El equipo africano se enfrenta este miércoles al conjunto de Vilda con su tercera portera como titular tras la lesión de Nali y la expulsión de Musonda
Las jugadoras de Zambia en el posado previo al partido contra Japón del pasado sábado.John CowplandAP
La selección de Zambia no arrancó con buen pie el Mundial. Japón le marcó cinco goles en su primer partido, pero el conjunto africano espera dar un vuelco a esta situación, este miércoles, frente a España. Es un equipo bastante desconocido ya que participa por primera vez en este torneo. La plaza la consiguieron tras quedar semifinalistas en la Copa Africana de Naciones Femenina.
Zambia lleva varios años destacando a nivel internacional. Ha participado en varias ocasiones en la competición continental y ha disputado los Juegos Olímpicos de Tokio. Actualmente, ocupa el puesto 81 en el ranking FIFA y es una de las 45 selecciones africanas federadas, una cifra razonable teniendo en cuenta que el continente lo conforman 54 países.
720 equipos en todo el país
En Zambia, concretamente, el fútbol femenino es todo un éxito. Así lo afirma Andrew Kamanga, presidente de la Federación de Fútbol del país. “Contamos con 72 equipos por provincia, y hay diez provincias, lo que da un total de 720 equipos”. El dirigente también reconoce que “gracias a los fondos de la FIFA hemos podido proporcionar a cada uno de ellos camisetas, balones y una subvención”.
En cuanto a los aficionados, Kamanga reconoce que “si le preguntas a cualquier zambiano medio, te dirá que primero es de la selección femenina y luego de la masculina, porque las mujeres han cosechado más éxitos”.
Del equipo, una de las jugadoras estrella era Grace Chanda, que ha disputado su primera temporada en la liga española con el Madrid CCF. Sin embargo, a pesar de ser muy importante, no está presente en la cita mundialista por una lesión que sufrió justo antes de que su selección debutara. A pesar de su ausencia, los principales peligros del equipo, que tendrá que sortear España, son Susan Banda y Kundananji, que son sus futbolistas más desequilibrantes. Además, de cara al partido, cabe destacar que en la portería estará Sakala, la tercera guardameta. Se ha visto obligada a entrar en escena tras la lesión de Nali y la expulsión de Musonda en el partido frente a Japón.
Un equipo rodeado de polémica
Futbolísticamente tal vez no sean las principales protagonistas en este Mundial, pero la polémica no ha dejado de acompañarlas, antes incluso de que comenzara el torneo. La primera bomba estalló cuando al seleccionador, Bruce Mwape, se le acusó de conducta sexual inapropiada.
El tema salió a la luz después de que una de las componentes del equipo, que quiso mantener su anonimato, hablara con el diario británico The Guardian. En sus declaraciones, la jugadora reconoció que “si Mwape quiere acostarse con alguien, tienes que decir que sí”. Además, reveló que “es normal que el entrenador se acueste con las jugadoras de nuestro equipo”. Otra fuente fue más allá y reveló que las futbolistas “habían sido amenazadas con duros castigos si se atrevían a decir algo sobre lo que pasó”.
Pero las polémicas no se quedan sólo ahí. Diez días antes de que comenzase el Mundial se ponía el foco en la jugadora Barbra Banda, sobre la que existen dudas sobre su género. Tras disputar un amistoso frente Alemania, el diario germano Bild ponía en duda que la futbolista fuera una mujer. Una cuestión que no es la primera vez que se vincula a Banda, ya que se quedó fuera de la última edición de la Copa de África porque en sus análisis superaba los niveles habituales de testosterona. Aun así, la capitana de la selección de Zambia ha podido disputar este Mundial. De hecho, la jugadora aseguró en la previa frente a España que su selección todavía mantiene las opciones de clasificarse para octavos de final a pesar del resultado frente a Japón.
La carrera de Maradona se alteró tras el Mundial Italia 1990. Le asfixiaba la pasión callejera de los tifosi napolitanos. Le acaparaba la mafia como amigo-trofeo al que despeñaba por la peor vía. Sufría una acusación de paternidad. Y, peor, pagaba las consecuencias de un error grave: ante la semifinal Italia-Argentina, en Nápoles, reclamó a la ciudad que le apoyaran a él, recordándoles que el resto de Italia les despreciaba. Todo acabó cuando en la jornada 25 dio positivo por cocaína, cosa que a nadie extrañó pues esnifaba continuamente, y le cayó una suspensión de año y medio. Adiós Nápoles, adiós Italia.
