En el domingo del desenlace del US Open, el golf femenino español ha querido reivindicarse con dos históricos títulos que remarcan que el momento y futuro de nuestro golf femenino nada tiene que envidiar a las superpotencias americanas o coreanas.
Primero ha sido la joven amateur de 19 años Paula Martín, que en Nairn (Escocia), se ha convertido en la sexta española en la historia en imponerse en el Woman’s Amateur, uno de los torneos más importantes del mundo amateur, junto al ANWA (que conquistó otra española, Carla Bernat), y el US Woman’s Amateur que se jugará en el mes de agosto.
La final a 36 hoyos fue un auténtico espectáculo caracterizado por un altísimo nivel de juego de ambas jugadoras. La española (número 12 del mundo amateur) se enfrentaba a la norteamericana Farah O’Keefe, la octava mejor jugadora del mundo en el ranking mundial amateur. En el ecuador de la jornada, tras los primeros 18 hoyos, las tablas en el marcador continuaban, tras acumular ambas finalistas un parcial de cinco bajo el par en sus rondas. En la segunda parte del recorrido, antes de certificar su triunfo en el hoyo 35, la española acumuló cuatro birdies más y un bogey, un bagaje suficiente para lograr la victoria por 2 y 1.
El premio, además, hará que la española obtenga plaza para disputar el AIG Women’s Open, The Amundi Evian Championship, el US Women’s Open, el Chevron Championship (todos majors profesionales) y, según la tradición, recibirá una invitación para competir en el Augusta National Women’s Amateur. Además, la campeona será invitada a participar en un torneo del Ladies European Tour.
Paula inscribe su nombre al lado de Marta Prieto (en 2001), Elisa Serramiá (2003), Belén Mozo (2006), Carlota Ciganda (2007) y Azahara Muñoz (2009), ilustres ganadoras de esta competición. Precisamente la flamante nueva ganadora, en sus primeras palabras, se acordó de Azahara y de Carlota como inspiración en toda su carrera.
Meijer Classic
Sólo unas horas después era Carlota la que se imponía en el Meijer Classic, torneo del LPGA que ha terminado este domingo en Michigan.
Carlota logra su tercer triunfo, nueve años después de su última victoria. Una larga espera, donde la navarra finalizó 46 veces entre las 10 primeras, acariciando muchas veces el triunfo que finalmente ha llegado. Ciganda ganó tras un broche final espectacular con una ronda final de 67 golpes, terminando con dos birdies en los dos últimos hoyos para imponerse con un golpe de ventaja a la coreana Hye-Jin Choi.
Un domingo triunfal para el golf español femenino que se suma a las sobresalientes actuaciones de Carla Bernat, Andrea Revuelta o Julia López, entre otras incipientes estrellas que apuntan a colocar el golf español en la élite en el futuro. La posibilidad de lograr el primer major para el golf femenino español parece más cerca que nunca.
Tribunales
EL MUNDO
Madrid
AGENCIAS
Madrid
Actualizado Lunes,
28
agosto
2023
-
14:58Ver 492 comentariosConsidera claro a la luz de las declaraciones de la jugadora...
El domingo por la noche, Jannik Sinner, campeón del US Open unas horas antes, aparecía con una chaqueta Gucci frente a la fachada de la Arthur Ashe, la pista central de Flushing Meadows, para hacerse las típicas fotos con el trofeo. Ahora de enfrente, ahora de un lado, ahora del otro y ya está. Normalmente el posado se realiza al día siguiente de la final en algún lugar emblemático de Nueva York, como el Empire State, Central Park o Times Square -donde lo hizo Carlos Alcaraz en 2022-, pero Sinner optó por hacerlo rápido y sencillo. Sin ruido. Ni medios ni fans.
En silencio encontró la tranquilidad para hacerse con el segundo Grand Slam de su vida y en silencio lo celebró. Si a su alrededor continuaba la polémica por haber dado positivo en dos test antidopaje, con más críticas del mediático Nick Kyrgios a través de las redes sociales, ya no iba con él. Con su victoria en la final ante Taylor Fritz y el cierre de su caso por parte de la Agencia Mundial Antidopaje, Sinner ya ha pasado página.
"He mejorado mi mentalidad"
«Lo que ocurrió seguía en mi mente durante todo el torneo, no se había ido, pero en la pista me centré en el juego. No fue fácil, lo aseguro, pero estuve concentrado, así que puedo decir que he crecido, que he mejorado mi mentalidad. Me ayudó mucho mi gente, las personas con las que estoy desde que era un niño, mi equipo y mi familia», explicaba Sinner después de la final y de una celebración comedida. Con su serenidad, el italiano se llevó el último punto, subió a las gradas a abrazar a los suyos y bajó sereno, calmado, dispuesto a recibir el trofeo sin aspavientos. No hubo gritos ni lágrimas. No hubo ni un gesto para el público estadounidense ansioso como siempre por presenciar un show. Si acaso, dos detalles.
