Cuatro personas de una misma familia resultaron heridas, dos de ellas de gravedad, el sábado por la noche en Grenoble, en el sureste de Francia, después de que un coche se estrellara contra una multitud que celebraba la victoria del París Saint-Germain sobre el Inter de Milán en la Liga de Campeones, informó la prefectura.
“Un vehículo perdió el control, atropellando a cuatro personas, dos de las cuales resultaron heridas de gravedad”, declaró la prefectura a la AFP, añadiendo que el conductor se había entregado a la policía y estaba detenido.
El conductor de un BMW Serie 1, que circulaba con exceso de velocidad por las vías del tranvía central, según Le Dauphiné libéré , intentó dar la vuelta utilizando el freno de mano en un cruce donde se congregó un gran número de aficionados tras la final de Champios. Posteriormente, atropelló a cuatro peatones, dos hombres de 17 años y dos mujeres de 23 y 46 años, miembros de la misma familia. Todos los heridos fueron trasladados al Hopistal Universitario de Grenoble
Sucumbe Mbappé, sucumbe el Madrid. No es necesariamente el axioma de lo que sucedió en Anfield, pero dada la jerarquía del futbolista y el esfuerzo e inversión del club en el francés, la relación es evidente. Lo fácil es señalar a Mbappé por el penalti errado cuando el Madrid se aferraba a esa acción como un náufrago a un tablón en mitad de la tempestad. Un penalti, sin embargo, lo falla el mejor. Que se lo pregunten a Salah. A Mbappé hay que preguntarle por otras cosas, después de un partido errático, repleto de imprecisiones. También lo hizo Güler, el esperado Güler, pero la espera de uno y otro no tienen nada que ver, ni cuestan lo mismo. [Narración y estadísticas (2-0)]
Mbappé no es el único culpable de esta derrota ante el Liverpool (2-0) que pone al Madrid en una situación muy comprometida en la Champions, destinado a luchar por la pedrea en una primera fase nueva y extraña. El tiempo de los miuras queda lejos y es el tiempo del Madrid, pero la primera feria deja muchas sospechas, tras caer ante el Lille, el Milan, peores equipos que este Liverpool, con pleno en la Champions y líder de la Premier. Siguiente parada, Bérgamo, el Atalanta. De este modo, cualquiera lugar invoca una oración.
Las sospechas se ciernen sobre Ancelotti, por la irregularidad del equipo, y sobre Mbappé. Al primero le excusan las lesiones; al segundo, nada. Sin Vinicius, lesionado, Anfield era la arena para que buscara su lugar en el sol, después de un arranque de temporada tibio, donde apenas ha sido un crack de highlights. Hoy, la distancia entre Vini y Mbappé es un abismo, una sima. La ansiedad del francés, que lo que más cerca estuvo del gol fue de rebote, es un hecho, pero la ansiedad difícilmente es titular en el Madrid.
El 'vietcong' del liverpool
Mbappé era uno de los perfiles ofensivos escogidos por Ancelotti para un Madrid poco ofensivo. Tampoco eso es una coartada. Puede ser un contrasentido o puede ser un ejercicio de realismo, dado el parte de bajas del Madrid y la vocación de un Liverpool capaz de poner Anfield cuesta abajo cuando ataca. El día después de Klopp es el día siguiente, ahora de la mano de un desconocido de los banquillos, Arne Slot, que parece sacado de la carpeta de un head hunter. Se va el divo, se queda la idea.
Presiona y corre, corre mucho el Liverpool, algo que al Madrid le cuesta mucho aguantar con el mismo lenguaje. En Anfield tocaba el Madrid de la resistencia, el Madrid del Etihad, frente a un fuego ofensivo frenético cuando encuentra su ritmo, con futbolistas que alternan posiciones y roles, sin ofrecer referencias, como un ataque del Vietcong. La única solución era romper ese ritmo.
Lo consiguió el Madrid con un buen repliegue, aunque sin impedir las oportunidades que se sucedieron en la primera mitad. Courtois paró a quemarropa ante Darwin Núñez, Rüdiger cortó un centro de gol con el rostro inyectado y Asencio reaccionó a tiempo de sacar el balón sobre la línea después de su propio rechace. Nada más llegar al primer equipo y nada más empezar, era la jugada que puede condenar a quien llega de la cantera, siempre en debate, siempre bajo sospecha y siempre, o casi siempre, demasiado lejos del primer equipo del Madrid. Los centímetros que le podían haber señalado, en cambio, lo elevaron en su autoestima, sólido en su papel y bravo a empujones con Darwin Núñez. Aunque le costara una tarjeta, demostró cuajo en el área de Anfield. No es cualquier lugar. La maniobra de Mac Allister antes del gol lo encontró en el pulso final, pero el problema se había originado con anterioridad, en la falta de anticipación antes de que recibiera el delantero en el área.
