Muriel Furrer, de 18 años, se halla en estado “muy crítico” después de haber sufrido una caída durante la carrera en línea júnior en los Mundiales, este jueves en Zúrich. La corredora suiza, que fue trasladada al hospital en helicóptero, sufre un “traumatismo craneal grave”, según confirmó la Unión Ciclista Internacional (UCI).
La caída de Furrer -que la pasada semana ya había competido en la prueba contrarreloj del Mundial de Zúrich, donde acabó en 44ª posición- se produjo en el tramo inicial de una prueba disputada sobre 73,5 kilómetros. Bajo una intensa lluvia, la española Paula Ostiz se colgó la plata, con el mismo tiempo que la británica Cat Ferguson (1:54.28).
Hace unos meses, Furrer logró sendas medallas de plata en contrarreloj y carretera en los campeonatos de su país. En categorías inferiors ya se había colgado la plata en ciclocross y el bronce en cross-country de bicicleta de montaña.
La UCI se mostró “extremadamente preocupada” por la situación de la joven corredora helvética, cuya experiencia en carreras de primer nivel en línea se reducía a la Omloop van Borsele, una prueba de tres etapas disputada el pasado abril.
En Pekín se está celebrando esta semana el Tour de Mentougou, una vuelta ciclista que recorre varios distritos montañosos al sur de la capital de China. Participan 105 corredores de 20 equipos procedentes de una decena de países, entre ellos España. La primera etapa arrancó el domingo, con un papel destacado de tres ciclistas del Burgos Burpellet BH, que ocuparon los tres escalones del podio. Aunque el protagonista de la jornada, por algo que sucedió fuera de la carretera, fue un español que quedó en séptima posición.
El lunes, en varias redes sociales chinas hubo una oleada de críticas dirigidas hacia Mario Aparicio, ciclista de 25 años de Aranda de Duero. La polémica nace de un post en las redes del español: junto a una captura con el mapa de la etapa y los kilómetros recorridos, Aparicio publicó el emoji de un cerdo junto a la bandera nacional china.
La publicación de Mario Aparicio.
"Un ciclista de ruta español publicó contenido inapropiado en redes sociales, yuxtaponiendo la bandera nacional china con un emoji de una cabeza de cerdo, lo que desató una gran polémica", explicaba una noticia en la web del diario The Paper, controlado por el gobernante Partido Comunista Chino (PCCh).
De repente, la polémica en redes había saltado el lunes a muchas webs de diarios estatales y locales. "Algunos internautas chinos que viven en España señalaron que el ciclista trató de hacer una asociación ofensiva porque en español se usa a menudo la palabra 'cochina' como término despectivo. Fue un insulto a nuestra nación. Además, los usuarios pudieron verificar que el deportista español, en otras competiciones, ha publicado tras las carreras únicamente la bandera del país donde competía, sin añadir ningún emoticono, por lo que denota una clara intencionalidad grosera", señalaba otro diario chino.
Horas después de la polémica, los medios también se hacían eco de un comunicado emitido por la organización del Tour de Mentougou en el que anunciaban que Aparicio había sido descalificado de la competición. "La publicación en sus redes sociales personales constituye un comentario inapropiado que atenta contra el espíritu deportivo, daña la imagen del evento y tiene un impacto social negativo", señalaban.
El escrito de la organización continuaba afirmando que, tras examinar la publicación del ciclista (que fue borrada tras la polémica), se había determinado que "sus acciones violaron el reglamento del torneo y el código de ética deportiva".
"Exigimos una disculpa pública por sus insultos hacia China", decía un comentario muy compartido en Weibo, equivalente en el país asiático a X. No es la primera vez que, en las redes sociales de China, dominadas por una corriente cada vez más nacionalista, se viraliza una polémica en torno a un comentario en redes sociales de algún deportista o personaje público extranjero.