En primer lugar, la emoción contenida de Sinner al nombrar a su tía enferma y recordar los días en los que ella le llevaba a entrenar mientras sus padres trabajaban en el refugio Fondovalle, en los Dolomitas. Y en segundo lugar, su complicidad con el cantante Seal. Dos años atrás el autor de canciones como Kiss from a rose o Crazy comentó que Sinner era su tenista favorito, los presentaron y en los últimos meses ambos han construido una bonita amistad. De hecho, Seal presenció el partido en el palco de invitados del italiano, justo detrás de su novia, la tenista Anna Kalínskaya, eliminada en tercera ronda del mismo US Open.
Descanso hasta la gira asiática
«Sólo mi equipo y mi familia saben lo que he sufrido en los últimos meses. No fue sólo el ruido de la semana previa del US Open, fueron los meses anteriores. Ha sido difícil disfrutar de ciertos momentos durante el torneo, no lo he vivido igual, pero eso me ha permitido conocerme mejor. Ahora me irá bien tener un tiempo de descanso», asumía Sinner que, al contrario que Carlos Alcaraz, esta semana no disputará la fase de grupos de la Copa Davis que empieza hoy en Valencia y la semana próxima no estará en la Laver Cup de exhibición. Después de su victoria en el US Open, el italiano volverá en el ATP 500 de Pekín, en la última semana de septiembre y lo hará sin preocupaciones.
Cuando se hizo público su positivo, pese a la exculpación por parte de la Federación Internacional de Tenis (ITF), se conjeturó con una posible desbandada de patrocinadores, pero no le ha abandonado ninguna de las muchas marcas que le apoyaban -Nike, Head, Rolex, Gucci, Lavazza, Alfa Romeo, Technogym...-. Y en el circuito tampoco se han multiplicado sus críticos. Más allá de Kyrgios, con quien mantiene cierta tensión personal -el australiano fue novio de Kalinskaya- y de tenistas modestos como Lucas Pouille y Denis Shapovalov, las estrellas del deporte no han ahondado en su caso, más bien todo lo contrario. El propio Alcaraz, amigo suyo, defendía su inocencia y le apoyaba públicamente.
«Salieron cosas, pero creo que la reacción general de los jugadores fue positiva. Que haya críticas es normal, pasa en todos los deportes, no puedo hacer nada al respecto», asumió Sinner que, pese a todo lo vivido, acabará la temporada con dos Grand Slam, muy posiblemente como número uno del ranking y con el futuro en sus manos.
Sergio Ramos quiere comprar el Sevilla, una propuesta que ha sacudido LaLiga al inicio de 2026 pero que no es una excentricidad. Las estrellas del fútbol empiezan a tener peso en la industria más allá del césped o de los banquillos. Los palcos, los despachos, las gerencias y la propiedad ya no son terreno inexplorado para los jugadores una vez llegado el final de su carrera deportiva. De la base de la industria están pasando a la cúspide, incluso al frente de grupos empresariales que abarcan casi todo el espectro de negocio relacionado con el fútbol profesional. Con razones variadas, son cada vez más.
Ramos, si los máximos accionistas del Sevilla aceptan la oferta presentada con un grupo de empresarios, puede seguir la estela de compañeros de selección que iniciaron la senda. Uno de ellos es David Villa. El Guaje creó antes de colgar las botas DV7 Group, una empresa que gestiona junto a Víctor Oñate, y que tiene una dimensión global, con divisiones que van desde el management y la representación -en su cartera están Davide Ancelotti o Quique Sánchez Flores- al marketing, la comunicación y la formación a través de academias repartidas en todo el mundo. El último salto lo dio en marzo de 2023 cuando compró el Club de Fútbol Benidorm.
El asturiano ya había invertido en 2019 en levantar el proyecto del Queensboro FC en Nueva York, una franquicia con plaza en la USL Championship, la segunda división en Estados Unidos. Con su vuelta a España, tuvo oportunidad de comprar el Burgos, pero buscó un club al que hacer crecer desde cero y lo encontró en la Costa Blanca. «Esto no es solo crear un club de fútbol que gane o empate los domingos; esto es mucho más», aseguraba el ex goleador. La idea es subir un peldaño más y acercar la metodología de sus academias internacionales al fútbol profesional.
Villa, junto a su socio y el alcalde de Benidorm.E.M.
Por el momento juega en la Lliga Comunitat, la Tercera Federación de la Comunidad Valenciana, pero ha hecho crecer la base con 38 equipos en la cantera, dos de ellos femeninos. Con un estadio, el Guillermo Amor, con 9.000 localidades, la intención es ir dando pasos, desde la sostenibilidad, al profesionalismo en una ciudad con un potencial infinito y una colonia británica que se deja notar en las gradas. Villa optó por crecer desde la humildad, porque las fuentes de ingresos de su conglomerado empresarial vienen de las otras ramas en las que su intervención directa es menor. Para el Guaje, el contacto con los jóvenes talentos y ejercer como padrino ha sido su motivación para entrar de lleno en la industria.
