Un empresario sevillano, José María Tavallo, que regenta una firma de croquetas caseras, ha anunciado que regalará a la defensa sevillana Olga Carmona su peso en croquetas, como homenaje por el gol que anotó ante Inglaterra y que supuso que España ganase por primera vez un Campeonato del Mundo de fútbol.
Tavallo explicó a EFE que tomó la decisión cuando terminó el encuentro, con la idea “de homenajear no solo a una deportista de su nivel, sino de hacerlo extensible a todas las mujeres que practican deporte y consiguen hitos como este”, a la vez que lanzó un mensaje de ánimo a la defensa por el fallecimiento de su padre.
Carmona fue una de las jugadores clave en la victoria de España en el Mundial. En semifinales marcó a Suecia el definitivo 2-1 con el que España accedió a la final, en la que también marcó el único tanto que dio el triunfo al equipo dirigido por Jorge Vilda.
Por ello, “sin saber cuánto pesa, pero lo que haga falta se hace por ella”, preparará en su sede de Castilleja de la Cuesta las croquetas equivalentes al peso de la jugadora –51 kg, según el Real Madrid-, que le entregará “en el mismo momento en que ella pueda, porque sabemos que estos días van a ser para ella una mezcla de felicidad y duelo, y eso hay que respetarlo”.
La UEFA ha resuelto este viernes imponer una multa a tres jugadores del Real Madrid, entre ellos Kylian Mbappé, por "comportamiento indecente" en el Metropolitano en la vuelta de octavos de final de Champions ante el Atlético de Madrid.
El máximo organismo del fútbol europeo ha condenado al delantero francés a pagar 30.000 euros y le sanciona con un partido de suspensión cuyo cumplimiento está supeditado a la reincidencia. Es decir, si Mbappé vuelve a comportarse así en el próximo año, lo cumplirá. Pero si no vuelve a hacerlo, no lo cumplirá.
Los castigos no acaban aquí. Para Antonio Rüdiger la multa es de 40.000 euros e, igualmente, ese partido de suspensión supeditado a la reincidencia. Por su parte, a Dani Ceballos le han sancionado con 20.000 euros. La UEFA no infligió ninguna sanción al delantero brasileño Vinicius Junior, después de la apertura la semana pasada de una investigación contra los cuatro jugadores.
Artículo 11 y conducta "decente"
La UEFA no detalla los hechos sancionados, pero menciona la violación del artículo 11 de su código disciplinario -que exige una "conducta decente"- el pasado 12 de marzo, cuando el Real Madrid eliminó al Atlético en los penaltis.
Tras lograr el pase, los jugadores investigados tuvieron actitudes y gestos hacia el público local que la UEFA puso bajo investigación. Después de unos días, el Comité de Disciplina del organizador de la Champions ha decidido dejarlo todo en una multa económica salvo que Mbappé o Rüdiger reincidan en este tipo de comportamientos.
Es un mal que lleva afectando al Atlético de Madrid desde hace varias temporadas. Cada año se escuchan rachas de hasta 20 duelos ganados en el Metropolitano, pero cuando toca competir fuera, la cosa cambia. "Los resultados no han sido positivos como habríamos querido. Hicimos muchas cosas buenas en los partidos fuera de casa, digo yo que para estar donde hemos estado estos 14 años habremos ganado fuera de casa...", ha dejado caer Diego Simeone en la rueda de prensa previa al encuentro de Champions ante el PSV.
El argentino es consciente que, en ocasiones, los partidos se deciden por detalles, como ocurrió en Getafe, su última victoria a domicilio. "Contra el Getafe tuvimos ocasiones y no las metimos y llegamos al minuto 80 apretados... Los equipos fuera de casa sufren", ha declarado el técnico y ha apuntado a la "contundencia" como clave.
Nahuel Molina, que habló justo antes de su entrenador, explicó que los partidos en casa son más sencillos por el apoyo del público. "Al final es así, un fin de semana de local, otro de visitante... Es evidente que con nuestra gente nos sentimos muy cómodos, muy bien... Pero este club te obliga a ganar ya sea de local como de visitante", apostilló el argentino.
Más allá de jugar en Madrid o fuera, Simeone ha apuntado a "jugar bien" para estar más cerca de la victoria. "Los jugadores están tan acostumbrados a jugar tan seguidos... El fútbol tiene cambios dentro del juego. Lo importante es hacer las cosas bien. Haciéndolas bien nadie te asegura que vayas a ganar, haciéndolas mal casi seguro que no lo vas a hacer", ha esgrimido.
Respecto al equipo, la ausencia de Cardoso y la sustitución temprana de Gallagher ante el Athletic dan muchas posibilidades a Koke como titular en Países Bajos. El argentino ha revelado que el capitán siempre "está preparado" para lo que le toque jugar sean 30, 60 o 90 minutos.
Otro que apunta al once pese a la vuelta de Le Normand es Marc Pubill. El catalán ha convencido al Cholo con su trabajo constante pese a haber contado con pocos minutos hasta este momento de la temporada. "Hemos trabajado mucho individualmente con él por la posibilidad que podía tener de jugar de central o de stopper", ha desvelado.