Instalado en Buenos Aires, la policía entró en su casa, le encontró en posesión de cocaína, fue detenido, liberado bajo una fianza de 20.000 pesos y obligado por la jueza a someterse a un proceso desintoxicación. Paralelamente, la justicia italiana le condenó en ausencia a 14 meses de prisión. El D10S se había convertido en carne de páginas de sucesos.
Cumplidos los 15 meses de suspensión, se dispuso a volver al fútbol con idea de jugar el Mundial Estados Unidos 1994. Su ficha aún pertenecía al Nápoles, que reclamaba su incorporación, pero él no quiso ni oír hablar de eso. Surgieron dos posibilidades, el Olympique de Marsella y el Sevilla, que tenía como entrenador a Carlos Bilardo, el que fuera seleccionador de la Argentina campeona del mundo con Maradona en México 1986. Le gustó esta opción y Blatter, presidente de la FIFA, presionó al Nápoles para que aceptara un traspaso razonable, pensando que una regeneración de este jugador daría buena imagen al fútbol y mejores beneficios en el Mundial. El Sevilla pagó 5,7 millones de dólares ayudado por Mediaset, de Silvio Berlusconi, a cambio de televisar amistosos que el Sevilla se comprometió a jugar. Regresó rodeado de expectación, el 28 de septiembre de 1992, ante el Bayern de Múnich.
Las cosas no fueron mal en principio. Se entrenó decentemente y puso lo mejor de sí en cada partido. Un control aquí, un pase allá, una ruleta, un caño, algún que otro golito... Mejoraba paulatinamente. Los compañeros le adoraban. Pero de esa mejoría derivó el desastre, pues el 18 de febrero le convocó Argentina para dos partidos a jugar en una semana, en plena temporada: el del Centenario de la AFA, ante Brasil, y la Copa Artemio Franchi, entre las selecciones campeonas de América y Europa, Argentina y Dinamarca. El Sevilla pretendió impedirle ir, se rebeló, fue, a su regreso, sancionado y, rota la relación con el club, se entregó por despecho al desenfreno más absoluto.
El Sevilla le puso un detective, al que destrozó con sus horarios, idas y venidas. Descuidado de los entrenamientos, se convirtió en un peso muerto. Bilardo le sustituyó antes del fin de un partido ante el Burgos y fue el acabose. Le insultó al salir y ahí finiquitó la aventura sevillana tras 29 partidos, seis goles y nueve asistencias. El Sevilla terminó séptimo.
El 10 de Argentina, en el partido contra Nigeria.AFP
Y, claro, dejó de contar para la selección, que sin él ganó la Copa América. Tampoco jugó la liguilla de clasificación para Estados Unidos 1994, que Argentina disputó a Colombia, Uruguay y Perú. El campeón iría directo al Mundial, el segundo tendría la oportunidad de una repesca contra el campeón del grupo oceánico. Argentina y Colombia llegaron empatadas a puntos a la última jornada, el 5 septiembre de 1993, cuando debían enfrentarse en el Monumental del River Plate. Por supuesto, Argentina era favorita, pero se iba a encontrar con el resultado más catastrófico de su historia: 0-5. La afición se indignó, y en el segundo tiempo empezó a escucharse: «¡Maradooo...! ¡Maradooo...!», reclamando el regreso del astro, presente en la tribuna.
Julio Grondona, presidente de la AFA, y Coco Basile, seleccionador, asumieron que estaban obligados a contar de nuevo con él. Una eliminación en la repesca ante Australia sin Maradona hubiera provocado que les arrastraran por las calles. Las fechas eran 31 de octubre en Sidney y 17 de noviembre en el Monumental. Pero D10S estaba inactivo y eso se resolvió gracias a Torneos y Competencias, televisión que le buscó un equipo fuera de Buenos Aires a fin de aumentar audiencias en el interior. El elegido resultó ser el Newell's Old Boys y su primer entrenamiento, el 13 de septiembre, fue una conmoción en la ciudad, Rosario: cerraron comercios y escuelas. Se presentó con buen aspecto, casi fino. Hacía semanas que trabajaba en el gimnasio New Age del barrio de Belgrano con un fisioculturista llamado Daniel Cerrini, que a la larga sería su condena.
