El teléfono de Rabie Takassa echa humo. Hoy, ayer y siempre desde hace una década. En 2014 se mudó a Madrid y ha convertido la capital española en el eje neurálgico de su trabajo. Desde ella llama, visita y convence a los futbolistas para que crucen el Estrecho y «vuelvan a casa», a Marruecos. Es el jefe de captación de la Federación africana, el gran culpable de la repatriación deportiva de los Achraf, Brahim o Abde que han transformado la realidad futbolística de la selección marroquí. Una realidad que en el Complejo Deportivo Mohammed VI, centro de operaciones del país a nivel deportivo, quieren llevar a otro nivel de la mano de más talento español: tantearon a Andrés Iniesta, pensaron en Xabi Alonso, insisten en Xavi Hernández y desean a Thiago Pitarch.
Takassa no se conforma, porque tampoco se conforma Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación, ni Mohammed VI. El Rey es clave en todos los movimientos del país, incluido ese que pretende ‘robarle’ la final del Mundial 2030 a España para llevársela a Casablanca, donde están construyendo el estadio más grande del mundo, con capacidad para 115.000 personas. El teórico socio débil de la candidatura lleva varios años moviendo los hilos dentro de la FIFA para ganar cada vez más peso y la amistad entre Mohammed VI, Infantino y el príncipe heredero de Arabia Saudí compite ya con la buena relación española con los saudíes.
La situación de Pitarch
El último intento de Rabat tiene que ver con una joven promesa. Marruecos está muy pendiente del futuro de Thiago Pitarch, jugador de moda en el Madrid. El joven nacido en Fuenlabrada disputó el último Mundial sub’20 con España y parece decidido a hacer carrera en España, pero su ascendencia marroquí (su abuelo es de Alhucemas) ha levantado la alerta en Rabat y en su red de ojeadores, que ya le ha observado de cerca. A él y a muchos, con visitas en cada concentración de las inferiores en la Ciudad del Fútbol.
La idea en Las Rozas es que Pitarch navegue con calma por las distintas inferiores españolas, con una convocatoria este mes de marzo con la sub’21 como paso lógico tras su participación en la Copa del Mundo sub’20. Pero claro, en Marruecos todo funciona mucho más rápido, más tentador. Es improbable que De la Fuente se atreva a llamarle para el Mundial de este verano y en Marruecos, sin embargo, nadie lo descarta si tiene continuidad en el Madrid durante estos meses. «Encaja perfectamente en el proyecto», aseguran a este periódico fuentes cercanas a la federación africana, que admiten que el «factor emocional» siempre ayuda. «Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre», reconocía hace unos días Abqar, defensa internacional del Getafe, en una entrevista con EL MUNDO. Ese factor emocional ha servido con las actuales estrellas (Hakimi y Brahim) y con jóvenes nacidos en España que habían sido internacionales en las inferiores de la RFEF y que al hacerse mayores se fueron su selección «familiar».
El “no” de Iniesta
Y no sólo quieren los pies de futbolistas nacidos en España, quieren a sus leyendas. El caso de Andrés Iniesta es curioso. El autor del gol que dio a España su único Mundial se retiró en 2024 y desde entonces ha estado metido en diversos negocios deportivos y no deportivos mientras se sacaba el título de entrenador. Y ahí ha surgido la oferta de Marruecos, que le quería como director deportivo. Le invitaron a la final de la Copa África y le ofrecieron plenos poderes, teniendo hasta cuatro reuniones presenciales para tratar la situación, pero al final el español declinó la propuesta, aunque se filtró que había aceptado, porque quiere ser entrenador.
Un caso diferente es el del banquillo. Según pudo saber este periódico, Marruecos se interesó por Xabi Alonso y Jorge Sampaoli, y aunque han dejado como sustituto de Walid Regragui a Mohamed Ouahbi, campeón del Mundial sub’20, el hombre al que quieren en Rabat es a Xavi Hernández.
La Federación marroquí se ha reunido en varias ocasiones con el catalán, sin equipo, y éste les ha transmitido su preferencia por empezar después del Mundial porque la presión en el país de cara a la cita veraniega después de las semifinales del 2022 y la final de la Copa África perdida este invierno es gigante. Pero el proyecto le interesa.
En Rabat, los nuevos españoles que lleguen se encontrarían con Jorge Vilda, actual seleccionador femenino, ex también de la Federación española. Una muestra más de cómo Marruecos está ampliando sus tentáculos por todos los niveles del fútbol español. Todo lo vigilan, en el césped, en el banquillo y en los despachos.





