Mbappé y Asencio sofocan las llamas del gran incendio del Bernabéu

Mbappé y Asencio sofocan las llamas del gran incendio del Bernabéu

El Madrid resolvió a balón parado una de las tardes de más tensión en el Santiago Bernabéu. Los goles de Mbappé, de penalti, y de Asencio, a la salida de un córner, dieron los tres puntos a los blancos ante el Levante en un partido marcado por los constantes silbidos de la grada a su equipo por la crisis de resultados de las últimas semanas, que derivó en el despido de Xabi Alonso.

Y como respuesta a una de las broncas más importantes de los últimos años, la plantilla dirigida ahora por Álvaro Arbeloa ofreció una gran dosis de irrelevancia. El técnico sacó a su once de gala, con Mbappé, Bellingham, Tchouaméni y Carreras de vuelta al once tras su ausencia en Albacete, con Valverde en el lateral derecho y Gonzalo en el extremo, lejos de su área de influencia.

Pitada del Bernabéu al Real Madrid.El Mundo

Entre silbidos y abucheos, el Madrid ofreció una de sus peores versiones. Sin una idea futbolística, sin un plan, sin cabeza y sin personalidad para contestar al enfado de su grada. Constaría ver a Kroos, Modric o Cristiano Ronaldo alejarse del balón cuando éste más quema.

Así sucedió ante el Levante, con un Madrid lento y sin ofrecer desmarques en ataque. Dominó la posesión por pura inercia, pero se apagó al llegar al área de Ryan.

Atrás, el mismo sufrimiento de siempre en las transiciones. Carlos Álvarez, Etta Eyong e IvanRomero se encontraron con varias situaciones de espacio hacia el área de Courtois, pero no terminaron de conectar entre ellos para poner en peligro la meta del belga.

El nuevo desastre del Madrid encendió todavía más a una grada que con sus silbidos puso en la diana a Vinicius y Bellingham, los más señalados por el aficionado. E incluso una parte del público se atrevió con el palco coreando «¡Florentino, dimisión!» hacia el presidente.

El descanso llegó sin ningún tiro a puerta del Madrid, que sólo se acercó con algún disparo lejano de Camavinga o Vinicius y con un buen balón largo de Asencio que Mbappé remató desviado de primeras. Nada más para una grada que volvió a abuchear con fuerza a su equipo.

El intermedio no calmó los ánimos del público y Arbeloa respondió retirando a Camavinga y Gonzalo para dar entrada a Güler y Mastantuono. Unos cambios que también fueron silbados por la afición para defender al canterano, ovacionado en algunos momentos del primer tiempo.

Güler, eso sí, reactivó al Madrid. Le puso cabeza y pie, el izquierdo en su caso, y fue el mejor del duelo en los segundos 45 minutos. Realizó el primer disparo a puerta de los blancos en toda la tarde y asistió a Mbappé en la acción del penalti, clave en el desenlace del partido. El galo recibió del turco entre líneas, encaró a De la Fuente y éste le zancadilleó dentro del área. Pena máxima clara y alivio para el club.

Desde los once metros, el delantero, entre algodones esta semana, engañó a Ryan, estrenó el marcador y provocó los primeros aplausos del estadio a su equipo. Un bálsamo para Arbeloa, que más allá de las sensaciones necesita victorias para levantar la moral de la institución.

El técnico, este sábado sí, sacó a Ceballos del banquillo y le dio media hora para tratar de generar más fútbol desde el centro del campo, no como en Albacete, donde el andaluz fue suplente y ni siquiera calentó en la banda.

En cinco minutos llegó el 2-0, de nuevo con Güler como protagonista. El turco lanzó con precisión un córner y Asencio se anticipó a su marcador para rematar con firmeza ante Ryan. Un golazo que el canterano celebró con rabia.

El tramo final, con un Levante sin oxígeno para mucho más, fue cómodo para los blancos y para el público, que siguió silbando tímidamente a Vinicius. Mastantuono se encontró con el palo y Bellingham en dos intentos de ampliar el marcador, pero se quedó en 2-0. El Madrid duerme a un punto del Barça en mitad de su mayor crisis de este lustro.

kpd