Debutó el 7 de octubre en un amistoso ante el Emelec de Ecuador y en el abarrotado estadio estuvo Lionel Messi junto a su padre. Sólo tenía seis años, y apenas recuerda otra cosa que el tumulto. Permanecería en Newell's 145 días, hasta febrero del 94. Sólo jugó cinco partidos oficiales, no hizo gol y no ganó un solo partido, pero se recuerda su paso con orgullo, como ocurre en el Levante con Cruyff.
El 31 de octubre se disputó el partido de ida de la repesca en Sidney, con Maradona, por supuesto. Hizo poco, pero lo esencial: le envió a Balbo el pase del gol argentino. El partido acabó 1-1, y el de vuelta, el 17 de noviembre, 1-0 (Batistuta). Argentina se clasificó para el Mundial, que iba a ser el cuarto de Maradona. Se había convertido en su obsesión: quería que sus hijas, Dalma y Giannina, le vieran como campeón del mundo.
Convenció a su preparador físico, Signorini, que le acompañó a Nápoles y estaba cansado de su inconstancia, de volver a trabajar juntos, y éste buscó un lugar aislado en La Pampa, un rancho llamado El Marito en un lugar semidesértico, a unos 70 kilómetros de Santa Rosa. Sólo les acompañaron el padre del jugador y el representante, Marcos Franchi. Signorini vetó a Cerrini, el mago que le había hecho adelgazar antes de fichar por el Newell's. Maradona aceptó.
En El Marito iban a trabajar a fondo, con toda la naturaleza encima, a partir del primero de abril. La coca no entró allí. Tomaba calmantes para enfrentarse al síndrome de abstinencia en una lucha feroz de la que salió ganador. En un estupendo documental titulado The Fall [La caída], Signorini cuenta cómo una noche Maradona apareció en el quicio de su puerta, con los ojos fuera de las órbitas, y le dijo: «¡Vamos!». Se vistió y salieron a correr en la noche. Maradona respiraba muy agitadamente. Al cabo de un buen rato soltó un grito atronador, paró y le dijo: «¡Ya está!».
Regresó de aquella cuarentena curado y se incorporó al grupo. Hubo que cancelar una gira programada por Japón, que le negó la visa por sus antecedentes con las drogas, pero se hicieron suficientes partidos de preparación con él y llegó al Mundial en un óptimo estado físico para sus 33 años. En el Babson College de Boston, donde se hospedó el equipo, el comentario permanente era el «milagro Maradona». Fuerte, ágil, bienhumorado, sin rastro de su adicción, brillante... provocaba asombro. Sólo una cosa contrarió a Signorini: se empeñó en tener de nuevo a su lado a Daniel Cerrini, casi como cábala. Hubo que aceptar. La AFA admitió en la delegación oficial a un séquito de Maradona formado por cuatro personas: Franchi, Signorini, Cerrini y Salvatore Carmando, antiguo masajista del Nápoles.
El equipo no era sólo Maradona; estaban también Caniggia, Batistuta, Redondo, Simeone, Cáceres, Ruggeri... El primer rival fue Grecia, en Boston, el 21 de junio, y la victoria fue aplastante: 4-0. Tres del joven Batistuta y uno de Maradona, en una preciosa llegada en paredes. Corrió a la banda y lo gritó desesperado, a un palmo de la cámara, enviando a los hogares de todo el mundo un gesto salvaje de alegría y superación. A los cuatro días, nueva victoria, sobre Nigeria, 2-1. Los dos de Caniggia, uno a pase de Maradona.
Maradona, camino del control donde terminaría dando positivo.E. M.
Mientras acababa el partido, se hizo el sorteo para el control antidoping, al que asistió el segundo médico de Argentina, Roberto Peidró. Él mismo extrajo los dos números argentinos: el 2, Sergio Fabián Vázquez, y el 10, Diego Armando Maradona. Ninguna preocupación, le pasaban sus controles y la coca estaba olvidada. Tan era así que en la bocana del vestuario Peidró animó a la enfermera, Sue Carpenter, a salir al campo: «Anda, ve por él, saldrás en todos los lados». Ella fue y le tomó la mano. Maradona iba feliz saludando a sus conocidos en la grada.
