El futbolista de la Juventus Paul Pogba ha dado positivo en un control antidopaje, según informa la agencia de noticias estatal italiana, ANSA.
El centrocampista fue sometido al control antidopaje en el primer partido de Serie A de esta temporada frente al Udinese, que terminó 3-0 para los turineses. En ese encuentro el galo no disputó ningún minuto, pero aún así se le requirió que pasara el control, y no ha sido hasta ahora, cuando se ha conocido que habría dado positivo por restos de testosterona. Hasta el momento, ni el jugador ni el club se han pronunciado sobre el tema, pero según informa Il Corriere della Sera ambos conocieron esta información justo después de que el laboratorio encargado de la muestra conociera los resultados.
El futbolista puede solicitar un contraanálisis, tras el cual se pueda comunicar oficialmente o denegar la positividad. De confirmarse el positivo, Pogba se arriesgaría a una sanción de hasta cuatro años de inhabilitación, que sería la pena más alta si se demuestra que el centrocampista tenía intención de doparse.
Este caso ya tiene un precedente muy similar, el de Edgard Davids, que también dio positivo en esta misma sustancia en marzo de 2001. Al principio estuvo suspendido durante 16 meses, pero finalmente se salvó. El caso terminó con una suspensión de cuatro meses, pero tuvo la posibilidad de jugar partidos amistosos durante ese periodo.
Regreso al campo
A pesar de que en la jornada en la que se le realizaron los controles no jugó, Pogba sí que saltó al campo en el siguiente partido, en el que la Juventus empató en casa frente al Bolonia. El francés también disputó 28 minutos ante el Empoli, aunque partió desde el banquillo.
Desde su regreso al conjunto italiano, en la pasada temporada, el centrocampista tuvo varios problemas físicos y disputó solamente 10 partidos: seis en la Serie A, tres en la Europa League y uno en la Copa de Italia.
El primer fichaje de Mateu Alemany como director deportivo del Atlético de Madrid ha resultado ser un viejo anhelo de Carlos Bucero, su predecesor en el cargo. Ademola Lookman se convirtió el lunes en el protagonista de la cuarta operación, en el plazo de seis meses, entre el club rojiblanco y la Atalanta, que incluso parecía dispuesta a completar una quinta. Sin embargo, no hubo acuerdo por Éderson do Santos y sí por Rodrigo Mendoza, mediocentro procedente del Elche.
Lookman, de 28 años, ha sido durante las tres últimas temporadas una de las figuras de la Serie A, donde ha destacado por su habilidad en espacios reducidos, sus conducciones desde el extremo izquierdo y su facilidad para llegar al gol también como segundo delantero. A finales del pasado agosto, esas cualidades resultaban más que tentadoras para el Atlético, que no pudo concretar el acuerdo, conformándose con Nico González, procedente de la Juventus.
Seis meses después, el club de Bérgamo ha obtenido una cantidad muy similar a la que pedía en verano: 35 millones de euros, más cinco en variables. Y no ha podido obtener más por la evidente devaluación de Lookman, cuyo rendimiento cayó en picado en los últimos tiempos: tres goles y dos asistencias en 19 partidos desde septiembre. Una minucia en comparación con las dos anteriores campañas: 37 tantos y 15 pases de gol.
Los negocios de Percassi
Los continuos actos de indisciplina de Lookman, en busca de una salida al Inter de Milán, pusieron a prueba la paciencia de los tifosi. «Sabemos lo bueno que es, pero para jugar en este equipo debes estar centrado al 100%», comentó el pasado septiembre Luca Percassi, CEO de la Atalanta. Unas semanas más tarde, el nigeriano protagonizó un feo altercado con Ivan Juric, a propósito de un cambio. Hubo más que palabras entre ambos durante aquella noche de Champions ante el Marsella.
Por entonces Lookman tenía claro que el Stadio Atleti Azzurri d'Italia se le había quedado pequeño. Tras darse a conocer con un hat trick en la final de la Europa League ante el Bayer Leverkusen, fue elegido Balón de Oro africano en 2024, por delante de Achraf Hakimi. Más tarde llegaría el interés del Inter, vigente subcampeón de la Champions y feroz rival de la Atalanta. Una buena coartada para Antonio Percassi, padre de Leo y propietario del club, que exigió una cantidad mayor, frustrando el acuerdo.
Sabe de negocios el patriarca Percassi, dueño de una fortuna que Forbes sitúa en torno a los 1.200 millones de euros. Durante estos 15 años al frente del equipo nerazzurri, las plusvalías de sus operaciones han alcanzado los 700 millones. Ahora se encamina hacia su segunda temporada con mayores ingresos por fichajes, gracias en parte a la buena sintonía con Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético. A los traspasos estivales de Juan Musso y Matteo Ruggeri hubo que añadir la reciente adquisición de Giacomo Raspadori, fuera de juego para Diego Simeone.
Lookman y Gil Marín, durante la firma del contrato.ATLÉTICO DE MADRID
El Cholo, desde siempre, prefiere tipos como Lookman, con una estadística de recuperaciones muy por encima del promedio en su posición. Y con un carácter imprevisible, en la línea de lo que un día fueron Diego Costa o Arda Turan. Nacido en Londres, hijo de la precariedad, debutó en la Premier con apenas 19 años a las órdenes de Ronald Koeman, técnico del Everton. Pese a su progresión en las inferiores de la selección inglesa, en 2022 optó por Nigeria, el país de procedencia de sus padres. Hace unas semanas, en compañía de Victor Osimhen, se consagró como una de las mejores delanteras de la Copa de África. Suyo fue el penalti ante Egipto que otorgaría el triunfo en la final de consolación. Su contrato en el Metropolitano se extiende hasta 2030, con siete millones netos por curso.
El perfil de Lookman, por tanto, se sitúa en las antípodas de Rodrigo Mendoza, un centrocampista de 20 años, con sólo 791 minutos en Primera. Uno de esos proyectos de futuro por los que el Atlético puede permitirse ciertas licencias. En este caso, 16 millones, más las consabidas variables.