Gakpo festeja el 2-0 junto a Van Dijk, Salah y Luis Díaz.AFP
El tanto fue la consecuencia del asedio que el Madrid no pudo impedir con el break del descanso. Fue peor. El segundo tiempo arrancó, de hecho, con la mejor intervención de Courtois, mano abajo, continuó con el gol y, de inmediato, la lesión de Camavinga, hasta entonces el mejor futbolista del Madrid, junto con Courtois.
Una serie negra que, sin embargo, dio paso a los cambios y a una ocasión aparecida de la nada gracias a uno de sus protagonistas. Lucas Vázquez saltó al campo para que Valverde, inicialmente lateral, pasara al centro del campo, junto a Ceballos. La primera vez que pisó el área, Lucas Vázquez provocó un penalti de Robertson. Mbappé dio entonces continuidad a su partido. Lo lanzó mal, como lo haría Salah, pero con mejores antecedentes. La mejora del Madrid fue insuficiente frente al gol de Gakpo. Mbappé miró al césped sin respuestas. A él lo mira el madridismo.
Vinicius Júnior apareció por la sala de prensa de Valdebebas por primera vez desde la comparecencia que realizó con la selección brasileña en marzo de 2024, cuando rompió en lágrimas al hablar del racismo que sufría en el fútbol español. Doce meses en los que al delantero del Real Madrid le ha pasado de todo: la Liga, la Champions, la polémica del Balón de Oro, alguna lesión... Y una temporada actual en la que ha tenido altibajos, pendiente ahora de la eliminatoria contra el Atlético de Madrid en Champions. "Es la primera vez que juego contra ellos en Champions y tengo muchas ganas, no podemos fallar".
"He tenido lesiones y no puedes estar al 100% en todos los partidos. Vamos a jugar más de 80 partidos esta temporada y es complicado. La afición te pide estar cada tres días, pero no siempre estamos bien de cabeza ni físicamente. Todos los jugadores tienen molestias y tienen que jugar", reflexionó, y aseguró que está en su "mejor momento".
"Mi temporada va bien. Después de la última la gente pide más de mí, es normal, pero ahora llega el momento más importante y nosotros siempre jugamos mejor ahí", insistió Vinicius.
Los 15 minutos del brasileño ante los medios dieron para mucho, incluido el tema arbitral y su ausencia, junto a la expedición del Real Madrid, en la ceremonia del Balón de Oro. "Me siento más cómodo con los árbitros europeos. Defienden más a los jugadores que dan espectáculo, castigan a los que dan patadas. No nos gusta hablar de los árbitros, pero nos gusta que piten bien", declaró.
El delantero reconoció su nerviosismo en algunos momentos de los partidos, también relacionado con la actuación de los colegiados. "Me pone nervioso cuando los árbitros no sacan tarjeta a los demás y cuando yo protesto por primera vez me la sacan. Estás caliente y haces cosas que no debes hacer, pero estoy mejorando para estar más tranquilo. La gente se olvida que solo tengo 24 años y tengo que aprender mucho", aseguró.
El foco pasó entonces a la gala del Balón de Oro y Vinicius contó que fue el club el que le dijo de no ir a París. "El club me pidió quedarme en Madrid y yo hago lo que el club me manda", dijo, y rechazó sentirse "engañado" por el premio. "La gente vota lo que cree. Yo tengo mi pensamiento y creo que tendré muchas oportunidades de ganar premios y títulos con este club. He ganado dos Copas de Europa y quiero ganar más", dijo.
Sobre la mesa, la oferta de Arabia Saudí y las negociaciones para su renovación con el Madrid. Si las palabras del brasileño son ciertas, el acuerdo con el conjunto blanco está cerca. "Tengo contrato hasta 2027 y ojalá podamos renovar cuanto antes. Soy feliz, cumplo mi sueño de jugar con los mejores, tengo el mejor entrenador, el mejor presidente, la gente me ama, no podría estar en un sitio mejor que aquí", comentó, y recordó que ante el Atlético "no podemos fallar".
Unos segundos después, Carlo Ancelotti confirmó que están a la espera de ver cómo entrena Fede Valverde en la tarde de hoy y que si el uruguayo no puede jugar ante el Atlético, el lateral derecho será Lucas Vázquez. Parece que el charrúa podrá forzar su físico para el encuentro y que Asencio hará pareja con Rüdiger en el centro de la zaga. "Los jugadores que descansaron en Sevilla, como Asencio y Camavinga, pueden tener la oportunidad", dijo.
"Será una eliminatoria igualada", declaró el italiano, que repitió que ante el Betis "falló la actitud, pero ojalá haya sido un caso aislado".