Las lágrimas rojiblancas de la amargura

Las lágrimas rojiblancas de la amargura

Actualizado

Una derrota injusta del equipo de Simeone provocó las lágrimas rojiblancas más amargas. Terrible. El Barça hizo un partido flojo y sólo se aprovechó del cansancio metafísico del Atlético, que ya no podía correr más. Tremendo.

Otra tragedia más en el Metropolitano con pocos días de diferencia que marcan el sino del Atleti, condenado a ser ‘el pupas’. Y como decía el himno, “¡Qué forma de palmar!.

Se qué el Atleti se levantará como Lázaro y luchará todavía con toda su fuerza para la Copa e incluso la Liga. Quedan partidos todavía para la resurrección. Sólo le faltan varios golpes de fortuna y menos miedo a ganar.

El Atlético le quitó al aire al Barça con un partido muy difícil para cualquier equipo. El sistema defensivo de Simeone es una fortaleza inexpugnable o quizá sea como el ‘Muro de Berlín’.

Además, el equipo madrileño utilizó con mucha inteligencia el contragolpe, con una defensa barcelonista que es un agujero para golearla. Cuando Sorloth, con su divina intuición ofensiva marcó el segundo que ganara el Barcelona era una utopía.

Con ventaja de dos goles y en casa es prácticamente imposible ganar al Atlético. No reflexione por el epicentro del partido: el cansancio. Un cansancio agudo . Por ejemplo se notó con la carambola del gol de Lamine Yamal, que fue una jugada imprevisible. Un gol en propia meta de Reinildo.

El esquema de Simeone

Y con el ‘cachetero’ Ferrán Torres, que es como jugador que sale del limbo y y te mete un cuchillo a traición, por sorpresa, como un ángel exterminador azulgrana, cuando aún pensaba que el Atlético manejaría la victoria.

Cuando el Barça se veía absolutamente perdido llegó un milagroso gol de ariete superior Lewandowski. Con su edad pienso que fue más peligroso que Lamine Yamal y desde luego más que dos jugadores, Olmo y Raphinha, en recesión. Raphinha ha ardido hasta la astucia del gol.

El ataque al corazón al Atletico fue fulminante. Tanto trabajo táctico para al final perderlo todo por el cansancio. El fútbol tiene un instinto criminal con algunos equipos.

El planteamiento de Simeone fue impecable e implacable. Pero, al final , siempre me desenfoco porque los planteamientos son siempre defensivos, excesivos. Por mucho que se diga que el Madrid no mereció ganar por ese penalti estrambótico, un dardo venenoso acaba con las teorías del argentino. Al Madrid lo tuvo eliminado con un gol a los treinta segundos, pero no fue por a la eliminatoria y jugó para no perder.

El entrenador mejor pagado del mundo debería siempre pensar en ser más ofensivo que defensivo. Año tras año pasa lo mismo.

kpd