A los dos días explotó la bomba: positivo. ¿Cómo era posible? Signorini y Daniel Bolotnicoff, abogado de Maradona, sospecharon de Cerrini, fueron a su habitación y le exigieron que les mostrara todo lo que le estaba dando. Resultó que un suplemento alimenticio de nombre Ripped que le venía suministrando se le había acabado y fue a comprarlo a una farmacia de Boston. Pero compró la variedad Fast, no Fuel, como el que tenía. Las cajitas eran muy parecidas: fondo negro con letras rojas uno, y el otro al revés. No pensó que hubiera diferencia. Sacaron el prospecto y vieron que el nuevo contenía efedrina. «Tomá el primer avión lo más lejos que podás», le dijeron.
El dopaje lo hizo oficial el doctor Michel D'Hooghe, de la FIFA, recitando «efedrina, seudoefedrina, norefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina». Llegó a sugerir un cóctel elaborado ad hoc. Peidró y Bolotnicoff viajaron a Los Ángeles, a la contraprueba.
Allí Peidró vio un rayo de esperanza: el frasco del contraanálisis tenía un cartelito con la palabra efedrina, lo que violaba el protocolo del doble ciego. Se hubiera podido anular el procedimiento, o al menos retrasar la sanción, pero los precedentes de Maradona no ayudaban. Joao Havelange fue inflexible: «Estamos en un país que gasta anualmente 50.000 millones en combatir las drogas, ¿y ustedes me piden que mire para otro lado?».
Maradona hizo protestas de inocencia y se derrumbó: «Me cortaron las piernas». Grondona replicó: «Se las cortó él solito», e invirtió esos días en evitar que Argentina fuese expulsada y no en salvarle. Criticó su entorno.
Argentina siguió, ya que Sergio Vázquez no dio positivo, lo que descartaba un dopaje de equipo. Pero perdió el tercer partido del grupo, con Bulgaria, y el de octavos, ante Rumanía. La caída de Maradona dejó un ánimo fúnebre en el equipo. Le suspendieron otros 15 meses, tras los cuales reapareció en Boca: «La pelota no se mancha», dijo emocionado, renovando sus protestas de inocencia. Reales, porque él no se dopó. Fue la torpeza de Cerrini. Pero la fatalidad le había atrapado. Volvió a la coca, a la vida desordenada, en dos años jugó siete partidos, perdió la familia, fracasó como entrenador y murió solo, con 60 años.
El sábado por la noche, en los pasillos del Estadio de Wembley se repitieron sin parar dos palabras: «Decimoquinta» y «decimosexta». Con dos variantes: «Quince» y «dieciséis», más fáciles de aprender y de pronunciar para aquellos futbolistas y miembros del cuerpo técnico que no dominan al 100% el español. Fuera la que fuera, la idea estaba clara. Celebrar la nueva Copa de Europa y observar en el horizonte el siguiente objetivo. Así de sencilla es la forma de ser del Real Madrid. Y para esa decimosexta hay una pieza que el Bernabéu espera desde hace seis años: Kylian Mbappé, primera piedra de la nueva reconstrucción del conjunto blanco tras la anunciada salida de Kroos.
«Me siento como si tuviera una Champions más que ayer», admitía Florentino Pérez en la zona mixta londinense. Tranquilo, relajado y algo irónico -«no quiero hacer ruido, pero creo que hemos hecho una buena temporada»-, el presidente del Real Madrid se atrevía a anunciar varias noticias: «Con Nacho haremos lo que él quiera y Luka Modric seguro que seguirá un año con nosotros».
Para saber más
Modric, Lucas, Nacho, Joselu...
Y es que estos días previos al inicio de la Eurocopa, que comenzará el viernes 14 de junio, la directiva del conjunto blanco debe hacer frente a las conversaciones para renovar o no los contratos que terminan el 30 de junio. Anunciada ya la retidada de Kroos, los futbolistas que tienen esa charla pendiente son Modric, Lucas Vázquez y Nacho. El croata y el gallego continuarán, si nada se tuerce en los últimos papeles. «Tiene pinta de que voy a seguir», dijo el lateral en los pasillos de Wembley.
El caso del capitán es diferente. Después de más de una década en el primer equipo, Nacho se ve más fuera que dentro. «Haremos lo que él quiera», aseguró Florentino después de la final. «De verdad que no quiero hablar ahora de eso. Tengo que hablar con el club y con mi familia», admitió el central, visiblemente emocionado en cada declaración. «Tengo decidido qué voy a hacer, pero no es el momento», explicó en el media day. Unos mensajes que suenan a despedida.
