Malas noticias para los aficionados de Aprilia. El campeón del mundo de MotoGP, el español Jorge Martín ha sido trasladado al hospital Aurelius de Nilai de Malasia, después de sufrir dos caídas, la segunda en la curva dos, durante la primera jornada de entrenamientos de la Asociación Internacional de Equipos, informa Efe.
Martín sufrió una primera caída en la curva uno que no le impidió continuar con la jornada, en la que poco después sufrió una segunda caída en la curva dos, en la que se produjo daños en el pie izquierdo y la mano derecha, por lo que tras pasar por la clínica del circuito se optó por trasladarlo al hospital Aurelius de Nilai para una revisión médica completa.
Jorge Martin ganó su primer título mundial de MotoGP en 2024 pilotando una Ducati del equipo Pramac y se unió a Aprilia al final de la temporada. El primer Gran Premio de la temporada 2025 está previsto para el 2 de marzo en Tailandia.
En los test, el francés Fabio Quartararo (Yamaha YZR M 1) fue el más rápido del primer día de entrenamientos.
El ocho veces campeón del mundo español Marc Márquez completó 54 vueltas en el circuito de Sepang con su nueva Ducati Desmosedici GP25 y en las últimas de ellas ascendió hasta la segunda posición a escasamente 51 milésimas de segundo de Quartararo, mejor tiempo del día con 1:57.555.
En la primera hora de la jornada el liderato recayó en manos del portugués Miguel Oliveira y su nueva Yamaha YZR M1 del equipo satélite Prima Pramac, que rodó en 1:58.917, secundado por el debutante español Fermín Aldeguer (Ducati Desmosedici GP24) y los también españoles Alex Rins (Yamaha YZR M 1) y Marc Márquez (Ducati Desmosedici GP25) a poco más de dos décimas de segundo (1:59.244).
Ese registro de Oliveira distaba mucho de estar entre las mejores referencias de la categoría, pues en los entrenamientos oficiales del último gran premio disputado en Malasia el mejor tiempo fue para el italiano Francesco ‘Pecco’ Bagnaia, quien rodó en 1:56.337.
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Son casi 40 años desde que un presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) no abandona libremente el cargo. Los tres que ha habido en este periodo fueron inhabilitados por el Tribunal Administrativo del Deporte. Rafael Louzán (Ribadumia, 1967) quiere dar "estabilidad y tranquilidad" al organismo y "dejar atrás épocas convulsas", aunque pese sobre él una condena por prevaricación que está siendo revisada por el Tribunal Supremo, que resolverá en febrero. Este viernes presentó "no un programa, sino un contrato con el fútbol español" para liderar una candidatura de "unión" que ocupe la presidencia de la RFEF.
Con usted, ¿va a recuperar la Federación la imagen de limpieza que no tiene desde hace casi 40 años?
Sin duda. No puede ser de otra manera, porque las etapas anteriores han venido marcadas por lo que han venido y creo firmemente que ese es el camino.
Villar, Rubiales y Rocha, ¿no cree que la gente espera un candidato sin mácula?
Espero poder serlo en febrero, tengo mucha fe. Estamos hablando de un procedimiento de hace 13 años, que es un tema de interpretación en el ámbito administrativo. Me avalan los técnicos de la de la Diputación y de alguna manera esta es una causa, además, que nunca debió ir por esta vía. Y como tengo fe en lo que hemos hecho y en lo que podemos hacer, creo que es el momento de una nueva etapa.
En el recurso que rechazó, la Audiencia Nacional exigió a Rocha una mayor diligencia. ¿Cumple usted con eso que pide el Tribunal?
Vivimos en un Estado que tiene un ordenamiento jurídico muy claro y aquí no hay ninguna condena firme sobre nadie. Por lo tanto, soy libre absolutamente para ejercer cualquier tipo de derecho. Soy una persona capaz porque conozco esto, tengo experiencia y creo que nadie ha dudado de mi capacidad durante este tiempo. Esta cuestión es lo único que utilizan mis rivales contra mí. Es un tema puntual que tiene fecha. Por lo tanto, ahora tengo que hablar de lo que queremos hacer y por qué me dan esa confianza. Entienden lo que yo les transmito, que es confianza y seguridad en relación a este proceso.
¿Cree que Rocha merecía presentarse a estas elecciones?
Sin duda, porque la causa no tiene base ni justificación. No la cautelar, sino la propia inhabilitación.
Si Gomar es rubialismo, ¿no lo es también Rocha?
