” Guardiola y que se autoasignó la etiqueta de divinidad. “Godbye” rezaba la pancarta de los aficionados rossoneros, que no podía contener las lágrimas al despedir a su “Dios”.
El ciclista Sergio Garrote ha logrado este miércoles la medalla de oro en contrarreloj de la clase H2 ('handike' o bicicleta que se impulsa con las manos) durante los Juegos Paralímpicos de París 2024, con lo que revalidó el título obtenido en Tokio 2020 y volvió a consagrarse como mejor contrarrelojista de su categoría.
La carrera, que se ha disputado bajo un cielo encapotado y temperaturas suaves, ha constado de una vuelta a un circuito urbano de 14,2 kilómetros con salida y llegada en Clichy-sous-Bois, localidad situada a unos 20 kilómetros al este de la Villa Paralímpica en París. Durante el recorrido, los ciclistas subieron un repecho del 4,5% en el kilómetro 6,4 y otro del 4,7% a 850 metros de la meta.
Garrote ya había marcado el mejor tiempo de los 10 participantes en el kilómetro 5,8, con 11"26 de ventaja sobre el francés Florian Jouanny y 17"33 respecto del italiano Luca Mazzone, sus dos principales rivales desde hace muchos años.
Poco después afrontó la primera cota del recorrido y amplió su ventaja en la línea de meta hasta parar el crono en 24'33"71. La medalla de plata fue para Mazzone (a 45"12) y la de bronce, para Jouanny (a 45"58).
"MUY DULCE"
Tras ganar la carrera, Garrote ha indicado que la sensación era "increíble". "Es magnífico, el premio al trabajo, al sacrificio y al esfuerzo. Llevo desde el mes de abril concentrado con mi familia, con mi mujer y con mi perrita. He entrenado días bajo un sol infernal, bajo nieve, bajo lluvia, en altura, a nivel del mar y lo hemos tocado todo para llegar aquí y poder revalidar el título de campeón paralímpico", ha comentado.
Ha subrayado que no esperaba aventajar tanto a sus principales adversarios. "Las dos subidas del circuito son duras. Esto ya lo había visto en mayo y sabía a lo que me enfrentaba. Hay un lema que, junto a mis entrenadores, venimos diciendo: hay que entrenar por encima de lo que vas a competir y siempre con el máximo sufrimiento para que cuando llegue este momento, todo sea más dulce. Y la verdad es que es muy dulce. Es un momento increíble, estoy muy feliz", ha recalcado.
Garrote ha comentado que en la meta vio a aficionados españoles que le animaban con las palabras 'Vamos, Garrote'. "He oído ese grito de guerra que me dijo a mí mismo cuando se te acaban las fuerzas y tienes que tirar únicamente de ti mismo, 'Vamos, Garrote', sin más. Es el ánimo cuando se te va todo ya y lo más fácil sería decir 'no puedo'. 'Vamos, Garrote' te anima continuamente a ti mismo cuando no tienes a nadie que te lo esté diciendo", explica.
'REY MIDAS'
De esta forma, Garrote ha debutado en París colgándose la tercera medalla paralímpica de su palmarés, ya que en Tokio recibió la de oro en la contrarreloj y la de plata en la prueba en línea.
Además, se ha convertido en el 'rey Midas' de la contrarreloj de la clase H2, puesto que, tras el oro paralímpico en Tokio, se proclamó campeón del mundo en Baie-Comeau (Canadá) en 2021 y en Glasgow (Reino Unido) en 2023.
Sergio Garrote sufrió un accidente laboral mientras trabajaba en una obra, el cual le causó una lesión medular. Con estudios de Medicina y Criminología, el ciclista barcelonés ha conseguido grandes resultados. A los seis meses de debutar, ya ganó una Copa de España y una semana después de proclamó campeón de Europa.
En 2016 ganó la contrarreloj, la ruta y los relevos por equipos en el Campeonato de España. En 2018 se alzó con el oro en la ruta en carretera del Mundial celebrado en Canadá. En 2019 se convirtió en el número uno de la clasificación mundial de ciclistas.
En 2020 consiguió 15 oros entre campeonatos mundiales, europeos y nacionales, y poco antes de los Juegos Paralímpicos de Tokio se hizo con tres platas en el Mundial de Cascais. En total, colecciona cuatro medallas paralímpicas y 15 en mundiales, entre otros éxitos en 'handbike'.