Los otros dos que terminan contrato son Kepa y Joselu, que finalizan su cesión y deben volver al Chelsea y al Espanyol. El portero no tiene opción de regresar al Bernabéu, consciente de que con Courtois y Lunin el club tiene la portería cubierta, pero el delantero esperará noticia desde Chamartín, donde ven con buenos ojos ejecutar la opción de compra de 1,5 millones para quedarse con él. «No sé dónde estaré la próxima temporada», declaró el atacante.
Mbappé, esta semana
Pero el plato fuerte será, obviamente, el fichaje de Kylian Mbappé, cuyo anuncio oficial se espera esta misma semana. La presentación en el Bernabéu, eso sí, quedará para después de la Eurocopa. El galo se unirá a Vinicius en un ataque letal, con Bellingham, Rodrygo, Valverde, Camavinga, Tchouaméni y Modric rotando en las cuatro posiciones restantes del ataque. «Jugar con Mbappé sería increíble», se animó Bellingham.
«Perdemos a un jugador muy importante para nosotros, pero le sustituiremos de diferente manera. Ya pensaremos cómo. Si no tenemos a Kroos, jugaremos de forma distinta», admitió Ancelotti en Wembley, con la presión de la 16º ya sobre sus hombros: «Es así. Todos esperan que ganemos la novena final de Champions seguida». Le toca a Mbappé.
En pacífica expedición, los Tercios españoles abrieron incruento fuego de metafóricos arcabuces en la pista del Omnisport de Apeldoorn (Países Bajos), a la conquista del Campeonato de Europa de Atletismo 'indoor'. Conquista relativa, dada la entidad de los rivales. Pero muy asequible a título propio si consideramos que, en el último Europeo, en 2023, en tierras-aguas del turco, en Estambul, las galeras españolas se quedaron con un flaco botín de un oro y una plata.
Casada con el rey Guillermo Alejandro, la reina consorte de (los) Países Bajos habla español. Nació en Buenos Aires y se llama Máxima Zorreguieta, de evidente estirpe vasca. Pero la reina 'plebeya' es una deportista, también máxima en categoría y popularidad, que atiende por Femke Bol.
Femke de Países Bajos, Femke de Flandes, recordando cuando en el País Bajo y el País Plano (Bélgica) brillaba el sol español y rebotaba en los cascos y las picas. Femke de Flandes, decimos, el príncipe noruego Jakob Ingebrigtsen y la damita ucraniana Yaroslava Mahuchikh son las grandes estrellas de la competición. La Europa monárquica y la Ucrania heroica.
Ingebrigtsen entró en escena en la primera de las semifinales de los 1.500. Salió a cola del grupo para evitar tropiezos. Muy tranquilo, casi desdeñoso, totalmente seguro de sí mismo. Le separan océanos de los demás. Este invierno, en su paso hacia el récord del mundo de la milla (3:45.14) hizo el de 1.500 (3:29.63). A falta de 800 metros, empezó a remontar. A falta de 300, se puso en cabeza. Ganó andando con 3:37.49. En la final de este viernes no le amenaza nadie. Y mucho menos los españoles, eliminados. Nacho Fontes por impotencia. Mohamed Attaoui, por insuficiencia y por los pelos. Imitó la táctica de Ingebrigtsen. Pero él no se puede permitir ese lujo.
Femke sí se puede permitir unos cuantos. Garantizaría el oro individual en los 400 metros en una ciudad a 44 kms. de su natal Amersfoort. Pero ha optado por compartir su suerte con parte de la nobleza local en los relevos 4x400: en los femeninos y en los mixtos. Apeldoorn no es un lugar cualquiera para ella. Sede habitual en los Campeonatos nacionales, Femke batió allí dos veces el récord del mundo. Una en 2023 con 49.26, y otra en 2024 con 49.24, antes de que, ese mismo año, realizara, en el Mundial de Glasgow, los vigentes 49.17.
Así que, en los relevos mixtos, prueba novedosa en el Campeonato, última de la jornada y primera final del Campeonato, Femke, última relevista para personalizar y resumir la victoria, cumplió todos los pronósticos. Acompañada por la condesa Saalberg, el vizconde Van Diepen y el barón Smidt, se deslizó hacia el triunfo. Con ese estilo suyo de larga zancada flotante, braceando muy poco, cogió el testigo a la par que sus principales adversarias. Se mantuvo con ellas durante la mitad de la carrera y luego aceleró sin esfuerzo, suavemente, hasta el oro.
Recién cumplidos, el 23 de febrero, los 25 años, es una mujer de rostro adolescente y voz de niña. Femke de Flandes.