No, porque Rocha tiene unos principios básicos de actuación que una vez que vio cómo se había actuado emprendió un camino distinto. Rocha apoyó en un momento puntual a Luis Rubiales y yo no y, sin embargo, Pedro vio en mí a la persona que podía liderar esto. Me gusta mucho su forma de proceder como persona, sobre todo por su extraordinaria calidad humana.
¿Cómo es su relación con Gomar?
Es una relación de compañero de federación territorial.
¿Cuál fue su reacción cuando se presentó tras decir que no lo haría? ¿Le decepcionó?
No sé si decepción, porque de alguna manera las personas actúan como son. Él es así, hace una cosa y después la contraria. Creo que eso no es bueno. No transmite seguridad y confianza.
¿Teme que, como ocurrió con Rubiales y Larrea, pueda ganar el candidato con menos avales?
No, no lo creo, son momentos diferentes y personas diferentes. Y yo algo de experiencia electoral tengo. Me he currado muchísimas elecciones. Por ejemplo, he liderado una candidatura en una provincia donde son 66 municipios y ganamos en todos. Nos lo hemos trabajado.
El candidato a la RFEF posa en el hotel Eurostars.SERGIO GONZÁLEZ VALERO
¿Por qué se presenta a la Federación?
Había un candidato que no puede presentarse. Es una pena, pero es él mismo quien me traslada que debo ser quien lidere esta nueva etapa, hablando con los presidentes territoriales y siguiendo la línea de lo que hemos hecho con LaLiga de Fútbol, LaLiga F...
Pero usted, ¿por qué quiere?
No quiero presentarme hasta que una vez que él me lo traslada, me lo pienso. Eso fue hace un mes y pico o dos. Entonces me digo: creo que tengo conocimiento de la Federación. Conocimiento a fondo durante ocho años, aunque no haya tenido labor ejecutiva alguna estos últimos meses. Por lo tanto, me siento capacitado para ello. Hemos logrado conciliar, hemos logrado unir al fútbol, algo que era necesario.
¿Qué piensa del sistema de elecciones de la Federación?
Se ha podido cambiar y no lo han hecho. Ahora tengo que estar en todos sitios explicando por qué esto es así. Yo creo que merece una reflexión, pero no está en mis manos el poder modificarlo. A quien corresponda, que recoja un poco el sentir de la opinión pública.
Si es presidente, ¿propondrá a hacerlo?
Dentro de ese diálogo que hay que emprender con el CSD veremos qué pasa, porque hay que recordar que no afecta sólo al fútbol, sino también a todas las federaciones deportivas y estas no ponen muchos reparos.
"Lo primero es el talante"
El presidente del CSD dice que su candidatura genera incertidumbre, ¿influye el tema político, al haber pertenecido usted al PP?
Parece, no sé, pero ya he dicho que esto no va de partidos políticos, sino de fútbol y de gestión. Aunque recientemente ha dicho que ahora no es momento de hablar y que quiere mantener la neutralidad.
Quien no es neutral es Javier Tebas, que le ha mostrado su apoyo.
Es porque cree en mi capacidad de gestión para la Federación. Le tengo que decir que me he encontrado con unos ejecutivos del fútbol profesional de un nivel extraordinario y creo que podremos aprender mucho de ellos y de los dirigentes que están al frente de los clubes españoles.
¿Qué quiere hacer diferente en la RFEF?
Yo creo que lo primero es el talante, que debe ser otro totalmente diferente. Porque estos últimos años fueron algo que no desearía que nadie tuviera que vivir. También la capacidad de gestión y la toma de decisiones, que hay que tomar muchas en poco tiempo. Y luego es importante tener gente no sólo para resolver el día a día, sino para pensar. Competiciones, lesiones deportivas... necesitamos gente para pensar. Porque es momento de hacer cambios, de digitalizar, de abordar la visualización de todo el fútbol y de un montón de cuestiones. Ideas que queremos programar y realizar en poco tiempo.
¿Hará una limpieza si es elegido?
No, no es mi forma de actuar. Soy capaz de consensuar, de conciliar y creo en las personas.
Dice que reactivará las opciones de Vigo y Valencia para el Mundial. Entiendo que la inestabilidad nos ha perjudicado mucho, pese a la concesión del Mundial.
Sin duda, porque era un momento clave en el que se estaba hablando del número de sedes, pero aún estamos a tiempo.
Ha dicho que no se quiere perpetuar porque las ideas caducan. ¿Tiene pensado en una propuesta concreta sobre limitación de mandatos?
No, pero creo que lo ideal sería un máximo en torno a tres mandatos. Es suficiente para estar en una institución como esta porque se necesita oxigenación. Hay que trabajar para que sea así, pero dependerá de lo que quieran los asambleístas, que son quienes tienen la última palabra.