Seis victorias seguidas después de la derrota del Metropolitano hablan a la perfección de cómo el molde de Alonso comieza a cuajar en el césped del Bernabéu. Ante el Valencia y otra vez con Mbappé como estrella anotando un doblete, acompañado de los golazos de Bellingham y Carreras, el conjunto blanco sumó el décimo triunfo en Liga en 11 encuentros, el 13º si contamos los tres de Champions. Unos datos que asustan camino de Anfield y que zanjan el ruido de la polémica con Vinicius. [Narración y estadísticas (4-0)]
Xabi Alonso anunció el viernes que no habría «ninguna represalia» hacia el brasileño por su reacción al cambio del clásico y lo cumplió. El delantero fue titular, recibió el cariño de la grada, como su entrenador, fue parte del triunfo de su equipo ante el Valencia y terminó sustituido en el minuto 79 justo a la vez que Mbappé. Decisión inteligente de Alonso y choque de manos entre ambos en el área técnica. «Asunto zanjado», como advirtió en la previa, y a mirar hacia otro lado hasta que el foco mediático apriete de nuevo.
Sobre el césped, el Madrid de Xabi clavó una tabla más en la vía que quiere construir para que su tren llegue a estaciones más lejanas que el curso pasado. Fue intenso en la presión, vertical hacia la portería rival y fino en la definición. Todo, claro, ante un Valencia inerte, hundido anímica y futbolísticamente, incapaz de respirar con balón y distraído en las acciones defensivas. Un cúmulo de situaciones que dejaron el corto 3-0 del descanso. Pudo ser peor.
A la espalda de los mediocentros
Con Güler y Bellingham sueltos por delante de Tchouaméni, Mbappé moviéndose con libertad y Mastantuono y Vinicius muy abiertos en las bandas, el Madrid se impuso con lógica en los espacios, aprovechó la debilidad valenciana en la espalda de los mediocentros y llegó con facilidad al área de Agirrezabala.
En los primeros 15 minutos, Mbappé, Bellingham y Vinicius probaron al portero y el Valencia apenas pasó del medio del campo, aguantando el empate hasta que una mano de Tárrega en un córner, revisada por Busquets Ferrer en la pantalla del VAR, permitió a Mbappé abrir el marcador desde el punto de penalti. El galo, que había fallado ante el Barça, repitió el lado del clásico pero definió abajo, superando la estirada del guardameta.
El tanto hundió todavía más el duelo hacia las redes de los de Corberán y el Madrid disfrutó. Movió rápido la pelota, se asoció, intercambió posiciones y estuvo muy intenso en la defensa tras pérdida. En el 30, uno de esos movimientos lo aprovechó Güler para situarse sin marca en la frontal del área. Lo vio Bellingham al hueco, el turco tuvo pausa, vio a Mbappé en el área y le puso un balón medido para que el francés rematara cómodo el 2-0.
Bellingham, ante Santamaría, el sábado en el Bernabéu.EFE
Al Valencia le temblaban las piernas fruto de una delicada situación en la tabla, con nueve puntos en diez encuentros. Los pases no eran finos y llegaban tarde a muchos duelos. Como Thierry, que hizo penalti sobre Carreras en el 41. Un penalti de falta de concentración y de olvido del contexto. A pesar del error del lateral, Vinicius, obsequiado por Mbappé con el lanzamiento, envió el balón al cuerpo de Agirrezabala.
Se mantuvo el 2-0, pero sólo por un minuto, porque Bellingham se sumó a la fiesta con un disparo potente desde la frontal que sorprendió al portero y se coló por el lateral interno de la red. El inglés, en el tercer encuentro consecutivo marcando, mostró de nuevo que parece haber recuperado la chispa.
El gol, más allá del tópico, fue psicológico para todos. Alonso retiró del campo a Tchouaméni, con amarilla, y a Güler, con molestias en un tobillo, y dio entrada a Ceballos y Camavinga. El cambio llamaba a un fútbol de más control y así fue. Los blancos durmieron el duelo y las sustituciones del Valencia tampoco abrieron demasiado el partido. Al revés. El cuadro de Corberán firmó los tres de desventaja y quiso resguardarse para intentar algún contragolpe imposible que, claro, no sucedió.
Primer gol de un español
El partido se aceleró cuando quiso Vinicius, que protagonizó los mejores momentos de la segunda parte hasta que Xabi decidió enviarle al banquillo en el 79. Antes, había corrido por banda para asistir a Mbappé y a Bellingham, pero se encontraron con el portero.
A partir de los cambios de los dos delanteros, el Madrid y la noche vivieron en los pies de Rodrygo y Endrick, haciendo el joven brasileño su debut esta temporada entre rumores de una posible cesión en enero. Provocó una amarilla, fue intenso en los duelos y vio desde el área el golazo de Carreras por la escuadra desde el pico izquierdo del rectángulo. El primer gol de un español en el Madrid este año, que consolidó las sensaciones de un partido roto.
El Madrid aterrizará en Anfield con seis triunfos seguidos y con la moral en el cielo, consciente de que llega a una plaza que el curso pasado cimentó su techo definitivo en Europa. Eran otros tiempos. Otro entrenador y otro Madrid.