«Tiene que ser un extra de motivación jugar contra el equipo al que pertenece», asegura el técnico sobre el delantero portugués.
Laporta, durante la presentación de la Fundació Barça Genuine.EFE
Y Joan Laporta bajó al vestuario. Esta vez al del primer equipo, para evitar malentendidos. Fue en la víspera de la disputa de un partido clave del Barcelona en LaLiga, después de lograr su clasificación para octavos de Champions. «Necesitamos el empuje de la afición», adelantó el presidente azulgrana, aunque de su visita se deduce que la principal necesidad reside en su propio equipo, en el vestuario. «Los Barça-Atlético son partidos con mucha intensidad, partidos eléctricos. Ellos vienen fuertes, los dos equipos llegamos bien y nos tenemos que llevar los tres puntos», aseguró.
Laporta insistió en que los jugadores están «supermotivados», pero puntualizó que «necesitan, como siempre y en este partido más que nunca, el apoyo de la afición». En ese sentido realizó un llamamiento para que acudan en masa al partido. «Tenéis una cita con los jugadores, que están deseando ofrecer un gran ejercicio futbolístico y la victoria», agregó. Para el presidente, el Barça se encuentra en «un punto de inflexión, pero cada vez vamos a mejor».
Xavi Hernández normalizó esta visita, después de que la que Laporta hizo al vestuario del filial, dirigido por Rafa Márquez, despertara algunas suspicacias. El técnico reiteró que el apoyo al equipo del presidente es total.También se refirió a la presión que puede sentir Joao Félix, y más tras las declaraciones de los que fueron sus compañeros en el Atlético. «Joao es del Benfica y eso le motivó contra el Oporto. Mañana tiene que ser un extra de motivación jugar contra el equipo al que pertenece», presagió. Y tampoco titubeó para reafirmar que el ex colchonero «está contento y feliz» en Barcelona, y resaltó que «está aportando mucho, con goles importantes».
El entrenador sigue sin poder contar con Ter Stegen, aún con lumbalgia, por lo que se prevé que Iñaki Peña sume su tercera titularidad consecutiva bajo los palos. «Se ha probado y tiene molestias. Está triste por no poder jugar, porque es uno de los capitanes y tiene una implicación enorme. Veremos la semana que viene», lamentó. Por último no dudo en alabar la actuación de Joao Cancelo frente al Oporto, cuando el lateral se desplazó al carril izquierdo. «Nos da muchas alternativas, es una variante clave».
En 2008, el día después de que el Barça le metiera seis goles al Atlético en el Camp Nou, un niño se presentó en su colegio de Vic con la camiseta de su equipo. No era azulgrana y en su espalda no se leía Messi, Eto'o o Henry; era rojiblanca, en la espalda aparecía Agüero y se pueden imaginar las burlas. «Me daba igual, ganase o perdiese el Atlético yo me ponía la camiseta», explica Kevin Fernández, coordinador del Unió Esportiva Vic y seguramente el único colchonero de Vic, que este jueves disfrutará de un premio a toda una vida de pasión solitaria
En primera ronda de la Copa del Rey, el equipo de su pueblo, el Vic, de Liga Élite catalana, la sexta división española, contra el equipo de sus amores, el Atlético (19.00 horas, TDP). «Es el partido de mi vida, con una foto con el Cholo seré feliz para siempre», reconoce quien desvela una curiosidad: las entradas online para el partido se han vendido desde un ordenador con el escudo del Atlético.
«Soy socio no abonado desde hace siete años. De pequeño me gustaba mucho Fernando Torres y gracias a él empecé a seguir al Atleti, a coger este sentimiento. Después llegó un momento en el que no dormía si perdía el equipo, en cada cumpleaños me regalaban camisetas... Ahora voy al Wanda cuatro o cinco veces cada temporada», comenta Fernández que fue jugador del Vic, entrenador del Vic y ahora es su coordinador. Si debe decidir entre Atlético y Vic, mejor no responde.
