Felipe Silveira asegura que al acceder al estadio del Espanyol un guardia de seguridad privado se sacó un plátano del bolsillo y le espetó esa frase racista.
Vinicius se arrodilla en un gesto contra el racismo antes del partido amistoso entre Brasil y Guinea.Joan MonfortAP
El partido amistoso contra el racismo entre Brasil y Guinea disputado en el Stage Front Stadium del Espanyol vivió en sus prolegómenos un nuevo episodio racista. De acuerdo con un portal del grupo brasileño O Globo, Felipe Silveira, amigo y asesor de Vinicius, fue abordado por un miembro del equipo de seguridad que, tras sacar un plátano de su mochila, le espetó “manos arriba, esta es mi pistola para ti”.
Tanto el propio Silveira como sus acompañantes se enfrentaron con ese miembro del equipo de seguridad del recinto y contactaron rápidamente con las fuerzas del orden para denunciar el acto, mientras trataban de sacar a su presunto autor del estadio de Cornellà.
Algo que, en última instancia, habría sido impedido por los miembros del equipo de Vinicius. En cuanto finalice el partido, su intención es presentar una denuncia formal ante la policía por estos hechos y reclamar que se analicen también las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad.
Uniforme negro
Tras recalcar su profunda repulsa a cualquier acto relacionado con el racismo y señalar que el club se ha limitado a ceder el recinto, fuentes del RCD Espanyol apuntaron que, tras contactar con la organización, les comunicaron que desde la empresa de seguridad negaban tener constancia alguna de los hechos denunciados.
Durante este amistoso, la pentacampeona mundial ha lucido un uniforme completamente negro por primera vez en su historia. Un gesto simbólico encuadrado en la campaña de la Confederación Brasileña (CBF) para condenar la discriminación racial en el deporte. Tras los insultos recibidos por Vinicius el pasado 21 de mayo en Mestalla, la CBF continúa muy concienciada con este caso, que incluso mereció la censura del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Resulta curioso que hace justo 42 años llegara al fútbol español uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. El 4 de junio de 1982 se hizo oficial el fichaje de Diego Armando Maradona al FC Barcelona. El club pagó 1.200 millones (7 millones de euros) para hacerse con los servicios del argentino que ya apuntaba a leyenda.
Cien periodistas presenciaron cómo un emocionado Maradona manifestó: "Me incorporo con mucha alegría y para dar los máximos títulos posibles en el FC Barcelona, el mejor club del mundo". El Pelusa demostró alegría, pero a título individual no pudo rendir al nivel de la estrella en la que luego se convertiría. Las lesiones y sus salidas nocturnas fueron los principales factores que restaron protagonismo al jugador.
Maradona, como este lunes Mbappé, fueron fichajes que revolucionaron el panorama futbolístico en España. Uno está en la historia de este deporte y otro, si mantiene su evolución, probablemente lo estará. Pero son otros muchos los que han llegado a los dos transatlánticos de LaLiga y han generado diversas dinastías e impacto tanto a nivel nacional como europeo.
Maradona, con el Barcelona.
Históricamente debemos mencionar dos duplas que han competido de manera casi coetánea en los dos grandes clubes españoles. Hay que remitirse primero a la década de los 50, donde dos jugadores llamaron la atención de Real Madrid y Barcelona y ambos terminaron en el club opuesto al que inicialmente se supuso. Hablamos de Ladislao Kubala y Alfredo Di Stéfano. "Uno y otro representaron un antes y un después en el fútbol español", mencionaba José Ignacio Corcuera, historiador y miembro del Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE).
El húngaro jugó en el Camp Nou tras negociar primero con el club blanco. El segundo lo hizo solo en el Madrid pese a que la Federación Española decretó que el jugador alternara su participación en los dos clubes tras una negociación bilateral de ambos con Millonarios y River Plate.
Kubala consiguió con el Barça cuatro ligas y cinco Copas de España, mientras que el argentino firmó cinco Copas de Europa, una menos que Gento, una Copa Intercontinental, ocho Ligas y una Copa de España y entró en el debate de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Las hazañas europeas de aquel Madrid resuenan ahora que las ha igualado y hasta superado el Madrid en el que aterriza Mbappé.
Di Stéfano, como futbolista del Real Madrid.
Un equipo que comenzó su década prodigiosa con la llegada de Cristiano Ronaldo. Fueron 96 millones de euros los que trasladaron al portugués de Manchester a Madrid en junio de 2009. No fue la servilleta de Rexach para sellar a Messi, pero el luso generó un impacto similar al del argentino en España y ambos se fueron alternando Balones de Oro y títulos para sus clubes. "El gran problema de Cristiano es que le tocó con Messi, uno de los futbolistas más completos de la historia. Si nace 10 años antes o después hubiera sido Balón de Oro de manera continuada", expresa Corcuera.
