El Barça alegó que la voluntad del presidente del Barça “no fue protestar a los árbitros”, sino que quiso “conocer su opinión respecto a sus decisiones”
El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, en la cena de directivas previa al clásico.SERGIO PÉREZEFE
La visita al vestuario del árbitro tras el clásico le va a salir al presidente del Barça por 150 euros. El colegiado, José María Sánchez Martínez, dejó constancia en el acta lo siguiente: “Otras incidencias: Una vez finalizado el partido y encontrándonos el equipo arbitral dentro del vestuario, accede a él el presidente del FC Barcelona D. Joan Laporta Estruch solicitando explicaciones de forma reiterada sobre algunas situaciones del partido. Ante estos acontecimientos, fue invitado a abandonar el vestuario arbitral, sin más incidencia”.
Desde el F. C. Barcelona no lo ven así. Según ellos el presidente “no fue protestar a los árbitros”, sino que bajó al vestuario con la “intención de conocer su opinión respecto a sus decisiones”, y que lo hizo “en términos respetuosos y educados”.
No han trascendido cuáles eran esas decisiones, pero todo parece indicar que fue un penalti protestado por el Barça de Carvajal a Lewandowski, así como el penalti de Eric García a Rodrigo que supuso el tercer gol del Madrid.
El comité entiende que Laporta infringió el artículo 133 del código disciplinario “relativo al incumplimiento de órdenes, instrucciones, acuerdos u obligaciones reglamentarias que dicten los órganos federativos competentes”. La multa máxima por este tipo de acciones es de 602 euros, además de la “inhabilitación o suspensión por tiempo de hasta dos meses o de al menos dos encuentros”.
El Barça solicitó que no se le pusiera ninguna sanción o que fuera la mínima aplicable, que es la que finalmente ha sido.
La acción de Laporta fue afeada hasta por el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, quien incluso llamó a Laporta tras conocer el suceso: “Me pareció mal y se lo dije”.
El Reglamento General establece específicamente en su artículo 255 quién puede bajar a la zona de vestuarios: “Sólo tendrán acceso a los recintos de los vestuarios, los miembros del equipo arbitral, los/as jugadores/as inscritos en acta, entrenadores/as, médicos, fisioterapeuta, ATS, encargados/as de material, los/as delegados/as de los clubes contendientes y de pista, de la organización arbitral, de la RFEF, de la Federación de ámbito autonómico y del/de la Delegado/a Federativo/a de Partido. La presencia de cualquier otra persona podrá ser sancionada por el órgano disciplinario correspondiente”.
Sin embargo no es la primera vez que ocurre, ni siquiera en esta temporada. En la primera jornada de Liga el presidente del Sevilla, José Castro, hizo lo mismo después de que su equipo perdiera contra Osasuna y fue multado con 602 euros.
El caballo cartujano debe su nombre a los monjes cartujos que, a finales del siglo XV, criaron la yeguada original de la estirpe en los alrededores de Jerez de la Frontera. Apreciados en todo el mundo por su belleza, la sangre cartujana es, además, codiciada por quienes buscan el cruce ideal para los ejemplares de doma clásica, en la que caballos de hasta 500 kilos dan pasos de ballet. La preparación física, con ejercicios monitorizados, con y sin montura, y una alimentación ad hoc, que incluye suplementos especiales, hacen posible, junto a la docilidad de la raza, que puedan soportar los entrenamientos necesarios, pero esos pasos están en la sangre. Lo mismo le ocurría a Isco Alarcón, dueño de los pasos del duende sobre la hierba, aunque, menos dócil y disciplinado que un caballo cartujano, estuviera desconectado del fútbol de élite desde su errático final en el Madrid, a la espera de encontrar montura en el tiovivo del fútbol.
Isco necesitaba entrenamiento, comprensión y hábitat. Lo primero exigía un cambio en su cabeza, no sólo en su cuerpo. Para lo segundo necesitaba a quien mejor lo ha entendido en un campo de fútbol, que ha sido Manuel Pellegrini. Lo tercero no tiene explicación, era duende por duende. El Betis es una forma muy particular de entender Sevilla, la gran Sevilla de los supervivientes que rompe su geografía, de los artistas y los antihéroes, y en la que el relato importa más que la victoria, al contrario que su, hoy, maltrecho vecino. Isco no se encontró en el Sevilla porque necesitaba a Pellegrini y necesitaba el relato verdiblanco, contado al oído por Joaquín. El tiovivo que jamás se detiene lo devuelve a la selección, y no como un caballo de cartón piedra.
