París busca heredero para Rodrigo Hernández. La revista France Football anunció ayer la relación de candidatos a la conquista del Balón de Oro, premio que este año adelanta fecha de entrega al próximo 22 de septiembre. El fútbol español, que en el ejercicio anterior obtuvo gran protagonismo con la prensencia de Rodrigo y Carvajal entre los mejores, este año opta al galardón con sólo tres candidatos entre los 30 elegidos. Los nominados son Fabián Ruiz, centrocampista del PSG, y los barcelonistas Lamine Yamal y Pedri.
En la nómina de aspirantes también aparece Vinicius, que el pasado se negó a acudir a la ceremonia tras entenarse que no había sido el vencedor. En desagravio, el Real Madrid no acudió acto organizado en la capital francesa.
Los restantes seleccionados al mejor jugador de son Robert Lewandowski (Barcelona), Raphinha (Barcelona), Dembélé (PSG), Donnarumma (PSG), Jude Bellingham (Real Madrid), Désiré Doué (PSG), Dumfries (Inter Milan), Haaland (Manchester City), Guirassy (Borussia Dormund), Gyökeres (Arsenal), Hakimi (PSG), Harry Kane (Bayern de Munich), Kvaratskhelia (PSG), Mac Allister (Liverpool), Lautaro Martínez (Inter Milán), Scott McTominay (Nápoles), Kylian Mbappé (Real Madrid), Nuno Mendes (PSG), Joao Neves (PSG), Cole Palmer (Chelsea), Michael Olise (Bayern de Munich), Declan Rice (Arsenal), Van Dijk (Liverpool), Salah (Liverpool), Florian Wirtz (Liverpool) y Vitinha (PSG).
Lamine Yamal, ganador del trofeo Kopa, el Balón de Oro de menores de 21 años, en 2024, repite entre los candidatos para el de 2025. En este apartado que también sobresalen su compañero Pau Cubarsí y el madridista Dean Huijsen.
Luis Enrique figura como el gran favorito para conseguir el premio Cruyff al mejor entrenador de la pasada temporada, al que también aspira el alemán del Barcelona Hansi Flick.
Por su parte, Aitana Bonmatí, ganadora de la anterior edición, opta la premio de mejor jugadora. También fueron seleccionadas, entre otras, Alexia Putellas y la brasileña Marta. Cata Coll aspira al galadón de mejor portera.
El Barcelona masculino figura entre los cinco candidatos, junto al PSG, Botafogo, Chelsea y Liverpool.
Hace 24 años, un piloto excepcional como Kenny Roberts le dijo a su hijo: "Vence este año porque el que viene lo tendrás mucho más difícil". Kenny Roberts Jr. acababa de ganar el campeonato de 500cc de motociclismo en el año 2000. Como había predicho su padre, la temporada siguiente un tal Valentino Rossi ganaba su primer título de 500cc con más de 100 puntos de ventaja al segundo; Roberts Jr. fue undécimo.
Aquel título fue el último campeonato que lograría un piloto de un equipo satélite, concretamente el Nastro Azzurro. Obviamente, no era un cualquiera, el que es considerado como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos logró una hazaña que nunca se ha repetido desde la transformación de 500cc a MotoGP.
Desde entonces, ha habido intentos de asalto a la cumbre de la categoría reina pero, por unas razones o por otras, nadie ha conseguido hollar ese pico en lo que llevamos de siglo. "Los oficiales tienen material, presupuesto, gente y fichan a los mejores pilotos. Los satélite empiezan el trabajo con pilotos jóvenes, necesitan más tiempo para desarrollarse", cuenta Gino Borsoi, jefe del equipo Prima Pramac.
