Xisco Serra ha fallecido este jueves por causas naturales después de sufrir una indisposición estomacal, según confirmó su familia al diario Última Hora. El deportista era uno de los más queridos y respetados en Mallorca.
Cientos de usuarios en redes sociales lamentan la triste noticia y le dedican palabras de agradecimiento por todas las enseñanzas que compartió.
Serra nació en 1974 en Palma y desde los 16 años, en 1990, inició su entrenamiento en el gimnasio de la mano de Jordi Badia y Youzina Van Pell, quienes lo guiaron a través de esta práctica deportiva.
Lo que inició como una manera de mejorar su aspecto físico se transformó en una pasión que duró toda su vida.
Xisco Serra estudió Ciencias de la Educación Física y dedicó su carrera al mundo Fitness. En su etapa más reciente también se dedicaba a las competiciones de culturismo y tenía su propio gimnasio, el XS, donde asesoraba a cientos de personas que querrían entrar en este campo.
La esquiadora María Castellví relata una experiencia propia y común: en lo suyo, el freeride, el esquí fuera de pistas, es un rito de iniciación.
«Fue el año pasado en una canal, en Argulls, en el Valle de Arán. Había estudiado el parte de aludes y no había peligro, pero hice dos o tres curvas máximo, empecé a encarar los esquís, frené un poco y noté una fuerza que me tiraba para abajo. Bajé toda la canal rodando. Intenté salir como podía del alud, estabilizarme, ponerme de pie, pero no había manera. Hubo momentos muy angustiosos de verlo todo negro. Por suerte no me llegó a enterrar del todo y cuando llegué abajo pude levantarme».
A sus 20 años, antes de debutar con la élite en el Freeride World Tour (FWT), Castellví ya ha sufrido un alud, un trance por el que también pasaron otros referentes españoles, Aymar Navarro, Abel Moga o Nuria Castán.
«No es una norma, no quiero que lo sea, pero al final es lo que hacemos. Por estadística te puede pasar, eso está claro. Siempre hay peligro. Espero que no me toquen más veces», reclama la esquiadora, que en 2024 dominó el FWT Qualifier, la tercera división mundial, y este año competirá en el segundo escalón, el FWT Challenger, y debutará entre los mejores en Baqueira-Beret entre el 16 y el 21 de enero.
Pero si no hay una salida y una meta, si no hay puertas que pasar... ¿Quién gana en el esquí fuera de pistas?
Eso es lo que más le llama la atención a la gente. El freeride no se basa en la velocidad. Es un deporte con un jurado que mide tu creatividad, tu técnica, tu control, tu fluidez y tu estilo. Te envían una foto de un trozo de montaña y tienes que inventarte la bajada. No puedes esquiar allí en los días previos a la competición, así que primero debes estudiarlo todo bien con fotos y vídeos y luego, cuando ya estás allí, inventarte un descenso original, meterle saltos y hacerlo todo de una vez, sin pararte.
Precocidad en contra de las reglas
«Soy de Cambrils, que es un pueblo de la costa de Tarragona, lejos de la montaña, pero mis padres siempre han esquiado y tenemos una casa en el Valle de Arán. Empecé a esquiar a los tres años, hice un grupo de amigos, pero cuando crecimos empezaron a competir en esquí alpino y a mí no me llamaba la atención. No quería estar todo el día bajando la misma pista, quería ver montaña, vivir aventuras, hacer cosas diferentes. Un día, con los monitores, salimos de pista y empezamos a flotar, a saltar, y pensé: 'Esto está guay'. Tenía 10 años», recuerda Castellví, que obligó a cambiar una norma.
En su club, el Club Esquí CEVA de Vielha, no se permitía el esquí fuera de pistas antes de los 14 años, pero con ella tuvieron que hacer una excepción. «Siempre iba con los mayores y al final me dejaron. Ahora los niños ya pueden hacer 'freeride', ha cambiado el enfoque», cuenta quien después descubrió que en el freeride hay competición y que, de hecho, existe todo un mundo competitivo.
Un deporte a las puertas de los Juegos
El Freeride World Tour, con sus tres categorías, celebrará el año próximo su decimonovena temporada y se acaba de crear el Mundial, cuya primera edición tendrá lugar en Andorra, en Ordino-Arcalís, del 1 al 6 de febrero.
Al contrario que en otras disciplinas, aquí la mayor parte de la atención se la llevan los snowboarders, con figuras como el francés Victor de le Rue, aunque a los esquiadores no les faltan patrocinadores.
La ambición del freeride es entrar en los Juegos Olímpicos de Invierno y no es una utopía. En busca del público más joven, el Comité Olímpico Internacional (COI) ya ha aprobado la intención de hacerle un hueco a partir de los Juegos de los Alpes Franceses 2030, aunque como le ha pasado al skimo, es posible que se pierda algo de autenticidad por el camino.
«Estaría bastante bien que el freeride fuera olímpico porque sería más fácil obtener ayudas. Ahora las federaciones lo tienen complicado para dar oportunidades», reconoce Castellví, que compagina sus estudios de Negocios Internacionales y Marketing en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona con sus entrenamientos en Baqueira-Beret, siempre fuera de pistas, aceptando el riesgo.
«Cuando me pilló el alud, ese mismo día ya esquié. Me tomé 20 minutos para tranquilizarme y volví. Es muy difícil que se me quiten las ganas de esquiar», finaliza Castellví.
"Hemos recibido todos los medios de comunicación una nota del Barça, del departamento de Comunicación, diciendo que en la rueda de prensa de Hansi Flick, el que pregunte en castellano, el mismo que pregunta, tendría después que traducir en inglés su propia pregunta". Lo aseguraba el periodista Manuel Oliveros en la noche del miércoles en El Partidazo de la Cadena COPE refiriéndose a la polémica por esta iniciativa del club azulgrana. En la práctica, penaliza a los informadores que utilizan el castellano en sus preguntas al actual entrenador del Barcelona e impide de hecho que intervengan si no saben inglés.
Aunque esa rueda de prensa anterior al encuentro -que se disputa este jueves- estaba organizada por la UEFA, la indicación llegó desde el club azulgrana. Hansi Flick habla inglés, además de su alemán natal.
La explicación del Barça a esa indicación dirigida a los periodistas sería que el traductor de esa rueda de prensa sólo sabía, además de inglés, "catalán y francés", una circunstancia sobre la que mostraron su extrañeza en antena tanto Juanma Castaño, director del programa, como el propio Manolo Oliveros y otros participantes.
En la citada comparecencia del entrenador del Barcelona se le hicieron once preguntas. Nueve en catalán y las otras dos, en inglés, según repasaba Oliveros, periodista especializado desde hace décadas en el seguimiento del club azulgrana. Ante la petición, él, que iba a preguntar en castellano a Flick, se abstuvo de intervenir. "Yo no pregunto porque no lo entendía y sigo sin entenderlo", relató en El Partidazo.
La situación en LaLiga española, recapituló, es algo distinta porque no hay traducción y todos los informadores, ya sean de medios en castellano o en catalán, se dirigen a Flick en inglés; es decir, todos lo hacen en las mismas condiciones.
"Si esto es una historia medio política en plan de aislar el castellano, es ponerle puertas al campo", afirmó Juanma Castaño sobre esta polémica. "Un periodista español tiene derecho a ejercer su trabajo, al menos en España o con equipos españoles en el idioma en el que se habla en España, no entiendo por qué tragamos con esto", concluyó el director del espacio deportivo nocturno de la Cadena COPE.