El Real Madrid está a un partido, a una derrota, de cerrar su temporada prematuramente y en blanco. Lo inexplicable sucede en un deporte que acostumbra a remontadas de no creer, a triples que son milagros, a errores que no se pueden entender. Jaime Fernández fue el héroe (y Mario Hezonja el villano). Ante Sergio Scariolo, quien tan bien conoce de su genio, incendió el Palacio y llevó al La Laguna Tenerife a un triunfo agónico. [97-98: Narración y estadísticas]
Quedaban menos de dos minutos y el Madrid había pasado lo peor, sofocón grande ante un Tenerife desbocado, cinco arriba ya y Hezonja solo para rematar una contra después de un robo a Mills. Partido cerrado. Pero al croata, que recibió el MVP de la temporada en la previa, se le escapó el mate de las manos, como dudó después en el triple final, con casi cinco segundos por jugar. No fue su noche, tampoco la del Madrid, cero triples en toda la segunda mitad. Un suicidio o una machada del Tenerife, de Jaime Fernández, 17 puntos en el último cuarto del ex colegial y un triple que no olvidará en su vida.
La presión del único título que pueden alzar ya fue una losa para el Madrid, un equipo en plena recomposición, anímica e incluso táctica. La Laguna Tenerife superó sus límites. Seis derrotas seguidas del Madrid en Liga, a un paso del abismo. Pese a la estupenda presentación de Sissoko, el recién llegado. Como si le hubieran puesto vídeos de Garuba en bucle, el ex de Trento pareció que llevara toda la temporada de blanco.
Cissoko, en una de sus primeras acciones como jugador del Real Madrid.
Un cruce contra el Tenerife siempre es un camino de espinas. Pese a sus bajas, un rosario, tantas como las de enfrente. Sin Shermadini, Giedraitis, Fitipaldo ni, a última hora, tampoco Fran Guerra. El primero de la temporada regular y el último compartían más cosas últimamente. Malas rachas, competiciones europeas perdidas en la orilla (Euroliga unos, Champions League los otros) y un par de refuerzos de última hora por bando. Y hasta batalla recientes, espectacular la del Palacio en abril, con victoria insular impulsada por tres tipos que son leyendas, cada uno a su modo, Marcelinho Huertas, Shermadini y Patty Mills.
El principal desafío para Txus Vidorreta era cómo hacer frente a Yurtseven sin ninguna de sus torres. Porque el gigante turco necesita centímetros y dureza enfrente para frenar sus talentos en la pintura. Y los veteranos Abromaitis y Doornekamp, pese a su amenaza exterior, no fueron capaces de contrarrestarle. Tampoco Yebo, el recién llegado.
Las primeras ventajas blancas llegaron, sin embargo, con el debut de un pívot que llegó ayer. Un físico imponente, un trasunto de Garuba. Cissoko dejó una estupenda carta de presentación, agresividad, intimidación y mucha energía. Abrió huecos en la pintura a sus compañeros y, coincidiendo con Lyles y Feliz en la segunda unidad, el Madrid se empezó a sentir cómodo.
Más aún con la segunda entrada de Yurtseven, con un Kramer eléctrico ante sus ex (Procida se quedó fuera de la convocatoria, como el extracomunitario Okeke) y un Maledon dulce. Mediado el segundo acto, ya dominaban los de Scariolo por 12 (40-28). Pero todo eso se detuvo en seco sin los nuevos en pista, cargados de falta. Con Lyles de cinco, ese experimento que tan bien lució en la final de la Euroliga, el Tenerife se sintió más cómodo, frenó la sangría y se fue bien cerca al descanso.
Y volvió sosteniendo el pulso, un tercer cuarto poderosísimo por ambos. Cada intento de buena defensa blanca era contestado por un Tenerife orgulloso, pese a que sufría horrores en el rebote ofensivo. Lo compensaba con su acierto -el mejor porcentaje de tres de la Liga, no es casualidad-, enorme el zurdo Van Beck, y entró al acto final exactamente donde quería.
Incluso por delante con menos de siete minutos por jugar, con un triple de Jaime Fernández (77-78). Otro que se sumaba a la fiesta, 11 puntos de carrerilla. Y los que le quedaban. No había ningún complejo en los visitantes. Y gracias a que Sissoko mantenía al Madrid en su primer día en la oficina, poderosísimo en la pintura (Yurtseven no volvió a jugar).
Y, pese a todo, el Madrid tenía el partido ganado. Un triple de Doornekamp, un tiro libre fallador por Lyles… Con dos arriba y 12 segundos por jugar, Scariolo no quiso hacer falta. Peor, dejó liberado a Jaime Fernández, que no falló. Sí Hezonja. El Tenerife está a una victoria de semifinales. El jueves, segundo round en el Santiago Martín.