Si es elegido y el Supremo no estima su recurso, ¿se enfadarían los asambleístas que han confiado en usted y terminaremos con Sergio Merchán como presidente?
No somos la misma persona, pero es el mismo proyecto el que queremos para la Federación. Por lo tanto, hay absoluta tranquilidad en ese sentido y reitero la firme convicción de que no hará falta.
Y, de repente, un silencio. La pista central de Wimbledon, totalmente vacía. El público seguía de pie frente a sus asientos, pero sobre la hierba ya no quedaba nadie, ni un tenista. Minutos antes se estaba viendo un partido extraordinario, quizá el mejor en lo que va de Grand Slam, y se acabó sin más, con el vacío como desenlace. Grigor Dimitrov pasó de dominar al número uno del mundo, Jannik Sinner, de ganarle los dos primeros sets, de desplegar un tenis vintage precioso, a romperse nuevamente y verse obligado a abandonar. A mediados del tercer set, con 6-3, 7-5 y 2-2 a su favor, sintió un pinchazo en el pectoral derecho después de un saque y ya no hubo manera de que pudiera volver a mover el brazo.
El médico y el fisioterapeuta del torneo le atendieron durante unos segundos, pero viendo la gravedad de la lesión no quedó más remedio que invitarle a abandonar. Después de tener que retirarse de las últimas ediciones del US Open, el Open de Australia y Roland Garros, Dimitrov completó de forma consecutiva el Grand Slam más triste de la historia.
«No sé qué decir. Grigor es un tenista increíble, todos lo hemos visto hoy, y es un buen amigo. La verdad es que merecía ganar y estar en la siguiente ronda. No considero esto una victoria, ha tenido muy mala suerte. En los últimos Grand Slam ha sufrido mucho por las lesiones. Lo que ha pasado es muy triste, demos un aplauso a él y a su equipo», comentó el italiano que primero acompañó a Dimitrov a los vestuarios -le tuvo que llevar el raquetero- y después reapareció con el papelón de tener que hablar ante los espectadores. Su cara era un poema: transitaba entre la pena por la desgracia de su adversario y la confusión por todo lo que había pasado en las dos horas previas.
continuas variaciones
Porque hacía mucho tiempo que no se veía a Sinner tan superado, ni tan siquiera experimentó esa sensación en la final del último Roland Garros. Antes de romperse, el búlgaro de 34 años le había sometido con su saque liftado, con su resto de revés a una mano y con su variedad de golpes. En vez del pum, pum, pum al que Sinner está habituado, Dimitrov le propuso un intercambio con continuas variaciones, de alturas, de lados, de efectos, que acabó confundiéndole.
Punto a punto, la derrota del actual número uno parecía irremediable, más con lo ocurrido en el segundo set. Después de una caída y un consecuente golpe en el codo por el que también tuvieron que atenderle, Sinner fue capaz de de conseguir su primer break, de celebrar por primera vez -con más vehemencia de la normal-, de venirse arriba, pero acto seguido Dimitrov volvió a romperle el servicio. Todo parecía a favor del bulgaro, inspirado, tranquilo, imparable. Todo menos su propio físico.
Sinner acompaña a Dimitrov tras la retirada del búlgaro.AP
Su lesión fue más cruel que las anteriores por el lugar, por el rival que tenía sometido y por la sonrisa que lucía. En la previa de su encuentro ante Sinner, Dimitrov explicó que llevaba unas semanas sin dolores y que estaba volviendo a disfrutar del tenis. Como tantos otros tenistas había alquilado una casa en los alrededores de Wimbledon y se había instalado allí con su familia, haciendo barbacoas con sus hijos, dando paseos por el parque. «Ni tan siquiera almuerzo en el club, simplemente bajo un rato a jugar a tenis y vuelvo con los míos. Estoy disfrutando mucho de este torneo», comentaba en la previa quien destacaba la «ausencia de miedo» en los ojos de Sinner o Alcaraz.
Tercero del ranking mundial en 2017, semifinalista aquí en 2014, el anteriormente llamado Baby Federer reflexionaba sobre la final de Roland Garros entre ambos y sobre cómo enfocaban su juego. «Estuve viendo el partido y, desde mi perspectiva, era interesante notar que ninguno de los dos había perdido nunca. Se podía ver, se podía palpar. Carlos y Jannik todavía no conocen la parte mala del tenis y por eso jugaron así la final, sin miedo. No lo digo como algo negativo. Sólo digo que con la edad se descubren otras cosas y hay que aprender a manejarlas», aseguraba Dimitrov horas antes de volver a brillar como antaño, de dominar a Sinner y de estrellarse de nuevo contra «la parte mala del tenis».