Destiny Udogie, de 20 años, sufrió un impactante accidente sin consecuencias para él en la madrugada del sábado. El club ha anunciado que le sancionará.
Udogie (dcha.), durante el duelo entre el Udinese y el Monza.EFE
El jugador del Udinese Destiny Udogie protagonizó un impactante accidente de tráfico en la madrugada del jueves cuando arrolló con su Mercedes las mesas que se encontraban en la terra del White Bar, ubicado en la via Tiberio Deciani, en el centro de la ciudad.
El lateral izquierdo, de 20 años, ha provocado daños por varios miles de euros en el local, según informa el Corriere della Sera. “Parece que ha estallado una bomba”, aseguró el dueño del local al referirse a la magnitud del impacto. Los carabinieri se hicieron cargo de las investigaciones y sometieron al jugador a un control de alcoholemia, del que se desconocen los resultados.
Así quedó la terraza tras el accidente de Udogie.Sky Sports
Udogie es titular en el Udinese y en la selección italiana sub’21, pero su evolución ha hecho que Roberto Mancini le tenga en la agenda para la absoluta. Esta temporada ha disputado 25 partidos, en los que ha marcado tres goles y ha dado tres asistencias
Su gran proyección hizo que los grandes equipos italianos se interesaran por él el verano pasado, pero finalmente fue el Tottenham el que se hizo con su fichaje y le dejó cedido esta temporada en el Udinese.
El Udinese informó de que sancionará al jugador: “Respecto al accidente de tráfico que involucró a Destiny Udogie conduciendo su coche, el Udinese Calcio informa de que el jugador no ha sufrido ninguna lesión y se ha entrenado regularmente con el equipo. Además, Udogie, tal y como establece el reglamento interno, será sancionado en la medida prevista en el mismo”.
La vida, muchas veces, tiene giros que no se le pasarían por la cabeza ni al mejor de los guionistas. El pasado 14 de julio, Lamine Yamal culminaba una más que notable Eurocopa, en la que fue uno de los jugadores más determinantes del equipo que entrena Luis de la Fuente, con el triunfo de España ante Inglaterra que le valía a la Roja su cuarto máximo trofeo continental. Un mes después, el drama se cernió sobre su juventud de la peor manera posib
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De diamante a cristal. El Barça transita entre dos personalidades en esta Champions que le van a obligar a jugarse la clasificación en el top 8 en el último partido ante el Copenhague. Es capaz de golpear en ataque con el talento de Fermín o Dani Olmo, pero lo hizo obligado por la fragilidad defensiva que explotó el Slavia. [Narración y estadísticas (2-4)]
Al Barça se le entrecortó la respiración, y no por los cinco bajo cero, demasiado pronto. No había hecho mas que arrancar el duelo en Praga cuando el gigantón Chory a punto estuvo de aprovechar un mal despeje de Gerard Martín, central junto a Eric para proteger a Cubarsí. De ese primer susto pudo sacarlo Fermín, al que asistió Raphinha para que cazara un disparo a bote pronto que no pudo ajustar entre los tres palos.
Le costaba al equipo de Hansi Flick sacudirse la presión de un rival pegajoso, que no dejaba respirar con marcas individuales, pero al que no temían porque en las seis jornadas de competición solo había sido capaz de marcar dos goles, y fue en el primer partido. Valoraron mal los azulgranas lo que es capaz de hacer un equipo desahuciado.
Sin solidez atrás
No pasaron más de diez minutos cuando lo entendieron. Saque de esquina que prolonga el capitán Holes en el primer palo para que, en el barullo del despeje en el segundo, Kusej aparezca antes que De Jong para llevar el balón al fondo de la red. Otra vez al Barça le tocaba remar. No ha habido ni un solo partido en esta Champions en que Joan Garcia no haya recibido un gol. Y a estos siete se suman los tres últimos de la campaña pasada. La solidez del primer proyecto de Flick, ese que comandaba como general napoléonico Iñigo Martínez, se ha esfumado por completo.
Con Lamine Yamal cumpliendo sanción, fue Fermín quien se cargó el equipo a la espalda. Su movilidad en el ataque hacía más difícil tener la sombra de un checo pegada a su espalda y, aunque antes de la media hora Eric armó un disparo desde la frontal que obligó al guardameta Stanek a estirarse para mandar la pelota por encima del larguero, fue el onubense quien logró el empate. Al enmascarado Eric le volvieron a dejar salir de la defensa, asociarse en el borde del área con Raphinha que, de tacón, se la dejó a De Jong para que desde el punto de penalti viera aparecer por la derecha a Fermín. Su latigazo lo ajustó al palo corto de un Stanek petrificado.
Al empate le siguió otro arreón antes de que el Slavia despertara y, de nuevo, fue Fermín quien lo abanderó. Esta vez lo habilitó Pedri en la medialuna para marcar el segundo y correr a abrazarse con Flick, como si fuera el hombre que mejor entiende todo lo que el alemán quiere de su equipo. La remontada se había consumado y, en la misma jugada en la que el bigoleador apretaba los puños enguantados pidiendo coraje, llegó de nuevo el empate. Otra vez de saque de esquina. Otra vez al primer palo, pero en esta ocasión, aunque buscó el remate Chaloupek, fue Lewandowski quien la tocó despistando a Joan Garcia. Otra vez el contador se ponía a cero para un Barça vulnerable.
Lewandowski anota el 2-4, el miércoles en Praga.AP
No iniciaron los azulgranas la segunda mitad con mejor fortuna. Primero porque el VAR anuló una triple ocasión: tiro de Fermín que rechaza Stanek, el rechazo se lo manda al cuerpo Lewandowski y caza De Jong, pero la línea cazó al polaco adelantado por un hombro. Probó de lejos Raphinha y se atrevió también Provod. Con el partido abierto, llegó en el minuto 60 la peor noticia para el Barça: Pedri se tiró al suelo por una lesión muscular que le obligó a dejar el partido. El golpe de agua más helada aún que la noche de Praga lo alivió su sustituto. El calentamiento de Dani Olmo nada más saltar al campo fue aprovechar un mal despeje de los centrales del Slavia de un centro de Koundé. Se acomodó la pelota en la frontal y la clavó en la escuadra.
Esta ventaja ya sí que la supo manejar el Barça y hasta Lewandowski pudo quitarse el peso que arrastraba con su primer gol en Champions. No fue muy plástico, pero qué más da. Un centro tenso de Rashford que le pegó en el vientre pero, elástico, alzó la pierna para rebañarlo a gol. Sacó el colmillo el equipo de Flick, porque la diferencia de goles puede ser determinante para no perder opción de quedar entre los ocho primeros, pero el Slavia se aguantó.