El coordinador, Fernández, posa para EL MUNDO.Pedro SaladoAraba
«Muchos me preguntan a qué equipo animaré, pero es un partido para disfrutar, es el partido más importante de la historia del Vic», proclama el coordinador que asegura que todo funcionará. El campo, el Estadi Hipòlit Planàs, llenará hasta gradas supletorias para un aforo de más de 7.000 personas y el césped artificial está impecable, instalado hace sólo tres años. Se han vendido entradas por 35, 50 y 75 euros, muchas de las cuales a los propios jugadores.
El sueño de Diaby
«Cada jugador podía comprar 12, pero yo he conseguido 18. Pagando, eh. Y aún estoy pendiente de si consigo más para unos amigos que vienen de Francia», apunta Seidou Diaby, delantero del Vic, que repite una frase del coordinador, Fernández: «Es el partido de mi vida». «Sé que puede ser mi momento. Tengo 27 años, pero contra el Atlético me verá mucha gente, será una gran oportunidad», explica el goleador de familia senegalesa que todavía sueña. ¿Y si aún puede ser profesional? Criado en el club de su ciudad, el Mataró, desde niño quiso dedicarse a la pelota y todavía hoy se agarra a esa ambición.
«Cuando tenía 17 o 18 años ya grababa vídeos de mis jugadas y los enviaba a diferentes países. Me llamaron de Noruega y me fui allí, al Fram Larvik, un equipo de la tercera división de un pueblo llamado Torstrand. Me costó, la verdad. Era un fútbol muy físico y el clima era muy duro. La liga se paraba en las épocas de más nieve y en uno de esos parones me fui a Inglaterra. Un primo mío [Bambo Diaby] que juega en el Sheffield de la Championship, la segunda división inglesa, me consiguió varias pruebas y lo intenté. Luego estuve en el Gran Tarajal de Fuerteventura, en Francia...», relata Diaby.
Seidou Diaby, antes del entrenamiento.Pedro SaladoAraba
Trabajador en una fábrica de material hospitalario en Mataró, aún sigue en el camino de ser futbolista, cueste lo que cueste. La temporada pasada, por ejemplo, no vivió un descenso, ni dos, vivió tres descensos y pese a ello no desiste, no desiste, no desisten. No pudo salvar ni al Granollers, con quien empezó el año, ni al Etoile Maritime francés, que le llamó en invierno, ni a su Mataró, pero igualmente ahí sigue. «Cuesta aceptarlo, te planteas cosas, pero hay que seguir», anima Diaby que celebra el actual momento de su Vic.
El técnico forestal, el biólogo...
Líder absoluto de la Liga Élite catalana frente a históricos como el Palamós, goleó al Sporting de Mahón para hacerse un hueco en la Copa del Rey. Con más de 100 años de historia -fue fundado en 1922-, su techo siempre ha sido la Tercera división, la actual Segunda RFEF, aunque guarda en sus libros otros partidos frente a grandes. En la Copa del Generalísimo del curso 1951-1952 se enfrentó al Barça, que también visitó la ciudad para un amistoso la inauguración del Estadi Hipòlit Planàs en 1986.
«Es el partido más importante de siempre del Vic. Estamos en una burbuja, en un sueño. Debería ganar de mucho el Atlético, pero me llevaré el gusto de defender a Sorloth, a Julián Álvarez, a Rodrigo de Paul, al que juegue», reconoce Gil Bertrana, central, segundo capitán y técnico forestal.
A 70 kilómetros al norte de Barcelona, Vic vive de su industria agroalimentaria, de la carne, de los embutidos, aunque pocos jugadores están relacionados. Algunos han estudiado Administración y Dirección de Empresas (ADE) e incluso otro defensa, Joan Castanyer es biólogo con un máster en genética y luce en su palmarés un bronce en la Olimpiada Española de Biología.