RAÚL ARIAS
Cuando el Madrid ganó la Champions en París, en 2022, la UEFA no inscribió a Isco entre los campeones. La razón es que no había jugado un solo minuto en toda la competición. Había pasado prácticamente un decenio de blanco, de más a menos, siempre irregular. En su primera temporada, que era también la primerísima de Carlo Ancelotti, acabó por ganar la Décima con un importante protagonismo en la crecida del Madrid en la segunda parte de la final de Lisboa, además de la Copa. La comparación entre esas dos Champions blancas era, pues, insoportable, después de años de grandes apariciones y largos desencuentros en un equipo en el que siempre se encontraba a contraestilo, como si fuera el último mohicano de la era de la posesión en la tierra del vértigo y la verticalidad. El carácter, a menudo indolente, tampoco le conectaba con la idiosincrasia racial del Bernabéu. Si quedaba algún refugio, era la selección, pero se acabó de desmoronar con el partido que llevó la posesión al absurdo, en el Mundial de Rusia ante los locales. Isco fue titular.
A los 30 años, se imponía, pues, un cambio, pero debía ser en dos direcciones, hacia afuera y hacia dentro. Un equipo nuevo, pero también un Isco nuevo, más sacrificado consigo mismo. Convencido, el jugador contactó con Rodrigo Carretero. Diseñaron un programa específico, con dobles sesiones, y un plan de alimentación a la medida, con la suplementación necesaria. «Nos encontramos a un futbolista que había perdido la dinámica y la motivación en el Madrid. Cuando llegó al Sevilla, estaba ya al 100%, en mi opinión, pero meses después, cuando fichó por el Betis, su estado de forma era del 110%», explica Carretero. El torso era distinto al de sus peores épocas en el Madrid.
El Sevilla fue su elección, nada más dejar el Bernabéu, pero en diciembre rompió su contrato. No era lo que buscaba. Surgió la oferta del Unión Berlín, pero antes de aceptarla, Isco pidió a Pedro Bravo, su agente, que llamara al Betis. La razón era que allí se encontraba Pellegrini, el entrenador que mejor partido había sacado del de Arroyo de la Miel. Había sido precisamente en su tierra, en un Málaga que llegó a soñar con la Champions, detenido en cuartos por el emergente Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, y donde también había coincidido con Joaquín, que le explicó todo lo que se podía saber sobre su Betis, al que había regresado para decir adiós.
El buen criterio de Ramon Planes
El whatsapp de Pedro Bravo sorprendió a Ramón Planes, entonces director deportivo verdiblanco, cuando el Betis se encontraba en la pretemporada, en Inglaterra. Sorprendido, Planes llamó al representante y le dijo: «Déjame que hable con Manuel [Pellegrini] y, si lo ve, hablaré con el jugador». El entrenador dio luz verde a la prospección. «Hablamos con Isco ambos por separado, Manuel y yo, y los dos coincidimos en probarlo. Charlamos sobre fútbol, sobre sus propósitos y su ilusión. En el consejo de administración había dudas, pero aceptaron nuestro criterio y el fichaje se cerró en menos de dos días, creo que es el más rápido que he visto», añade Planes, en la actualidad a los mandos de la dirección deportiva del Al-Ittihad de Benzema.
Cucurella e Isco, en Las Rozas.RFEF/Ángel MartínezEFE
«De su técnica no teníamos dudas, porque era un futbolista contrastado, pero lo que nos sorprendió mucho fue su capacidad de liderazgo, algo que no esperábamos», concluye Planes. En su segunda temporada en el Betis, ya sin Joaquín, Isco ha ejercido con madurez y con el brazalete de capitán, algo que, según ha confesado, le ha hecho sentir responsabilidades desconocidas, del mismo modo que la consolidada estabilidad familiar, casado finalmente con la actriz Sara Sálamo, junto a la que tiene dos hijos, más uno de una relación anterior.
«Sólo había sido capitán por ausencia de otros en el Madrid o en la selección», confiesa Isco, a sus 33 años. A esa selección regresó, ayer, tras caer en la final de la Conference contra el Chelsea de Cucurella, que le recibió en Las Rozas con un abrazo y una frase: «Ahora me toca disfrutarte». A todos.