Más atrevido fue Gerard Piqué cuando, en 2018, compró a través de Kosmos el Andorra. Cubrió sus deudas y, un año después, invirtió 452.000 euros para comprar la plaza del Reus en la entonces Segunda B y hacer pasar al club del Principado de la Primera Catalana a las puertas del fútbol profesional al que, con una inyección de casi cuatro millones de euros, no tardaría en llegar. De momento, lo tiene asentado en mitad de la tabla en Segunda y, al contrario que Villa, poco amigo de los palcos, Piqué sí sigue de cerca los partidos de su equipo. «Claro que volvería a invertir en el Andorra y en el país porque ha sido un éxito estar donde estamos ahora. Me he rodeado de buenos amigos que saben de esto y estoy convencido que algún día escucharemos el himno de la Champions en Andorra. Sé que es difícil, pero lucharemos y normalmente logramos las cosas que nos proponemos», ha reconocido el ex azulgrana en uno de sus alardes. La tarea no será fácil.
Sin hablar de Champions, palabras mayores, asentar un equipo en Primera fue lo que buscó Ronaldo Nazario en el Valladolid. Logró dos ascensos, pero no llegó a consolidarlo y, con la afición en contra y expectativas en Brasil, acabó vendiéndolo. Hasta el momento, el brasileño es la única estrella que ha sido dueño de un club de la máxima categoría en España.
Mucho más éxito ha tenido David Beckham, pero en Estados Unidos, donde las reglas con otras y la inversión es menos arriesgada porque la MLS es una competición cerrada, sin ascensos ni descensos que lo condicionen todo. Cuando el inglés firmó en 2007 con Los Ángeles Galaxy, su contrato incluía un acuerdo para comprar una franquicia a un precio reducido de 25 millones de dólares. En 2014 llegó el momento. Se asoció con los empresarios Jorge y José Mas y, en 2020, nació el Inter de Miami, con un crecimiento deportivo en el que se involucró el ex del Manchester para acabar conquistando a jugadores como Leo Messi, Luis Suárez o Busquets, que acabaron vistiendo la camiseta rosa en Florida y le dieron una dimensión global al club.
Beckham, junto a Leo Messi.D. BECKHAM
Ya sabía Beckham lo que era poseer un equipo, aunque a escala mucho menor. Sus compañeros de la Clase del 92 en el United se lanzaron al rescate del Salford City en 2014, un club en la cuarta categoría inglesa. Ryan Giggs, los hermanos Gary y Philp Neville, Paul Scholes y Nicky Butt se hicieron con 60% de la propiedad y el otro 40% lo compartieron con Peter Lim, que le cedió un 10% a Beckham. El dueño del Valencia salió de la sociedad en agosto de 2024 vendiéndole su paquete accionarial a Gary Neville. La nefasta gestión en el conjunto valencianista le ha llevado a renegar del fútbol, aunque sea en categorías casi de aficionados y por romanticismo.
La nostalgia y el sentimiento de pertenencia también provocan que jugadores y entrenadores acaben invirtiendo en los que fueron sus equipos. O de sus familiares. Es el caso de Unai Emery, que se ha convertido en el máximo accionista del Real Unión de Irún, uno de los 10 clubes que fundó la Liga en 1929, con cuatro Copas del Rey y cuatro temporadas en Primera. Allí jugaron de porteros su abuelo Antonio y su padre Juan Mari. «Es un proyecto que va más allá de lo deportivo. Mi sueño es ver al Real Unión en Primera, pero el objetivo es que nos sintamos orgullosos de nuestra tierra», aseguraba el entrenador del Aston Villa, que tiene a su hermano Igor en la presidencia y a su hijo Lander como guardameta del primer equipo, que lidera el grupo 2 de Segunda Federación.
A la lista de propietarios se unió hace un año hasta Kylian Mbappé, que compró el Caen normando de la tercera francesa.
Alves, con la camiseta de su nuevo equipo portugués.E.M.
Más reciente es la compra de Dani Alves que, además de predicar tras sus problemas judiciales, se ha convertido en copropietario del São João de Ver, un equipo de la Tercera División portuguesa cercano a Oporto.
El francés ex del Chelsea N'Golo Kanté, tras su millonario fichaje por el Al-Ittihad, compró el club belga Royal Excelsior Virton, de la tercera división. Drogba y Maldini decidieron invertir en la segunda división de Estados Unidos, en el Phoenix Rising el goleador y en el Miami FC el lateral italiano.
Si la lista de propietarios es larga, la de accionistas no deja de crecer. Thierry Henry y Cesc Fábregas se unieron al Como italiano, equipo que ahora entrena el español, y ha sido seducido Luka Modric, que adquirió en marzo un porcentaje del Swansea británico.