Gil Bertrana posa para EL MUNDOPedro SaladoAraba
«También hay quien trabaja en un almacén. Somos un grupo normal de jóvenes que jugamos juntos a fútbol. Llegar a las diez de la noche a casa después de los entrenamientos es un esfuerzo, pero ante el Atlético vamos a disfrutar de la recompensa», finaliza Bertrana, antes de jugar el partido de sus vidas.
No podía ser otro día y no podía ser otro partido. Sólo uno terminaría con los tres puntos, pero eso no significaba que el duelo de Mendizorroza no fuera un momento para recordar en casa de los Simeone. Padre e hijo se encontraban en liga por primera vez y Giuliano, además, partía como titular después de que le rompieran la pierna en un partido de pretemporada el pasado verano ante el Burgos. Y, aunque parezca increíble, el que sonreiría finalmente sería el hijo. [Narración y Estadísticas, 2-0]
Solo ese apellido ya evoca lucha, esfuerzo y sacrificio. Lo que pasa es que en los primeros minutos ambos equipos interpretaron de manera exagerada esas virtudes y hubo episodios más violentos de lo habitual en una jornada liguera sin demasiadas urgencias, pero con el rabillo del ojo atento. Unos hacia la Champions y otros hacia el descenso.
Y, sin ni siquiera dar tiempo a que el balón bajara al césped, el Alavés se encontró con el primer gol y Giuliano perdonó el segundo a su padre. Tras un despeje larguísimo de Sivera, varios rechaces flojos dejaron el cuero en los pies de Benavidez en el balcón del área y el uruguayo la colocó en la base del poste. Golazo. El pequeño de los Simeone no pudo hacer el segundo apenas dos minutos después porque se le fue el disparo alto tras un error de Savic que midió mal en un salto.
Giuliano en un lance con Molina.CESAR MANSOAFP
Otro partido en el que, el otrora inexpugnable Atlético de Madrid, recibía un gol. Y ya son 12 encuentros seguidos sin mantener la portería a cero. Este año defensivamente el Atlético es una verbena y eso les ha costado muchos disgustos, principalmente fuera de casa, y dos eliminaciones en Copa y en Champions. Un drama.
Cuesta ver a un equipo como el Atlético, con muy buen pie y gusto por la pausa esta temporada, pasarse casi una parte entera a pelotazos y esperando una contra cuando vas perdiendo en el marcador. El golpe del Dortmund se ha notado en la línea de flotación colchonera, especialmente en la afectiva. Solo De Paul y Koke mostraron cierto amor propio.
Apenas un remate a puerta en 45 minutos perdiendo el choque desde el 14, aunque es cierto que al borde del descanso los colchoneros apretaron, o por vergüenza o por suavizar la bronca que el Cholo estaría rumiando desde verse abajo en el marcador.
Pero justo cuando moría el tiempo, una mano absurda de Azpilicueta casi complica las cosas aún más para los colchoneros. Tuvo suerte el navarro y el Var le anuló el penalti pitado en primera instancia por Gil Manzano. Otras veces se han pitado. Con jugadas grises uno entiende que las quejas vayan elevándose según el tamaño del equipo beneficiado.
Decía Filipe Luis, ex futbolista del Atlético, que a veces cuesta mentalizarse para partidos de liga que vienen tras una dura exigencia europea. Decepción en este caso. Los primeros 45 minutos fueron eso, un problema de actitud que el Cholo quiso corregir en el descanso y con la entrada de Saúl por De Paul. Y el ilicitano ya le enseñó los tacos en la primera jugada sobre el césped a Giuliano.
Mejoría inerme
Sea lo que fuere, bajó el balón el Atlético y comenzó a rondar más la portería de Sivera. Es su juego este año, el toque y la presión, pero las dos cosas las había olvidado en Vitoria. A quien no se le olvidó jugar pese a la inactividad fue a Giuliano. El mejor sobre el campo. Y una tortura para la defensa atlética, especialmente para Molina, al que le hizo bastantes trajes.