2-1 en Montjuic
AMADEU GARCÍA
@amd_garcia
Barcelona
Actualizado Miércoles,
25
octubre
2023
-
21:08Ver 2 comentariosTercer triunfo en la liguilla de los azulgrana, con...
El líder herido detuvo la hemorragia antes del asalto crucial. En la meta de Villablino, Ben O'Connor recuperó el resuello tras soportar una interminable excursión de 200,5 kilómetros. El australiano, en la víspera del combate de Cuitu Negru, aguantó sin apuros la etapa maratón de la Vuelta, ganada por su compatriota Kaden Groves, un velocista que derrotó al sprint a Wout van Aert en una jornada de media montaña. Un desenlace imprevisto para esta ronda descontrolada. Una dolorosa derrota para el fenómeno belga.
''Lo bueno es que aún sigo primero'', señaló O'Connor, a quien se le va agotando el botín de cerca de cinco minutos encontrado en el alto de la Yunquera. Primoz Roglic provoca un desgaste tortuoso. Agobiante ejercicio de resistencia para el maillot rojo que este sábado consiguió mantener la distancia de 1.21 sobre el esloveno.
Una jornada sin sustos para un líder con muchos enemigos. Tras la salida en Villafranca del Bierzo, con la ausencia de Rubén Fernández (Codifis), otra escapada marcó el rumbo a seguir. Mar Soler (UAE) continuó con las maniobras aventureras de las últimas jornadas, pero sus intentos no fructificaron. Sí tuvo premio el trabajo de su compañero Isaac del Toro, que, a 150 kilómetros de la meta, se llevó consigo a Victor Campenaerts (Lotto), Harold Tejada (Astana), Jhonatan Narváez (Ineos), Xandro Meurisse (Alpecin) y Marco Frigo (Israel). Una fuga extraña, sin integrantes del Kern Pharma y Euskaltel. Nuevamente, la carrera fracturada por los intereses de dos bandos, por un lado los opositores a la clasificación general y por el otro franco, los aspirantes a laureles parciales. Las dos ligas de esta Vuelta dominada por la incertidumbre.
Los fugados avanzaron hacia el valle de Laciana con una ventaja que nunca superó los 2.30 minutos. Por detrás, el Visma de Van Aert controló con rienda corta. En el primer paso por Villablino la ventaja era de 1.58. O'Connor, Roglic, Mas, Carapaz y Landa viajaban tranquilos en el pelotón por su paso por las zonas mineras de Asturias y León en dirección al largo puerto de Leitariegos (22,8 kilómetros). Fila india en las cercanías de la montaña de primera categoría, con los amarillos del Visma en cabeza. Media hora de adelanto.
El pulso entre la escuadra de Van Aert y los huidos se mantuvo vivo durante toda la ascensión. En las primeras rampas cedieron Del Toro, Campenaerts y Meurisse. Luego se rindieron Tejada y Frigo. Narváez se quedó solo a falta de seis kilómetros para la cima, a 23 de la meta. Sólo 21 segundos de ventaja. Fin de la aventura a 3.000 metros de la pancarta del Premio de la Montaña. Todos juntos hasta arriba.
En el descenso hasta Villablino, Roglic pinchó pero no tuvo excesivos problemas para reincorporarse al grupo principal. Van Aert se quedó sin compañeros para preparar el sprint, al contrario que Groves. El Alpecin, siempre a la expectativa del Visma, apenas gasto efectivos durante la etapa, lo que permitió que el australiano contara con la colaboración de cuatro compañeros a falta de tres kilómetros. En el sprint lanzado, Van Aert y el australiano no tuvieron rivales. Venció Groves para desesperación del belga y de todo su equipo, que se quedó sin recompensa después de una jornada de gran desgaste. Ingrato ciclismo. Segundo triunfo para Groves, el anterior lo firmó en la primer etapa en línea en Portugal.
Este domingo, una cita que marcará el desarrollo de la última semana de la Vuelta, con un final tremendo en los muros de Cuitu Negru, un apéndice de tres kilómetros del Puerto de Pajares que incluye rampas del 24%, las paredes más empinadas de esta ronda descontrolada.