Quizás este sea el año. Tres de los siete primeros pilotos de la parrilla pertenecen a escuadras no oficiales y son, además, españoles. Hablamos del subcampeón el año pasado y ahora segundo en el Mundial, Jorge Martín, que sigue en el Prima Pramac con una Ducati actual. "Estamos ahí", explica Borsoi y desarrolla: "Intentaremos eliminar aquellos errores del año pasado para hacerlo mejor. Si esto sirve para ganar el mundial, ojalá. Sería muy bonito para que la gente cambie la mentalidad de ir siempre al equipo oficial".
Para saber más
En cuarta posición se sitúa Marc Márquez que pilota para Gresini, que cuenta con el modelo del año pasado de la marca italiana. Y en séptimo lugar está Pedro Acosta que pertenece al equipo GasGas, aunque su montura, una KTM, también es de esta temporada. "Las distancias se han reducido y está más igualado. Marc, Pecco y Jorge. El primero demuestra que se puede luchar aunque cueste un poco más", explica el ex piloto Sete Gibernau.
Fue él, precisamente, el que inició esta rebelión en MotoGP a principios de siglo. El catalán lo tuvo muy cerca con dos subcampeonatos en 2003 y 2004 en las filas del equipo Gresini, filial de Honda. "No me interesaría haber ganado un Mundial sin Valentino, estoy orgulloso de haber luchado contra los mejores", cuenta Sete y agradece el crecimiento personal y deportivo de esos "tres o cuatro años maravillosos".
El nieto de Paco Bultó le complicó la vida al italiano hasta el punto que el propio Gibernau admitió en 2003: "Estábamos empatados a victorias y parte del Repsol Honda no estaba demasiado contento, porque no le gustaba que un equipo satélite, con un piloto satélite, tuviera las mismas victorias que el de fábrica".
Luego llegaría el incidente de Jerez y esa rivalidad entre ambos cruzó todas las líneas. "Yo, que estuve en un equipo satélite luchando hasta el final solo puedo sentir orgullo. Es muy difícil ganar el Mundial y hacerlo con equipo y moto satélites lo es aún más", asegura el propio Gibernau.
Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.EM
El gap entre equipos satélite y oficiales de MotoGP se ha ido cerrando en los últimos tiempos. Aunque este es más o menos estrecho según el estadio de los tres que hay en los que se encuentre el competidor: el de equipo oficial, el de equipo satélite con moto oficial y el de escuadra satélite con montura satélite. "No hay que olvidar piloto y estructura, se deben tener todos los ingredientes", confiesa Borsoi.
En 2020, una temporada atípica por la pandemia, ya avisó Franco Morbidelli con un subcampeonato ante la Suzuki oficial de Joan Mir. El italiano se quedó a 13 puntos del español. Dos años después, otro italiano, Enea Bastianini, sería el que llegaría al tercer escalón del podio por detrás de los pilotos oficiales de Ducati y Yamaha, Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo, respectivamente.
La hazaña de Pramac
El penúltimo paso se dio el año pasado y lo hizo Jorge Martín y su equipo el Prima Pramac, a lomos de una Ducati Desmodedici del mismo año que las de fábrica. Si el piloto madrileño estuvo a apenas 13 puntos antes de la última carrera para hacerse con el campeonato, gracias a su aportación y a la de su compañero, Johan Zarco, consiguieron que su equipo se alzase con el mundial de constructores, un hito en MotoGP. "El año pasado no perdimos el de pilotos porque faltara algo, sino porque el mundial es difícil. Quizás echamos en falta un poco de experiencia", cuenta el jefe de Pramac.
No obstante, como destaca Sete, Márquez ha puesto en mayor valor su hazaña y la posibilidad de dar ese paso final tras admitir que necesita estar en un equipo oficial para ganar el Mundial. "No voy a pasar de un equipo satélite a otro equipo satélite", admitió el de Cervera. Un rechazo que dolió y dejó con mal sabor de boca al Pramac aunque eso no quita para que entendieran la postura del piloto. "Lo más seguro aún en contra de nuestro trabajo es ir al oficial", explica Borsoi por la historia de los datos anteriores, pero avisa, "Pramac es una de las mejores estructuras en el paddock".