Dos motivos de sorpresa en Mendizorroza. Uno, la ausencia deportiva de Griezmann. Estuvo invisible el francés. Prolongó su intrascendencia de Dortmund, lo que es un problemón para el Atlético. Y otro la ausencia, en este caso física, de Samu. Luis García Plaza decidió prescindir de inicio del delantero cedido por los colchoneros, cosas de entrenador. El plan funcionó.
Los rojiblancos mejoraron con la salida de Riquelme y Lino perdonó el empate tras una gran combinación conjunta y pase atrás de Molina. Luego fue Sivera quien tuvo que intervenir para atajar un gran disparo de Correa. El Atlético apretaba y quería, ahora sí, ahogar al Alavés.
Pero, con su última bocanada, los babazorros mataron a los atléticos con un 'riojazo' de bandera. Empaló el medio vitoriano un centro lateral a la escuadra para iluminar Vitoria y mantener a los rojiblancos en su depresión postraumática europea.
Si alguien pensaba que Diego Simeone iba a rebajar sus declaraciones o "matizarlas" como le preguntaron en rueda de prensa, se equivocaba. El entrenador del Atlético de Madrid se ha mantenido en sus impresiones sobre las actuaciones arbitrales cuando está el Real Madrid de por medio y ha recordado a Carlo Ancelotti y a Dani Ceballos, que ellos pensaban lo mismo cuando no militaban en el conjunto blanco.
"Nunca opino de lo que opinan mis colegas, me remito a la memoria", comenzaba el técnico rojiblanco para recordar que Ancelotti criticaba el arbitraje cuando era entrenador del Bayern y que Ceballos hacía lo propio como jugador del Betis. "Cuando estaban en otro equipo pensaban en otra cosa", ha rematado el argentino.
Pese a ese nuevo dardo, Simeone aseguraba también que el foco lo ponía y lo dimensionaba la prensa. "Ustedes son los que lo focalizan recogiendo comentarios de un lado y otro y luego son ustedes los que lo amplían", ha mantenido el entrenador colchonero.
Polémicas aparte, este martes el Atlético se enfrenta a un rival que viene con una racha positiva, como la que los rojiblancos marraron el pasado sábado ante el Leganés. Son 11 victorias consecutivas para el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso.
"Equipo extraordinario que juega muy bien, con transiciones muy buenas. El trabajo de Xabi es buenísimo. Van camino de repetir el trabajo de la temporada pasada", ha halagado el argentino a su colega y ha asegurado que pretenden competir con sus herramientas para conseguir una meta muy importante. "El club nunca ha ganado la Champions y el objetivo es llegar a la final tan deseada y ansiada por todos", ha expresado.
El argentino no ha querido comparar la importancia de FlorianWirtz, la estrella emergente del Bayer Leverkusen con Antoine Griezmann, leyenda del Atlético, pero sí que ha recordado la capacidad que tiene el Bayer para jugar como equipo sin importar los jugadores que estén sobre el césped.
En la rueda de prensa previa al encuentro de Champions se produjo un momento curioso cuando un periodista preguntó a Pablo Barrios, que compareció justo antes que su entrenador, sobre la importancia de mejorar de cara a portería. El técnico y el centrocampista se miraron con complicidad en lo que viene a evidenciar, como ha dicho el Cholo en alguna ocasión, que es esa faceta la que el canterano del Atlético debe de mejorar.
Getafe en Copa
Barrios ha admitido la necesidad de mejorar en esa faceta y también ha valorado, como su técnico, el buen juego que está desarrollando el Bayer de Xabi Alonso. El 8 rojiblanco ha comentado también en la misma respuesta la dificultad que representa el Getafe, próximo rival en el torneo de Copa, cuyo enfrentamiento salía minutos antes de esta comparecencia.
Simeone, por su parte, no se fía del conjunto de Bordalás que ha dicho que "viene creciendo muchísimo". "Conocemos las características de su entrenador, a partido único siempre es complejo enfrentarse a ellos y esperemos tener buen partido", ha explicado.