Un periodista estadounidense de uno de los medios más leídos se acerca a la larga mesa donde trabajan los enviados españoles en la sala de prensa de la planta baja de la Philippe-Chatrier con una teoría intrigante. «Oye, ¿sabes si a Jódar le pusieron Rafa por Nadal?», pregunta y la cuestión exige una aclaración: «¿Cómo?». «Claro. Nadal ganó su primer Roland Garros en junio de 2005 y Jódar nació justo un año después».
La realidad es menos novelesca. Rafa Jódar se llama Rafa igual que su padre, su abuelo y su bisabuelo -y otros 200.000 españoles-. Pero el interés de la prensa internacional por su nombre, su historia y todo lo que le rodea confirma la dimensión del fenómeno: este Roland Garros deja la locura por el nuevo Rafa.
«Meet the new Rafa planning to conquer Roland Garros», titulaba un reportaje de la BBC. «The new Rafa: Rafael Jódar is captivating the French Open crowds», destacaba ESPN. «Jódar, le nouveau Rafa de l’Espagne», subrayaba L’Équipe. Pese a su derrota este martes ante Alexander Zverev en cuartos, el español vivió su presentación con un nombre cargado de recuerdos y un tenis cautivador como argumento.
EFE
«Es la revelación de la temporada. Juega como un tornado. Al final le venció, pero estoy seguro de que Sascha [Zverev] se estremeció un poco cuando supo contra quién jugaba en cuartos. Era una auténtica prueba para él», analizaba Boris Becker, seis veces campeón de Grand Slam, que subrayaba la «agresividad» del juego de Jódar como «algo refrescante».
«Tiene algo único, bastante inusual. Ha cogido cosas de varios jugadores. Estos chicos jóvenes juegan con una potencia natural tremenda», añadía unos días atrás John McEnroe, siete veces campeón de Grand Slam, en conversación con EL MUNDO, en la misma línea.
Adiós al “arquetipo de tenista español”
Tanto sorprendió el estilo de Jódar en este Roland Garros que The Athletic, la sección de deportes de The New York Times, le dedicó ayer un análisis que concluía de la siguiente manera: «Ha demostrado al mundo del tenis que el arquetipo del tenista español, el jugador incansable que deja a sus oponentes exhaustos durante una tarde interminable, puede haber muerto y desaparecido para siempre».
En España, el interés por Jódar saltó las fronteras del tenis durante el Trofeo Conde de Godó primero y, sobre todo, en el Mutua Madrid Open. La lesión de Carlos Alcaraz hizo que los focos se dirigieran al joven, que vivió su primer pico de atención en su duelo ante Jannik Sinner en cuartos del Masters 1000 madrileño.
Pero fuera de España esa fascinación ha sido una bola de nieve que llegó relativamente pequeña a Roland Garros y fue creciendo a lo largo del torneo. En su debut ante Aleksandar Kovacevic, ya llenó la modesta pista 12 de aficionados que querían ver a ese nuevo portento de 19 años y progresivamente el interés fue en aumento. Llegó un momento que no hubo más remedio que programarle en pistas con mayor aforo.
AP Photo/Aurelien Morissard
En segunda ronda jugó en la pista 7; en tercera, en la Simonne Mathieu, la tercera pista en importancia del Grand Slam francés; y su partido de octavos de final ante Pablo Carreño se disputó en la Suzanne-Lenglen, con capacidad para más de 10.000 espectadores. Los cuartos de este martes ante Zverev, por supuesto, tuvieron lugar en la pista central, con sold out.
Su forma de surfear la ola
Reclamado por los fans al final de cada encuentro, Jódar ha agradecido esas muestras de cariño, esa atención, esas ganas de saber de él, aunque a su edad todavía está aprendiendo a gestionarlas. Durante el torneo se ha parado siempre que le han pedido fotos y autógrafos, pero también ha buscado la calma.
Todos sus entrenamientos han sido en pistas reservadas, lejos de los aficionados, al contrario de lo que suele hacer Carlos Alcaraz, a quien le gusta prepararse ante el público y apenas ha salido de su hotel.
AP Photo/Aurelien Morissard
«En los torneos no me distraigo mucho. Voy de las pistas al hotel y del hotel a las pistas. Dedico las horas a descansar, hablo con mis amigos por teléfono y, si eso, veo alguna serie. En este Roland Garros he empezado la nueva temporada de La casa de papel. Me gusta el profesor», contaba el tenista a la prensa española.
Pese a su derrota ante Zverev, el mundo ya conoce al new Rafa, un fenómeno que ha dejado huella en París. Ahora, el futuro es suyo.