Venía el Atlético con una inercia bestial. De piernas, de energía y de resultados. Y con esa inercia era complicado pararlo. Ni lo intentó el Eintracht, por ser justos. La defensa alemana parecía suiza, más estilo Gruyere y, como tal, encontraron los rojiblancos los agujeros hasta permitirse una minisiesta al inicio del segundo tiempo. Giuliano despertó al equipo que terminó con cinco, pero pudieron ser muchos más. [Narración y estadísticas (5-1)]
No había terminado de entrar el público del Metropolitano cuando desde los atascos de las rotondas de la Avenida de Arcentales ya tronó el primer tanto. Fue Raspadori quien apareció por detrás de Julián para embocar casi en área pequeña el primero del partido tras un buen centro de Giuliano.
No daba tiempo ni a las presentaciones. El fútbol no paraba. Mal día para las defensas puesto que el Atlético venía enrachado del derbi y los alemanes encadenaban dos duelos consecutivos con 17 goles en total. Uno se saldó con victoria y otro con derrota pero, como dice su técnico, Dino Toppmöller: "Prefiero ganar 5-4 que 1-0". Sin importar los riesgos que corre. Y lo cierto es que los alemanes jugaban sin red. Venían como líderes de la Champions al Metropolitano tras golear al Galatasaray y concedían múltiples ocasiones a la espalda de sus defensas. Raspadori, Giuliano y Griezmann encontraron verdaderas autopistas por carriles centrales, falto efectividad para haber convertido al menos una de esas.
A un toque y muchos espacios
No obstante, el equipo seguía a lo suyo. Con la confianza por las nubes tras las dos victorias consecutivas, el balón se movía rápido y a un toque y eso generaba espacios tanto en jugadas en transición como en estático. Especialmente bella fue una que mandó Julián por encima del marco de Santos, quizás le sobró un toque al argentino. La pegó de primeras en otra buena combinación, pero su fusilamiento fue al muñeco. Raro ese doble fallo en un jugador que ha metido cinco goles en los dos últimos encuentros.
En cada error de cara a puerta es inevitable que la vista se vaya al banquillo del Atlético, pero allí no estaba Simeone agarrándose la cabeza sino Nelson Vivas, su segundo. El argentino debía pagar con un partido su extemporánea reacción a las provocaciones de un aficionado en Liverpool. El equipo, no obstante, seguía con las palabras de su técnico dentro: "Nadie se acuerda del ayer, vale el ahora". Pero seguro que, desde el palco que veía el encuentro, estaría también lamentándose de los fallos de su equipo. Es un topicazo el de que quien perdona, lo paga.
No obstante, la tranquilidad la alcanzó pasada la media hora y tras un córner. Pese a la altura alemana, un saque de esquina de Griezmann se paseó por todo el área del Eintracht hasta que Le Normand, otro que está en racha, metió la pelota en la cazuela.
El remate de Griezmann que valió el 3-1 ante el Eintracht.AFP
Estaba la parroquia esperando al turco Can Uzun, pero el bisoño jugador del Eintracht se perdió en la maraña que tenían entre líneas los rojiblancos, cerrando los pasillos interiores y concediendo las alas para forzar ataques por fuera. Venía con seis goles y cuatro asistencias en siete partidos, números de fichaje caro el próximo mercado estival.
Y cuando moría la primera parte, solo en banda izquierda, con un balón que inicialmente no representaba ningún peligro, Julián decidió tirarse al área rival, romper la cintura del ortopédico Collins y ceder el 200 a Griezmann. Es una locura meter dos centenares de goles en un club y más, ser el primero y el único en su historia. Eso es el francés.
Sin freno
La segunda mitad se notó que el Atlético salió a contemporizar y a estos alemanes ir tres abajo les da igual porque no van a cambiar su estilo de juego. Empujaron y empujaron hasta que a los 10 minutos, en un balón largo, Knauf cedió a Burkardt, que no perdonó. Era noche de baile y en las piernas de los rojiblancos estaba el no convertirse en una de terror. Pudo paliarlo Griezmann pronto, pero el taconazo con el que le dejó sólo Giuliano no pudo aprovecharlo porque el balón le pegó en la mano al francés. VAR y gol anulado.
El falso tanto despertó al Atlético y lo conectó de nuevo al partido. Tanto que el argentino encontró el gol tras un córner. Giuliano, con la picardía de su padre, atacó el centro de Julián al primer palo y diez minutos después sería el otro argentino el que hiciera por fin su gol tan buscado. Fue de penalti con una panenka con suspense.
El quinto silenció por fin a la tropa alemana que, por momentos, sonaba más fuerte que el público rojiblanco. La fiesta estaba en otro sitio y ellos, casi 4.000, no estaban invitados. El Atlético concluye esta racha de partidos con muchos más puntos de los que, quizás, esperaba. El equipo ha roto, que toquen las trompetas.