Legendaria fue aquella serie de Clásicos entre ambos en los que hubo más que palabras entre jugadores de ambos equipos liderados entonces por Pep Guardiola en el bando culé y José Mourinho en el bando madridista.
Cristiano, tras ganar su quinta Champions.Reuters
No se vivía esa tensión entre ambos clubes desde el traspaso histórico de Luis Figo al Real Madrid tras el pago de su cláusula de rescisión de 10.000 millones de pesetas (60 millones de euros). "El caso de Figo supone otro punto de inflexión en la locura de los pagos en el fútbol", apunta el historiador.
Al fichaje de Figo, el más caro en la historia del fútbol y primero de los galácticos de Florentino, le sigue el de Zidane un año después y por un montante aún mayor, 73 millones de euros. "Ambos fueron futbolistas para apuntalar la presidencia", opina José Ignacio Corcuera.
Expectativas
Otro fichaje récord, 60 millones de euros de la época, fue el de Johan Cruyff por el Barcelona en 1973. El holandés llega al conjunto culé para regocijo de su presidente actual quien era gran fan de su etapa en los Países Bajos. "Era un enfermo de Johan. Le había visto jugar con el Ajax en las finales de la Copa de Europa y contra el Madrid y me había 'frikizado'. Era increíble", contó en una entrevista Joan Laporta.
Pero Cruyff no termina de explotar en el Barça porque, a juicio de Corcuera, "llega con menos hambre". No es fácil cumplir las expectativas cuando eres uno de los fichajes que deben cambiar no sólo la historia de tu equipo, también la del propio fútbol. Ese reto mayúsculo es al que se enfrentará Mbappé cuando se una a la disciplina del club más laureado de la historia.
Nadie puede con el corazón de España. En otros equipos siempre hubo y siempre habrá jugadores más altos y fuertes, pero el carácter... ¡ay! el carácter. Nadie tiene más carácter. En la segunda parte de la prórroga ante Egipto, con 28 a 28 en el marcador y menos de 30 segundos de juego, Alex Dujshebaev puso el alma, derribó la defensa rival, forzó el siete metros y Aleix Gómez no falló como siempre. España, otra vez en semifinales de unos Juegos Olímpicos (29-28), la quinta en los últimos 30 años. Las cuatro anteriores acabaron en bronce, esta vez se sueña con más.
Con Alemania o Francia en semifinales parece imposible, pero también parecía imposible estar ahí. Porque durante muchos, muchos minutos ante Egipto, España estuvo eliminado, pero el carácter... ¡ay! el carácter. "Ha sido muy difícil, tuvimos muchísimos problemas en ataque, nos ha costado encontrar el camino, pero hemos peleado como siempre. Al final, tenemos a un tío que nunca falla, Aleix. Todos sabíamos que no iba a fallar, siempre tiene un acierto del 100%, es increíble", elogiaba Dujshebaev, uno de los responsables de la remontada, otra remontada. "¡Buuuuuh!", se llevaba el mayor de los Dujshebaev a su salida de un estadio Pierre Mauroy de Lille que siempre apoyó a Egipto y que le afeó que chocara contra su defensa.
¿Qué iba a hacer si no? Desde la marcha de Raúl Entrerríos y Joan Cañellas, España ya no tiene centrales puros, no es el equipo creativo que fue y en ataque a veces se atora. La primera parte, siempre buscando al pivote, fue un desastre. Egipto disfrutaba con el increíble Mohamed Aly en la portería y los hermanos Elderaa castigando con sus lanzamientos y la selección no sabía cómo marcar. El primer gol llegó a los ocho minutos, de Gómez desde los siete metros; el segundo a los 10 minutos. Al descanso (8-12) había dos opciones: o irse a la Villa y empaquetar la ropa para volver a casa o pelear.
Y pelearon, pelearon. Con mil variaciones en defensa para frenar a los Elderaa y la aspiración de Gonzalo Pérez de Vargas (38% de acierto), Egipto empezó a sufrir y España se entregó a sus laterales. A falta de combinaciones, el propio Dujshebaev, Ian Tarrafeta y Agustín Casado hicieron la guerra por su cuenta y funcionó. En los últimos 15 minutos de partido (16-20, min.46) la desventaja empezó a reducirse (18-20, min.50), a reducirse (21-22, min.53) y a reducirse hasta el empate en el tiempo reglamento gracias a una veloz Tarrafeta (24-24).