"Una broma hacia un compañero"
En conversaciones con este periódico, el equipo Burgos Burpellet explica la versión de lo sucedido, defendiendo que todo se ha sacado de contexto. "Mario publicó el emoji del cerdo como una broma hacia el compañero que había ganado la etapa, algo sin malicia y sin relación con el pueblo chino. Solo una desafortunada coincidencia. Sin embargo, la gente lo vio y lo sacó de contexto, malinterpretándolo, ya que la bandera china aparecía junto a él", aseguran.
"Entonces, comenzaron a publicarse una gran cantidad de comentarios en su perfil de Strava y en las redes sociales chinas con insultos hacia el ciclista e incluso muchas amenazas de muerte, una situación muy loca. Después de eso, los organizadores de la carrera y el jurado decidieron descalificar al ciclista. Hemos hablado con ellos para explicarles lo que pasó y aclarar que no había ninguna intención ofensiva hacia China en el mensaje y que solo fue una desafortunada coincidencia. El ciclista ya ha abandonado el país y todo se ha resuelto", sentencian.
Desde el equipo detallan que las etapas de ayer y de hoy transcurrieron sin problemas y que los ciclistas del Burgos Burpellet han ganado la carrera, con Clément Alleno imponiéndose en la clasificación general, logrando un triplete junto a sus compañeros García Pierna y Antonio Angulo.
La etapa se se encabritó en un final de un kilómetro al 7,5% de media y con tramos del 12%. Del trance salió vencedor Mads Pedersen, con su cuarto triunfo parcial y quinto del Lidl-Trek. Se entregó a un soberbio 'sprint 'de gigantes con Wout van Aert. Dos rostros desencajados, los pulmones ardiendo, el corazón desbocado y las piernas al rojo vivo.
Detrás de ellos, los auténticos amos de la carrera, con Isaac del Toro en tercera posición, arañando cuatro segundos de bonificación. Había atrapado otros dos en el kilómetro Red Bull, con Scaroni, que venía escapado, obteniendo seis y Ayuso, cuatro. Los líderes de UAE son los únicos de los favoritos de los demás equipos que, con todo el empeño del mundo, no desperdician ocasión de hacer caja. Especialmente Del Toro, el más activo de los dos. No se sabe muy bien si su afán recaudatorio, segundo a segundo, tacita a tacita, es para distanciase de Ayuso o para protegerlo de los demás antes de que, la semana que viene, aparezcan las grandes cumbres y Juan retome los galones con los que partió en Albania.
La etapa, de 170 kms., constaba de dos partes. La primera llegaba hasta el km.135, el techo del San Giovanni, una cota de cuarta categoría, como casi todas los de este Giro, por su kilometraje, corto, no por su dureza, alta. Hasta él llegaron Germani, superviviente de una escapada de nueve hombres, y Scaroni, que se había adelantado al pelotón.
San Giovanni hizo daño, pero no lo bastante. Quedaba luego un largo descenso y una llanura hasta la primera subida, en un circuito, a Vicenza, al Monte Berico. También dura. Pero también tan corta que no acabó de desarmar al grupo. Eso sí, en la segunda y definitiva podría hacer los suficientes estragos como para que se picasen segundos entre los favoritos. No fue así. Aparte de Pedersen y Van Aert, que no cuentan para la general, no falló ninguno. Bueno, Del Toro sí obtuvo fruto. A dos segundos de Pedersen, sacó tres, aparte de la bonificación, a todos los demás.
Y, sí, alguno salió perjudicado, no cronométricamente, pero sí en la imagen ofrecida. Roglic en un territorio que es el suyo, como fue antaño el de Gilbert, ganador en el mismo sitio, hace 10 años, Valverde, "Purito" o Alaphilippe, no pudo saltar. Está como en tierra de nadie, sin ceder demasiado, pero también sin recortar en terrenos favorables. Es una incógnita.
Teóricamente, la etapa sabatina, que llega a Eslovenia, será de reposo activo para los tenores de la prueba: 190 kms., más bien plana, con tres cotas de cuarta y un circuito final de 14 kms. que concluye en Nova Gorica.